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060907 - A pesar de las múltiples
reformas económicas implantadas en nuestra región en los últimos
años, América Latina aún tiene que encontrar el camino hacia formas
de progreso que podamos sostener y que satisfagan las necesidades de
su gente, sus empresas y sus gobiernos a través del tiempo. La
competitividad y la eficiencia son elementos clave en una economía
mundial en integración. El crecimiento económico no es sostenible
sin progreso social y protección ambiental. Es necesario mejorar la
educación en todos los niveles, promover la actividad de la pequeña
empresa, así como nuevos y más eficientes esquemas de atención a la
salud y seguridad social.
El diseño e
implementación de una política ambiental en los países actualmente
en desarrollo, se erige como una condicionante importante para
lograr la equidad, el desarrollo económico e indiscutiblemente, el
cuidado del ambiente. Dicha política ambiental deberá reunir
características de estabilidad a través del tiempo; consistencia con
el desempeño institucional y general; y de consideración de las
capacidades de liderazgo público y privado, así como de las
condiciones económicas, políticas y sociales municipales. Aún más,
el éxito de la gestión ambiental deberá fundarse en una clara
definición de objetivos y prioridades que, además debe ser
congruentes con las necesidades reales de la sociedad.
Gran parte del
problema de deterioro ambiental en Argentina se debe al
convencimiento de que los recursos naturales son ilimitados e
invulnerables, sufrimos perjuicios por las inundaciones rurales y
urbanas, por la desertización de los suelos y la deforestación, más
del 22% de los habitantes de argentina carecen de agua potable y al
menos el 44% no tiene cloacas. También hay que tener en cuenta la
falta de una política adecuada, la ausencia de coordinación en la
aplicación de las normas y a la insuficiente información y
conciencia publica sobre la protección de la naturaleza. Por lo que
siempre se reacciona cuando ocurren las crisis, pero no se piensa ni
se actúa para prevenirlas.
El problema de la
gestión depende sobre todo de los políticos, que no son diferentes
del resto de la sociedad. Los políticos, como el resto de los seres
humanos, tienen un comportamiento poco previsor. ¿Cuántos de
nosotros se ponen el cinturón de seguridad en los coches por miedo a
las multas y no como medida de prevención de un accidente? Con el
estado actual del conocimiento, se podrían realizar medidas que
evitarían muchos problemas. Sin embargo, en muchas ocasiones se
toman decisiones que no es que vayan en contra del conocimiento
científico, sino incluso contra el sentido común.
La preservación de la calidad del ambiente es una necesidad, una
aspiración y una obligación. Es un derecho y, al mismo tiempo, un
deber. Es el primero de los derechos humanos: el derecho a la vida,
sin la cual no tienen razón de ser los demás. Preservar la calidad
del ambiente significa ampliar la posibilidad de supervivencia.
Sería muy
interesante que tanto los políticos, como los empresarios y la
sociedad argentina en su conjunto, tomará como base los temas
ambientales en tres áreas:
Seguridad, Salud y Educación.
¿Por qué hablar
de Seguridad Ambiental?
Porque por más
espectaculares que sean los secuestros, robos y asesinatos de cada
día, la inseguridad también es ambiental, y se cobra muchas más
vidas que la violencia callejera.
La Argentina
carece de una estructura específica para la investigación de los
delitos contra el ambiente. En realidad, la mayor parte de las
denuncias sobre este tipo de delitos son formuladas por
organizaciones no gubernamentales, que carecen de los medios
técnicos y competencias para llevar adelante las investigaciones
necesarias sobre el tema.
Es necesaria la
creación de un área específica para la investigación de los delitos
ambientales. Por supuesto que las distintas fiscalías toman a menudo
temas ambientales, pero lo hacen de buena voluntad, sin la formación
profesional necesaria para hacerlo. Esto aumenta mucho las
posibilidades de error en un tema muy específico desde lo técnico.
Se establece así
una cadena perversa en la cual la Policía no actúa porque no recibe
las instrucciones adecuadas, ya que quien tiene competencia para
darlas no está en tema y quien conoce el tema no tiene las
competencias necesarias para convocar a las fuerzas de seguridad.
Se necesitan
Tribunales Ambientales que cuenten con un cuerpo de peritos
conformado por técnicos especializados en estos temas: Técnicos
Superiores en Gestión Ambiental, Técnicos en Ecología y Técnicos en
Seguridad e Higiene.
La existencia de
Peritos Ambientales, siempre que se tomen su labor en serio, permite
la apertura de investigaciones para, con el auxilio de la Policía,
practicar diligencias, instar ante el juzgado la adopción de medidas
cautelares y ejercitar las correspondientes acciones penales.
Asimismo está entre sus funciones el velar por el cumplimiento de
las resoluciones judiciales, como autos o sentencias, que afecten al
interés público o social.
No existe en la
actualidad un cuerpo de peritos ambientales registrado ante la
Suprema Corte de Justicia a los cuales acudir cuando se necesita un
informe válido para presentar en juicios ambientales.
Podemos tomar
como ejemplo, un tema ambiental como es el caso de los
transformadores con PCB. Hay denuncias de transformadores con PCB
que fueron enterrados, arrojados al Río de la Plata o vendidos como
chatarra para ser fundido el metal. En todos los casos, se trata de
violaciones a la Ley de Residuos Peligrosos. En los países
desarrollados, existen registros contables de la cantidad de
residuos peligrosos existentes y se va registrando su tratamiento y
disposición final mediante bases de datos unificados a nivel
nacional.
En Argentina
existen normas estrictas que prohíben la venta o el empleo de
determinadas sustancias químicas consideradas como peligrosas para
la salud o el ambiente. El largo listado incluye insumos
industriales o de la construcción, pesticidas, medicamentos, entre
muchos otros. Muchas de ellas, sin embargo, pueden obtenerse sin
inconvenientes, ya que las respectivas leyes, decretos o
resoluciones de prohibición no suelen indicar un organismo de
aplicación que sea responsable de hacer cumplir esa prohibición.
¿Por qué hablar
de Salud Ambiental?
Porque la
ausencia de saneamiento apropiado conduce a enfermedades diarreicas,
que sumadas a la desnutrición, al hacinamiento, al estrés mental
severo y a la exposición al frío, predisponen a una gripe
potencialmente mortal. La gripe es el eslabón final de una cadena de
dificultades más profundas. Por lo tanto, el diagnóstico de una mera
gripe, que puede mal interpretarse como no vinculada a las
condiciones del ambiente humano, debe ser entendido con un criterio
epidemiológico más amplio.
La pobreza y la
mala salud son fenómenos interrelacionados. La esperanza de vida al
nacer está cayendo debido a la exposición de su población a agentes
físicos y químicos diversos. Favorecidas por descalabros ecológicos,
emergen nuevas enfermedades transmisibles, el SIDA es la más
conocida y vuelven a aparecer con creciente incidencia la
tuberculosis, el cólera, el paludismo, el dengue, la fiebre
amarilla, entre otras.
La posibilidad de
los niños de desarrollarse y convertirse en adultos productivos el
día de mañana está fuertemente determinada por la calidad de su
salud y educación.
Los factores ambientales son importantes ya que pueden causar o
exacerbar enfermedades en los niños.
La salud
ambiental es aquella parte de las ciencias ambientales que se ocupa
de los riesgos y efectos que para la salud humana representan el
medio que habita y donde trabaja, los cambios naturales o
artificiales que ese lugar manifiesta y la contaminación producida
por el mismo hombre a ese medio.
La salud y el
desarrollo tienen una relación directa. Tanto el desarrollo
insuficiente que conduce a la pobreza como el desarrollo inadecuado
que redunda en el consumo excesivo, combinados con el crecimiento de
la población mundial, pueden motivar graves problemas de salud
relacionados con el ambiente en los países desarrollados y en los
países en desarrollo. La salud de una comunidad esta directamente
relacionada con factores que condicionan la relación entre salud y
enfermedad, y la necesidad básica humana de un ambiente seguro, y
uno que provea condicionantes idóneos de salud, y que se expresen en
agua pura, alimento y techos adecuados.
La creación de un
ambiente para la salud depende de la participación de todos; no
solamente en términos de acciones contributivas de todos los
miembros, sino de acciones cooperativas entre los sectores.
El problema
ambiental esta profundamente relacionado con el vínculo que tienen
los hombres con su entorno y depende también de la relación de los
hombres entre sí.
¿Por qué hablar
de Educación Ambiental?
Porque
Argentina
necesita poner en ejecución unas políticas en educación ambiental
que orienten los esfuerzos de numerosos grupos que, de manera
organizada o no, realizan acciones tendientes a racionalizar las
relaciones del ser humano con el medio natural o transformado.
Necesariamente, esta política debe tener como referentes, las
estrategias que en este sentido se han formulado tanto a nivel
internacional como nacional, dado que la problemática que pretende
soluciones y las potencialidades que apuntan a reforzar atraviesan
las fronteras locales e internacionales.
Atendiendo al
carácter sistémico del ambiente, la educación ambiental debe ser
considerada como el proceso que le permite al individuo comprender
las relaciones de interdependencia con el entorno, a partir de
conocimiento reflexivo y crítico de su realidad biofísica, social,
política, económica y cultural, para que, a partir de la apropiación
de la realidad concreta, se puedan generar en él y su comunidad
actitudes de valoración y respeto por el ambiente. Estas actitudes,
por supuesto, deben estar enmarcadas en criterios para el
mejoramiento de la vida y en una concepción del desarrollo
sostenible.
El cómo se
aborda el estudio de la problemática ambiental y el para qué se hace
educación ambiental, depende tanto de cómo se concibe la realidad o
relación entre el individuo, la sociedad y la naturaleza como de qué
tipo de sociedad se quiere. No se trata simplemente de conservar y
proteger la naturaleza para el desarrollo sino de construir nuevas
realidades, nuevos estilos de desarrollo que permitan manifestar lo
que es diferente, en lo cultural y en lo natural.
La Política
Ambiental Regional es parte fundamental del proyecto político del
desarrollo de cada una de las regiones. Más que un simple documento
ella expresa el compromiso ambiental de los servicios públicos
nacionales que operan en cada territorio, de los gobiernos
regionales y municipios, del sector privado, de las universidades y
medios de comunicación, de las ONG's, gremios diversos,
organizaciones sociales y otras formas de expresión de la comunidad.
El buen término de
una política ambiental requiere de excelencia en la planificación,
eficiencia en la gestión y de firmeza y de probada fiscalización.
Sin fiscalización o sin el fortalecimiento adecuado de su
eficiencia, el diseño institucional, los nuevos cuerpos legales,
reglamentarios y otros instrumentos a desarrollar, tendrán pocos o
nulos efectos.
Cristian Frers es Técnico Superior en
Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social -
E-mail:
cristianfrers@hotmail.com
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