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090708 -
El ambiente y el estilo de vida
tanto como la situación política, social y económica son
determinantes de la situación sanitaria y la sensación de
bienestar de cada persona: un ambiente sano en cada hogar y en
cada comunidad es una necesidad básica e inherente a la dignidad
humana.
La salud ambiental implica el desarrollo de actividades
de investigación, normatización, capacitación, vigilancia, control y
minimización de causales de las condiciones ambientales que afectan
negativamente la calidad de vida de la población, en el marco de la
promoción y la protección de la salud.
El estado de salud de las personas es una consecuencia
rápidamente perceptible del deterioro del ambiente y no es extraño que
las primeras manifestaciones de los problemas ambientales se vean
reflejados en la salud de la población, tanto los originados por los
déficit de los servicios sanitarios como por la contaminación del aire,
el agua y el suelo o por las condiciones de los lugares de trabajo.
Tener un ambiente sano y agradable, en armonía con la naturaleza, es un
derecho básico del ser humano, indispensable para poder realizarse en la
sociedad.
Ocuparse de la salud ambiental implica buscar una
significativa disminución de patologías asociadas a las deficiencias de
las condiciones ambientales y de los servicios básicos a través de
tareas que minimicen estos factores de riesgo para la salud de la
población. Esto supone implementar políticas y planes de ordenamiento
territorial que incorporen instrumentos para la gestión del riesgo;
promover y vigilar la calidad del agua de consumo humano a los efectos
de lograr una sensible disminución de la incidencia de las enfermedades
de origen hídrico; impulsar la extensión de redes de distribución de
agua potable; fomentar la extensión de redes cloacales y el tratamiento
de aguas servidas y excretas; contribuir a la aplicación de políticas
saludables en relación con escuelas públicas y áreas cadenciadas;
propender al manejo sanitario integral mediante una adecuada gestión de
los residuos sólidos y en particular de los patógenos; promover la
instrumentación de estrategias para la reducción de superficies
sometidas a la erosión; incentivar medias para la gestión y mitigación
de los efectos de desastres, entre otras acciones.
A la vez, será necesario promover el fortalecimiento de
la incorporación del componente sanitario ambiental en la educación
formal y no formal y la instalación de emprendimientos productivos
limpios que hagan énfasis en el uso racional de la energía y en el
empleo de energía renovable; controlar la proliferación de vectores como
roedores y otras plagas que se constituyan en un eje de riesgo para la
salud de la población; identificar áreas de riego mediante técnicas de
monitoreo y análisis ambiental debido a deficiencias de la calidad de
aire, tanto interior como exterior, el agua, los suelos, la vivienda y
los alimentos; incorporar los principios de la epidemiología ambiental
para el mapeo de áreas de riesgo y, por último, contribuir y colaborar
con el diseño, funcionamiento y control de las instalaciones de los
servicios sanitarios.
Abordar el problema de la salud ambiental en el municipio
es una ocasión para hablar de lo que nos está pasando. Escucharnos es
estar dispuesto a respetar aquello que va más allá de lo que se espera
oír. Es aceptar lo que es, aunque sea distinto de lo que conocemos o
elegimos. Es necesario proponer o promover la reflexión sobre la salud
ambiental en la propia localidad, valorarla y proponer alternativas
saludables.
Para generar proyectos sobre la salud ambiental se
requiere un mínimo de intercambios y de acuerdos previos, sobre como se
abordará el tema. Para intervenir en la localidad habrá que identificar
el eje de riesgo, esto es, el riesgo ambiental. Se sugiere como
metodología para lograr tal propósito seguir estos pasos: detectar el
riesgo, evaluar la situación, hacer un diagnóstico, formular una
propuesta de proyecto de solución técnica y económicamente viable,
aprobar e implementar el proyecto propuesto, poner en marcha el proyecto
y, por último, evaluar los resultados y realizar correcciones de ajuste.
Se podría organizar un proyecto de prevención, como por
ejemplo una campaña de cuidado de la salud ambiental en la comunidad, a
través de la elaboración de materiales para la comunicación: un folleto,
un video, un programa de radio, mega afiches con imágenes y consignas,
una producción de graffiti, entre otras actividades. Si se ha planteado
armar redes con la comunidad, hasta los niños y adolescentes pueden
elaborar mensajes para difundir, instituyéndose en agentes de
prevención. Siempre que se plantee el objetivo de realizar una campaña
de prevención, es importante que previamente se analicen los mensajes de
prevención que circulan: cuáles nos impactan y en qué sentido, cuáles
nos permiten actuar y cuáles no, a quiénes están dirigidos. Luego se
orientará la ponderación de estas alternativas, invitando a considerar
su pertenencia, los pro y los contra y la posibilidad de que las mismas
sean sostenidas en el tiempo. Si no se tienen en cuenta cada una de
estas actividades, no es conveniente embarcarse en una campaña, porque
la tendencia será reproducir, tal vez con más crudeza, los mensajes que
tratan de infundir miedo y angustia.
Para aplicar todo esto en el Municipio se debe entender
que la misión se basa en la planificación, organización, control y
evaluación de las actividades interdisciplinarias tendientes a preservar
o mejorar la salud del individuo y del cuerpo social al que pertenece,
mediante acciones específicas dirigidas al ambiente urbano y rural.
Basadas en las siguientes medidas:
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Elaborar el Programa Municipal de
Salud Ambiental.
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Controlar y evaluar las actividades de
los Departamentos que la componen y de los niveles operativos
zonales y locales.
-
Organizar el sistema municipal de
información de actividades efectuadas en el marco de los programas
del área.
-
Coordinar actividades intrasectoriales
y extrasectoriales con Municipios y otros Organismos Provinciales y
Nacionales.
-
Supervisar las actividades de campo
efectuadas por el personal de Salud Ambiental.
-
Asegurar la operatividad de las
unidades zonales y locales de Salud Ambiental y de los programas
específicos del área.
-
Organizar y supervisar la Residencia
en Salud Pública Veterinaria.
-
Auditar las rendiciones de gasto y
recaudación efectuados por las unidades regionales y de salud
ambiental.
Que el ambiente deteriorado enferma no es
una novedad, pero sí representa un nuevo escenario. Antes la salud
ambiental se vinculaba a condiciones puntuales como los efectos de la
contaminación nuclear o ciertas profesiones peligrosas, y se creía que
la ciencia resolvía cualquier problema. Ahora, el adelgazamiento de la
capa de ozono, la gestión de los residuos, la calidad del agua, y los
riesgos ambientales que el ser humano todavía no sabe manejar, sumados a
la pobreza y la marginación, brindan un panorama más complejo que afecta
a la salud pública.
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