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020108 -
Radiografía del Grupo Local Petersen - Ezkenazi
¿Quién es el comprador argentino de Repsol - YPF?
En principio (aún falta ver en concreto la letra
del Proyecto) resulta absolutamente lógico encarar un 'Plan de Uso Racional de
la Energía'. Promover un comportamiento de la sociedad acorde con la
preservación de recursos que son estratégicos es deseable y, en todo caso,
corresponde preguntarse por que tardamos tanto en llegar a definiciones como el
cambio en el huso horario, que son costumbre en buena parte del mundo y sobre
todo en países que se encuentran en posiciones respecto al ecuador similares a
las nuestras. Sin embargo, no podemos dejar de señalar que estas estrategias,
que por lo general se concentran en la decisión de reducir o limitar la 'demanda
de energía', chocan con una actitud oficial que elude la necesidad de replantear
las condiciones de la oferta y, más concretamente la matriz energética. En este
sentido, el predominio del interés privado sobre un recurso esencial y
estratégico como la energía, ha hecho que Argentina exhiba hoy una matriz
energética que es, a no dudarlo, de las más vulnerables e irracionales.
Prácticamente el 90% de la energía que consumimos depende de los hidrocarburos
(petróleo y gas). Obsérvese que mientras esta es la situación de nuestro país,
Brasil cubre un 60% de sus necesidades con energía hidroeléctrica, Francia
abastece un 80% de su demanda con el aporte nuclear e incluso el 40% de la
demanda energética de los EEUU se cubre con carbón. Argentina, dispone de todos
estos recursos, pero, gracias al proceso de privatización y desregulación del
sector, depende casi exclusivamente de los hidrocarburos y carece de un programa
consistente de inversiones que permita despejar las dudas sobre nuestro futuro
en la materia. Es más, en lugar de asistir a un proceso que permita recuperar el
papel del Estado en el uso del recurso hidrocarburífero y de favorecer la
creciente captura de una renta petrolera de más de U$S 17.000 millones, que
sería clave en el financiamiento y consolidación de la matriz energética que
necesitamos, no solo se mantiene y profundiza la 'regulación menemista del
sector' sino que, además, en lugar de recuperar YPF se le abre paso a la
denominada 'argentinización' de la empresa que, en la práctica, no es más que
una reprivatización.
Bajo esta falacia de la argentinización el Gobierno libera a Repsol de sus
incumplidos compromisos de inversión y, a la vez, favorece a un amigo del poder
como el Grupo Eskenazi. Después de que Repsol consumiera la mitad de las
reservas, obtuviera ganancias extraordinarias que le permitieron recuperar con
creces lo invertido en la compra de YPF, cuando ha llegado el momento de
invertir y no de saquear, es cuando para Repsol ha llegado la hora de irse. Por
eso tasa en u$a 15.000 millones el paquete accionario y vende, para solventar
con esos recursos, su expansión en otros lugares del mundo.
En un contexto de indisimulable crisis energética, donde sería indispensable
recuperar el petróleo y el gas argentinos para el usufructo de nuestro pueblo,
nada de lo que se está discutiendo alrededor del tema supone modificación alguna
en la política de depredación del recurso (por ejemplo; es inconsistente
plantear un uso racional de la energía y favorecer exportaciones de
hidrocarburos que no tenemos) y para nada supone una modificación en los
términos de la apropiación privada de la renta petrolera. Esta seguirá siendo
privada (de Eskenazi) y no pública. Pero lo más absurdo del caso es la pasividad
del Estado argentino frente a la venta de una empresa cuyo activo principal es
casualmente la concesión de yacimientos petroleros que son de propiedad y
dominio del Estado. Es decir, Repsol está vendiendo lo que es nuestro como si
fuera propio.
En síntesis, en lugar de recuperar el manejo soberano de un recurso estratégico
para que toda la sociedad se comporte 'racionalmente' en materia energética, se
busca el comportamiento racional de particulares y del propio Sector Público y
se permite la 'irracionalidad' y el saqueo a manos de los intereses petroleros.
Ahora, incluso, incorporando a aquél empresario que, en su momento, asesorara a
Néstor Kirchner cuando este vendiera las acciones que la Provincia de Santa Cruz
tenía en YPF. Por cierto, queda claro al observar la historia del Grupo familiar
Eskenazi, que más allá de su cercanía con los Kirchner, la aptitud para el
negocio financiero es parte de su historia. Lo que en su historia no existe es
vínculo alguno con la producción petrolera.
Una radiografía del Grupo Petersen-Eskenazi
En el cuadro Nº 1 presentamos el listado de empresas del Grupo Económico Local
Petersen – Eskenazi en base a la información que surge de los balances de las
empresas.
Una lectura del cuadro, así como la información respecto a la composición del
capital accionario de las firmas, indica con claridad que el Grupo Petersen -
Eskenazi es básicamente un grupo económico familiar donde:
Enrique Eskenazi (cabeza del grupo) posee el 97,87% del capital de Petersen
Thieve & Cruz SA (la empresa constructora) y el restante 2,13% del capital lo
posee su esposa Silvia Storey de Eskenazi. A su vez esta empresa posee:
a) el 55% del capital de la firma Mantenimiento y Servicios SA (también
constructora) siendo el restante 45% propiedad directa de Enrique Eskenazi.
b) el 99,98% del capital de Santa Sylvia SA (la empresa agroindustrial de vinos
y aceites), y
c) del 3,34% del capital social de América Latina Logística Mesopotámica, la
empresa ferroviaria transportadora de cargas que recientemente recibió la
aprobación por parte de la Cámara de Diputados del Acta Acuerdo de renegociación
contractual con el Estado Nacional.
Por otra parte, este grupo empresario posee el 29,65% (el 27,30% Enrique
Eskenazi y el 2,35% su esposa Silvia Storey de Eskenazi) del capital social de
la firma Tormey y Silvera Sociedad de Hecho, empresa productora de cereales.
Puede observarse una clara estrategia de integración horizontal del grupo: en el
conviven la participación accionaria de empresas cerealeras, de transporte
ferroviario y de construcción.
Por el lado de los servicios sobresalen nítidamente los intereses financieros y
bancarios del grupo. Así, Enrique Eskenazi posee el 87% del capital de
Administradora de San Juan SRL (empresa financiera proveedora de tarjetas de
crédito) y el 87% del capital de la financiera Valorar SA.
En la esfera bancaria la firma más importante del grupo es Petersen Inversiones
SA (PISA) , cuyo capital accionario se divide en un 81,46% en poder de Enrique
Eskenazi, un 16,77% en poder de Sebastián Eskenazi (hijo) y un 1,77% en poder de
Silvia Storey de Eskenazi (esposa). A su vez, esta firma posee el 69,13% del
capital del Nuevo Banco San Juan, quien a su vez posee el 51% del Banco de Santa
Cruz SA y del 93,39% del Nuevo Banco de Santa Fe SA, que a su vez posee el 64,4%
del capital del Nuevo Banco de Entre Ríos SA. Se trata como puede observase de
una estrategia empresaria expansiva en el terreno de la banca minorista de
dichas provincias.
Del lado de los servicios el Grupo Eskenazi posee el 100% (90% Enrique Eskenay y
el 10% restante su otro hijo Matías Eskenazi) de Estacionamientos de Buenos
Aires, empresa que brinda servicios para las playas de estacionamiento y el 100%
de la firma Marviol SA (el 95% lo posee Sebastián Ezkenazi, hijo de Enrique
Ezkenazi quien posee el 5% restante), empresa dedicada a los servicios del
transporte aéreo.
Por último, hay que destacar que en los 87 años que dice el Grupo que viene
operando en la Argentina (según la solicitada publicada en El Cronista Comercial
de fecha 29/09/07, aunque en rigor la fecha de fundación de su empresa más añeja
es de 1941) nunca operó en el sector de la energía en general y menos en la de
hidrocarburos. Más aún, la única empresa que en este rubro posee el Grupo es la
firma Petersen Energía SA fundada en el 2006. Lo expuesto revela la nula
experiencia en el sector de hidrocarburos del nuevo socio en la privatización de
YPF.
Claudio Lozano es Diputado nacional y miembro de la mesa nacional
de la CTA.
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