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030607 -
Desde Washington - Fuente
IPS
- El ejecutivo de Wall Street y fundamentalista del libre mercado
propuesto por el presidente
George W. Bush para presidir el
Banco Mundial, Robert Zoellick, exhortó a olvidar el escándalo de
nepotismo que hundió a su antecesor,
Paul
Wolfowitz.
"Bob Zoellick es el hombre correcto para suceder a Paul en este trabajo
vital", dijo Bush este miércoles.
El mandatario estadounidense propuso el nombre de su ex subsecretario de
Estado (vicecanciller) y ex representante de Comercio para que encabece
el Banco Mundial, una vez que se haga efectiva la renuncia de
Wolfowitz
el 30 de junio.
El anuncio cortó de plano las especulaciones en torno de docenas de
nombres considerados para tomar el timón de la institución, hoy inmerso
en una profunda controversia ética.
Zoellick, hasta ahora alto ejecutivo de la firma inversora Goldman Sachs,
se comprometió a trabajar para restaurar la confianza en el Banco,
dañada cuando se supo que
Wolfowitz
había concedido a su novia y subalterna Shaha Riza un elevado aumento de
salarios y beneficios sin autorización.
Numerosos funcionarios de la institución, activistas y economistas y ex
ministros de todo el mundo reclamaron entonces el cese del funcionario,
quien se había desempeñado antes como subsecretario (viceministro) de
Defensa de Estados Unidos.
"Necesitamos dejar las discordias del ayer atrás y concentrarnos en un
futuro juntos. Creo que los mejores días del Banco Mundial todavía están
por llegar", dijo Zoellick.
La Junta de Directores del Banco, de 24 miembros, recibirá la nominación
formal a mediados de junio y realizará la designación a fines de ese
mes.
Es seguro que Zoellick será confirmado por el acuerdo tácito entre las
grandes potencias que controlan la Junta,
Estados Unidos y Europa. Según
la tradición, el presidente del Banco siempre es un ciudadano
estadounidense, y el director gerente del Fondo Monetario Internacional
(FMI), un
europeo.
En esta ocasión, pero más aun que en las anteriores, se reiteraron los
llamados a reformar el proceso de selección del presidente del Banco,
una institución clave de la arquitectura financiera mundial diseñada por
los vencedores de la segunda guerra mundial.
El miércoles, el instituto académico Centro para el Desarrollo Mundial,
con sede en Washington, informó que casi 85 por ciento de 700 expertos
entrevistados rechazaban el actual sistema de designación del presidente
del Banco, según el cual Estados Unidos lo nombra tras consultas
informales con otros países.
Una mayoría similar se manifestó partidaria de un proceso de selección
basado sobre los méritos, sin importar la nacionalidad.
La encuesta fue realizada a miembros de la comunidad de desarrollo
internacional, entre los que figuran integrantes de agencias
gubernamentales, universidades, centros académicos, organizaciones no
gubernamentales y funcionarios del Banco Mundial y otros organismos
multilaterales.
Organizaciones no gubernamentales, que reclaman hace muchos años una
reforma del proceso de selección del presidente del Banco, advirtieron
que la nominación de Zoellick es un golpe a su campaña por la
democratización de la institución.
Según los activistas, esta elección refleja un doble discurso, pues
Estados Unidos y el Banco Mundial predican la responsabilidad y la
transparencia en la gestión de los países en desarrollo, los principales
acreedores.
"Reemplazar un designado por Bush por otro no resolverá los problemas
fundamentales de gobernanza del Banco Mundial", dijo Peter Bosshard,
director de políticas de la Red Internacional de Ríos, que vigila desde
San Francisco los aspectos ambientales de proyectos financiados por la
institución.
"Los gobiernos miembros deberían rechazar un acuerdo a hurtadillas que
deja intacta la estructura de dirección del Banco, y deberían procurar
un proceso de selección abierto y basado sobre los méritos" de los
aspirantes a presidirlo, sostuvo Bosshard.
La nominación de Zoellick también alarmó a organizaciones de fomento del
desarrollo, dados sus estrechos vínculos con los círculos de poder
político y empresarial de Estados Unidos.
Zoellick, de 53 años, fue hasta julio pasado subsecretario de Estado,
pero su labor más notoria fue la de representante de Comercio de Estados
Unidos, cargo desde el cual presionó, con resultados no siempre
exitosos, por la apertura de los mercados del mundo en desarrollo a los
bienes y servicios de su país.
En ese sentido, fue notoria su prédica por la liberalización de las
importaciones de esos mercados --aunque no por el fin de los subsidios
agrícolas estadounidenses-- en las instancias de la Ronda de Doha de
negociaciones multilaterales de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Zoellick también multiplicó la cantidad de acuerdos de libre comercio
entre su país y naciones en desarrollo.
Según los activistas, Zoellick carece de experiencia en desarrollo
internacional, y se le critica por presionar a los países pobres para
aceptar los criterios estadounidenses de propiedad intelectual, que
encarecen los medicamentos en el Sur.
"Ha sido un buen amigo de la industria farmacéutica. Los acuerdos de
libre comercio que negoció bloquearon eficazmente el acceso de
medicamentos genéricos a millones de personas", dijo Paul Zeitz,
director ejecutivo de la no gubernamental Global AIDS Alliance.
La nominación de Zoellick fue apoyada de inmediato por el secretario del
Tesoro (ministerio de Hacienda) Henry Paulson y algunos encumbrados
legisladores estadounidenses.
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