311208 - La ciudad es
una de las creaciones humanas más complejas. Puede ser vista como un
sistema conformado por sistemas naturales, físicos y culturales,
interrelacionando en un área determinada; un sistema que no es
homogéneo, y que no puede ser entendido como la simple suma de sus
componentes. Al considerar los problemas ambientales urbanos, debemos
tener en cuenta en primer lugar, aspectos de estructuración territorial,
históricos, que explican en parte el deterioro actual del hábitat
humano.
Las ciudades dependen de una gran variedad de recursos;
y la forma en que estos recursos son usados, administrados,
transformados y desechados después de su vida útil, tiene un profundo
impacto no sólo sobre los habitantes de una ciudad en particular, sino
sobre el todo el planeta y sus habitantes. Los problemas ambientales
urbanos tienen una repercusión a escala local, regional y global.

Los problemas ambientales urbanos clave a los que se
enfrentan las ciudades los podemos dividir en cuatro categorías, si bien
no siempre actúan independientemente, y muchos son combinación de
varios. Estos son:
- La
contaminación por desperdicios urbanos y emisiones
- El
acceso a infraestructura y servicios públicos
- La
degradación de recursos
- Los
peligros ambientales
Tomemos el
caso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en Argentina,
hubo un tiempo en que Buenos Aires era conocida
como una de las más limpias del mundo. Ya nadie se atrevería a postular
a la ciudad para semejante lauro.
Desde
hace años el sistema de recolección de residuos tiene serias
deficiencias que subsisten a lo largo de diferentes gobiernos, primero
los designados por el Ejecutivo Nacional, y luego con los elegidos por
los ciudadanos.
A los
problemas de recolección se agregan las malas prácticas de los vecinos y
comerciantes, que dejan depositados los residuos a cualquier hora. De
hecho, en la medida en que esta costumbre se mantenga, la suciedad
persistirá aún con una recolección frecuente. Parte de la
responsabilidad de esta situación es del sistema vigente, que no dispone
de contenedores para depósitos fuera de hora, y de las autoridades, que
no ejercen los controles y aplican las penalidades correspondientes a
quienes violan las disposiciones sobre la materia.
El cuadro
se agravó, finalmente, con la búsqueda de material reciclable o comida,
lo cual exige apurar la implementación de sistemas de separación de
residuos y campañas de educación.
El
Blacksmith Institute ha publicado un listado con las diez ciudades más
contaminadas del planeta. Esta lista, confeccionada de acuerdo a
criterios técnicos de expertos en medioambiente, química y medicina,
entre otros, pretende alertar a las personas y a las administraciones
sobre los peligros de la polución de aguas, aire y tierra; y da una voz
de alerta sobre los cambios que requiere con urgencia el desarrollo
industrial. Los lugares más contaminados del planeta son generalmente,
zonas deprimidas económicamente donde no existen regulaciones legales
que controlen las emisiones y residuos industriales. La contaminación
por metales pesados, los que llegan a contaminar la tierra, el agua y el
propio cuerpo de las personas, provoca enfermedades, muerte y
contaminación ambiental que no es solucionable sino a largo plazo.
El listado
de diez lugares más contaminados del mundo se elaboró de acuerdo a los
siguientes criterios técnicos: el tamaño de la población afectada, la
severidad de las toxinas involucradas en la contaminación, el impacto en
la salud y el desarrollo infantil, la presencia explícita de fuentes
contaminantes en la zona y la evidencia existente sobre el impacto en la
salud de los contaminantes presentes. De esta manera, el resultado del
estudio clasifica a las 10 ciudades más contaminadas, que son:
Linfen,
China. Contaminación de aire y agua por partículas y gases derivados de
la industria minera y de procesado de alimentos.
Ranipet,
India. Contaminación de agua y suelo por productos químicos para teñido
industrial.
Mailuu Suu,
Kirjistán. Contaminación de suelos y aguas por desechos radiactivos
derivados de la industria nuclear de uranio.
Dzerzhinsky,
Rusia. Contaminación de agua y suelos por la producción de armas
químicas.
Norilsk,
Rusia. Contaminación de aire, suelo y agua
con dióxido de sulfuro, cesio y otros elementos; derivados de la
producción de platino.
Rudnaya Pristan,
Rusia. Contaminación del suelo por plomo, derivado de su minería.
Chernobyl,
Ucrania. Contaminación de agua y suelo por residuos radiactivos emanados
tras el
accidente de la
planta nuclear.
Kabwe,
Zambia. Contaminación del suelo por plomo, derivado de su minería.
La Oroya,
Perú. Contaminación de aire y suelos por plomo, derivado de su minería.
Haina,
República Dominicana. Contaminación del suelo
por plomo, derivado del reciclado de pilas y baterías.
La
conformación natural y tecnológica de los asentamientos humanos ha
brindado a la población determinadas ventajas para la producción y para
la vida. Sin embargo, la dinámica del desarrollo urbano, en especial en
las últimas décadas se caracterizó por la alta presión de la población y
las deficiencias de su conservación, generando procesos de contaminación
que hoy padecen muchas ciudades.
La gestión
ambiental urbana tiene como fin mantener y preservar el ambiente urbano,
y redefinir en el tiempo y en el espacio las relaciones entre los seres
humanos y su ambiente, en especial en relación a los patrones de vida y
consumo. Esta redefinición procura revertir los efectos de la
degradación del suelo, del aire y agua producidos por los modelos de
desarrollo urbano insostenibles que reiteran la exclusión y empeoran las
condiciones y calidad de vida de los seres humanos que habitan las
ciudades.
Una ciudad
sustentable será aquella que logre satisfacer de manera equitativa las
necesidades de todos sus habitantes sin poner en peligro la satisfacción
de las necesidades de las generaciones futuras. Esto implica que sus
actividades no destruyan los recursos ni la diversidad de los
ecosistemas en los cuales se sustenta, y la necesaria participación de
todos sus ciudadanos para ejercer sus derechos y responsabilidades. Esta
ciudad deberá ofrecer a sus habitantes servicios de calidad para toda la
población, un ambiente sano, viviendas dignas y suficientes, seguridad,
parques, espacios deportivos y de recreación, convivencia social intensa
y fructífera, empleo digno y bien remunerado, atención sanitaria
completa y eficiente, educación de calidad y acceso a la actividad
cultural.
La
planeación y conducción del desarrollo es una responsabilidad pública
que corresponde a las instituciones gubernamentales, garantizando la
inclusión de todos los sectores sociales y la sustentabilidad de la
ciudad. Las políticas públicas, en materia de diseño, planificación y
construcción sustentable para las ciudades del futuro, deben adaptarse
al carácter dinámico y evolutivo de las necesidades de sus habitantes,
presentes y futuros, y al ambiente urbano.
Las ciudades modernas padecen problemas ambientales que afectan la salud
de sus habitantes actuales y condicionan negativamente la calidad de
vida en el futuro.
Las
ciudades sustentables del siglo XXI demandan que se construyan nuevas
formas de Hábitat, donde resistir y mitigar impactos permitan crear un
nuevo ciudadano que sea colectivo. Que pueda, desde nuevos pensamientos
y técnicas organizativas imaginar las ciudades, apropiándose de sus
espacios, saliendo de la dependencia hacia un rol de toma de decisión.
Para construir las ciudades del futuro es imprescindible salir de la
sociedad del espectáculo para ingresar al campo de la dilatación de la
conciencia, la participación y la solidaridad.
Una ciudad sustentable es un sistema artificial diseñado
por el hombre que tiene la virtud de integrarse a la naturaleza sin
contaminarla y de ser amigable, de servir a su creador con calidad. O
dicho de otra forma, es un sistema artificial que no esclaviza al ser
humano ni destruye al medio natural en el que se implanta. Es una ciudad
que se sustenta equilibradamente entre la naturaleza, lo artificial y lo
humano creando un entorno, en el espacio y en el tiempo, de calidad para
todos.