030410 - "El tratamiento de la basura electrónica
ha llegado a ser no sólo importante, sino que es absolutamente urgente"
- Achim Steiner.
En la película animada "Wall-E", un simpático robot es diseñado para
limpiar la chatarra que cubre la Tierra después de que fuera destruida y
abandonada por el ser humano. Una vez más, el celuloide vaticina
posibles realidades. Hoy los países desarrollados y en vías de
desarrollo se enfrentan con graves problemas medioambientales a causa de
la acumulación de enormes cantidades de basura electrónica.
Indiscutiblemente el avance de la tecnología generó innumerables
cambios en la vida cotidiana. El notable incremento de los estándares de
confortabilidad y de las expectativas de vida, la simplificación de los
procesos de producción así como de las tareas diarias, y, respecto de
las comunicaciones, el hecho de que se han visto mayormente liberadas de
los obstáculos de tiempo y espacio.
No obstante, la cara menos amable del avance tecnológico se manifiesta
en un crecimiento exponencial de los desechos electrónicos, entre los
cuales podemos nombrar: computadoras, celulares, televisores,
electrodomésticos, entre otros, problema que hoy deben enfrentar tanto
los países desarrollados como las naciones en desarrollo.
Hoy por hoy, la basura electrónica contiene metales pesados y sustancias
químicas tóxicas persistentes que no se degradan con facilidad en el
ambiente entre los cuales podemos identificar plomo, mercurio, berilio y
cadmio. Como estos aparatos han sido diseñados utilizando tales
sustancias, cuando son desechados, no pueden ser dispuestos o reciclados
de un modo ambientalmente seguro.
La fabricación de productos electrónicos ha crecido en los últimos años
debido a los nuevos diseños que reducen la vida útil de los artículos.
Este recambio genera grandes cantidades de desperdicios que exigen un
tratamiento diferenciado de la basura tradicional porque contienen
sustancias peligrosas para la salud y el ambiente.
En la producción se utilizan compuestos como el cromo (que forma parte
de las cubiertas de metal) y es cancerígeno; el cadmio (se encuentra en
las baterías recargables, contactos y conexiones de monitores de tubo de
rayo catódico) y afecta a los riñones y los huesos; el mercurio (se usa
en el sistema de iluminación de los monitores de pantalla plana) y daña
al cerebro y el sistema nervioso; el plomo (está en los monitores de
tubo de rayo catódico y en las soldaduras) y provoca deterioro
intelectual, daños en los sistemas nervioso, circulatorio y
reproductivo; los retardantes de flama (utilizados en tarjetas de
circuito y cubiertas de plástico) que son neurotóxicos y deterioran el
aprendizaje y la memoria.
Los problemas que producen la basura electrónica en el ambiente
1) Emiten toxinas cuando es quemada inapropiadamente por quienes buscan
componentes valiosos, como el cobre y el oro.
2) Un tubo fluorescente, por su contenido en mercurio y fósforo puede
contaminar 16.000 litros de agua.
3) Una batería de níquel cadmio de un teléfono celular puede contaminar
50.000 litros de agua y afectar 10 metros cúbicos de suelo.
4) Un televisor puede contaminar 80.000 litros de agua por su contenido
de metales en las plaquetas, plomo en vidrio y fósforo en la pantalla.
5) Una plaqueta de un celular o una computadora tiene mercurio, bromo,
cadmio, plomo y selenio, entre otros contaminantes peligrosos según la
ley argentina de residuos peligrosos.
6) Toda heladera o aire acondicionado tiene gases CFC que destruyen la
capa de ozono, tanto en el gas refrigerante como en el poliuretano
expandido.
Los riesgos ambientales y sanitarios que presenta la creciente cantidad
de basura electrónica en todo el mundo son especialmente urgentes en los
países en desarrollo, ya que algunos reciben los desechos de las
naciones desarrolladas. Los desechos se están acumulando en todo el
planeta a un ritmo de 40 / 50 millones de toneladas por año. El mayor
crecimiento en los últimos años ha sido de celulares y aparatos
similares.
La
Organización de las Naciones Unidas (ONU) instó a tomar medidas
urgentes contra el grave problema para el ambiente y la salud pública
que supone el crecimiento exponencial de la basura electrónica. En el
mundo se generan millones de toneladas de basura electrónica. Entre el
50% y el 80% de esta chatarra tecnológica acaba en ciudades-vertedero de
China o de países en vía de desarrollo como India, Pakistán y Nigeria.
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Algunos elementos encontrados en la basura
electrónica - Nota de Avizora
Plomo: en soldaduras, Monitores CRT (Plomo en el cristal), en los
tubos de rayos catódicos y Baterías lead-acid.
Estaño: soldaduras
Cobre: cables de cobre, en circuitos impresos
Aluminio: En las carcasas y como disipadores de calor
Hierro: acero, carcasas.
Silicio: en cristales, transistores, tableros de circuitos
impresos
Níquel: en baterías recargables de níquel-cadmio
Cadmio en tableros de circuitos y semiconductores, en baterías
recargables de níquel-cadmio
Litio: Baterías de litio
Zinc: en galvanoplastia de piezas de acero
Oro: recubriendo conectores.
Germanio: En los años 50 y 60 se lo encontraba en transistores
electrónicos.
Mercurio: en interruptores y cubiertas, tubos fluorescentes
Azufre: Baterías Lead-acid
Carbono: Acero, plásticos, resistores. En casi todo el equipo
electrónico.
Arsénico en tubos de rayo catódico más antiguos
Antimonio: como tritóxido retardantes de fuego
Bromo: en cubiertas policromadas retardantes de flamas para
cubiertas, cables y tableros de circuitos
Selenio en los tableros de circuitos como rectificador de
suministro de energía
Cromo en el acero como anticorrosivo
Cobalto en el acero para estructura y magnetividad |
Guiyu, por ejemplo, una ciudad situada en la provincia de Guangdong (sur
de China), se ha convertido
en el mayor vertedero de basura electrónica de la Tierra. En esta urbe
acaba buena parte de los residuos tecnológicos que se generan cada año
en todo el planeta. De los 150.000 habitantes de Guiyu, el 95% se gana
la vida abriendo y desmontando ordenadores y otros aparatos
electrónicos, exponiéndose, sin ningún tipo de medida de seguridad, a
numerosos componentes tóxicos, como plomo, cadmio o mercurio.
Y todo ello pese a que
China suscribió la
Convención de Basilea, que prohíbe a los países desarrollados exportar
su basura electrónica a las naciones en desarrollo. Sin embargo, ciertas
lagunas legales permiten camuflar la chatarra bajo la fórmula de
reparaciones o reciclaje. Sólo en los
Estados Unidos de Norteamérica,
el tráfico mundial de basura electrónica genera cada año más de 500
millones de euros. En Latinoamérica,
Brasil y
México son los principales
productores de tecnología.
Argentina sube puestos en el ranking de productores de basura
electrónica: en el 2009 produjo un volumen de importante de residuos que
contienen metales contaminantes debido al acelerado recambio
tecnológico.
Este incremento es alarmante, ya que ante la falta de programas de
reciclado, los residuos suelen terminar en rellenos sanitarios,
contaminando el suelo, las napas de agua y el aire, o son incinerados,
lo cual provoca la liberación de metales pesados a la atmósfera, como
plomo, cadmio o mercurio. Asimismo, estos desechos contienen PVC, emiten
dioxinas cloradas y furanos, componentes gaseosos que resultan
cancerígenos.
Según un informe de Prince & Cooke, entre 700.000 y 800.000 computadoras
quedaron en desuso. Los datos de Camoca agregan que, en los últimos dos
años, el volumen de impresoras láser que quedaron fuera de circulación
trepó de 90.000 a 200.000 unidades. En lo que respecta a impresoras de
chorro a tinta, se incrementaron de un millón a 1,5 millones. Pero las
estrellas que acumulan baterías y chips son los celulares: el año
pasado, terminaron en la basura unos 10 millones de celulares.
El senador
Daniel Filmus, actual presidente de la Comisión de Ambiente y
Desarrollo Sustentable del Senado de la Nación, presentó un proyecto de
ley para regular el adecuado tratamiento de los desechos electrónicos en
la Argentina,
considerando los diversos aspectos que son tenidos en cuenta en la
normativa mundial: producción de los bienes, rehúso, reciclado y
recolección de los mismos. Esta normativa está en vías de aprobación y
se vislumbra como el principio del camino para que los aparatos
electrónicos descartados no vayan a parar a los rellenos sanitarios
Los desechos electrónicos, incluyendo ordenadores obsoletos,
televisores, teléfonos móviles, baterías, equipos de audio, entre otros,
son objeto de preocupación creciente entre las autoridades porque pueden
convertirse en una fuente contaminante para los acuíferos, debido al
plomo y otras sustancias tóxicas que contienen. La solución, dicen los
expertos, es reciclar estos materiales y evitar que lleguen a la
naturaleza.
Según un reciente análisis, un monitor informático o un televisor pueden
contener más de 3 kilogramos de plomo. Si tenemos en cuenta que sólo en
los Estados Unidos pronto se van enviar más de 12 millones de toneladas
de desechos electrónicos a los vertederos, el problema ambiental se
vuelve muy grave.
Mientras las autoridades revisan su legislación para evitar que ello
suceda, científicos del Georgia Institute of Technology han realizado un
estudio que sugiere que la "producción inversa", es decir, la extracción
de materiales útiles a partir de los desechos electrónicos, será la
solución a adoptar en los próximos años. De esta forma, materiales como
el plomo, el cobre, el aluminio y el oro, así como varios tipos de
plásticos, cristal y cables, podrían ser recuperados y reciclados en
futuros productos.
El proceso, debe ser económicamente viable, y aquí reside uno de los
grandes retos de la propuesta. Jane Ammons y Matthew Realff, del GIT,
están diseñando estrategias para hacerlo posible. Destaca entre ellas un
sistema de modelado matemático que tendrá en cuenta todas las variables
que intervienen (hasta 300.000), el cual permitirá afrontar con mayor
decisión cualquier iniciativa de reciclaje. Técnicamente hablando, los
investigadores ya han ideado maneras de separar los diferentes metales,
así como las diversas calidades de plásticos, a partir de componentes
triturados y desechados.
Así es como en
Argentina, se
pueden encontrar empresas como Silkers S.A. La empresa brinda servicios
de recolección, separación, valorización y reciclado de la basura
electrónica, recuperando importantes recursos naturales y minimizando el
impacto ambiental.
La empresa tiene objetivos como:
. Valorización, reciclado y minimización de los Residuos de Aparatos
Eléctricos y Electrónicos (RAEE), chatarras no ferrosas y scrap de
catalizadores de automóviles e industria química, petroquímica, vidrio,
entre otros.
. Promoción de una gestión sustentable de RAEE en oficinas, industrias,
comercios, organismos públicos y por particulares; incentivando procesos
de recolección selectiva, transporte a sitios habilitados, desmontado,
valorización y reciclaje.
. Promoción el uso sustentable de tecnologías de tratamiento, reciclado
y disposición final dentro de la Argentina o su exportación según
Convención de Basilea y Normativa Argentina de Residuos Peligrosos.
También, existe en el país una Red de Operadores del Mercado de Metales,
Residuos y Scrap de la
Argentina,
llamada Escrap, que tiene por misión promover el uso sustentable de los
Aparatos Eléctricos y Electrónicos a lo largo del ciclo de vida de estos
productos, desde su producción a su reciclado o disposición final,
cumpliendo con la normativa ambiental vigente y preservando la
confidencialidad de los datos presentes en el e-scrap.
Escrap desarrolla y promueve herramientas, procedimientos y procesos de
mercado con el fin de incentivar la reutilización, el reciclado y otras
formas de valorización de los Residuos de Aparatos Eléctricos y
Electrónicos (RAEE), a fin de reducir su eliminación o disposición final
en rellenos sanitarios o los basurales, o su descarte en forma
clandestina en la Argentina.
Funciona como una Bolsa o Tablón para vincular la oferta de generadores
de RAEE con los Operadores de Residuos Peligrosos o Recicladores de
Scrap o Subproductos. El cliente puede cargar su oferta o demanda: tipo
de Aparato, constituyentes, cantidad, volumen mensual, lugar de retiro,
precio de referencia, licitaciones, entre otros servicios.
Debido al inquietante incremento de basura contaminante eléctrica y
electrónica que se genera día a día en el planeta, Greenpeace
Argentina inició
la Campaña de Basura Electrónica para concientizar a la población sobre
este problema, en la que se incluye la promoción del proyecto de Ley de
Gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos.
Greenpeace considera que es posible hacer productos limpios, durables,
que sean actualizables, reciclables y fáciles de manejar al final de su
vida útil y que no terminen como residuos peligrosos en basurales y
rellenos contaminando el ambiente
Los desafíos a enfrentar son variados, aunque principalmente son tres
las cuestiones que hoy ocupan la atención de los expertos en el tema. El
reciclaje de los aparatos en desuso, consistente en la separación de los
residuos tóxicos y el aprovechamiento de los materiales que pueden ser
reutilizados, la creación de una legislación adecuada que haga hincapié
en la llamada responsabilidad extendida del productor y la producción de
bienes electrónicos cuyos componentes sean más beneficiosos con el
ambiente.
La velocidad a la cual esta montaña de productos electrónicos obsoletos
está creciendo generará una crisis de enormes proporciones al menos que
las corporaciones de la industria electrónica, que obtienen ganancias
por fabricar y vender estos aparatos, hay que asumir la responsabilidad.