|
150907 -
La intención de la humanidad para armonizar su
relación con el ecosistema del cual forma parte ha dado lugar a
una novedosa concepción, cual es la de promover el desarrollo en
un marco de sustentabilidad. Los seres humanos como parte
integrante y esencial de un sistema que requiere ser protegido y
utilizado con criterios razonables para posibilitar el acceso a
los recursos por parte de todos los habitantes de este planeta,
y de las generaciones futuras. En este mundo actual no son
suficientes los valores económicos para afrontar la realidad;
también lo son los valores sociales, la igualdad y la protección
de la tierra.
Hace apenas
unas décadas atrás, el ambiente no formaba parte de las principales
preocupaciones de la humanidad. Hoy en día, por suerte, en cambio la
conciencia de que el ambiente en el que vivimos no es un recurso
inagotable e invulnerable se está instalando en la cultura de las
sociedades actuales y en la agenda pública de los estados. Sin embargo,
la gestión de las políticas ambientales se halla aún en pañales frente a
los urgentes desafíos de las próximas décadas en las que no es
aventurado suponer que asistiremos a una profunda reconversión ambiental
del desarrollo y la política.
La
situación ambiental de la Argentina evidencia procesos de deterioro y
desaprovechamiento de recursos naturales, de energía y de hábitat, así
como condiciones críticas en la calidad de vida de la población. Gran
parte del problema de deterioro ambiental en Argentina se debe al
convencimiento de que los recursos naturales son ilimitados e
invulnerables, a la falta de una política adecuada, a la ausencia de
coordinación en la aplicación de las normas y a la insuficiencia de
información y conciencia publica sobre la protección de la naturaleza y
el alcance de los sistemas de protección. Debido a que no se genera la
ley general de medio ambiente podemos decir que el país carece de una
política de medio ambiente y recursos naturales claramente definida y de
aplicación nacional
Se sufren
perjuicios por las inundaciones rurales y urbanas, por la desertización
de los suelos y la deforestación. Hay que enfrentar el problema de qué
hacer con los desechos. Se tiene el problema de la contaminación de
aguas. Se esta ante la depredación de la pesca, y hay otros muchos casos
que afectan el desarrollo, la salud, los intereses y el bienestar de los
ciudadanos. Siempre se reacciona cuando suceden las crisis, pero no se
piensa ni se actúa para prevenirlas.
La problemática es enfrentar la construcción consensuada
de una política ambiental nacional que atienda especialmente a la
gobernabilidad del ambiente entre sociedad y autoridades, el apoyo
financiero a las instituciones locales para la consulta e instalación de
políticas a nivel local y la coordinación en la direccionalidad hacia la
sustentabilidad de los planes sociales y económicos.
La
elaboración de una política ambiental municipal satisface importantes
necesidades para todos los sectores de la vida local. Ella demanda que
cada sector de la comunidad haga un balance ambiental sobre el proceso
histórico de desarrollo regional. También exige elaborar un diagnóstico
actualizado, definiendo cómo esa realidad ambiental es afectada hoy por
su entorno económico, social, cultural, institucional, nacional e
internacional. Cada región muestra una realidad ambiental específica, en
sus recursos naturales y potencialidades, en la diversidad y magnitud de
los problemas que debe enfrentar, en las capacidades y compromisos de
sus instituciones y en la población, entre otras.
Asimismo,
esta política obliga a cada sector de la comunidad regional a revisar
sus desafíos futuros y priorizarlos, establecer plazos para su
cumplimiento, definir los recursos necesarios y las responsabilidades
que corresponden a cada sector ya sea este público, privado, académico y
gremialista, como también, señala aquellas tareas que requieren el
concurso de diversos actores de la región. La política busca hacer
ambientalmente sustentable el proceso de desarrollo, velando por el
derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación, la protección
ambiental, la preservación de la naturaleza y la conservación del
patrimonio ambiental. Su fin último, es mejorar la calidad de vida de
todos los habitantes y de las generaciones futuras.
Es por eso
que creo fervientemente que la municipalidad de la ciudad de Carmen de
Areco debería dar origen a una secretaria de desarrollo sostenible para
que planifique: La evaluación de
los proyectos a desarrollarse en el Municipio, que determine cuales de
ellos tienen efectos sobre el ambiente o sobre la salud de la población
y que garantice la participación de los vecinos en consultas sobre
dichos proyectos conforme a las leyes y, además, para capacitar a los
técnicos y profesionales en los temas relacionados con la gestión
ambiental.
Esta secretaria serviría a su vez para:
-
Que las
autoridades se comprometan a resolver el problema de los residuos
sólidos urbanos creando un programa progresivo que permita la reducción,
reciclado y reutilización de los residuos producidos en las casas de
familia. Cerrando los basureros abiertos actuales poniendo en marcha su
remediación.
-
Realizar un
relevamiento médico epidemiológico para determinar las causas de
enfermedad en la zona urbana y rural; implementar un registro confiable
y poner en marcha un plan de salud acorde con los resultados obtenidos.
-
Sanear los
cursos de agua urbanos y rurales (arroyos, ríos, canales y zanjones) en
pro de la salud comunitaria.
-
Promover la
educación ambiental como herramienta para la formación de las nuevas
generaciones en ámbitos formales y no formales.
Esta secretaria actuaría como la Autoridad de Aplicación
en cuanto a los problemas ambientales y sería la generadora de las
ordenanzas municipales referidas a la gestión, uso y saneamiento del
agua, a la implementación y gestión de la educación ambiental, entre
otras.
En el Siglo
XXI una propuesta política que pretende ignorar el contexto ambiental y
conceptos básicos como manejo sustentable, preservación y soberanía de
las cuencas hídricas y los recursos, resulta un anacronismo.
Se puede
poner en duda que la capacidad del actual gobierno municipal es incapaz
de aprovechar su tiempo de gracia para generar un nuevo proyecto
regional. La incomprensión y la ignorancia de todo lo ambiental y
ecosistémico determinan inexorablemente un pensamiento reducido, sesgado
a las determinaciones económicas y a responder solo a problemas
coyunturales.
El diseño e
implementación de una política ambiental se erige como una condicionante
importante para lograr la equidad, el desarrollo económico e
indiscutiblemente, el cuidado del ambiente. Dicha política ambiental
deberá reunir características de estabilidad a través del tiempo;
consistencia con el desempeño institucional y general; y de
consideración de las capacidades de liderazgo público y privado, así
como de las condiciones económicas, políticas y sociales municipales.
Aún más, el éxito de la gestión ambiental deberá fundarse en una clara
definición de objetivos y prioridades que, además debe ser congruentes
con las necesidades reales de la sociedad.
Argentina
tiene este compromiso y también esta necesidad. El ecosistema que
conforma nuestro país, y que enriquece a la valiosa región sudamericana,
contiene una variedad de sistemas terrestres, acuáticos dulces y marinos
de profunda riqueza de hábitats y biodiversidad. La cualidad de
pluralidad y riqueza de especies de fauna y flora, suelos, bosques y
recursos naturales disponibles es de altísima importancia intrínseca,
así como para el apropiado desarrollo del país, la sociedad y sus
comunidades, y la región en su conjunto.
Cristian Frers es Técnico Superior en
Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social -
E-mail:
cristianfrers@hotmail.com
|