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Mi experiencia como defensor del policía
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I. A propósito de un comentario por el 5º Aniversario de la Defensoría del Policía de Perú. *

A propósito del quinto aniversario de creación de la Defensorìa del Policía en el PERU el año 2007. Hace unos días tuve la oportunidad de leer en Internet, un interesante ensayo titulado “La Defensoría del Policía – Cinco años después. Evaluación de una Institución Unica en el Mundo", escrito (1) por la Señora Susana Villarán de la Puente primera funcionaria pública que ocupara el cargo de Defensora del Policía en el Perú, organismo creado mediante Resolución Ministerial Nº 0186-2002-IN/0102 del 06 de Febrero del año 2002 firmada por el entonces Ministro del Interior el Señor Fernando Rospigliosi Capurro. Posteriormente mediante Decreto Supremo Nº 013-2002-IN del 24 de Octubre 2002 firmado por el Dr. Alejandro Toledo Manrique Presidente Constitucional de la República, se elevó el rango normativo de la Defensoría del Policía y se precisó entre otros, el ámbito de su misión y competencias.

 

En dicho ensayo, se hace mención entre otros comentarios, a una entrevista de la Señora Susana Villarán de la Puente con el Abogado Carlos Romero Rivera, quien se desempeñara como Defensor Adjunto de la Defensoría del Policía los años 2002 – 2003, al mismo que se le pregunta ¿Cómo evalúas que se nombrara a un Oficial de la Policía como Defensor del Policía?, a lo que el entrevistado responde: “Luego de la reforma policial se designó a defensores sin trayectoria previa en temas de derechos humanos, e incluso a un Coronel de la Policía Nacional del Perú en situación de Actividad, sin autoridad frente a sus superiores jerárquicos entre el 2005 y el 2006, quien difícilmente podía actuar ante oficiales de mayor graduación”. El Coronel de la Policía al cual se refería el entrevistado es el autor del presente artículo. Mas adelante, se hace mención expresa a mi persona y sobre mi preocupación por las personas discapacitadas de la Policía, cual si esa hubiera sido mi única labor durante el ejercicio de mi encargatura como Defensor del Policía, hecho que por cierto no se ajusta a la realidad. Todo lo contrario, conforme lo explicaré en el presente artículo.

II. Mis inicios como Defensor de los Derechos del Policía en la ciudad de Trujillo.

La oportunidad es propicia para hacer conocer mi propio testimonio por haber tenido el honor y el privilegio, por así decirlo, de haber sido – hasta la fecha - el único Oficial de la Policía Nacional del Perú, que ha ocupado el alto cargo público de Defensor del Policía estando en situación policial de actividad (años 2005 – 2006). Para ello, debo remontarme a los primeros meses del año 2005, cuando siendo Jefe de Estado Mayor de la Tercera Dirección Territorial Policial de Trujillo, se publica en el Diario Oficial El Peruano, la Resolución Ministerial Nº 0542-2005-IN del 14 de Marzo 2005, mediante la cual se crea la Oficina Regional Norte Trujillo de la Defensorìa del Policía, organismo del cual ya tenía conocimiento de su existencia. Por entonces y desde el año 2003, me encontraba muy dedicado y preocupado en seguir llevando adelante el Proyecto Piloto de la primera Unidad de Policía Comunitaria que se desarrollaba en el PERU, precisamente en la ciudad de Trujillo, el cual ya llevaba dos años de exitoso trabajo con 65 Policías debidamente seleccionados y capacitados, con apoyo de las autoridades locales y con significativos éxitos, a pesar de no contar con ningún recurso económico por parte del Estado; estrategias nunca antes desarrolladas por la Policía Nacional como “Escuelas de Seguridad Ciudadana”, “Plan de Barrio”, “Cuadras Solidarias”, “Recuperando Espacios Públicos” y otras se encontraban en pleno desarrollo; lamentablemente por ese tiempo un cambio repentino en el Comando de la III-Dirección Territorial Policial de Trujillo, determinó de manera vertical el cambio vertiginoso de la historia: La Policía Comunitaria que venía liderando la Seguridad Ciudadana en Trujillo, fue despojada de su nombre, de sus insignias, de sus medios de comunicación, de sus motocicletas, de sus territorios vecinales y progresivamente fue desapareciendo estratégicamente, para ser reemplazado por otro tipo de servicio policial. El tiempo nos viene demostrando actualmente lo equivocada de esa decisión, lamentablemente muy difícil de reparar. La razón: No es fácil encontrar en la Policía Nacional líderes (sin interesar los Grados Policiales) que quieran apostar por la Policía Comunitaria y que tengan la vocación de trabajar con la comunidad, por la comunidad y en la comunidad.

 

 

En ese momento y superada la gran decepción de haber visto morir lo que con tanta dedicación y esfuerzo mantenía como una experiencia exitosa de la Seguridad Ciudadana, tuve la convicción de seguir afrontando nuevos retos en el desempeño de mi carrera profesional, y considerando reunir el perfil requerido en mi condición de Abogado, solicité ante el Despacho del Defensor del Policía, por entonces el Dr. Eduardo Cabrera Reyes, ser nombrado Delegado del Defensor del Policía y por tanto responsable de la conducción de la Oficina Regional Norte - Trujillo. Anteriormente había aceptado igualmente otros retos: Ser Juez Instructor y Fiscal Superior en la Justicia Militar, docente universitario y policial en las especialidades de derecho penal, criminología, derecho penal militar y derechos humanos, creador de la primera Oficina de Legislación Policial de la PNP, Secretario Privado del Director General de la Policía Nacional del Perú, Secretario Privado del Director de Estado Mayor General de la Policía Nacional del Perú, integrante de la Comisión Multisectorial encargada de elaborar el Nuevo Código de Justicia Militar Policial y Coordinador de la PNP ante la Comisión de Implementación del Nuevo Código Procesal Penal en el Distrito Judicial La Libertad, entre otras actividades, como ser autor de algunos libros de Derecho y Seguridad Ciudadana, expositor, conferencista, organizador de talleres e investigador de temas vinculados a la Seguridad Ciudadana entre otras actividades, que de manera paralela a mis funciones policiales y sin retribución económica adicional, realizaba con mucha dedicación.

Siendo así, que asumiendo este nuevo reto el 03 de Mayo del 2005, al inaugurarse la Oficina Regional Norte de la Defensorìa del Policía de Trujillo, fui nombrado su primer Delegado Defensor, asumiendo de manera inmediata mis funciones como tal y procediendo a definir un plan de trabajo, sin ningún apoyo técnico por cierto de parte de la sede central en la ciudad de Lima, quienes únicamente se acordaban de nuestra existencia para exigirnos mayor producción estadística, percatándome desde el primer momento, que me encontraba totalmente solo en ese intento de desarrollar un trabajo de defensa de los derechos humanos de civiles y policías que laboraban en el Sector Interior desde el Departamento de Tumbes hasta Ancash, incluyendo el Departamento de Cajamarca, tarea y experiencia nueva sin embargo, conjuntamente con el equipo que me acompañó en aquella oportunidad lo hicimos con mucho cariño, esfuerzo y dedicación, tomando como modelo doctrinario y filosófico, precisamente el trabajo y la experiencia de quienes fueron los fundadores de este importante organismo de defensa de derechos humanos, cuyo legado no podemos dejar de reconocer.

 

 

III. La convocatoria y mi nombramiento como encargado en el cargo público de Defensor del Policía en la ciudad de Lima.

Al llegar el mes de Septiembre 2005, una anunciada Huelga Policial en la ciudad de Lima era difundida a través de medios de comunicación, anónimos, comunicaciones por Internet, entrevistas en la televisión, etc., en dichas circunstancias una llamada telefónica del Dr. Eduardo Cabrera Reyes – Defensor del Policía, me convoca y me hace conocer que por disposición expresa del Señor Ministro del Interior, se me daba la encargatura del cargo público de Defensor del Policía, para lo cual debería viajar de manera inmediata a la ciudad de Lima con la finalidad de hacerme cargo de mi nuevo puesto de trabajo, en tanto que el Defensor del Policía pasaba a ocupar el cargo de Secretario General del Ministerio del Interior.

Es así que mediante Resolución Ministerial Nº 2130-2005-IN del 05 de Septiembre 2005, se me otorga la encargatura del cargo público de Defensor del Policía en la ciudad de Lima, asumiendo este reto y gran responsabilidad, a sabiendas de las consecuencias que esto podría traer a mis expectativas profesionales y personales de anhelar culminar mi carrera llegando a ser General de la Policía Nacional del Perú, grado para el cual me encontraba apto y preparado profesional y académicamente; mi preparación profesional la hacía culminado satisfactoriamente en el Centro de Altos Estudios Nacionales – CAEN como integrante de la LII Promoción – 2002; las expectativas que mi nuevo cargo podría significar frente a una anunciada huelga policial y con el respaldo de un Gobierno que prácticamente estaba de salida, significaba todo un riesgo para mis proyectos; sin embargo mis convicciones personales y mi vocación de servicio, me hicieron asumir el cargo con total tranquilidad y solvencia.

Una de las primeras acciones que asumí en los primeros días, fue la de visitar una gran cantidad de dependencias policiales en Lima para hacerles conocer de mi nombramiento y de mi preocupación por la pronta solución de los problemas que afectaban a la Policía Nacional y de recibir a los representantes de la Federación Nacional de Suboficiales, Especialistas y Empleados Civiles de la Policía Nacional del Perú (FENASEEC) quienes me hicieron conocer los acuerdos alcanzados en el Primer Congreso Nacional de su agremiación realizado el 13 y 14 de Mayo de 2005, solicitando el apoyo de la Defensorìa del Policía, felizmente la anunciada huelga policial no prosperó; otra medida inmediata fue nombrar a la Dra. Ana Marita Marino designada recientemente Defensora del Policía, como Coordinadora entre la Defensorìa del Policía Lima y las Oficinas Regionales, con el objeto de mantener una comunicación fluida, adecuada y permanente con las sedes regionales las cuales visité en repetidas oportunidades y que se encontraban totalmente aisladas de su sede central, atender sus problemas y trabajar coordinadamente con ellos fue un objetivo de trabajo inmediato, así como disponer que la Defensorìa del Policía dejara de ser una Mesa de Partes de ingreso y salida de documentos, al verificar que no se hacía un seguimiento adecuado a los requerimientos de los usuarios y que la única atención brindada era la de redactar oficios a las entidades correspondientes.

Durante mi gestión los casos fueron objeto de un apersonamiento del funcionario o encargado de la Defensorìa ante la instancia correspondiente acompañando al recurrente con la finalidad de indagar por el trámite administrativo de su gestión o en su caso intermediar para la resolución del problema presentado, y en aquellos casos donde la instancia en la cual se dilataba o se negaba un procedimiento o una resolución tenía el nivel de Dirección, inmediatamente motivaba mi apersonamiento con la finalidad de llegar a una solución o por lo menos conciliación del caso. No fue mucho el tiempo que pasó para darme cuenta que la Defensorìa del Policía no era mas que un órgano burocrático y figurativo dentro del Sector Interior, cuyos componentes en su mayoría, salvo excepciones, carecían de compromiso con el trabajo que desarrollaban, no tenían vocación ni voluntad de servicio, efectuaban un trabajo rutinario, velaban por sus propios intereses y no habían sido designados a trabajar en dicho organismo precisamente por su perfil de defensores de los Derechos Humanos. En su mayoría eran personas contratadas bajo el sistema de Servicios No Personales (SNP) asignadas a laborar como apoyo en la Defensorìa del Policía. Por otro lado pude comprobar que no contaba con ningún tipo de interés ni respaldo por parte del Despacho Ministerial, mucho menos de la Policía Nacional, las quejas y las críticas de los usuarios no se hacían esperar.

Sin embargo, asumiendo el reto de lograr un cambio, el 12 de Diciembre 2005 inauguré la Oficina Regional Oriente de la Defensorìa del Policía en Iquitos, dejándola totalmente implementada y equipada; y, al finalizar el año 2005 realizamos el Primer Congreso Nacional de Defensorias del Policía, con asistencia de la totalidad de personal integrantes de las sedes regionales de Trujillo, Arequipa, Iquitos y de la sede central Lima, con la finalidad de impulsar el compromiso, la doctrina y la filosofía de quienes tuvieron la visión de la creación de este importante organismo de defensa de derechos humanos, entre otros importantes eventos y gestiones, como fueron campañas internas y publicas a favor de la mujer policía, mesas de trabajo, gestiones institucionales a favor de discapacitados y retirados, impulso de la difusión de los derechos del policía, etc. con la característica de haberse realizado todos estos actos durante mi gestión de manera paralela y en el mismo día en todas las sedes regionales, con financiamiento del apoyo proveniente del Gobierno Británico. Se logró además que el FOSPOLI modificara su Reglamento y destinara parte de sus recursos a favor de los discapacitados de la Policía Nacional muchos de ellos como consecuencia de la lucha contra el terrorismo y la delincuencia para la compra de prótesis necesarias para su rehabilitación. Con recursos provenientes del convenio del Gobierno Británico, se adquirieron muebles y equipo para la Oficina Regional Oriente y se compraron otros tantos materiales para la sede central y las demás sedes regionales. A través de gestiones en la OFECOD, logré que se asignaran vehículos a todas las sedes regionales de la Defensorìa del Policía. Quedaron en la mesa de trabajo, la realización del Segundo Congreso Nacional de Defensorias del Policía año 2006 en la ciudad de Trujillo y del Primer Encuentro de Ex - Defensores del Policía en la ciudad de Lima.

IV. La Falta de Apoyo del Sector Interior durante mi gestión como Defensor del Policía.

Pero, eso no fue todo, en mi gestión nunca fui recibido, ni siquiera una sola vez por el Señor Rómulo Pizarro entonces Ministro del Interior no obstante depender administrativa y funcionalmente de su Despacho, creo que el día mas cercano que tuve a mi lado al Ministro, fue el día de la ceremonia oficial por el 4º Aniversario de la Defensorìa del Policía.

 

 

Otro asunto era el trato que recibía de parte de los Oficiales Generales y Coroneles con los cuales tenía que alternar frecuentemente con ocasión del trabajo que realizaba, muy atentos todos ellos, pero no podían disimular su mortificación con mi actuación defensorial, no desaprovechando la oportunidad, para hacerme ver que no debería haber aceptado ese cargo, que era un cargo político y que debería tener presente que era un Oficial de la PNP en servicio activo, en otras palabras dándome a entender que el cargo de Defensor del Policía que había aceptado no estaba siendo bien visto por la oficialidad que se encontraba en el comando por ese entonces y que realmente les incomodaba mi presencia. El máximo acercamiento que tenía como Defensor del Policía al Sector Interior del cual dependía, era con el Secretario General del Ministerio del Interior, un caballero por cierto de quien no tengo nada que acotar, pero quien era consiente de sus limitaciones con respecto a los múltiples problemas que requerían atención personal del Despacho Ministerial.

Recuerdo que en cierta ocasión ante una invitación para participar como exponente sobre experiencias de Policía Comunitaria en IDL, recibo una llamada telefónica de uno de los Ayudantes del Director General de la Policía Nacional de ese entonces (General de Policía Luis Montoya Villanueva), haciéndome conocer muy atentamente que me llamaba por encargo del Señor General de Policía a quien no le parecía adecuada mi participación en dicho evento por cuanto el tema de Policía Comunitaria no estaba en la agenda de la Policía Nacional, que por dicha razón no asistiría no obstante haber sido invitado y que además tuviera en cuenta que era un Oficial de Policía en actividad. Tratando de no generar conflicto con la máxima autoridad policial dado el cargo que estaba ejerciendo me excusé en contra de mi voluntad ante los organizadores del evento y no participé como expositor.

Efectivamente, estoy de acuerdo totalmente con quienes consideran que el cargo público de Defensor del Policía o de Delegado del Defensor del Policía en las sedes regionales, no puede estar en manos de un Policía en situación de Actividad, como lo fue en mi caso y como lo es actualmente en todas las sedes regionales de la Defensorìa del Policía, no porque no tenga las cualidades profesionales necesarias, como lo afirma el Abogado Carlos Romero Rivera, sino porque realmente el hecho de ser un Oficial Policial en situación de actividad, es una serie limitante para el ejercicio del cargo. El Defensor del Policía o su representante, tiene que ser una persona civil pero compenetrado de la problemática que vive el personal que labora en el Sector Interior, sobre todo del personal policial, de sus normas, usos, costumbres, servicios que realiza, etc. (Podría ser por lo tanto incluso un Oficial General o Superior en situación de Retiro). Partiendo de la premisa que él se constituye en un mediador entre el Policía, los trabajadores del Sector Interior y la Administración, debe estar en condiciones de identificarse con los intereses, sentimientos y experiencias tanto del ciudadano común, me refiero al trabajador del Sector Interior, como del agente policial y así comunicarse con ambas partes en condiciones comprensibles para ellas. Pero además, tiene que tener un perfil idóneo para el cargo que ocupa; debe ser una persona muy dinámica, conocedor, defensor y garante de los derechos fundamentales de la persona humana y con predisposición y vocación de servicio, que no espere que la Institución se movilice sólo al amparo de las quejas individuales sino que debe ir en búsqueda de problemas, vulneraciones y abusos a los derechos individuales en sectores de personas que sufren alguna disminución (jurídica, física o psíquica) y que por esa razón se constituyen en grupos vulnerables; por ejemplo: Policías en retiro, viudas, deudos, familiares, discapacitados, aquellos que se encuentran internados en los pabellones neuropsiquiátricos, los policías retirados que por su ancianidad se encuentran alojados en establecimientos geriátricos, etc.

Estoy, y me cuesta decirlo, de acuerdo – lamentablemente -, con casi la totalidad de comentarios que contiene la apreciación de evaluación que hace la Señora Susana Villaràn con relación al decalaje descendente que ha venido sufriendo la Defensorìa del Policía en sus primeros cinco años de vida - menos en lo que se refiere a mi persona y a mi trabajo durante mi gestiòn como Defensor del Policía – absteniéndome de comentar sobre la gestiòn de otras personas que han estado en el cargo; y considero además, que la Defensorìa del Policía en el Perú debe entrar urgentemente en un proceso de reorganización de personal y de auditoria administrativa con respecto a sus procesos y procedimientos a nivel nacional, con la finalidad de analizar detalladamente sus objetivos y metas, toda vez que tengo la impresión que los números alcanzados como logros no reflejan la importancia ni las metas de trabajo supuestamente alcanzadas, el cual me atrevo a decirlo no es actualmente eficaz ni en Lima, mucho menos en las sedes regionales. Lo cierto es que actualmente la Defensorìa del Policía no defiende derechos del personal civil y policial que laboran en el Sector Interior, solamente justifica su existencia, en base a los intereses personales de quienes en el caso de los civiles tienen en ese organismo un medio de trabajo y en el caso de los policías que también trabajan en la Defensorìa del Policía, una forma de sustraerse del servicio policial. La Defensorìa del Policía sin el respaldo político necesario, es un “elefante blanco”.

Recuerdo además que durante mi gestión, la Dirección de Personal del Ministerio del Interior, destacaba personal aparentemente excedente para que laborara en la Defensorìa del Policía, sin contar con ningún tipo de experiencia ni la especialidad ni el conocimiento sobre el trabajo que deberían realizar; es el caso por ejemplo de haber incorporado a una profesional que se había venido desempeñando como Directora de un centro educativo dependiente del Sector Interior y de otros profesionales, incluso Abogados, pero sin ningún tipo de información o conocimiento sobre lo que significaba laborar en un organismo de defensa de derechos humanos.

V. Mi Renuncia a la encargatura de Defensor del Policía - Lima

La Defensorìa del Policía, marcó mi destino profesional y mi predisposición de permanente defensa de los derechos del policía para siempre; la total falta de apoyo político del Sector Interior a mi gestiòn, mis principios y convicciones personales, determinaron que presentara mi renuncia al cargo mediante carta del 06 de Febrero 2006 dirigida al Señor Ministro del Interior, el cual fue aceptado mediante Resolución Ministerial Nº 0883-2006-IN del 01 de Marzo 2006, en donde consta mi apartamiento voluntario en mérito de mi renuncia presentada.

VI. Nuevamente como Representante del Defensor del Policía en Trujillo.

De retorno nuevamente a mi anterior puesto como Delegado Defensor del Policía en la Oficina Regional Norte – Trujillo, continué desarrollando mi trabajo de defensa de los derechos del personal civil y policial del Ministerio del Interior con mayor ahínco y responsabilidad por la experiencia adquirida, teniendo como respaldo el apoyo decidido de la Abogada Iris Blanca MEZA WAGNER quien asumió el cargo público de confianza de Defensora del Policía a partir del 01 de Marzo del 2006 por decisión del entonces Ministro del Interior Rómulo PIZARRO TOMASIO, cargo que desempeñó eficientemente hasta el 13 de Septiembre 2006 en que fue cesada sorpresivamente mediante RM Nº 1980-2006-IN firmado por la nueva Ministra del Interior Pilar Elena MAZZETTI SOLER.

A partir de esa fecha, asume el cargo de Defensora del Policía, la Abogada Elena María BRAMON ESTERRIPA, quien se incorporaba al Ministerio del Interior el 13 de Septiembre del 2006 luego de trabajar como Directora General de la Defensoria de Salud y Transparencia del MINSA, durante la gestiòn de la Dra. Pilar MAZZETTI SOLER cuando era Ministra de Salud, nombrada luego por esta misma funcionaria, me refiero a la Dra. MAZZETTI, cuando era Ministra del Interior como Defensora del Policía.

La gestiòn de esta nueva funcionaria fue totalmente diferente, se notaba claramente que desconocía las funciones del cargo que había aceptado, los Informes Defensoriales cursados a su Despacho por la Oficina Regional a mi cargo, eran retenidos indebidamente y sin causa justificada, de manera que ninguno de ellos llegaba finalmente a su lugar de destino, mucho menos al Despacho Ministerial, entre ellos el Informe Defensorial Nº 10 del 06SET2006, mediante el cual se planteaba la necesidad de establecer criterios para incorporar en la Ley, Reglamento de Ascensos y Plan de Carrera Policial, los requisitos que debían cumplir los Coroneles que se encontraban aptos para ascender al Grado de General de la PNP, o el Informe Defensorial Nº 14 del 15OCT2006, mediante el cual se planteaba la necesidad de excluir al Personal de la Policía Nacional del Perú del ámbito de justicia militar en concordancia con las recomendaciones de la Comisión Especial de Reestructuración de la Policía Nacional del Perú, de la Comisión para las Reestructuración Integral de las FFAA, de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, de la Defensorìa del Pueblo, de la Jurisprudencia del Tribunal Constitucional y de los supremos intereses institucionales de la Policía Nacional del Perú, entre otros catorce (14) documentos de similar nivel, documentos redactados de manera técnica y precisa. Respondiéndome al hacer mi reclamo que no podía ser juez y parte a la vez, en razón que en mi condición de Coronel PNP en servicio activo no podía reclamar derechos que me beneficiarían y en el segundo caso que tampoco podía pronunciarme sobre la competencia de la Justicia Militar sobre los Policías por haber sido parte de la Comisión encargada de elaborar el Nuevo Código de Justicia Militar Policial.

Se pretendía inclusive – desde el Despacho Defensorial – Lima - reducir mi ámbito de competencia, con respecto a los AMICUS CURIAE que estuvimos presentando ante las instancias jurisdiccionales en el Distrito Judicial La Libertad, creando valiosa jurisprudencia con respecto a la participación de la Defensorìa del Policía en los procesos judiciales a través de este importante instrumento de gestión de defensa de los derechos humanos y con respecto a la elaboración de Informes Defensoriales, haciéndome conocer por escrito que estos deberían estar avocados únicamente a los casos de defensa de derechos de la mujer y de discapacitados. La Dra. Elena María BRAMON ESTERRIPA durante su gestión nunca visitó la sede regional de la Defensorìa del Policía en la ciudad de Trujillo.

Que decir de mis Informes Defensoriales, en donde defendí la jornada de 8 horas para los Policías, el trato digno, la modificación del régimen disciplinario, el incremento de haberes, la igualdad de derechos para la mujer policía, entre otros tantos pedidos y gestiones, que indudablemente la Sra. Susana Villaràn desconoce. Efectivamente no tengo los títulos ni los reconocimientos de Defensor de los Derechos Humanos, pero como Policía y como hombre de leyes, he sido, soy y seguiré siendo, desde el lugar donde me encuentre y mientras viva, defensor de la justicia y de los derechos del Policía y de todos los hombres y mujeres que laboran en el Sector Interior. Mi compromiso con la Policía Nacional del Perú en la defensa de los derechos de sus integrantes, es un nuevo reto en esta segunda fase de mi vida profesional.

VI. Mi Renuncia al cargo de Delegado del Defensor del Policía – Trujillo.

Finalmente, por las razones antes señaladas, tuve que renunciar al cargo de Delegado Defensor del Policía de la Oficina Regional Norte, siendo reasignado nuevamente al Estado Mayor de la Tercera Dirección Territorial Policial de Trujillo. Mi renuncia al cargo, fue aceptada por la Defensora del Policía mediante Resolución Defensorial Nº 003-2007-IN/DDP del 15 de Febrero 2007. Posteriormente una solicitud dirigida al Señor Ministro del Interior por mi persona, solicita la renuncia de la Defensora del Policía por incumplimiento de sus funciones y la investigación administrativa correspondiente sobre su gestión. La Dra. Elena María BRAMON ESTERRIPA, presentó su renuncia al cargo, la misma que fue aceptada por el Ministro del Interior Sr. Luis Alva Castro, mediante RM Nº 0256-2007-IN del 09 de Abril del 2007.

El mismo 09 de Abril del 2007, el Ministro del Interior designó como nueva Defensora del Policía a la Abogada María Mercedes FERRUZO VALLEJOS, la misma que cuatro (04) días después formuló su renuncia al cargo, la cual fue aceptada mediante RM Nº 0265-2007-IN del 13 de Abril del 2007, nombrándose en su reemplazo esta vez como encargado de la Defensorìa del Policía al Ingeniero Administrativo Omar VALDEZ ORTIZ, hasta entonces Director de la Oficina de Personal del Ministerio del Interior.

Cincuenta y seis (56) días después, esto es el 07 de Junio del 2007, el Ingeniero Administrativo Omar VALDEZ ORTIZ es cesado en la encargatura de Defensor del Policía, entregándose las funciones de la Defensoría del Policía a la Abogada Giselle Emperatriz CANALES BECERRA, en adición a sus funciones de Secretaria Permanente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, en tanto se designa al titular, conforme quedó señalado en la Resolución Ministerial Nº 0393-2007-2007-IN, del 07 de junio del. 2007.

La Abogada Giselle Emperatriz CANALES BECERRA, desempeñó la encargatura de Defensora del Policía durante trece (13) días, esto es hasta el 19 de Junio del 2007, fecha en la cual se nombra a la Abogada Ana María MARINO ROMERO, en el cargo público de confianza de la Defensoría del Policía del Ministerio del Interior, conforme lo establece la Resolución Ministerial N° 414-2007-IN, del 19 de junio del 2007, firmada por Luis Alva Castro, Ministro del Interior. Esta última funcionaria, si tiene experiencia en la labor asumida, por haber trabajado con anterioridad en la Defensorìa del Policía, inclusive durante la gestiòn del autor del presente artículo.

VII. Mi Retiro Voluntario de la Policía Nacional del Perú.

Desilusionado del sistema imperante y de los actuales mandos de la Institución Policial a la cual entregué en total 36 años de mi vida, por no valorar en absoluto el esfuerzo que significó haber colaborado con la reforma policial llevando a la practica con mucha dificultad – pero con mucho cariño - un modelo de servicio policial de Policía Comunitaria, exitosamente implementado en la ciudad de Trujillo. Que no valoró el esfuerzo realizado como integrante de la Comisión encargada de elaborar el Nuevo Código de Justicia Militar Policial en donde una vez mas se pretendía equiparar arbitrariamente la función policial con la militar bajo el pretexto de la disciplina con la única finalidad de justificar la existencia de la Justicia Militar teniendo en cuenta que el 80% de sus actuales procesos corresponden a Policías y no precisamente a militares. Habiendo opinado como Defensor del Policía que el actual sistema de ascensos que rige en la Policía Nacional del Perú para acceder al Grado de General de la PNP por no existir Cuadro de Mérito ni requisitos para integrar la terna de postulantes, es arbitrario y vulnera principios constitucionales de equidad, legalidad, igualdad de oportunidades ante la ley, de la no discriminación, del debido procedimiento, entre otros, asumí la decisión personal de solicitar al Señor Director General de la Policía Nacional del Perú y por su intermedio al Señor Ministro del Interior, mi pase a la Situación de Retiro a mi solicitud especificando expresamente en el escrito presentado las causas de mi decisión, en tanto que soy consciente que habiendo declarado de manera pública y en el ejercicio del cargo de Defensor del Policía sobre lo que considero un proceso ilegal y arbitrario en perjuicio del personal de la PNP, entre otros temas de vulneración de derechos del Policía, que en su oportunidad he denunciado como Defensor, mis aspiraciones personales de llegar a Oficial General de la PNP han sido truncadas por mis propias convicciones y principios y por el sistema imperante. Esta falta de valoración se traduce básicamente, en no haber sido propuesto en ninguna oportunidad para el ascenso a General PNP.

Mi paso por la Defensorìa del Policía y mi larga trayectoria en la Policía Nacional del Perú, me traen a la mente la vigencia de ese dilema que nos planteaba Max Weber autor de la “teoría de la burocracia” cuando se refería a la ética de la convicción y la ética de las responsabilidades. Weber, entendía la ética de la convicción como la fuerza moral que nos motiva a trabajar con el acatamiento absoluto de nuestros principios, pero que encuentra un freno en la ética de las responsabilidades, la cual valora o cuestiona las consecuencias de nuestros actos y confronta los medios empleados con los fines alcanzados. Por eso Weber definía a la burocracia, como un instrumento de dominio social que esclaviza al hombre, restringe su libertad y lo imposibilita de actuar con criterio propio, obligándolo a realizar las cosas como están establecidas. Creo que ese dilema confrontacional lo viví en carne propia. “somos dueños de nuestro silencio pero esclavos de nuestras palabras”. Hoy en día, en que me encuentro oficialmente y a mi solicitud en la situación policial de retiro, siento que me he liberado de las ataduras de mis responsabilidades, recién entonces puedo hablar por mi y para mi y sentirme autentico, y sobre todo puedo seguir libremente el paradigma de mi vida: “decir lo que pienso y hacer lo que digo”, constructivamente, con tolerancia, respeto y sin hacer daño a las personas, pero decirlo; los mas conservadores podrán estar pensando en este momento que estoy equivocado, que “es mas sabio pensar todo lo que se dice, pero no decir todo lo que se piensa”. Probablemente tengan razón.

Habiendo presentado por conducto regular mi solicitud de Retiro, el Señor Ministro del Interior Luis ALVA CASTRO, me comunica a través de la Resolución Ministerial Nº 0686-2007-IN/PNP del 27 de Septiembre del 2007, que ha aceptado mi pase voluntario a la Situación de Retiro; documento en el cual no se agradece mis servicios prestados a la Nación Peruana durante mis 36 años de permanencia ininterrumpida en la Policía Nacional del Perú, como usualmente se suele despedir a los servidores públicos, no obstante ser un Oficial con una impecable Hoja de Servicios.

Con lo cual se cierra un capítulo más en la historia de las vivencias personales de quienes como yo, tuvieron en su oportunidad, la responsabilidad histórica de dirigir los destinados de la Defensorìa del Policía desde el alto cargo de Defensor del Policía. Felicito a la Sra. Susana Villaràn y al equipo que la acompañó en su oportunidad, por haber legado este hermoso instrumento de gestión y defensa en el Sector Interior, como es la Defensorìa del Policía, experiencia inolvidable que reforzó mi decisión de retirarme de la Institución Policial como un acto de protesta frente a un sistema injusto y abusivo de ascensos y arbitrariedades administrativas; y, que siempre marcará mi devenir y actividades futuras. Creo que la Defensorìa del Policía llegó para quedarse y que nunca podrá desaparecer, solo modificarse, reestructurarse o reorientarse, pero no desaparecer. Clamo por su pronta reorganización y adecuación a verdaderos niveles de protección y defensa de los Derechos Humanos del personal civil y particularmente policial del Sector Interior. Finalmente, recordar que “el prestigio y el valor de las instituciones como la Defensorìa del Policía, se fundamenta en su noble trabajo, pero más noble, mas valorada y mas prestigiosa la harán, los hombres y mujeres que desarrollan su labor y función cotidiana. Porque el prestigio de las instituciones lo forjan los que trabajan en ellas”.

Referencias

1 - http://www.seguridadidl.org.pe/destacados/2007/13-07/defensoria_policia.pdf


(*) Hugo Muller Solòn. El autor de este artículo, es Coronel de la Policía Nacional del Perú, ha pasado voluntariamente a la situación policial de Retiro el 27SET2007.

Autor y director del primer Proyecto Piloto de Policía Comunitaria en el Perú (2003-2005).

Autor del Libro “Experiencias de Policía Comunitaria”.

Autor de las “Escuelas de Seguridad Ciudadana”, “Plan de Barrio”, “Cuadras Solidarias”, “Comunidad Segura”, “Observatorio de Seguridad Ciudadana” y otros Proyectos.

Investigador y Experto en Seguridad Ciudadana. Conferencista sobre temas de Seguridad Ciudadana.

Ex Defensor del Policía (2005-2006). Ex Delegado del Defensor del Policía en la Oficina Regional Norte – Trujillo (2006)

Fue integrante de la Comisión encargada de elaborar el Nuevo Código de Justicia Militar (2006).

Abogado, Autor del Libro “Derecho Penal Militar Peruano”, Coordinador de la PNP para la implementación del Nuevo Código Procesal Penal en el Distrito Judicial La Libertad (2007).

Autor de la Guía de Procedimientos para la PNP en el Nuevo Código Procesal Penal (2007).

Docente universitario.

 


 

 

 

 

 

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