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Julio Jorge López. ¿Una fallida operación del gobierno?
Christian Sanz
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120107 -
 Tribuna de Periodistas - El día 28 de julio de 2006, Jorge Julio López declaró contra Miguel Etchecolatz en el marco de una causa por torturas contra su persona y por la desaparición de otros dos individuos. El 18 de septiembre, cuando debía declarar nuevamente, el testigo desapareció por completo. Fue un día antes de que Etchecolatz fuera condenado a reclusión perpetua.

    Desde que López ha desaparecido hasta el día de hoy sucedieron muchas cosas extrañas y nada se ha avanzado en el intento de establecer su paradero. Ni los rastrillajes, ni las líneas telefónicas habilitadas, ni la millonaria recompensa que ofrece el gobierno bonaerense han servido para encontrar a López. 
    En el expediente judicial que lleva adelante el fiscal de La Plata Marcelo Martini, figuran casi 300 rastrillajes, hechos en diversos lugares de la Capital Federal, distritos vecinos y localidades del interior bonaerense. Todos han sido infructuosos.
    Al mismo tiempo, se analizaron más de 1500 llamados de celulares activados en la zona de Los Hornos el día de la desaparición de López, pero tampoco se consiguieron resultados.

El hombre invisible

    Jorge Julio López era albañil, vivía en el barrio platense de Los Hornos y tenía 77 años al momento de desaparecer, justamente cuando debía presentarse a la audiencia de alegatos en la causa judicial contra Etchecolatz. 
    Si bien en un principio se especuló con que podría haberse perdido por un problema de salud, el transcurso del tiempo abonó la hipótesis de un posible secuestro por la importancia de su declaración en el juicio que se le instruyó al referido represor. Así se lo dio a entender a la sociedad y todos los esfuerzos oficiales se conjugaron en pos de reforzar esta hipótesis. 
    Recordemos que, en su testimonio ante el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, López aseguró que había sido secuestrado en octubre de 1976, agregando haber sido torturado por Etchecolatz mientras estuvo detenido en la comisaría 8 de La Plata. También contó que pudo ver cómo ejecutaban con disparos en la cabeza a otras dos víctimas: Patricia Dell Orto y su esposo Ambrosio De Marco en el centro clandestino de detención que funcionó en Arana. En ese marco, identificó a Etchecolatz como integrante de la "patota" que ilegalmente lo detuvo en su casa del barrio platense de Los Hornos. 
    Según allegados al gobierno nacional, la declaración de López fue "fundamental" para encarcelar a Etchecolatz y, por eso, era imprescindible que declarara nuevamente el 18 de septiembre de 2006, fecha en la que el albañil finalmente desapareció. 
    ¿Es tan así? ¿Era fundamental ese testimonio?
    Por lo que sostuvieron integrantes del Poder Judicial de La Plata, no lo era. Por caso, el fiscal del juicio, Carlos Dulau Dumm, aseguró que "el testimonio de López fue muy importante, pero tanto como otros". De hecho, se pudo condenar a Etchecolatz sin necesidad de que este brindara una nueva declaración.

"Una operación muy grande"


    No son pocas las dudas que han rodeado la desaparición de López, algunas de ellas surgidas de la propia rutina del evaporado testigo. Veamos:
    1-El albañil utilizaba todos los días un mismo modelo de zapatillas, del que tenía dos pares. El lunes en que desapareció, las zapatillas quedaron en la casa y el albañil se ausentó calzando un par de borceguíes que nunca usaba.
    2-Cuando salía de su domicilio, López tenía la costumbre de cerrar la puerta con llave y después tirar la llave adentro por una ventana. Esta vez se llevó la llave con él (1).
    3-En su casa falta un pequeño cuchillo que el testigo utilizaba, pero que nunca antes había sacado de su domicilio. Todo indica que se lo llevó en esta oportunidad.
    A los referidos enigmas se han sumado las dudas surgidas de su propio testimonio ante la justicia. Detalles imposibles de retener, datos que son falaces y dudosas anécdotas, hacen que su declaración sea poco creíble, a punto tal que la titular de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini -de su misma extracción ideológica- ha echado un manto de escepticismo a la cuestión. 
    "Para nosotros, no es un típico desaparecido. López no fue militante, hay que investigar su trayectoria (...) vive en un barrio de policías, tiene un hermano policía y la familia no habla de que está desaparecido, lo cual es extraño", dijo Bonafini hace meses al salir de una reunión con el presidente Néstor Kirchner en la Casa Rosada.
    La titular de Madres aseguró posteriormente lo mismo que dicen los investigadores hoy en día: que el albañil no era el único testigo de importancia en la causa contra Etchecolatz. Las palabras finales de Bonafini fueron aún más elocuentes, al tildar lo sucedido como una "operación muy grande".
    Lo antedicho provocó el consecuente enojo de gran parte de las agrupaciones alineadas al gobierno, pero más aún generó desconcierto. En realidad, Bonafini dijo en voz alta lo mismo que muchos no se animan siquiera a sugerir y que todos sospechan: que el testimonio de López fue digitado por alguien más. Es dable recordar que sus propios familiares admitieron que el albañil nunca había hablado con ellos de los detalles que luego comentara ante los jueces.
    Amén de esto, llama la atención que la declaración judicial de López sea tan puntillosa, contradiciendo sus primeros testimonios referidos a su secuestro y en donde aseguraba no recordar detalles concretos del cautiverio que había vivido. Según han publicado otros medios digitales, "su declaración en el juicio por la verdad es totalmente inducida por los jueces. Dice no reconocer a sus torturadores. En el juicio oral da nombres, increíble. Habla que en Arana supuestamente veía por una mirilla todo. Todas las personas que declararon si en algo coincidieron es que en Arana no se podía ver, ya que estaban vendados y atados. Él sí ve por una mirilla. Lo raro es que las mirillas por disposición interna, se abrían de afuera (...) En Arana ve a una persona que llaman Higuita por el parecido con el jugador colombiano, que lo llamaban Higuita. Nuevamente extraño, ya que Higuita en esa fecha tenía 10 años y además no era aún conocido.”
    Elocuencia aparte.

La trama oculta

    Al día de hoy, a pesar de todo el esfuerzo que asegura haber puesto en este tema, el kirchnerismo no ha logrado dilucidar si López está muerto, secuestrado o perdido. La investigación no avanza, las hipótesis que se barajan son contradictorias y el Gobierno ni siquiera disimula su urgencia por cambiar de tema en la agenda diaria.
    Por caso, este periodista intentó sin éxito entrevistar a algún funcionario del Poder Ejecutivo para aclarar algunos de los puntos que no cierran. Todo fue en vano, ya que ni siquiera se logró un comentario "off the record".
    Esto obligó a que Tribuna de periodistas tuviera que hurgar a través de fuentes no oficiales de diversa índole para poder avanzar en la resolución de este caso. Se consultó a más de veinte informantes, de los cuales menos de la mitad pudo aportar datos fehacientes y contrastables para poder armar este rompecabezas.
    Todos coinciden en afirmar que la operación se montó desde el propio Gobierno. 
    ¿Los motivos? Podrían ser varios, de acuerdo a los diferentes comentarios. Aunque ninguna de las razones invocadas se contraponen entre sí. Veamos.
    Una de las primeras entrevistas realizadas para este artículo fue con un ex comisario bonaerense de gran influencia actual, quien habló con gran seguridad sobre la cuestión: "El secuestro de López  fue digitado por el Gobierno, pero se les 'fue' de las manos (2). Lo habían sacado en un barquito pesquero en un lugar llamado Atalaya, en el Partido de Magdalena. El gobierno NO utilizó para este operativo, ningún servicio de seguridad." (3).
    De la misma manera, opinó la segunda fuente consultada, relacionada al corazón del PJ bonaerense: "En mi opinión, es una operación del Gobierno. Me inclino por esta teoría ya que los 'paquidermos' (ex represores) no tienen ninguna razon, ni siquiera la causa Etchecolatz, para ir a levantar a un tipo que en relidad zafó de la 'boleta' por haber colaborado con la policía de la provincia."
    El tercer informante, conocido "colaborador" de la SIDE, fue más crudo en su relato: "Dicen los sospechosos de siempre que López hizo como Gerez, se entregó a una opereta del Gobierno, pero los 77 pirulos le costaron mucho y el hombre 'quedó duro'. Y que está incinerado... sí, quemado y sus cenizas esparcidas para nunca aparecer.
    Pero... ¿por qué el Gobierno habría de secuestrar a López? Todos los consultados coinciden en afirmar que la evaporación del albañil fue planificada para poder lograr la "excusa perfecta" que permita al kirchnerismo avanzar contra los jerarcas de la sangrienta dictadura militar. Al mismo tiempo, se lograría quitar "prestigio" a diversas organizaciones de derecha que comienzan a crecer a nivel popular, como los
"familiares de las víctimas de la guerrilla".
    Esa certeza fue aportada por la cuarta fuente consultada por este periódico, un ex agente inorgánico de la SIDE que revistó durante dos décadas en esa dependencia del Estado: "López abandonó su hábitat en forma voluntaria, pero aconsejado y acompañado por alguien que lo convenció de la necesidad de ocultarse unos días para evitar represalias contra él y su familia por sus declaraciones en el juicio a Miguel Etchecolatz y de paso generar un clima adverso para la marcha de los familiares de víctimas de la subversión del día 5 de octubre.

 

Si analizamos la interna por las candidaturas en la Provincia de Buenos Aires, es fácil darse cuenta de que con este acontecimiento el actual gobernador, Felipe Solá, ha quedado sin ninguna posibilidad de reelección. En menor medida, pero muy comprometidas y relegadas, están las expectativas del otro aspirante, Aníbal Fernández. Se podría descartar de plano, la hipótesis que intentan imponer muchos funcionarios, tratando de endilgarle la responsabilidad a elementos residuales de aquella dictadura con el claro objetivo de intimidar a los restantes testigos. En primer lugar, la declaración está firme y el objetivo cumplido. Además, si de escarmiento se trata, lo hubieran matado -y de forma horrorosa- antes de prestar su declaración. Si el mensaje es para los demás testigos, ya hubieran hecho aparecer el cuerpo."

Todos coinciden, pero entonces, ¿quién se llevó a López? 

    En medio de la incesante catarata de informaciones sobre la supuesta desaparición de Luis Gerez, apareció en los medios un interesante -aunque breve- testimonio que pasó totalmente inadvertido para la sociedad: un gestor llamado Jorge Scanio aseguró haber visto a Jorge Julio López el 1º de octubre de 2006 durante una visita a la estancia San Genaro, de Monte, adonde había ido por pedido de un cliente, para verificar si estaba ocupada. 
    Lo interesante de la noticia es que el gestor afirmó que López estaba en mal estado y rodeado de un grupo de personas armadas (4). Alfredo Divinicenzi, el periodista que logró el testimonio de Scanio, sostuvo que esos dichos "salpican a los gobiernos nacional y provincial." 
    ¿Quiénes eran los hombres armados? El último testimonio recogido por quien escribe estas líneas, pone la lupa sobre un ex funcionario muy cercano al kirchnerismo que posee una logística coincidente a la referida por Scanio.
    "Es evidente que las personas que ocultaron a López con toda seguridad han contado con toda la logística y el suficiente poder económico, político e impunidad judicial para tenerlo escondido el tiempo que sea necesario, sin sentirse incómodos por la recompensa de $ 200.000 y hoy aumentada a $ 400.000 ofrecida por Solá, capaz de fisurar los códigos de silencio de cualquier aparato delictivo. El ex subsecretario de Estado Luis D'Elía cuenta con una especie de SIDE paralela para este tipo de eventos, compuesta por algo más de 300 hombres armados, con sus correspondientes credenciales de portación de arma de guerra y suministro de municiones otorgados por el RENAR, además de disponer de elementos sofisticados para realizar escuchas telefónicas, cámaras ocultas y otras tareas propias de la actividad.
    Como consecuencia directa del secuestro de López, más de 300 policías de la bonaerense fueron pasados a retiro. Si querés saber sobre el albañil Jorge Julio López, preguntále a D'Elia."

Concluyendo


    Mientras el "misterio López" sigue sin resolverse, los medios parecen ir destinando cada vez menos cantidad de espacio a su cobertura, dejando que la actualidad más trivial fagocite lentamente al interés público sobre esta cuestión.
    Al mismo tiempo, los grandes diarios hacen el juego al Gobierno al difundir información irreal sobre la supuesta búsqueda del testigo. El kirchnerismo ha salido a "vender" al periodismo que la Policía Federal tiene destinadas a la pesquisa 15 brigadas (alrededor de 75 oficiales y suboficiales) y que la Bonaerense asignó a varios de sus equipos especializados y proveyó toda la tropa necesaria para los infructuosos rastrillajes. 
    De la misma manera, se asegura que la SIDE "tiene equipos dedicados a trabajar a tiempo completo sobre las pistas existentes, a buscar nuevas y a realizar todas las escuchas telefónicas imaginables." Algo realmente poco creíble.
    Más preocupante que las mentiras oficiales es la idea de imaginar un Gobierno que utiliza sus recursos para actuar como si fuera una verdadera "mafia". Ya nadie cree lo sucedido con Gerez, pronto caerá la mentira sobre López. ¿Qué vendrá después?
    Mejor no imaginarlo...

(1) Las llaves aparecerían poco después en el jardín de la casa de López. Aún no se pudo determinar si fueron arrojadas el día en que desapareció o posteriormente.

(2) Cuando el ex comisario asegura que la operación se "les fue de las manos", se refiere a que López habría fallecido en medio de su cautiverio.

(3) Esta oración es llamativa por el énfasis en asegurar que ninguna fuerza de seguridad conocida se utilizó para el operativo. Esto coincide con otro de los testimonios recogidos para esta nota que carga culpabilidad en la figura de un ex funcionario K.

(4) También agregó que uno de los primeros en saber la noticia fue el ministro del interior, Aníbal Fernández.
 

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