240807
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"El huracán Hugo"
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Como para ir agregándole sustanciosos
condimentos a la mesa cada vez mejor servida que representa el caso del
dólargate
y los movimientos hacia el exterior de sumas millonarias en dólares que
brotan a borbotones de una canilla siempre abierta llamada Venezuela,
van surgiendo nuevos datos en torno al tema.
Por si
fuera poco, ahora nos encontramos en ese país con ciertas señales de
descontento militar entre algunos uniformados que se consideran a sí
mismos como “institucionalistas” -enfrentados a los “bolivarianos”-,
objeto de vigilancia de los espías cubanos que
Hugo Chávez importó de la
isla gobernada desde hace 48 años por el moribundo (o ya muerto)
Fidel
Castro y a la vez víctimas del avance, impulsado por el caudillo, de los
“reservistas” por él creados con la intención de rodearse únicamente de
una élite de uniformes leales.
Vayamos
por partes.
En su
edición de este último domingo, el diario venezolano “2001” aseguró que
“el hombre del maletín”, Guido Alejandro Antonini Wilson,
supuestamente para ser eximido de controles aduaneros y migratorios, fue
provisto de una credencial de la DISIP (Dirección de los
Servicios de Prevención e Inteligencia), la policía política chavista.
Según el diario, que basa su información en “fuentes del sector”,
además de Antonini Wilson fueron beneficiados con ese obsequio –en el
que figuran acreditados como “comisarios”- sus amigos, y socios
en varios negocios, Carlos Kauffmann y los hermanos Franklin
y Pedro Durán, agregando que “esas
credenciales como comisarios de la DISIP sólo pueden ser otorgadas por
decisión del ministro de Interior y Justicia, que no ha sido el caso, o
del director de la policía de seguridad del Estado”.
Lo cierto es que
la investigación del caso de la valija dolarizada y ahora esta
revelación del diario “2001” han provocado fuertes remezones en las
altas esferas chavistas y en sus allegados, especialmente molestia y
disgusto en el Palacio Miraflores, sede del gobierno de Hugo Chávez, que
son indisimulables. Más aún cuando se ha conocido en las últimas horas
que hay alarma en los mercados financieros internacionales por los
movimientos de fondos provenientes de Venezuela o de venezolanos.
En World Check, el organismo de inteligencia financiera que está
vigilando cada vez más estrechamente las transacciones de dinero
venezolanas, están apareciendo diariamente informes sobre ese país y los
elementos sospechosos, cuando hasta hace menos de dos semanas no había
prácticamente nada. Es más, ya tienen allí un listado de todos los
banqueros involucrados en ilícitos financieros, guardado bajo
condiciones de máxima seguridad.
Se conoce que
incluso hay un informe, en un Banco de primera línea y que ha llegado a
su sede desde una importante capital europea, sobre una investigación
que se le está realizando a bancos suizos por el pago de comisiones a
funcionarios chavistas para que movieran parte de las reservas
internacionales desde bancos americanos a bancos suizos. Existe también
otra información que indica que la mayoría de los “fondos sucios”
sacados de Venezuela se encuentran en bancos de Asia, especialmente
de Indonesia.
Y para agregar
más tribulaciones al maletero Antonini Wilson, el periodista
venezolano Wilmer Suárez informó este domingo, en su columna del diario
“La Voz” y citando a voceros encargados de la investigación, que las
cuentas bancarias del empresario en Miami, que sumaban 13
millones de dólares, acaban de ser congeladas por las
autoridades norteamericanas, siguiendo instrucciones de la DEA (Drugs
Enforcement Agency) y el FBI.
Mientras nada se
sabe al cierre de esta nota sobre el paradero de Antonini Wilson, varias
preguntas sobrevuelan el ya cargado ambiente que rodea a este caso:
¿quiénes están detrás del empresario?; ¿de dónde salió el dinero?; ¿cómo
pasó por los controles del aeropuerto de Maiquetía, cuando nadie puede
sacar fuera de Venezuela más de 400 dólares en efectivo?; ¿qué destino
tenía ese dinero?; y muchas otras que, evidentemente, hacen que las
investigaciones tengan ineludiblemente que superar el esfuerzo de los
gobiernos argentino y venezolano por centrar la atención únicamente en
Antonini Wilson, tratando de dejar a salvo a otras figuras de mayor
peso. De un gran peso en la política de ambos países.
Por otra parte,
las investigaciones iniciales sobre el tema de la entrega de
credenciales de la DISIP a empresarios que, a la luz de los últimos
hechos en la Aduana del Aeroparque de Buenos Aires y sus derivaciones,
vienen actuando como virtuales “mulas” en el traslado de dinero sucio,
han permitido establecer otro detalle no menor. El director de la DISIP,
uno de los principales organismos de seguridad del Estado, el general
Henry Rangel Silva (lo presentamos en sociedad en la fotografía),
está tramitando la nacionalidad española para él, su esposa e
hijos. Un extraño síntoma.
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Antonini Wilson |

Henry Rangel Silva |
Sordos ruidos
Ya es habitual
que Hugo Chávez denuncie conspiraciones contra él a diestra y siniestra,
o que lo quieren matar, o que ante cualquier contingencia negativa para
su gobierno cargue las culpas al periodismo, al “imperio” o a sus
migrañas. Sin embargo, en su alocución de este domingo en su programa
“Aló Presidente” expresó unas palabras que podrían tener algún sentido.
Por una vez, Chávez deslizó algo que podría aproximarse a la verdad.
Tras
señalar, como es su costumbre, que había que prepararse para una semana
“donde habrá un intenso debate, donde estaremos enfrentados a
amenazas del imperio y sus lacayos aquí, tratando de aprovechar el
momento” –en referencia a los ataques contra su proyecto de reforma
constitucional- soltó lo que indicamos como aproximado a la verdad:
“Ya empezó la conspiración. Ya comenzaron a circular y a llegar
mensajes a los cuarteles”, explicando que esos mensajes están
llegando a destacamentos militares venezolanos incitando a la
rebelión, por lo que exhortó a los altos mandos de la Fuerza
Armada Nacional (FAN) a “estar atentos ante esa situación”.
Por algo había “invitado” a estar presentes en el Teatro Teresa Carrero,
desde donde realizó esta emisión de “Aló Presidente”, precisamente a
esos altos mandos y a la oficialidad que estuviera acantonada ese día en
Caracas y alrededores.
Una semblanza de
lo que puede estar ocurriendo en sectores militares de Venezuela la dio
el periodista argentino José Ricardo Eliaschev en una columna que firmó
para el antes citado diario “2001”, en la que expresa:
“Chávez se siente el dueño del país. Le dan la razón
preparativos y rumores del frente militar. Chávez propicia un fornido
rearme de sus fuerzas armadas en el marco de una estrategia demencial.
El perspicaz Alberto Garrido asegura en ‘El Universal’ que Chávez se
prepara para que Venezuela libre una guerra convencional contra países
vecinos (sobre todo, Colombia) y una guerra asimétrica para
confrontar un ataque militar de los Estados Unidos.
“Mientras
persiste en su ya avanzado proyecto de convertir a los militares en
brazo armado de un poder sólo sometido a él, a tambor batiente y paso
redoblado Chávez pisa el acelerador y va edificando su aparato
político-policial, denominado Partido Socialista Unificado de Venezuela
(PSUV), cachorro del esqueleto de control estatal con que sueña el
comandante, confeso admirador de la Rusia de Stalin, el sistema de
partido único (comunista) de Cuba y el Irán de los ayatolahs.
“La
oficialidad del Ejército, la Aviación, la Armada y la Guardia Nacional,
con ocho promociones completas ya graduadas bajo égida chavista, es
enviada rutinariamente a recibir cursos en las escuelas militares
cubanas. Y hay algo peor todavía: el domingo, tomando el desayuno en
Caracas, leí las denuncias del ex ministro de Defensa de Chávez,
Fernando Ochoa Antich: Chávez, dice, busca una pelea con Colombia al
estilo de lo que hizo Galtieri con Gran Bretaña por las Malvinas y,
mientras tanto, avanza en la organización y armado de milicias
barriales y sindicales, entrenadas en prácticas de combate al estilo de
‘guerra popular prolongada’”.
Actualmente, las fuerzas armadas venezolanas están
divididas entre “institucionalistas” y “bolivarianos”.
Estos últimos son, obviamente, los que responden ciegamente a Chávez.
Los primeros, en cambio, son los que se autodenominan “militares
democráticos” y que a partir del 22 de octubre de 2002 se declararon
en “desobediencia legítima”, y que sostienen a rajatabla: “No
somos golpistas sino militares institucionales, que hacen uso de un
derecho que nos otorga la Constitución. Somos ciudadanos desarmados, que
no queremos violencia. La actitud es pacífica y sin armas”.
Precisamente este sector “institucionalista” intenta defender la
Constitución que Hugo Chávez pretende reformar para su exclusivo
beneficio, desembarazarse del acendrado giro socialista y de los
emisarios cubanos con que el presidente venezolano los ha rodeado, y
acercarse a la ciudadanía para conformar un frente cívico-militar
que vuelva a colocar a Venezuela en la consideración que tuvo
mundialmente muchos años atrás. Incluso mucho antes de que Chávez
apareciera, sin que inicialmente mostrara la faceta retrógrada que
exhibió a partir del fallido golpe en su contra en el 2002.
Este
grupo de militares de todos los grados, altos y bajos, y provenientes de
las distintas fuerzas armadas, ha elaborado una serie de denuncias
contra el chavismo que van desde el fraude en el referéndum
contra su mandato del 15 de agosto del 2004, pasando por la red
chavista del narcotráfico, los vínculos con la guerrilla
colombiana y la protección a terroristas islámicos, hasta el
enriquecimiento ilícito de numerosos altos oficiales que
responden a Chávez y de otros funcionarios de su gobierno. Denuncias que
prometen ampliar con los planes del “caudillo” para escapar del país
ante alguna contingencia adversa y las propiedades que a tal fin se ha
asegurado en el exterior.
Dada su extensión, éstos y otros aspectos serán tema de ampliación en
una próxima nota. Como cierre, transcribiremos expresiones vertidas por
algunos de estos militares institucionalistas:
“La
intención de entregar armas de mi unidad a grupos violentos, junto con
el grado de descomposición del país y el atentado a las instituciones
democráticas y a nuestra libertad, me ha llevado a dar un paso el
frente” (Teniente Alexis Aguirre Sánchez).
“Ha
llegado el momento de demostrarle al Presidente que el pueblo es quien
manda y el pueblo somos todos los que adversamos su gobierno. El pueblo
no sólo son los círculos chavistas. No tenemos miedo y no daremos ni un
paso atrás” (Auxiliar de Guardacostas Gustavo
Herrera Osuna).
“Vamos a luchar como militares, con tenacidad y resistencia, pero eso
sí, de manera pacífica y democrática para lograr la paz en Venezuela”
(Cabo Darwin Enrique Argüello Isturiz.
“Mi
pronunciamiento es sustentar los principios fundamentales de un sistema
constitucional y pleno ejercicio de los derechos constitucionales y
libertades ciudadanas, respeto a las instituciones y sus valores”
(General de División Edgar Méndez Casanova).
“Exhorto a mis compañeros a desobedecer las
órdenes de los superiores que de una u otra manera contribuyen al
deterioro del país y comparten las directrices hacia la dictadura
representada por Hugo Chávez Frías” (Sargento
2º Efrén José Velasco). |