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280208 -
El agua es
el líquido sin color e insípido que cubre aproximadamente el 71%
de la tierra. El noventa y siete por ciento del agua en la
tierra es agua salada y el otro tres por ciento es agua dulce.
Está compuesta de hidrógeno y oxígeno. La mayor parte del agua
dulce esta congelada en el Polo Norte y Polo Sur. Cerca de la
tercera parte del agua dulce está en ríos, en los acuíferos y en
las vertientes que forman parte del agua potable.
El agua pura es un recurso renovable, sin embargo puede
llegar a estar tan contaminada por las actividades humanas, que
en ves de ser útil, se convierte en nociva.
El agua esta
considerada contaminada cuando sus características naturales están
alteradas de tal modo que la hace parcial o totalmente inadecuada para
el uso al que estaba destinada.
Este elemento no sólo
es parte esencial de los seres humanos, también es imprescindible para
los demás seres vivos tanto vegetales como animales. El agua contribuye
al bienestar general en todas las actividades humanas. Se utiliza
mayormente como elemento indispensable en la dieta de todo ser vivo y
ésta es uno de los pocos elementos sin los cuales no podría mantenerse
la vida. Por todo esto el agua ofrece grandes beneficios al hombre, pero
a la vez puede transmitir enfermedades.
El cólera, el tifus y
la hepatitis infecciosa son algunas de las principales enfermedades
transmitidas por bacterias que viven en el agua. Otras enfermedades son
transmitidas por otros organismos que se reproducen en el medio líquido,
por lo general aguas sin movimiento, como las aguas estancadas, y que
transportan estas bacterias. Algunos ejemplos de estas enfermedades son
el paludismo o la malaria, la enfermedad del sueño y la fiebre amarilla.
Los principales contaminantes del agua son:
• Agentes
patógenos: Bacterias, virus, protozoarios, parásitos que entran al
agua provenientes de desechos orgánicos.
• Desechos que
requieren oxígeno: Los desechos orgánicos pueden ser descompuestos
por bacterias que usan oxígeno para biodegradarlos. Si hay poblaciones
grandes de estas bacterias, pueden agotar el oxígeno del agua, matando
así las formas de vida acuáticas.
• Los nutrientes
vegetales: Pueden ocasionar el crecimiento excesivo de plantas
acuáticas que después mueren y se descomponen, agotando el oxígeno del
agua y de este modo causan la muerte de las especies marinas conocida
como zona muerta.
• Sedimentos o
materia suspendida: Partículas insolubles de suelo que enturbian el
agua, y que son la mayor fuente de contaminación.
• Sustancias
químicas inorgánicas: Acidos, compuestos de metales tóxicos
(Mercurio, Plomo), envenenan el agua.
• Sustancias
químicas orgánicas: Petróleo, plásticos, plaguicidas, detergentes
que amenazan la vida.
• Sustancias
radiactivas: Que pueden causar defectos congénitos y cáncer.
• Calor:
Ingresos de agua caliente que disminuyen el contenido de oxígeno y hace
a los organismos acuáticos muy vulnerables.
Si tomamos el ejemplo de la Argentina, observaremos que casi toda el
agua que consumen, proviene de los mismos cuerpos de agua en los que son
evacuados los residuos cloacales e industriales. La concentración de
diversos elementos de contaminación –materiales pesados, bacterias,
nitratos e hidrocarburos- que se producen en diferentes lagos, lagunas y
ríos de la Argentina, superan largamente las cifras consideradas
peligrosas.
No es casual que los ríos Paraná, Salado del Norte, Salado del Sur,
Carcarañá, de la Plata y Colorado se inscriban entre los más
contaminados de la Tierra.
La Argentina no posee medidas de control adecuadas para el tratamiento y
disposición de aguas servidas, residuos peligrosos sólidos y desechos
industriales domiciliarios, que finalmente terminan contaminando cuerpos
de agua superficiales y subterráneos. Se cuenta con información que
determina que importantes y numerosos cuerpos de agua se encuentran
afectados por aguas servidas, con intensos procesos de eutroficación
debido a la falta de depuración. El mayor problema es las áreas urbanas
que reciben contaminantes al por mayor desde todas partes. Una de cada
cuatro camas de un hospital está ocupada por pacientes que tienen
enfermedades contraídas por el agua. La contaminación del agua actúa
lentamente y genera enfermedades de todo tipo, no sólo trastornos
infecciosos. El agua transporta metales y sustancias tóxicas que van
acumulándose en los organismos hasta afectar de diferente manera los
diversos tejidos corporales.
La contaminación de las aguas de superficie provenientes de las aguas
residuales industriales y de aguas negras sin tratar es una de las
causas principales de daños a la propiedad (en combinación con las
inundaciones), pérdidas de espacios para recreación y daños ecológicos
alrededor de las principales áreas urbanas y de varios lagos interiores.
En varios lugares del interior del país –como Rosario y Córdoba- los
cuerpos de agua se han contaminado hasta el punto de afectar los
trabajos de las plantas para su tratamiento. Podemos tomar el caso del
Lago San Roque, abastecedor del agua de la ciudad de cordoba, en la
Provincia de Cordoba, es un lago empachado por la materia orgánica,
algas, virus y bacterias, es decir, experimenta el problema de la
eutrofización. Hay proyectos para hacer plantas de tratamiento para las
principales localidades, pero la descarga sigue creciendo. No hay ningún
sistema de tratamiento funcionando.
La cuenca Riachuelo-Matanza en la Provincia de Buenos Aires, con sus
2.240 kilómetros cuadrados y sus tres millones de habitantes, de los
cuáles sólo el 45% posee cloacas y el 65% tiene agua potable (1.700.000
personas utilizan pozos negros o cámaras sépticas), es uno de los
símbolos nacionales de la polución.
Tres mil empresas vuelcan a diario y desde hace años sus residuos
tóxicos o no tóxicos, sólidos o líquidos, sin ningún tipo de tratamiento
o con tratamiento insuficiente. Las industrias farmacéuticas, químicas y
petroquímicas aportan el 30% de la contaminación, la industria de las
bebidas alcohólicas y curtiembres el 3%. A estos volcamientos se agregan
los afluentes cloacales. En conjunto, recibe a diario 368.000 metros
cúbicos de residuos industriales, nada menos que el doble del caudal
mínimo promedio del río; esta carga constituye una peligrosa que
destruye cada gota de agua transformándola en una explosiva gota de
contaminación. Los lodos del Riachuelo poseen grandes concentraciones de
cromo, cobre, mercurio, cinc y plomo. Las mayores concentraciones de
cromo y plomo se encontraron en los límites de los municipios de
Avellaneda y Lanús en la Provincia de Buenos Aires.
Hidrocarburos como el benceno, naftaleno, antraceno y tolueno, entre
otros, abundan en las aguas y aparecen esplendorosos en sedimentos de
los ríos y arroyos cercanos a destilerías e industrias petroquímicas
como las que se encuentran en los cursos de agua del área Beriso-Ensenada.
En las zonas urbanas y rurales del noroeste de la Provincia de Buenos
Aires, el acuífero Puelche –reconocido como uno de los más grandes del
mundo- presenta diferentes niveles de contaminación con nitratos y
bacterias coliformes. La sección superior arde de basura tóxica. La
descarga es meteórica y el agua puede transportar sustancias asociadas
con los pozos ciegos, los basurales y los nitratos residuales. El
partido del conurbano bonarense, densamente poblado, el agua del Puelche
presenta concentraciones de nitratos hasta tres veces mayores a los
límites permitidos. El canal oeste de los municipios Beriso y Ensenada,
Provincia de Buenos Aires, languidece. En ningún caso las plantas
depuradoras son suficientes, los tratamientos que debieran efectuar las
empresas antes de volcarlos a los cauces son entre deficientes e
inexistentes. El conjunto de basuras es letal: metales pesados,
compuestos organicos e inorgánicos.
Por otro lado, la empresa “Aguas Argentinas” estimó que fluyen 2.300.000
de m3 de aguas negras sin tratar –por día- en el río de la Plata. A
ellas, se suman 1.900.000 de m3 diarias de descargas industriales del
Area Metropolitana de Buenos Aires. En el caso de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, la repercusión principal recae en que las normas de
calidad del agua ambiental se exceden constantemente de la franja de los
300 metros continuos a la costa del río de la Plata, impidiendo el uso
recreativo (por insalubre) de las playas que antaño fueron tan
importantes para sus habitantes .
La mayor parte del agua que consume la población proviene de los mismos
cuerpos en los que son evacuados los efluentes cloacales e industriales.
Dada la falta de tratamiento de los mismos, la población termina
consumiendo agua potable de calidad dudosa o a un alto costo de
purificación.
La contaminación de las aguas subterráneas debe considerarse como el
problema de contaminación más importante de la Argentina, más que nada
debido a la exposición a los riesgos de salud de una gran parte de los
hogares.-incluyendo una gran proporción de los de bajo recursos- que
dependen del agua subterránea para sus necesidades diarias.
No por estar escondidas bajo tierra las aguas subterráneas están
liberadas de las descargas, el área más crítica es la Metropolitana de
Buenos Aires, por la gran cantidad de gente afectada y por la baja
cobertura de infraestructura en las municipalidades más apartadas. La
principal fuente de contaminación son los tanques sépticos y, en menor
medida, las aguas residuales industriales.
El recurso agua es
cada vez más apreciado, tanto para uso doméstico industrial o agrícola.
Su escasez, sobre todo en las zonas áridas y semiáridas, la sitúan como
prioridad vital para el desarrollo de las poblaciones: Si no hay agua,
no hay vida. Muchos son los programas emprendidos para el uso racional
del vital líquido; sin embargo; gran parte de ellos adolecen de
objetividad, ya sea por su difícil aplicación o por el elevado costo que
representan; es más, se ataca el problema desde puntos de vista
sofisticados, se piensa que el modelo más complicado es el mejor; sin
embargo existen oportunidades valiosas que están a nuestro alcance, que
solo requieren ser visualizadas, un tratamiento técnico simple y
conciencia de todos
Está claro que cuando
se habla de la actual crisis y del futuro de este recurso, las aguas
están divididas. Mientras tanto, el planeta se agrieta y millones de
niños mueren cada año, producto de la escasez y la contaminación. El
agua dulce de alta calidad es limitada, de ahí la necesidad de una
gestión integral en la que estén representados todos los usuarios del
agua. El manejo efectivo debe asegurar el mejor uso de los recursos
disponibles, prevenir la contaminación y reducir los conflictos que
usualmente genera el acceso al agua dulce. Todo ello requiere el
establecimiento de políticas y estrategias claramente definidas, así
como la elaboración de reglamentos y mecanismos para controlar la
contaminación del agua.
Cristian Frers – Técnico Superior en
Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social – E-mail:
cristianfrers@hotmail.com
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