290807 - Venezuela: reforma y
descontento militar.
En una
reciente nota anterior, titulada
“Dólares con canilla libre y
descontento militar-El huracán Hugo”, hacíamos referencia al
malestar imperante en algunos sectores de las Fuerzas Armadas
Venezolanas (FAN) ante las medidas que ha ido tomando el presidente Hugo
Chávez respecto de las mismas.
Señalábamos entonces que en su programa “Aló Presidente”, emitido el
domingo 19 de agosto desde un teatro en el que congregó a gran número de
personas, entre ellas varios altos oficiales de las FAN,
Hugo Chávez
advertía sobre ciertos mensajes que circulaban en algunos cuarteles
“incitando a la rebelión” y llamaba a “estar atentos a
esa situación”.
De
hecho, pudimos enterarnos que en los últimos días un grupo de alrededor
de veinte oficiales medios y soldados “rebeldes” habrían sido
detenidos y conducidos a la sede de la Dirección de Inteligencia
Militar (DIM).
Para ampliar más este panorama de descontento castrense en Venezuela,
continuaremos ahora con más detalles.
En primer lugar,
llama la atención el hecho de que Chávez lanzara su proyecto de reforma
constitucional tan anticipadamente a lo que él mismo preveía hasta hace
poco, es decir presentarlo hacia fines de este año. Lógicamente, ya hay
algunas especulaciones por esa súbita urgencia.
Algunos
creen que obedeció a la necesidad de distraer la atención de los medios
y la opinión pública sobre sucesivos casos de corrupción, como la
que existe en el seno de la petrolera estatal PDVSA y la salida
al exterior de maletas cargadas de dólares, cuyo ejemplo se dio
con la incautada a comienzos de agosto en el Aeroparque de la Ciudad de
Buenos Aires y que motivó ya varios artículos sobre el tema.
Otros
estiman que de un momento a otro se dará la noticia oficial del
fallecimiento del líder cubano
Fidel
Castro –y acentuamos lo de “noticia oficial” pues ya ha
muerto hace rato-, por lo cual
Hugo Chávez,
que en sus delirios se ha auto constituido en el heredero universal de
Castro en Latinoamérica, desea tener lista con prontitud una
Constitución que acabará por arrasar en Venezuela con las libertades
individuales, ya que tiene muchos puntos en común con la castrista.
También
hay quienes sostienen que el apuro obedece a que Chávez ya fue designado
por el propio Castro como su sucesor y que tras el conocimiento oficial
de su muerte Cuba será anexada a
Venezuela,
aunque por nuestra parte descartamos esa especulación por fantasiosa e
irrealizable, primero por lo que opinarán los cubanos –que con Castro
muerto se encontrarán en situación de volver a opinar- y luego porque
será muy difícil que Estados Unidos lo permita.
El caso
es que la Asamblea Nacional, ámbito donde fue presentado el nuevo
proyecto constitucional -dejando de lado el exhaustivo análisis que
corresponde de cada uno de los apartados, lo cual le habría insumido dos
o tres meses-, también decidió muy rápidamente aprobarlo en su totalidad
y disponer que en diciembre próximo se lleve a cabo el referéndum
de rigor para que finalmente la población venezolana se defina por el
“sí” o por el “no”, aprobando o rechazando la nueva Carta
Magna.
No son
pocos los que opinan sobre una “viveza” de Chávez al estimar que cuando
se realice el referéndum muchos estarían de vacaciones y no concurrirían
a votar, en especial los que peligrosamente pudieran inclinar la balanza
hacia el “no”, mientras el caudillo se asegurará de que sus fieles estén
presentes en su totalidad para dar el “sí”.
Poder absoluto y secuestro de la niñez
Para
tener una idea sobre el ideario castro-chavista aplicado a la
nueva Constitución que se impondría a los venezolanos, veremos algunos
ejemplos.
En
primer lugar, Hugo Chávez pretende eternizarse en el poder. Con otras
palabras lo anunció en su disertación dominical al señalar que “el
presidente o presidenta de la República puede ser reelegido o reelegida
de inmediato para un nuevo período, así de sencillo”, cambiando
abruptamente los enunciados que en tal sentido figuraban en la Carta
Magna que el propio Chávez había hecho aprobar en 1999 y por los que
tendría que entregar el poder en 2012. Este cambio, además de permitir
la reelección indefinida, se completa con la propuesta de aumentar el
período presidencial de seis a siete años.
Otro de
los artículos de la nueva Constitución bolivariana estipula eliminar
la autonomía del Banco Central de Venezuela y que el control de divisas
pase a manos del gobierno, con lo que sabemos que eso significa.
Así, además de aumentar el poder económico del Estado, se permitiría a
los gobiernos tomar el control de activos de empresas privadas
aún sin que exista una orden judicial con ese fin.
Un
capítulo que merece ser también muy tenido en cuenta es el que impone,
al más rancio estilo de los antiguos regímenes comunistas, el virtual
secuestro de la niñez, arrebatándosela a sus padres para
ponerla bajo la educación y, obviamente, del adoctrinamiento del
Estado. En base a ello, pasaría éste a ser el dueño de la Patria
Potestad que se le quita a los padres. Desde los 3 a los 20 años
de edad, los chicos deberán quedar bajo la órbita de los Círculos
Infantiles, y sus familias solamente podrán verlos dos días
cada mes.
Este otro ejemplo de los “ideales bolivarianos” está implantado además
en tres artículos de la nueva Ley de Educación que Chávez también
presentó, junto a su proyecto constitucional, ante la Asamblea Nacional,
y que son los siguientes:
“Artículo 3º: A partir de la vigencia de la presente Ley,
la Patria Potestad de las personas menores de 20 años de edad será
ejercida por el Estado a través de las personas u organizaciones en
que éste delegue facultad.
“Artículo 4º: Todo menor de edad permanecerá al cuidado de sus padres
hasta tanto cumpla la edad de 3 años, pasados los cuales deberá ser
confiado para su educación física y mental así como para capacidad
cívica, a la Organización de Círculos Infantiles, organismo
que por esta Ley queda facultado para disponer la guarda y cuidado de la
persona y ejercicio de la Patria Potestad de estos menores.
“Artículo 5º: La Organización de Círculos Infantiles dictará las
predicciones (sic) necesarias para que todo
menor de edad comprendido entre los 3 y 10 años permanezca en la
Provincia donde residen los padres y procurando que sea tenido en el
domicilio de los mismos no menos de dos días al mes, para que no pierda
contacto con el núcleo familiar. Pasados los 10 años de edad, todo
menor podrá ser asignado para su instrucción cultural y capacitación
cívica al lugar que más apropiado sea para ellos, tomando en cuenta
los más altos intereses de la Nación”.
Las
reacciones, por supuesto, ya comenzaron a hacerse oir en Venezuela, y
presagian momentos nada calmos si se llegara a imponer la nueva
Constitución chavista.
En lo
que hace a la quita de la Patria Potestad a los padres para disponer de
los niños a su antojo, ya son muchas las voces que circulan en
oposición a esa medida, anunciando que la resistirán “a muerte” y
que no entregarán sus hijos al Estado.
En
cuanto a los apartados que generan el profundo rechazo de los militares
“democráticos”, es decir los que no comulgan con las imposiciones de
Hugo Chávez ni con el manoseo que éste ha emprendido con la Fuerza
Armada Nacional (FAN) –que pasará a denominarse Fuerza Armada
Bolivariana-, nos ocuparemos a continuación.
Cambios bruscos e invasión al sur
Para comparar lo que contemplaba hasta el
momento uno de los artículos de la Constitución venezolana respecto de
los militares, en relación al mismo artículo cambiado por Chávez, vale
la pena reproducirlos. Se trata del Artículo 328, que hasta ahora
expresa:
“La
Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente
profesional, sin militancia política, organizada por el Estado
para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la
integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la
cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación
activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y la
ley. En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo
de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política
alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y
la subordinación. La Fuerza Armada Nacional está integrada por el
Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional, que funcionan de
manera integral dentro del marco de su competencia para el cumplimiento
de su misión, con un régimen de seguridad social integral propio, según
lo establezcan sus respectivas leyes orgánicas”.
Por su
parte, los cambios propuestos por Chávez han transformado el texto del
citado artículo en el siguiente:
“La Fuerza
Armada Bolivariana constituye un cuerpo esencialmente patriótico
popular y antiimperialista, organizada por el Estado para garantizar
la independencia y soberanía de la Nación, preservarla de cualquier
ataque externo o interno y asegurar la integridad del espacio
geográfico, mediante el estudio, planificación y ejecución de la
doctrina militar bolivariana, la aplicación de los principios de la
defensa militar integral y la guerra popular de resistencia, la
participación permanente en tareas de mantenimiento de la seguridad
ciudadana y conservación del orden interno, así como la participación
activa en planes para el desarrollo económico, social, científico y
tecnológico de la Nación, de acuerdo con esta Constitución y la Ley.
En el cumplimiento de su función, estará siempre al servicio del
pueblo venezolano en defensa de sus sagrados intereses y en ningún caso
al de oligarquía alguna o poder imperial extranjero. Sus pilares
fundamentales son esta Constitución y las leyes, así como la disciplina,
la obediencia y la subordinación.
Sus pilares históricos están en el mandato de Bolívar: ‘Libertar a
la patria, empuñar la espada en defensa de las garantías sociales y
merecer las bendiciones del pueblo’”.
A su vez, el
“nuevo” Artículo 329 remarca que los cuatro componentes de la FAN, es
decir el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional,
pasarán a agregar a su nombre las palabras “nacional” y
“bolivariano” o “bolivariana” según el caso. Por ejemplo,
Ejército Nacional Bolivariano o Armada Nacional Bolivariana.
Chávez también
había dispuesto que la Guardia Nacional se denominara Guardia
Territorial, pero al parecer ya sus integrantes le dieron el primer
disgusto, pues en una reunión de altos mandos se opusieron a ese
cambio de nombre y el presidente tuvo que dar marcha atrás con esa
decisión. Todo un síntoma.
Cabe señalar que
el caudillo venezolano ya dispuso además, mediante una orden escrita
girada a todas las guarniciones, la obligación para todos los
militares de su país de utilizar la frase “Patria, socialismo o
muerte” en todos los actos de servicio de la FAN, y a expresarla en
sus saludos cotidianos, lo cual generó una gran polémica.
Lo que evitó
aclarar Chávez es la composición y funciones de la Milicia Popular
Bolivariana, a la que agrega a las otras fuerzas integrantes de la
FAN, señalando únicamente que las unidades y cuerpos de la Reserva
Militar se transformarán en unidades de aquella.
De todos modos
podemos imaginar el cometido del nuevo invento chavista de las
“milicias populares”, a las que parece dar preeminencia sobre el
resto de las fuerzas armadas tradicionales, al tiempo que está
impulsando su creación en varios países latinoamericanos, para lo cual
le sirve, entre otras cosas -como el aporte de oficiales para
“instruir” a esas milicias- el envío de las famosas maletas rellenas
de dólares que tanta actualidad han cobrado últimamente.
En la Argentina
existen algunos indicios, por ejemplo, de la presencia de algunos
militares venezolanos en zonas del conurbano bonaerense, por
ejemplo en asentamientos en los partidos de Lomas de Zamora y
La Matanza, cuya finalidad sería la de hacer proselitismo
chavista y brindar cierto tipo de “instrucción” a los futuros
–o ya organizados- miembros de esas “milicias populares”. Todo ello,
claro, en medio de la distracción del jefe del Ejército
Argentino, general Roberto Bendini –atornillado en su cargo desde
que comenzó la gestión Kirchner en 2003 y protegido de éste-, y bajo la
bendición de la ministra de Defensa,
Nilda Garré, ex embajadora en
Venezuela y una de las valiosas avanzadas de su amigo Hugo Chávez en el
territorio nacional.
Uno de los
favores brindados por la ministra Garré al gobierno chavista ha sido,
por ejemplo, permitir un importante aumento en el cupo de oficiales
venezolanos que, entre otros similares extranjeros, acuden al país
para realizar el curso de oficial de Estado Mayor en las aulas
militares argentinas. Dichos oficiales no pierden tiempo en hacer gala,
delante de sus compañeros locales y de otros países, de su firme ideario
chavista y, últimamente ya sin tapujos, de un marxismo practicante.
Incluso esos
oficiales no vacilan en distribuir también entre sus compañeros de curso
y profesores un libro titulado “El Código Chávez”, escrito
por la discutida periodista venezolano-estadounidense Eva Golinger,
una dama de inexistentes recursos éticos e imparcialidad y practicante
de un exacerbado ultra-chavismo, quien hace pocas semanas ha delatado
a un grupo de más de treinta periodistas independientes de
Venezuela como “elementos a sueldo de la CIA”, un infundio que gracias a
ello hoy son objeto de persecución por parte del régimen. El libro es
obviamente una apología de Hugo Chávez y buena parte se basa en críticas
a Estados Unidos como promotor del golpe contra éste en abril de 2002.
Lo curioso radica
en que la primera edición de ese libro se efectuó en Caracas en marzo de
2005, pero la segunda fue realizada en agosto de ese mismo año
en Buenos Aires. Impreso en esta oportunidad en los talleres
gráficos “La Verdad SRL”, y de distribución gratuita, la obra
pro-chavista fue financiada por la filial argentina de la petrolera
estatal venezolana PDVSA.
Por lo visto, las
arcas de PDVSA están siempre listas –como surtidor utilizado a su antojo
por el gobierno de Chávez- para acudir en sostén de cuanto
emprendimiento “bolivariano” ande dando vueltas por Latinoamérica.
Uno de los últimos
acaba de verse en estos días, y fue la donación de 6 millones
de dólares para las fuerzas armadas de Bolivia, donde dicho sea de
paso ya se registra la presencia de alrededor de un millar de
oficiales venezolanos, cuestiones que han generado pedidos de
informes de parte de la oposición en el Congreso.
¿Compra de los
empobrecidos camaradas bolivianos y otro aporte a la instrucción de
milicias populares?. Ambas cosas pueden ser posibles. Y esa cuestión se
repite, como señalamos anteriormente, en otros países
latinoamericanos.
Por ejemplo, una
información del diario paraguayo “ABC Color”, reproducida por el sitio “Notiar”,
da cuenta de un plan venezolano para infiltrar
Paraguay. El texto
merece ser trascripto en su totalidad. Dicho informe expresa:
“Un plan de
infiltración del presidente venezolano Hugo Chávez está en plena
ejecución en nuestro país. El operativo abarca el adoctrinamiento
‘bolivariano’ que se promueve en sectores estratégicos como las
Fuerzas Armadas, empresas energéticas, sectores estudiantiles y
campesinos, hasta reclutamiento de médicos jóvenes que trabajan en áreas
rurales.
“El plan
cuenta con 21 páginas y su objetivo es expandir el proyecto hegemónico
de Chávez a países con democracias débiles como
Bolivia,
Ecuador y
Paraguay,
y competir con imperios como Brasil y Estados Unidos.
“Conforme el
documento, denominado Plan Operativo Anual (POA) 2007, del
Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de
Venezuela, el gobierno de Chávez tiene una estrategia de infiltración en
todos los sectores de la sociedad paraguaya para promover ‘las ideas de
Bolívar’. El plan tiene detallados los objetivos, operaciones y acciones
que deben desarrollar los agentes especiales que actúan desde la
base de la embajada bolivariana en Asunción o mediante
‘intercambios’ entre funcionarios del Gobierno, miembros de las Fuerzas
Armadas, jueces, fiscales, policías, líderes gremiales, estudiantiles,
médicos, docentes populares, dirigentes sin techos, sin tierras y
dirigentes políticos de todos los partidos y movimientos sociales.
“Por supuesto,
Chávez no puede descuidar la principal herramienta de propaganda de su
plan: la comunicación. En ese sentido, tiene entre sus objetivos
a los periodistas, editores, columnistas y directores de los medios de
comunicación que deben ‘conocer para difundir las ideas bolivarianas’.
Para eso se proyecta el acuerdo entre su canal de televisión Telesur
y las televisoras locales para la emisión de programas especiales sobre
Venezuela y la revolución que Chávez pretende extender a todas las
naciones sudamericanas. La idea no es nueva. También lo hizo la
revolución cubana con Fidel Castro.
“Uno de los
sectores más apetecibles para las pretensiones del proyecto
propagandístico de Hugo Chávez es el de los jóvenes. Tiene un
plan bien definido y en plena ejecución en el Paraguay. No solamente es
con los universitarios, conforme al proyecto revelado en el
documento Plan Operativo Anual 2007. Los venezolanos tienen sus
objetivos puestos también en los estudiantes secundarios,
especialmente de los sectores rurales e indígenas. El Ministerio
de Relaciones Exteriores de la República Bolivariana pide a sus agentes
realizar permanentes talleres informativos con bachilleres de los
últimos años para identificar a aquellos que no tienen recursos
económicos para seguir sus estudios universitarios.
“Uno de los
objetivos más ambiciosos del Plan Operativo Anual 2007 es el capítulo
referente a la promoción de un nuevo régimen de ‘seguridad integral
hemisférica’. Se ejecuta bajo el ‘código de unidad local 03118’
y tiene como objetivo principal fortalecer las relaciones entre las
Fuerzas Armadas de Venezuela y las Fuerzas Armadas del Paraguay.
“El plan
Chávez para los militares incorpora un capítulo muy llamativo como el
del ‘intercambio de información y opinión con representantes de las
cuatro Fuerzas Armadas del Paraguay’. Para ello ‘sugieren’ la redacción
de un borrador sobre la Fuerza Armada Multinacional Latinoamericana y
Caribeña que previamente debe ser analizada por los representantes
de nuestro país. También establecen el intercambio de delegaciones
académico militares entre ambas instituciones”.
En suma, ésta es
otra muestra bien detallada por el diario paraguayo acerca de las
ambiciones de expansión continental de Hugo Chávez y las ofertas que
tiene reservadas para sus destinatarios.
Remezones
castrenses
El profundo giro
bolivariano que imprimió Hugo Chávez a su política hacia las fuerzas
armadas comenzó a poco de que iniciara su primer período presidencial,
en 1999. Ello puede observarse en este informe para el diario español
“La Vanguardia” realizado por su corresponsal en América Latina, Joaquím
Ibarz, en el año 2001:
“Los comentaristas venezolanos han recordado en estos
días un informe reciente de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM),
atribuido al general de brigada Rafael Martínez Morales, en el
que se daban las directrices para promocionar a los oficiales fieles
a Chávez y marginar a los que no se identifican con el proyecto
‘revolucionario’. Varios mandos denuncian que ya está en marcha la
‘campaña de catequización bolivariana’ que recomendaba el informe
de la DIM. Hay presión para que muchos oficiales se pronuncien acerca de
si están con la ‘revolución’ o si están en contra. Al Comando
Unificado de las Fuerzas Armadas lo llaman ‘el congelador’
porque allí están siendo enviados todos los generales de las cuatro
fuerzas que quedaron sin cargos. Se habla de burocracia desmedida.
Direcciones y jefaturas de departamentos son ejercidas por generales,
cargos que antes eran ocupados por tenientes coroneles. ‘El Universal’
asegura que se adoptó esa medida ‘para tenerlos vigilados’.
“La
utilización dada a Fuerte Tiuna, el complejo castrense caraqueño,
que entre otras dependencias de primer nivel alberga al Ministerio de
Defensa y a la Comandancia General de las Fuerzas Armadas, es la muestra
del papel que los militares tienen en la mente de Chávez. Ya desde el
primer día del nuevo gobierno (3 de febrero de 1999), Fuerte Tiuna se
transformó en el escenario para la abierta connivencia entre Chávez,
el régimen cubano, la derrotada guerrilla venezolana de los años sesenta
y los neocomunistas de reciente cuño. La presencia de
Fidel
Castro, las fotos de
Ernesto Guevara y las consignas antiestadounidenses en el
recinto militar, fueron el primer abierto desafío que Chávez hizo al
espíritu institucional democrático de los militares venezolanos. La
utilización del espacio castrense para satisfacer las inclinaciones pro
castristas de Chávez es ya recurrente”.
Recordamos que
esto ya sucedía en el año 2001. No pasó mucho tiempo para que comenzaran
los pronunciamientos de varios oficiales superiores, medios y soldados
en rechazo a esa política militar de Hugo Chávez. Uno de ellos se generó
a poco de ocurrido el golpe de Estado contra Chávez del año 2002, y en
tal sentido varios oficiales de la Fuerza Armada Nacional (FAN),
argumentaron entre otras cosas que “el pueblo no puede obedecer a
un gobierno que ha cometido crímenes de lesa humanidad, como el
monstruoso caso de Puente Llaguno, aún no resuelto”, esto en
alusión a los disparos contra civiles que en Caracas se
aprestaban a cruzar dicho puente y muchos de ellos fueron baleados por
un grupo de diez a doce francotiradores pro-chavistas.
A propósito
-según consignó un alto oficial de la propia FAN-, entre ellos se
encontraba el ahora teniente coronel José Luis Avilán Díaz, a
quien aludimos como el probable “noveno pasajero” en uno de
nuestros artículos sobre la famosa maleta llena de dólares que se
trató de introducir, el pasado 4 de agosto, en el Aeroparque de la
Ciudad de Buenos Aires, y como compañero de promoción de varios actuales
funcionarios del gobierno de Hugo Chávez.
En su
pronunciamiento, los citados oficiales señalan también su rechazo a
“la más brutal corrupción de la cual conocemos solo los más
sonados casos, como el del FIEM, el FUS, el Plan Bolívar 2000 y tantos
otros en ministerios y gobernaciones adictas al régimen; la
penetración y politización de la Fuerza Armada Nacional buscando su
liquidación institucional para sustituirla por fuerzas paramilitares
como es el caso de los Círculos Bolivarianos; el atropello a
periodistas y dueños de medios, con discursos y con atentados
directos a equipos e instalaciones físicas, llegando al asesinato
de comunicadores sociales; y las amenazas con expropiar
infraestructuras físicas de industrias y comercios que no se adhieran a
la Revolución Bolivariana”.
Cabe recordar
también que estas últimas amenazas comenzaron a concretarse poco tiempo
después de emitidas, y es así como Hugo Chávez ya tiene un pequeño
récord en su haber en cuanto a tierras, fábricas y otras propiedades
expropiadas.
El
pronunciamiento finalizaba entonces con estas palabras: “Nosotros
respaldamos el sentimiento de la mayoría de los habitantes del país,
sobre la cual se cierne la amenaza permanente de las milicias armadas
del gobierno, con la complicidad del Presidente de la República y de
algunas individualidades de la Fuerza Armada Nacional inmersas en un
proyecto revolucionario castrista que el país adversa y que es
inconstitucional. Todo lo anterior nos obliga como ciudadanos
venezolanos y miembros de la Fuerza Armada Nacional, en ejercicio de lo
dispuesto en los artículos 350 y 333 de la Constitución, a desconocer
el régimen autocrático y deslegitimado de Hugo Chávez Frías,
a fin de no convertirnos en cómplices de las violaciones de los derechos
humanos, a la libertad, a la democracia y al estado de derecho en
Venezuela, so pena de afianzar esta dictadura en el poder, aceptar la
impunidad frente a los delitos de lesa humanidad y confiscar nuestro
futuro y el de nuestros hijos, y convocamos a la sociedad civil y al
pueblo en general a que se declare en desobediencia civil. Dicho lo
anterior, anunciamos que nos declaramos en desobediencia
legítima y desconocemos el régimen actual”.
Este
pronunciamiento, fechado el 22 de octubre de 2002, llevaba la firma de
14 altos oficiales –en su mayoría generales- de las fuerzas
armadas venezolanas. Algunos de ellos se encuentran hoy, por obvias
razones, en la clandestinidad.
Otros ejemplos del
“ideario bolivariano”
El tiempo ha ido
transcurriendo pero los ánimos antichavistas de los denominados
“militares democráticos” y gran parte de la sociedad civil no han
decaído. Por el contrario, se han ido reforzando en gran medida.
Aquellos reconocen no desear una asonada contra Chávez sino su remoción
por métodos legales, y unos y otros se reúnen periódicamente en la
Plaza Altamira, de Caracas, para manifestarlo y denunciar además
muchos actos de corrupción de militares y funcionarios del gobierno
bolivariano.
Entre ellos
figura el decomiso por parte de autoridades norteamericanas, en
abril del año 2006, de decenas de miles de dólares, entre los que
había varios billetes de 100 falsos, que algunos militares
venezolanos pretendían ingresar a su arribo al aeropuerto de Miami
sin declararlos en la Aduana –considerado un delito federal con penas
que alcanzan a los cinco años de prisión-, y que significó la detención
de uno de ellos, Alberto Ramón Soto Camaute, de 32 años, en una
cárcel federal, a quien se le retuvo el pasaporte mientras la Fiscalía
actuante se abocó a la investigación del origen del dinero.
Acciones y
celeridad que lamentablemente no han tenido su correlato en el caso de
la maleta transportada hacia Buenos Aires por Guido Alejandro
Antonini Wilson y sus amigos.
Con pocos días de
diferencia ocurrió un incidente similar. Un avión Hércules C-130 de la
Fuerza Aérea Venezolana fue retenido durante 12 horas en los
hangares de la zona del mismo aeropuerto reservada a vuelos no
comerciales, mientras un grupo de agentes aduaneros realizaba un
exhaustivo registro de la aeronave. Los seis oficiales de la
tripulación se contradijeron al declarar sobre el ingreso ilegal de
cerca de 40.000 dólares: mientras unos decían que se trataba de
dinero “para una misión oficial” (al parecer un argumento
recurrente entre todos los que ingresan dinero de contrabando), otros
indicaban que era “para hacer compras”. En este caso no
hubo detenidos, aunque obviamente se secuestró el dinero. Un empleado
del aeropuerto declaró entonces que las aeronaves militares venezolanas
cuentan con un “tratamiento exclusivo” cuando llegan todos
los jueves con carga procedente de su país de origen, y que “la
mayoría de las veces vuelven a partir sin haberse chequeado la carga que
llevan”, aclarando que esta carga suele incluir “desde
pámpers, aceite, computadoras, bicicletas y televisores hasta cajas con
la etiqueta ‘Ayuda Bolivariana’, además de piezas de aviones y
motores”.
En diciembre de
2004 otro venezolano, el entonces viceministro de Finanzas Jesús
Bermúdez, fue detenido y encausado cuando también trataba de
introducir casi 40.000 dólares sin declarar. Y hace poco tiempo
quien debió pasar por similares sofocones fue nada menos que el
canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, quien también portaba una
maleta rellena de dólares en las mismas ilegales condiciones, y que
fue retenido durante más de 12 horas en el aeropuerto hasta que lograron
socorrerlo mediante órdenes emitidas desde Caracas al consulado
venezolano, antes de que se desatara un incidente diplomático.
Por su parte,
la esposa de Chávez, Marisabel, y el hermano del caudillo,
Adán, adquirieron a fines de 2002, respectivamente, lujosas
mansiones en el sur de Florida. La primera, siendo aún primera dama
y antes de pelearse con su esposo, compró una modesta casa valuada en
500.000 dólares, mientras Adán Chávez hizo lo mismo, al contado y
con su modesto sueldo de entonces como presidente del Instituto de
Tierras (algo así como el cargo del piquetero oficialista y pro-chavista
argentino Luis D’Elía cuando estuvo al frente de la Comisión
de Tierra y Viviendas).
Otro que hizo sus
buenas inversiones en Miami es el general Eugenio Gutiérrez,
quien por la misma época que la esposa y el hermano de Hugo Chávez
adquirió una casa en 250.000 dólares, ubicada en 114 North
West Avenue, en el sector llamado Doral Landing East, aunque
esa casa está registrada a nombre de Alfredo Marando. El general
Gutiérrez es vecino de uno de los prohombres de la revolución
bolivariana, el ex vicepresidente José Vicente Rangel, quien
posee una propiedad en el sector denominado Sonoma, en el
11344 de North West 56 Street, aunque en los últimos años esa
vivienda figura como rentada a personas ajenas al proceso bolivariano.
Otros ejemplos de
esta acumulación de actos corruptos del gobierno de Hugo Chávez y sus
funcionarios, denunciados por los grupos cívico-militares que se reúnen
en la Plaza Altamira, radican en señalar la existencia de una “red
chavista del narcotráfico”, consistente en el intercambio con la
guerrilla colombiana de las FARC, que provee al gobierno
bolivariano de droga a cambio de armas, hecho comprobado por
fiscales de la ciudad colombiana de Arauca, que llevan en tal sentido un
expediente que ya ha acumulado más de 10.000 folios.
De hecho, ante
los cada vez más férreos controles realizados en Colombia, los vuelos de
narcotraficantes de la región, que parten de pistas clandestinas, se
internan en territorio venezolano sin problemas. Al respecto, la
citada Fiscalía colombiana cuenta con información en el sentido de que
un individuo conocido como “Manicomio”, ex socio del
narcotraficante Didier Ríos, ha operado en el sector una
flotilla de avionetas cargadas de cocaína, encabezadas por las naves
con matrículas YV1922P, YV2643P e YV1034P,
obviamente todas con registro venezolano.
A la vez, en
varias oportunidades el gobierno de Chávez ha llevado a cabo la venta
de esa droga para financiar a los “círculos bolivarianos”.
Con lo cual
volvemos a caer en el tema de la traviesa valija de Antonini Wilson y
sus amigos, ya que podría deducirse también, en base a la
información anterior, el origen y cometido de esos dólares que se
pretendieron ingresar solapadamente a la Argentina, donde hace tiempo
que existen esos “círculos bolivarianos”, además de “milicias
populares” ya formadas o en gestación.
Las informaciones
revelan además la protección del chavismo a presuntos terroristas
islámicos, tanto al brindarles refugio en la Isla Margarita o
en otras zonas del país como al suministrarles documentación
venezolana falsa. Uno de los temas que seguramente nos ocupará otro
artículo más adelante.
Otras denuncias
están referidas a la existencia de propiedades de Hugo Chávez en la
República Dominicana, país tenido en cuenta por el caudillo,
familiares y altos personajes del gobierno ante la eventual contingencia
de tener que fugarse de Venezuela, algo también previsto por el
avispado gobernante.
Y para más datos,
las denuncias incluyen otra propiedad de Chávez, ésta una
mansión en Cuba, donde el presidente tenía preparado su retiro,
aunque ahora deberá esperar qué rumbo tomará el gobierno de la isla ante
el prácticamente seguro fallecimiento, aún no anunciado, de Fidel
Castro. Dicha propiedad habría sido monitoreada por pilotos e
informantes cubanos desde la isla caribeña, y ya se contaría con
fotografías de la misma.
Lo que resulta
inquietante es la versión, incluida en las denuncias, acerca de que
Fidel Castro habría mudado su laboratorio de guerra biológica desde Cuba
a Venezuela.
Esta información,
como muchas de las anteriores, están basadas en prolijos trabajos de
inteligencia de los militares disidentes venezolanos, con la
colaboración de otros agentes y militares que permanecen dentro de las
instituciones chavistas sin haberse detectado su disidencia.
Conclusión
En suma, el
rechazo al carácter que ha tomado el gobierno de Hugo Chávez con su
giro acentuadamente marxista; la reforma constitucional que impulsa, que
de ser puesta en práctica cercenará libertades individuales, de
información y de autonomía financiera; el virtual secuestro de los niños
de entre 3 y 20 años de edad para ponerlos bajo la órbita “educativa”
del Estado; el manoseo a las fuerzas amadas venezolanas, que se ven
obligadas incluso a tolerar la supremacía sobre ellas de las
“milicias populares” y el control de sus miembros, sean
leales o disidentes, por parte de espías cubanos “importados” del
G-2 castrista; sumado todo ello a los innumerables y frecuentes
casos de corrupción, están haciendo hervir un peligroso caldo de
cultivo para que, probablemente a través de una alianza
cívico-militar, se inicien en un mediano plazo acciones
tendientes a desalojar a Hugo Chávez del poder. En tal caso
deberemos esperar que esas acciones no incluyan hechos de sangre, como
lo esperan también, al menos hasta ahora, los propios militares
disidentes.
Son bastante
gráficas al respecto las expresiones vertidas en estos días por el
coronel Sammy Landaeta Millán, quien expresó, tras reafirmar la
existencia de un fuerte descontento en los mandos medios, lo
siguiente: “El proyecto de reforma constitucional pre-aprobada por la
Asamblea Nacional monocolor, persigue causar una distracción en el país.
La intención alevosa del caudillo y la sumisión del Ejército pretenden
solapar la actuación soberana del pueblo, y al final se visualizan dos
escenarios posibles: totalitarismo o rebelión”.
Por su parte Hugo
Chávez se muestra cada vez más empecinado en constituirse en líder
absoluto y emblemático no ya sólo de Venezuela, sino también de la
“revolución continental” que se ha empeñado en lanzar por toda
América Latina, en algunos casos con la colaboración o aceptación de
gobiernos débiles o tan corruptos como el suyo.
No conforme con
su ayuda a la creación y sostenimiento financiero tanto de los “círculos
bolivarianos” como de las “milicias populares”, recientemente agregó a
ello la idea de abrir en los distintos países de la región locales
partidarios de su última invención en el terreno político: el
Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV).
En tal sentido,
acaban de verse y oírse en un programa periodístico de la televisión
argentina las declaraciones de Modesto Emilio Guerrero,
periodista, escritor y columnista habitual del sitio web oficialista
“Aporrea”, quien precisamente se decidió a abrir una filial del
PSUV en la Argentina. Justificando su
decisión, Guerrero afirmó que las palabras de Chávez lo inspiraron a
“sembrar la semilla socialista bolivariana por el sur”,
tierras en las que está radicado desde hace casi dos décadas.
Sin palabras.
Las palabras, en
todo caso, parecen tenerlas exclusivamente Hugo Chávez y los gobernantes
que le facilitan todo para que el caudillo haga y deshaga a su antojo en
todo país que le abre sus puertas a los proyectos bolivarianos.
Ya sea por autismo, estupidez... o por un puñado de
dólares.
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