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210907 - Podrían
tener datos del maletín - Otro dato de última hora del
experto Kenneth Rijock, ya bastante conocido por nosotros
–lo que generó que también comiencen a explotarlo otros medios-
por su trabajo para el organismo de inteligencia financiera
World Check.
En este
caso, Rijock acaba de informar que, con la venia de
Hugo Chávez, la Dirección General de Inteligencia de Cuba
(conocida como el G-2), instaló en Venezuela puestos encubiertos de
escucha y monitoreo que revisan todas las comunicaciones domésticas
e internacionales, “en una iniciativa de cooperación para asistir al
gobierno venezolano en asuntos de seguridad del Estado”.
Ya es sabido que
hace tiempo Chávez ha “importado” de La Habana a varios espías del G-2,
a los que ha distribuido por todas las áreas posibles para controlar a
opositores, partidos políticos, dependencias del gobierno, periodistas,
militares, etc., fruto de su desconfianza de todo y de todos.
También se ha
rodeado de un equipo de esos espías para reforzar su propia seguridad,
habida cuenta de sus crecientes temores respecto de un atentado contra
su persona o, como está circulando en estos últimos días, de un golpe de
Estado.
La
mayoría de los venezolanos ya se ha dado cuenta de que sus
conversaciones telefónicas están siendo monitoreadas. Pero lo que no
sabían, al menos hasta estas revelaciones, es que también son
controlados sus correos electrónicos.
El
principal puesto de control de los cubanos ha sido instalado en la sede
de CANTV (Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela), la
empresa telefónica del Estado. El sistema utilizado consiste en lo
siguiente.
En el
equipo cubano se encuentran los más experimentados “hackers”
de computadoras del mundo, de los que obviamente se desconocen datos
sobre su identidad, aunque los habría de distintas nacionalidades. Hay
rumores de que hace poco fue asesinado en la ciudad venezolana de
Valencia un hacker norteamericano, sin poder determinarse si pertenecía
a ese grupo.
Lo
cierto es que de alguna manera penetraron a varios de los
proveedores de servicios de Internet y obtuvieron los seudónimos,
nombres y claves de muchos venezolanos prominentes, incluyendo a
políticos de oposición, periodistas y críticos del gobierno, venezolanos
prominentes en el exterior, norteamericanos que apoyan a la oposición
venezolana, oficiales militares -incluyendo a muchos generales y
coroneles-, y también a miembros de la élite “bolivariana”, miembros de
los círculos íntimos del gobierno y simpatizantes del sector privado.
Que Chávez espíe
a sus asesores más cercanos mediante los técnicos cubanos es curioso,
aunque no sorprendente. Como señalamos anteriormente, el presidente
venezolano padece de un delirio de persecución que va en constante
aumento.
También
se dio el caso, según comentó una fuente venezolana, de una página Web
local cuyos administradores, hace unos ocho meses, vendieron a los del
G-2 instalados en CANTV la lista de IP –número que permite identificar
las conexiones a Internet desde una computadora particular- de sus
foristas. No se conoce el monto de esa venta, pero sí que los
administradores fueron despedidos hace tres meses, en medio de una gran
polémica.
Peligro de “maletinazo”
Más interesante
aún es el otro tema que trae a colación este monitoreo cubano a las
comunicaciones telefónicas y los correos electrónicos en tierras
bolivarianas. Un tema que puede causar graves dolores de cabeza al
presidente argentino,
Néstor Kirchner, a su consorte y candidata presidencial y a no
pocos funcionarios del gobierno.
Es que
los espías del G-2 han escuchado también todas las conversaciones
telefónicas relevantes entre
Venezuela y
Argentina y han
accedido a los correos electrónicos entre las partes involucradas en
torno al caso del maletín de los 800.000 dólares, requisado al
empresario venezolano
Guido Antonini Wilson en la
aduana del Aeroparque porteño en la madrugada del pasado 4 de agosto.
Por si
fuera poco, Kenneth Rijock asegura que ha podido leer personalmente los
nombres, seudónimos y claves con los que trabajan y están leyendo los
correos electrónicos de todo el mundo, incluyendo un número de
importantes funcionarios argentinos en el gobierno.
De allí
que, según Rijock, podría determinarse fácilmente el origen ilícito
de esos 800.000 dólares, y probablemente también su destino, en
lo que seguramente fue un tráfico masivo de llamadas telefónicas y
correos electrónicos antes, durante y después de ese abortado intento de
contrabandear el maletín dolarizado.
Con lo
cual de aquí en más el gobierno kirchnerista tiene otro motivo para
temblar en lo que resta hasta las elecciones de octubre, y más allá
también, dadas las implicancias que puede acarrearle la valiosa
información sobre el tema del maletín que se encuentra en manos
“extrañas”.
O tal
vez no tan extrañas para Chávez y Kirchner, pero que podrían llegar a
constituirse –de acuerdo al devenir de los acontecimientos en
Cuba- en un árbitro que bien
puede llegar a decidir la resolución de un caso que, como el del
maletín, pretende ser encubierto a toda costa.
Y que también es seguido muy de cerca por World
Check, el organismo de control financiero y bancario habilitado para
subir o bajarle el pulgar –decidiendo sobre su grado de confiabilidad- a
bancos, instituciones financieras y hasta a gobiernos de cualquier país
del planeta.
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