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160208 - A propósito de la
publicación del documento “¿Ciudadanos desprotegidos?
Estrategias para fortalecer el Sistema Nacional de Seguridad
Ciudadana – Informe Defensorial Nº 132 de fecha Diciembre del
2007, elaborado por la Defensorìa del Pueblo.
I.
Presentación
II.
Comentario sobre las Estrategias
planteadas por la Defensoria del Pueblo para fortalecer el Sistema
Nacional de Seguridad Ciudadana.
III.
Nacimiento de la Ficción
IV.
La Policía Nacional y las Juntas Vecinales
de Seguridad Ciudadana. Realidad que se va convirtiendo en ficción.
V.
El Nuevo Código Procesal Penal nueva
ficción de la Seguridad Ciudadana.
VI.
Nuevas Propuestas para reforzar el Sistema
Nacional de Seguridad Ciudadana.
VII.
La Experiencia de Policía Comunitaria en la
ciudad de Trujillo.
VIII.
Prevalencia del modelo policial de
prevención reactivo sobre el modelo proactivo en la experiencia de
Trujillo.
I.
Presentación
Hemos leído con mucho
detenimiento el Informe Defensorial Nº 132 elaborado por la
Adjuntìa en Asuntos Constitucionales de la Defensorìa del Pueblo y me
parece una investigación muy acertada y oportuna que pone al descubierto
las ineficiencias del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana - SINASEC
creado por Ley Nº 27933 publicada en el Diario Oficial “El Peruano” el
12FEB2003
http://www.defensoria.gob.pe/modules/Downloads/informes/defensoriales/informe_132.pdf,
pero haciendo un cuidadoso análisis crítico de su contenido, veo que el
Informe fundamentado básicamente en datos oficiales recopilados por las
Oficinas Defensoriales y Módulos de Atención de la Defensoria del
Pueblo, podría haber revelado en mayor extensión la gravedad del
tratamiento del problema de la inseguridad ciudadana en el país y sobre
todo la total ineficacia del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana y
de las variadas formas como se pretende lograr la participación
ciudadana sin ningún tipo de liderazgo, planeamiento, estrategias, metas
ni objetivos, mucho menos tácticas adecuadas ni indicativos de
evaluación que permitan medir su eficacia, basándose aún en la
aplicación de antiguos programas que fueron en su oportunidad hitos
históricos de lo que significó para la Policía Nacional trabajar junto a
la comunidad en la prevención del delito, aplicados por una Institución
que precisamente tenía como misión y función la Prevención del Delito,
me refiero a la Guardia Civil del Perú. Hoy en día no existe ni siquiera
en la organización de la Policía Nacional del Perú una Sección,
División, Unidad, mucho menos Dirección de Prevención del Delito. Y esos
programas que fueron exitosos, hoy en día ya no resultan aplicables a
nuestra realidad social.
También me
voy a permitir discrepar con algunas sugerencias; no comparto por
ejemplo el planteamiento que hace la Defensorìa del Pueblo con respecto
a que deben ser los Municipios los únicos organismos autorizados a crear
Juntas Vecinales que aborden la temática de la Seguridad Ciudadana, en
tanto que la Policía Nacional solo asesorará y trabajará con las Juntas
Vecinales en materia de Seguridad Ciudadana y ya no creara Juntas
Vecinales ni elegirá a sus representantes o coordinadores. Realmente
sería el fin de la participación vecinal en materia de Seguridad
Ciudadana. ¿Quien mejor que la Policía Nacional del Perú, como
conocedora de los modelos preventivos proactivos y reactivos contra el
delito; y, de las mejores prácticas para organizar a la población y
lograr una convivencia pacífica, para optimizar la seguridad ciudadana?,
¿Quien mejor que la Policía, como conocedora de la aplicación de
técnicas y métodos para la prevención, atención y manejo de
comportamientos ciudadanos generadores de violencia y delincuencia en
los distintos escenarios de la vida ciudadana, para asesorar y
fortalecer los procesos de diseño, implementación y evaluación de la
política regional o provincial, así como de los planes,
programas, proyectos y directivas de seguridad ciudadana que deben
ser elaboradas por las autoridades civiles regionales y municipales, a
las cuales les compete liderar estos procesos, conforme lo establece la
Ley Nº 27933 – Ley del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana?. Lo
cierto es, que si La Policía Nacional no interviniera como lo viene
haciendo actualmente en el ámbito de la seguridad y la participación
ciudadana, poco o nada se habría avanzado en el Perú con respecto a la
labor entregada a los Municipios locales en el ámbito de la Seguridad
Ciudadana.
No guarda
mucha relación con el tema, pero es algo parecido a la reforma procesal
penal, en donde sin mayor análisis ni reparo en las consecuencias e
implicancias con respecto a la Seguridad Ciudadana se ha transferido
totalmente la investigación del delito al Ministerio Público,
institución que con mucho recelo y desconfianza considera a la Policía
Nacional solamente como un organismo auxiliar y de apoyo al Fiscal en el
cumplimiento de sus funciones. El caos y la sensación de impunidad que
se viene generando con este modelo garantista por la forma como se viene
aplicando, las serias limitaciones que implica al trabajo policial en su
lucha contra la delincuencia y los recelos existentes con respecto al
trabajo de la Policía, ya se puede apreciar en los Distritos Judiciales
de Huaura y La Libertad. Ver:
http://www.cejamericas.org/doc/documentos/DESAPARICIONDELATESTADOPOLICIAL.pdf
De allí que
las estrategias planteadas por la Defensorìa del Pueblo para reforzar el
Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana, tampoco resolverían por si
solas el problema existente por redundar en los mismos temas que han
ocasionado el fracaso del sistema y que lamentablemente de llegar a ser
superados tampoco lograrían mejorar su situación decadente por cuanto
los tiempos han cambiado, existen actualmente nuevos enfoques en materia
de Seguridad Ciudadana (Ver: “Nuevos Enfoques de la Seguridad
Ciudadana”)
http://peruprensa.org/Aa040806.htm, y se requiere de otro tipo de
estructura, nuevas herramientas y técnicas para reforzar un verdadero
Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana y que necesariamente pasa por
comprometer al Gobierno Central en materia de reforma policial y al
trabajo especializado de la Policía Nacional para apoyar las políticas,
las estrategias y los planes procedentes de los Comités de Seguridad
Ciudadana. Esa nueva estructura se conoce a nivel internacional como:
Policía Comunitaria.
En un analítico artículo publicado en Internet
¿Está sin brújula la seguridad ciudadana en el país?, escrito por
la Periodista Paola Ugaz, a propósito del Informe Defensorial de la
Defensoria del Pueblo que comentamos se dice y se lee una gran verdad
que a los peruanos nos cuesta aceptar y adoptar: “…el problema no
solo reside en métodos sino en replicar y alentar los ejemplos exitosos
de la mano con las autoridades locales y los ciudadanos.”
http://www.seguridadidl.org.pe/articulos/2008/sin_brujula.php
Pretendo
hacer en el presente Ensayo y a través de una crítica constructiva,
algunos comentarios sobre la forma como viene operando en la realidad
nacional este “Sistema”, que en la actualidad solamente intenta poder
justificar estadísticamente su existencia y sobre la necesidad de
sistematizar los ahora inútiles - pero sacrificados - esfuerzos que
realizan algunos Policías en su afán de organizar y hacer participar a
la población sin el apoyo, sin la estrategia, sin la técnica y sin los
recursos necesarios en asuntos vinculados a la Seguridad Ciudadana; todo
un “sistema” en donde por el momento real y lamentablemente no interesan
los resultados, solamente “hacer algo para justificar los gastos e
incrementar las estadísticas” es decir se ha creado un “elefante
blanco llamado SINASEC o CONASEC que no existe en la realidad nacional y
se pretende que esta ficción beba agua en un desierto sin oasis”.
En ese sentido, el presente Ensayo pretende advertir sobre los errores
presentes y plantear algunas medidas de solución viables, basado en las
experiencias internacionales y nacionales exitosas.
II.
Comentario sobre las Estrategias planteadas por la Defensoria del
Pueblo para fortalecer el Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana.
Sobre las
estrategias necesarias para fortalecer el Sistema Nacional de Seguridad
Ciudadana, la Defensoria del Pueblo plantea que “es necesario
consolidar el liderazgo de las autoridades elegidas que ejercen la
presidencia de los Comités de Seguridad Ciudadana a fin de establecer el
trabajo de diseño y ejecución de políticas de seguridad ciudadana en sus
respectivos ámbitos geográficos”. Esfuerzo que hasta la fecha viene
resultando inútil conforme se ha venido verificando en los cinco años de
existencia del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana, por dos razones:
En primer lugar, a la autoridad municipal no le interesa
mayormente involucrarse en el tema de la seguridad ciudadana
considerando que es un asunto de la Policía y en segundo lugar,
carece de iniciativa o de conocimiento para abordar el tema en una
reunión de coordinación o para dirigir la elaboración de un Plan Local
de Seguridad Ciudadana, estando siempre condicionada con el aporte que
pueda hacer la Policía al respecto, considerando en casi todos los casos
que el problema se puede abordar de manera reactiva con una mayor
presencia policial en las calles, operativos, etc. y que el apoyo
municipal puede consistir en dotar de combustible a los patrulleros,
donando una camioneta a la policía, etc..
Otra de las
estrategias planteadas por la Defensoria del Pueblo, dice que “Debe
confirmarse el compromiso y coordinación interinstitucional como base
sobre la que se sustenta la consolidación de de las diversas instancias
del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana.”. Es otro aspecto que
tampoco ha funcionado en todos estos años, debido a que no existen
Planes Locales de Seguridad Ciudadana que determinen el rol y las tareas
que le corresponden cumplir a cada uno de los organismos institucionales
componentes de los Comités de Seguridad Ciudadana, ni mucho menos el
compromiso de asumir responsabilidades debido a la falta de liderazgo y
al conocimiento de las nuevas estrategias que deben ser aplicadas por
parte de las autoridades municipales y que finalmente inciden casi
siempre en solicitar a la Policía Nacional un mayor esfuerzo en el
cumplimiento de sus funciones.
Se menciona
también como estrategia, que “Resulta urgente establecer medidas para
fortalecer a las Secretarias Técnicas pues no están totalmente
consolidadas como instancias técnicas y de apoyo a los Comités”.
Tampoco se dará en la realidad, por la falta de presupuesto económico
asignado a los Comités de Seguridad Ciudadana para poder pagar los
servicios de un profesional o especialista a cargo de las Secretarias
Técnicas. Estos organismos no pueden funcionar de manera improvisada y
sin contar con un sustento organizativo especializado que le permita
desarrollar actividades proactivas y de coordinación.
También se
diseña como estrategia que “Es necesario revisar la metodología de
planificación que se ha utilizado dentro de todas las instancias del
Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana a efectos de que esta labor de
crucial importancia se materialice a través de herramientas accesibles y
en base a información proveniente de los niveles locales”. No existe
esta metodología y por esa razón los Comités Provinciales no saben como
abordar su problemática de inseguridad local ni mucho menos obtener
información que les facilite un diagnostico de su problemática. Pero lo
mas importante en este aspecto, es que no existe el interés ni el
personal técnico adecuado para la realización de estas tareas.
Por ultimo,
se dice que “Se requiere propiciar la integración entre las dos
instancias de participación vecinal existentes. Las Juntas Vecinales
cuya creación es propiciada por los Municipios y las Juntas Vecinales
promovidas por la Policía Nacional del Perú”. Es una propuesta que
no nos parece acertada, por cuanto las Juntas Vecinales Municipales
cumplen una labor muy distinta a la que realizan las Juntas Vecinales de
Seguridad Ciudadana, inclusive las primeras de las nombradas desarrollan
actividades políticas partidarias, por cuanto sus componentes son
elegidos mediante voto popular y en la mayoría de los casos se
encuentran integrados por vecinos con ambiciones o pretensiones
políticas personales que son prioritarias a los problemas del barrio.
Ejemplo la ciudad de Trujillo, en donde existen 55 Territorios Vecinales
con sus respectivas Juntas Vecinales Municipales, cuyos integrantes son
elegidos por voto popular cada dos (02) años a través de un proceso
electoral dirigido por la Dirección de Participación Vecinal de la
Municipalidad. Ver:
http://www.munitrujillo.gob.pe/PartCiud/paginas/espcConcDc/gobLocal/jtasMunVec.htm
Vemos que
se ha hecho un estudio detallado del problema, pero no se ha llegado al
fondo del asunto, desenmascarar la ficción y presentar la realidad. Sin
la Policía Nacional no existiría el Sistema Nacional de Seguridad
Ciudadana. Sin embargo, la intervención de la Defensorìa del Pueblo en
esta oportunidad, como en otros casos de relevante interés nacional,
marca indudablemente el inicio de todo un debate que el final
determinará el cambio progresivo que deberá darse indefectiblemente en
el corto o mediano plazo en el Perú, con la finalidad de poder contar
con un verdadero Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana, integrado por
personas solidarias y comprometidas con nuestra realidad nacional, con
los cambios necesarios que deberán darse previamente para poder aspirar
a tener mejores tiempos que los que actualmente nos acompañan.
III. Nacimiento de la Ficción
La
delincuencia tiende a ampliarse, cobrando más fuerza y volviéndose más
compleja. Debido a esto cada vez es más urgente y un factor fundamental
para alcanzar éxitos reales de una intervención estatal en materia de
seguridad ciudadana, la necesidad de aunar esfuerzos de autoridades
locales, ciudadanos y policías, frente al flagelo de la delincuencia que
se ha convertido en una amenaza contra la población y un obstáculo para
el desarrollo socioeconómico de nuestro país, bajo esta concepción, se
crea el año 2003 probablemente con la mejor de las intenciones el
Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana.
Actualmente convertido en una ficción.
Porque
se ha convertido en una ficción? Basta con
visitar la página Web del CONASEC
http://conasec.mininter.gob.pe/ para comprobar que todo sigue siendo
demagogia en la Seguridad Ciudadana, pero nada es realidad efectiva ni
eficaz, ni siquiera la existencia de los casi dos mil Comités
Provinciales y Distritales de Seguridad Ciudadana. La gran mayoría de
estos Comités – si no son todos - se han organizado y juramentado
gracias a la insistencia y el esfuerzo de los Oficiales de la Policía
Nacional del Perú que ejercen los cargos de Comisarios o Jefes de Región
que dando cumplimiento a las disposiciones de su Comando, año tras año
deben responder por la organización, juramentación y actividades de los
Comités de Seguridad Ciudadana de sus respectivas jurisdicciones,
pretendiendo hacerlos responsables de la inacción de estas
organizaciones. Esa si es una realidad.
La
ficción es que estos Comités organizados y
juramentados de esta manera, solamente sirven para engrosar la
estadística del CONASEC y luego de una primera reunión en donde el
principal actor y protagonista resulta siempre siendo el funcionario
policial quien con mucho esfuerzo logra reunir a la mayoría de
componentes nombrados por Ley, se desactivan por su propia inercia, ni
siquiera tienen la iniciativa de convocar a una nueva reunión de
trabajo, mucho menos elaborar sus Planes de Trabajo Locales. La ficción
no queda allí, nuevamente los funcionarios policiales reciben la
responsabilidad de coordinar con los Alcaldes Provinciales y Distritales
para la elaboración de los Planes de Trabajo Locales de los Comités y
para lograr que estos se reúnan y no permanezcan inactivos. En algunos
casos se logran estas metas, pero en la mayoría de casos, la propia
indiferencia de las autoridades municipales y de los demás integrantes
de los Comités de Seguridad Ciudadana no permite que la Policía pueda
lograr este cometido.
Es
increíble decirlo, pero las autoridades que conforman los Comités
Regionales, Provinciales y Distritales de Seguridad Ciudadana (Dirigidos
por el Presidente del Gobierno Regional, Alcalde Provincial y Alcaldes
Distritales respectivamente), y que conforman el Sistema Nacional de
Seguridad Ciudadana (Ley Nº 27933), no cumplen mayoritariamente (salvo
excepciones) con las tareas de formular los planes locales,
programas, proyectos y directivas de seguridad ciudadana en sus
respectivas jurisdicciones; tampoco cumplen con ejecutarlos,
supervisarlos y evaluarlos, conforme al mandato imperativo de la Ley.
Lo peor de todo los Alcaldes
Provinciales y Distritales en su mayoría no ejercen ningún tipo de
liderazgo en materia de Seguridad Ciudadana, mucho menos cumplen con la
normatividad existente, como es el caso de la Directiva Nº
01-2007-IN/0101.01 que norma los procedimientos para la formulación,
aprobación y evaluación de planes locales de seguridad ciudadana y las
responsabilidades de los miembros que conforman los comités. Se conoce
el caso de un Alcalde provincial, que nombró a un representante a quien
delegó la responsabilidad de presidir el Comité de Seguridad Ciudadana
que personalmente debería haber presidido.
La ficción
se agrava cuando pretendemos engañar a la ciudadanía y realizamos
conversatorios, reuniones, charlas, capacitación, etc. organizados por
el CONASEC en algunas provincias del país, en donde se demuestra
fehacientemente que estos Comités no funcionan, por cuanto para llenar
de asistentes los auditorios donde se realizan estos pocos eventos, es
la Policía la que recibe la misión de convocar a los vecinos y a las
Juntas Vecinales de Seguridad Ciudadana, de otra forma nadie asistiría
por la falta de convocatoria y de interés de parte de los Alcaldes y
demás integrantes de los Comités de Seguridad Ciudadana, quienes
paradójicamente son los principales ausentes en estas reuniones.
Nuevamente, la ficción intenta cumplir con las estadísticas.
Es decir,
el Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana, es una completa ficción que
por depender del Ministerio del Interior, tiene en la Policía Nacional
del Perú su principal artífice para hacerlo aparecer como un ente real,
proactivo y un sistema efectivo contra la inseguridad ciudadana y capaz
de propiciar la participación vecinal organizada a nivel nacional vía
los Comités de Seguridad Ciudadana. Que descaro. Así por ejemplo vemos
titulares en los que se afirma de manera pomposa y triunfalista que
“La labor que cumple el Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana (SINASEC)
en el fortalecimiento de una cultura de paz que permita alcanzar óptimos
niveles de seguridad ciudadana, fue destacada por la secretaria Técnica
de Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana (CONASEC), doctora Ana Maria
Villacampa Flores en la ceremonia con motivo de su V Aniversario de
creación realizada el 12 de febrero en la explanada del Ministerio del
Interior”.
http://www.pnp.gob.pe/especiales/sinasec.html
IV. La Policía Nacional y las Juntas Vecinales de Seguridad
Ciudadana. Realidad que se va convirtiendo en Ficción.
Grandes,
loables pero infructuosos son los esfuerzos que actualmente hacen
algunos integrantes de la Policía Nacional del Perú, para lograr que
este nuevo contexto o nuevo paradigma de la Seguridad Ciudadana que
involucra a las autoridades locales, con la policía y la población
funcione de manera efectiva. Pero sus intentos son inútiles. Las
Oficinas de Participación Ciudadana de las Comisarías, son la
“cenicienta” de estas Dependencias Policiales, no disponen de ningún
tipo de apoyo ni presupuesto y generalmente se encuentra a cargo de un
solo Policía, el cual casi siempre es subestimado por sus otros colegas,
quienes consideran que cumple una labor “no policial”.
Lejanos
están los tiempos, en que este tipo de trabajo con la comunidad se
inicia con la entonces Guardia Civil del Perú y muchos de los programas
de participación ciudadana que hasta hoy subsisten, realmente permitían
generar una mayor confianza en la población con respecto a la Policía y
permitían realizar una prevención social contra el delito de manera
efectiva al mando de los mismos Comisarios y Oficiales de las
Comisarías. No podía ser de otra manera, los guardias civiles habían
sido formados para eso, para prevenir el delito y para trabajar con la
comunidad, por la comunidad y en la comunidad y las estrategias
utilizadas en ese momento eran las mas adecuadas.
Para fines
de imagen hoy en día 30 años después, Comisarías como la de Surquillo en
Lima y otras que sirven para demostrar ante la opinión pública que el
sistema de seguridad ciudadana funciona, ofrecen otra realidad mostrando
un grupo de policías “motivados”, implementados y encargados de
organizar y capacitar a las Juntas Vecinales de Seguridad Ciudadana, por
supuesto igualmente “ficticia” pues no es la realidad de la Policía
Nacional. Los Comités Regionales, Provinciales y Distritales de
Seguridad Ciudadana simplemente no funcionan y las Juntas Vecinales de
Seguridad Ciudadana (JUVESC), solamente sirven para ser organizadas y
juramentadas y principalmente para incrementar ficticiamente las
estadísticas policiales de la participación ciudadana, porque en la
practica estas organizaciones vecinales luego de ser creadas y
juramentadas por la Policía, inmediatamente son abandonadas por falta de
personal policial idóneo o suficiente que se encargue de capacitarlas o
trabajar junto con ellas. La Policía, se ve obligada a reagruparlas y
“reactivarlas” cuando tiene que cumplir las ordenes de su comando, para
informar que se han realizado con ellas algunos programas como
“vacaciones útiles”, “colibrí”, “vecino vigilante”, “policía escolar”,
etc. unas fotos, algunas publicaciones periodísticas la elaboración del
Informe y nuevamente la rutina y el olvido de estas organizaciones
vecinales deseosas de trabajar a favor de la seguridad ciudadana.
Las Juntas
Vecinales de Seguridad Ciudadana organizadas por la Policía Nacional al
no estar preparadas sobre las funciones o sobre las actividades que
deben realizar, revierten entonces sus frustradas expectativas en contra
de la misma Comisaría que las organizó y reclaman presencia policial en
sus lugares de residencia, mas patrullaje policial, envían memoriales,
etc. finalmente por inercia se desactivan, pero para las estadísticas
Policiales es una organización activa y participativa engrosando el
número de Juntas Vecinales que se van incrementando al “Sistema” de
Seguridad Ciudadana. Las Comisarías no disponen de los recursos, ni los
medios ni siquiera el tiempo suficiente para poder visitar a las JUVESC,
capacitarlas y hacer un seguimiento de su trabajo. Pero lo peor de todo,
es que realmente no existe ni a nivel gobierno central, gobierno local o
Policía Nacional la voluntad necesaria para generar una verdadera
participación vecinal en torno a la Seguridad Ciudadana. De allí que la
frase “Seguridad Ciudadana tarea de todos” al final se convierta en
“responsabilidad de nadie” y las cosas siguen igual o peor que antes.
Lo que es
peor, hoy en día surgen coordinadores zonales y regionales de las Juntas
Vecinales de Seguridad Ciudadana, que no son otra cosa que personajes
con pretensiones políticas que tratan por todos los medios de colaborar
con la Policía Nacional para que se vayan juramentando nuevas Juntas
Vecinales, con la finalidad de ir ganando “puntos” como líderes de
seguridad ciudadana. Las Juntas Vecinales de Seguridad Ciudadana,
otrora verdaderos frentes de contención frente al delito y la
inseguridad ciudadana se van convirtiendo en otra ficción del Sistema
Nacional de Seguridad Ciudadana.
V.
El Nuevo Código Procesal Penal nueva
ficción de la Seguridad Ciudadana.
Como bien
sabemos, el año 2006 se da inicio en el Perú a la implementación del
Nuevo Código Procesal Penal, modificando sustancialmente la intervención
del Estado en la investigación, proceso y sanción del delito,
encargándole al Ministerio Público la investigación y persecución del
delito. Esta reforma ha traído consigo nuevos elementos que deberían ser
considerados como un aporte a la Seguridad Ciudadana. Así lo establece
la misma Exposición de Motivos del Decreto Legislativo Nº 957, el cual
determina que el nuevo Código Procesal Penal es “un instrumento
normativo cuyo fin ultimo es lograr el equilibrio de dos valores
trascendentes: Seguridad Ciudadana y Garantía”, sin embargo los dos
principales operadores del nuevo modelo penal, no lo consideran de esa
manera y ningún organismo del Estado ni la misma Policía Nacional del
Perú les ha salido al frente para hacerles comprender lo equivocado que
se encuentran, mucho menos los que dirigen el Sistema Nacional de
Seguridad Ciudadana, por lo tanto podemos concluir que el nuevo modelo
procesal penal es también una nueva ficción del modelo de Seguridad
Ciudadana imperante en el Perú. Ver: “El Nuevo Código Procesal Penal
y sus Implicancias en la Seguridad Ciudadana”
http://www.cejamericas.org/doc/documentos/nuevocodigoprocesalpenal.pdf.
VI. Nuevas Propuestas
para reforzar el Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana.
A la luz de
nuestra propia experiencia en donde vemos un Sistema Nacional de
Seguridad Ciudadana ficticio, indiferente, ineficaz, rutinario y que
sobrevive gracias al trabajo de la Policía Nacional pero sin ningún tipo
de especialización, coordinación ni metodología y haciendo uso de
recursos económicos provenientes de la cooperación internacional como es
el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sin resultados concretos, es
que analizamos las experiencias internacionales y los mismos procesos de
reforma policial de los últimos años en América Latina y vemos que nos
han dejado lecciones y experiencias que tercamente (o egoístamente) no
se quieren tener en cuenta, ni siquiera recalcar al momento de decidir
por cambios reales, trascendentales y duraderos en materia de Seguridad
Ciudadana. Sin embargo, los entendidos en la materia y los estudios
realizados y publicados, nos informan que la reforma policial orientada
desde el gobierno, debe ser concebida dentro del marco más amplio de una
Política de Seguridad Ciudadana, correspondiéndole a las autoridades
políticas la decisión respecto a los objetivos por alcanzar, así como
las características de dicha Política (“El Desafío de la Reforma
Policial en América Latina”. Hugo Frühling -
http://www.agendapublica.uchile.cl/n8/1.html)
En el tema
de la Seguridad Ciudadana, se requiere urgentemente y en primer lugar
una convocatoria a la transformación institucional de la Policía
Nacional del Perú (PNP). La Policía Nacional nació para establecer
lazos de solidaridad con la comunidad, y esa es precisamente la función
y la dinámica que hoy se debe impulsar a través de la implementación del
Servicio de POLICIA COMUNITARIA en la Policía Nacional del Perú,
alternativa que viene siendo utilizada exitosamente por muchos países en
el mundo; sin embargo analizando las experiencias
internacionales, la Policía Nacional del Perú resulta siendo la única
organización policial en América del Sur que no cuenta con Unidades de
Policía Comunitaria. Dicho de otro modo, siendo la prevención la
primera barrera de contención contra el delito, la Policía Nacional del
Perú, no tiene hasta la fecha una Unidad Policial especializada en la
Prevención del Delito. La organización policial cuenta con Unidades para
proteger al turista (Policía de Turismo), para proteger la fauna y la
flora (Policía ecológica), para proteger dignatarios (Policía de
Seguridad del Estado), para ordenar el transito (Policía de Tránsito),
para proteger carreteras (Policía de Carreteras) etc. etc. pero no
cuenta con Policía para proteger al ciudadano (Policía Comunitaria o
Policía Preventiva). Ver: “La Hora de la Policía Comunitaria ha
llegado”:
http://peruprensa.org/Aa031007.htm
Las
políticas de Seguridad Ciudadana más actualizadas y exitosas que se
vienen aplicando en todo el mundo, se caracterizan por su carácter
integral, es decir, adecuadas para enfrentar el fenómeno de la
delincuencia y la violencia mediante acciones preventivas que abarcan lo
social, educacional, y lo urbanístico, así como el accionar policial
preventivo, represivo y el trabajo judicial y del Ministerio Público.
Asimismo, dan importancia relevante a la participación de la comunidad
en alianza estratégica con los Gobiernos Locales, con las autoridades en
general y con las fuerzas vivas de la comunidad.
Todo esto, se logra de manera integral y sistémica a
través de la Policía Comunitaria trabajando coordinadamente con los
Comités de Seguridad Ciudadana.
En este
contexto a nivel mundial, adquieren creciente apoyo de los Gobiernos,
los intentos de la policía por establecer relaciones más estrechas con
los habitantes de los diversos vecindarios. Esta tendencia encuentra su
origen inicial en los modelos de Policía Comunitaria, que están
bastamente difundidos en Norteamérica, en Europa y últimamente en
América del Sur. En su versión más avanzada este modelo de
organización y accionar policial busca adaptar la actuación policial a
las demandas del público que son consistentes con sus requerimientos
y necesidades frente a la inseguridad, los riesgos y la violencia, y
para ello establece relaciones horizontales con los ciudadanos; focaliza
su actuación en la identificación, análisis y solución de problemas
locales; rinde cuentas al público de la actuación policial y promueve
acciones preventivas coordinadas con los responsables públicos de la
Seguridad Ciudadana es decir con los Comités de Seguridad Ciudadana
presididos por las autoridades locales, quienes de esa forma ya no
tendrán pretextos para seguir aletargados y sin accionar a los demás
componentes de sus Comités.
En estos
tiempos, el cambio de estrategia por parte de la Policía Nacional para
poder combatir el delito en alianza con la comunidad y las autoridades
locales, hace imprescindible y necesaria la creación oficial de la
Policía Comunitaria, pero se requiere el apoyo del Gobierno, el
compromiso del Sector Interior y la decisión de la Policía Nacional de
avanzar en el camino de la Policía Comunitaria. Se trata de especializar
en el siglo XXI a los elementos de la Policía Nacional a través de este
importante componente de la reforma policial, para que aquellos policías
que resulten seleccionados y luego de ser debidamente capacitados y
entrenados en modelos de trabajo de Policía Comunitaria, puedan
conformar Unidades de Policía Comunitaria desplazándose a pie o
en motocicletas, para hacerse cargo de la seguridad y vigilancia de los
barrios a donde sean asignados, trabajando en estrecha coordinación con
los Comités de Seguridad Ciudadana. La Policía
Comunitaria es una especialidad del servicio en la Policía Nacional.
VI. La Experiencia de Policía Comunitaria en la ciudad de Trujillo
La
experiencia de POLICIA COMUNITARIA en la ciudad de Trujillo -
PERU, como Proyecto Piloto, durante los años 2003 – 2005, por
iniciativa de un Oficial Superior de la PNP, sin costo para el Estado,
no tuvo el respaldo ni el apoyo del sector interior ni del comando de la
Policía Nacional, descentralizó sin embargo la toma de decisiones de los
cerrados mandos policiales a nivel de funcionarios locales (Comisarios),
logrando se tomara en cuenta la opinión de los vecinos para la
determinación de sus estrategias (Plan de Barrio) y enfrentando de
manera proactiva los problemas de inseguridad, desarrollando una serie
de Programas de Prevención Social y Prevención Situacional frente al
delito con 55 Policías Comunitarios seleccionados, capacitados y
adoctrinados, entre ellos recordamos: (1)Cuadras Solidarias,
(2)Vecinos Vigilantes, (3)Escuelas de Seguridad Ciudadana, (4)Juntas
Vecinales de Seguridad Ciudadana, (5)Integración Familiar,
(6)Conversando con los Vecinos, (7)Infractores Potenciales, (8)Victimas
Potenciales, (9)Rescatando Valores, (10)Aprender Jugando, (11)Acción
Cívica, (12) Prevención Situacional (13) Prevención Social (14)Comunidad
Segura, entre otros.
Es decir,
se trató de tener una Policía Comunitaria que se involucrara en la vida
comunitaria de los barrios de la ciudad, y que desde adentro de esa vida
comunal pudiera resguardar la seguridad ciudadana. Este objetivo se
logró al 100%, el Policía Comunitario era una persona visible en su
comunidad, conocido por los vecinos del barrio, estimado, reconocido y
de mucha confianza. La Policía Comunitaria se convirtió en el brazo
impulsor del trabajo que desarrolló por primera vez de manera dinámica,
el Comité Provincial de Seguridad Ciudadana de Trujillo, participando
activamente en cada una de las tareas encomendadas por este organismo
componente del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana; así teníamos a
los Policías Comunitarios visitando las Cabinas de Internet con la
finalidad de verificar el cumplimiento de la Ordenanza Municipal de
control de páginas pornográficas a través de filtros colocados en los
sistemas informáticos. La Policía Comunitaria controlaba la venta
indiscriminada de licor, la venta de drogas, el consumo de alcohol en la
vía pública, el ausentismo escolar, formaba la Policía Escolar, rondaba
su jurisdicción, visitaba los colegios, etc. era
“el amigo del barrio”.
El
Policía Comunitario recorría las calles de su territorio, visitaba a
los vecinos en sus mismos domicilios para que lo conocieran, participaba
en reuniones con ellos, conversaba en las esquinas con los transeúntes o
vendedores, atendía llamadas que ingresaban a su teléfono celular.
Realizaba con los vecinos análisis y diagnóstico de seguridad
preventiva, reconocía factores de riesgo como viviendas y áreas
abandonadas propicias para la venta de drogas, robos o violaciones,
personas de comportamiento sospechoso, obras peligrosas, lugares sin
iluminar, cruces inseguros, cortes de energía o agua, situaciones
insalubres para niños y adultos, asechanzas contra locales escolares,
lugares de venta de licor a menores, entre otros. El Policía Comunitario
recogía en su recorrido importante información sobre diferentes factores
que afectaban la seguridad del barrio.
Esta
valiosa información era trasladada a la Comisaría respectiva, al
Ministerio Público (Fiscalía de Prevención del Delito), al Comité
Provincial de Seguridad Ciudadana y a la Defensorìa del Pueblo y
se compartía con la autoridad municipal para que ejecutaran las acciones
adecuadas en los casos de su competencia a fin de subsanar las
deficiencias y minimizar los riesgos. Paralelamente, con el objetivo de
lograr una empatía con la población local, el Policía Comunitario
ponía en juego todas sus habilidades personales, pero fundamentalmente
su capacidad para el manejo y resolución de conflictos, liderazgo,
comunicación, disuasión, firmeza con la ley, creatividad, simpatía y
otras más que mejoraron sus relaciones con la comunidad.
El horario del Patrullaje Policial variaba de acuerdo a
las necesidades de cada barrio, pero el Policía estaba todos los días
junto a los vecinos. La Municipalidad Provincial de Trujillo, decidió
entonces otorgarles un Bono de Reconocimiento de aproximadamente S/.
350.00 (Trescientos cincuenta nuevos soles mensuales) a cada Policía
Comunitario y donó 10 motocicletas, otras entidades los dotaron de radio
teléfonos, uniformes, y materiales para el cumplimiento de su trabajo,
poco a poco se fueron creando las “redes de apoyo”.
El Plan
de Barrio para la prevención del Delito, era
una estrategia de la Policía Comunitaria para ser aplicada por las
Juntas Vecinales de Seguridad Ciudadana (JUVESC), instrumento eficaz
para identificar conjuntamente con la Policía Comunitaria y sus
autoridades vecinales, los principales problemas que afectaban la
seguridad y el desarrollo integral del barrio (Diagnóstico). El Plan
de Barrio para la Prevención del Delito, surge como propuesta el 29
de Abril del 2004, durante el desarrollo del IV Seminario de Seguridad y
Participación Ciudadana organizado por la Policía Comunitaria de
Trujillo. El Plan de Barrio es la primera actividad que realizaban las
Juntas Vecinales de Seguridad Ciudadana luego de ser juramentadas, con
la finalidad de identificar los problemas existentes en el barrio y
plantear las soluciones viables. El documento que se elaboraba era
cursado al Comisario PNP de la jurisdicción, al representante del
Defensor del Pueblo, a la Fiscalía de Prevención del Delito, al Alcalde
de la Municipalidad Provincial o Distrital en su condición de Presidente
del Comité Provincial o Distrital de Seguridad Ciudadana según
correspondía. Los resultados fueron totalmente satisfactorios, en razón
que el compromiso de las autoridades antes mencionadas con la comunidad
se fue incrementando con respecto al interés por ir solucionando los
problemas planteados, habiéndose llegado a internalizar en la ciudad el
concepto del denominado “Plan de Barrio” como estrategia importante para
la prevención del delito. La Defensoría del Pueblo a través de
importantes comunicaciones con las autoridades locales, invitaba a
prestar atención a los “Planes de Barrios” enviados por los vecinos.
Dentro de
esta importante experiencia a favor de la Seguridad Ciudadana el 24 de
Junio del año 2004 y por primera vez en el Perú, se aperturaron las
“Escuelas de Seguridad Ciudadana”, como Proyecto Piloto diseñado y
llevado a la práctica por el creador y fundador de la Policía
Comunitaria, cuyo modelo referente fue tomado precisamente de las
Estrategias exitosas del Plan Integral de Seguridad Ciudadana que viene
aplicando en el vecino país de Colombia,
conjuntamente con otras acciones
como son los Frentes
de Seguridad Local (equivalente a las Juntas Vecinales de Seguridad
Ciudadana en el Perú) y la Policía Comunitaria.
Las “Escuelas de Seguridad
Ciudadana” se crearon con la finalidad de convertirla en un
mecanismo eficaz para contrarrestar los factores generadores y
facilitadores de violencia, abriendo espacios de interacción social, en
donde se pudiera compartir con los ciudadanos charlas, conferencias y
diálogos acerca de normas de convivencia, valores sociales y medidas
preventivas frente al delito, entre otros temas de interés para la
seguridad ciudadana, entre los cuales se incluía el rol y funciones de
las Juntas Vecinales de Seguridad Ciudadana.
Las “Escuelas de Seguridad
Ciudadana” – en Trujillo - PERU -, se convirtieron poco a poco en
espacios donde la Policía Nacional, brindaba al ciudadano a través de un
Curso Especializado formación e instrucción para prevenir delitos y
faltas que afectan la seguridad del barrio, sector o cuadra. Así los
ciudadanos, al culminar su ciclo de capacitación se graduaban como
“Promotores de Seguridad Ciudadana” y se convertían en afiliados
permanentes de la labor que desarrollaba la institución policial contra
los factores que afectan la convivencia social rescatando aquellos
valores que como la solidaridad, la integración, el espíritu de
vecindad, el civismo y la fraternidad se han perdido por la indisciplina
social, la anarquía y el marcado individualismo imperante en la
sociedad; esta estrategia cumplía un proceso mediante el cual se
captaban a los lideres vecinales para que al capacitarlos como
“Promotores de Seguridad Ciudadana” pudieran conformar “Cuadras
Solidarias” y “Juntas Vecinales de Seguridad Ciudadana”, capaces de
elaborar sus propios diagnósticos situacionales, los denominados
“Planes de Barrio”, instrumentos de gestión necesarios para ir
neutralizando o erradicando progresivamente ellos mismos o con
participación de las autoridades responsables todo aquello que
constituya un riesgo o un peligro potencial o presente con
intermediación de todas las entidades responsables de la seguridad
ciudadana, particularmente de los componentes del Comité Provincial de
Seguridad Ciudadana.
Estos centros comunitarios
tuvieron un valor agregado, el curso de “Promotores de Seguridad
Ciudadana” se desarrollaba en las instalaciones de una Universidad
Privada, la cual auspiciaba su desarrollo y facilitaba la intervención
de profesionales y especialistas en algunos temas vinculados a su
finalidad. El Diploma otorgado a los egresados llevaba por tal motivo la
certificación de la citada Universidad.
Cada uno de
los 55 Territorios Vecinales de la ciudad de Trujillo, llegaron a tener
sus respectivos Policías Comunitarios totalmente identificados con su
comunidad y los indicadores de medición de la seguridad ciudadana que se
hicieron a través de una encuesta de victimizaciòn (2005) encargada a la
Universidad que auspiciaba el desarrollo de las Escuelas de Seguridad
Ciudadana, revelaba la confianza que empezaba a sentir la población en
la Policía, y mostraba igualmente un 80% de hechos policiales que no
habían sido denunciados (Cifra negra del delito) precisamente por
desconfiar del resultado del trabajo policial. La estadística policial
comenzaba a disminuir progresivamente con respecto a los hechos de
violencia familiar, pandillaje, delitos contra el patrimonio en el
interior de domicilio, delitos menores como arrebatos y faltas.
VIII.
Prevalencia del Modelo Policial Reactivo sobre el Modelo Proactivo en la
experiencia de Trujillo.
Lamentablemente la propia Policía Nacional del Perú no valoró el
esfuerzo de su impulsor y creador de la Policía Comunitaria (modelo
policial proactivo) y dos años después de haber iniciado sus funciones,
un nuevo comando policial en La Libertad desactivó la Policía
Comunitaria y las Escuelas de Seguridad Ciudadana (ABR2005) sin mayor
reparo en sus consecuencias para priorizar nuevamente el trabajo
reactivo, por cuanto la prevención no generaba tanta imagen
institucional, como si lo hacían los operativos focalizados contra la
delincuencia y existía el reto político de recuperar rápidamente la
sensación de seguridad frente a un hecho aislado que motivó el relevo
del comando en La Libertad y que fue catalogado en su momento como una
muestra de la inseguridad existente. No obstante la comunidad destacó en
dicha oportunidad que la Policía Comunitaria si respondía a sus
expectativas de seguridad, conforme se puede ver en el siguiente website:
http://www.mininter.gob.pe/noticias/noticia.php?C_WC1Page=245&cat=1&sub=0&web=2040
Siempre
pensando en la imagen policial frente a la colectividad, se sumaron al
trabajo reactivo una “fábrica de escobas” y “una panadería” que fungían
de trabajo de “prevención del delito”, supuestamente generando trabajo y
rehabilitando pandilleros; solo ficción, pero muy bien promocionada.
Como era de esperarse, los resultados esperados no fueron satisfactorios
y paradójicamente los delitos contra la vida el cuerpo y la salud y
contra el patrimonio empezaron a incrementarse en el Departamento de La
Libertad y particularmente en la ciudad de Trujillo; contrariamente
las “estadísticas policiales maquilladas”, daban cuenta de una situación
ficticia de crecientes niveles de una mayor seguridad (menos homicidios,
menos robos, menos extorsiones), que se interpretaban como consecuencia
del trabajo reactivo que se venía ejecutando, pero estos números era
totalmente diferentes a la realidad.
Al
finalizar el año 2006, la Policía Nacional ocultaba a la ciudad
de Trujillo los verdaderos niveles de inseguridad ciudadana, gracias a
los titulares de los medios de comunicación y conferencias de prensa que
daban cuenta diariamente de los operativos y mega operativos que
realizaban las Unidades Policiales. El año 2007, al sincerarse
las estadísticas policiales con un nuevo Comando Policial se produce
un aparente revés en la sensación se seguridad subjetiva que se había
generado gracias al trabajo reactivo de la Policía; y los medios de
comunicación y los mismos ciudadanos llegaron a considerar inclusive que
por no haberse continuado con el mismo ritmo de trabajo reactivo, la
inseguridad había vuelto a la ciudad. Lo cierto
es, que la Policía Nacional del Perú, sigue priorizando el trabajo
policial reactivo frente a la inseguridad ciudadana y lo sucedido en
Trujillo es una muestra que el trabajo reactivo por si solo, ya no es
contundente como instrumento de lucha eficaz contra la delincuencia.
Al año
2008, no existe en el Perú ninguna Unidad de
Policía Comunitaria, por tanto no existen Policías Comunitarios en
ninguna ciudad peruana que se encarguen de prevenir sistèmicamente y proactivamente
el delito en las calles de la ciudad, perdiéndose esta gran oportunidad
de cambio para la Policía Nacional. La ciudad de Trujillo volvió a ser
nuevamente el centro de atención de la inseguridad ciudadana y hoy en
día, los homicidios, las extorsiones telefónicas, las extorsiones a los
transportistas, los robos al interior de residencias, los robos de
vehículos, los asaltos, los delitos dirigidos desde el interior del
Establecimiento Penitenciario “El Milagro”, los ajustes de cuentas entre
delincuentes, etc. que nunca dejaron ser noticia policial ni bajaron su
incidencia, pero que fueron estratégicamente ocultados a la población,
son hechos que alarman a la ciudad y la comunidad ajena a estos
entretelones del sistema, sigue reclamando, mayor trabajo reactivo de la
Policía.
El modelo
de Policía Comunitaria, representa un fuerte avance en las relaciones
comunidad – autoridad local - policía y conjuga adecuadamente la
prevención del delito, con el trabajo reactivo y represivo que realiza
la policía frente a la inseguridad ciudadana. Contando con la Policía
Comunitaria, sería la única manera segura y sostenible de otorgar al
Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana los elementos operativos capaces
de entender y aplicar sus planes, sus políticas y sus estrategias, a la
vez de brindarles en base a su gestión sus indicativos para la
evaluación del trabajo que desarrollen. Es fundamental promover una
gestión preventiva y proactiva para la superación de la violencia y del
delito, una visión integral del problema y un trabajo definido en el que
la articulación intersectorial por intermedio del Sistema Nacional de
Seguridad Ciudadana es un factor necesario.
Realmente a la Policía Nacional, le cuesta mucho reconocer que hoy en
día, frente al avance y crecimiento de la delincuencia, dos de los
grandes presupuestos de las estrategias policiales profesionales
preventivas ya no son eficientes en la
actualidad. El primero, ya no es real que la patrulla
policial por su sola presencia inhibe a los potenciales infractores de
cometer delitos, y el segundo, ya no es real que la presencia
policial disminuye el miedo y la percepción de inseguridad en la
población (Ahora inclusive es frecuente ver a los bisoños Policías de
reciente egreso haciendo su Patrullaje a Pié o dirigiendo el transito
desde las casetas, con sus auriculares de sus celulares y radios
colocados en sus oídos, mientras ven pasar el mundo a su alrededor sin
percatarse del mínimo detalle que pudiera estar sucediendo delante, al
costado o detrás de ellos.
De igual
manera, las patrullas dirigidas rápidamente al
incidente o lugar donde se ha cometido un delito (Unidades de Emergencia
mas conocidas como 105) no producen mayor seguridad y las posibilidades
reales de detener a una persona en flragrancia disminuyen después del
primer minuto de cometido el delito por cuanto el autor o autores se dan
a la fuga, lo que sumado al hecho de que en promedio las víctimas tardan
alrededor de 4 a 5 minutos en tomar el teléfono para reportar el delito
(si es que lo hacen) y el tiempo que la patrulla demora para llegar al
lugar, reduce dramáticamente las posibilidades de éxito de un sistema
basado en la rapidez para responder a las llamadas (sistema policial
reactivo).
En la
misma línea, el modelo de patrullas
preventivas formadas por parejas en vehículos policiales, a pié o a
caballo, sin una corresponsabilidad o integración con el barrio que
vigila demuestra generar un mayor aislamiento de la policía con la
comunidad y una especie de ensimismamiento de la pareja de policías en
sus propios problemas o intereses, alejándolos del entorno y de la
población sin generar confianza o seguridad en ésta. De
allí que una de las mejores propuestas que hacen los especialistas para
continuar fortaleciendo el trabajo de acercamiento y servicio a la
comunidad que realiza la Policía Nacional del Perú, y por ende de
mejorar la percepción de seguridad ciudadana, es la de proponer que
realice su servicio de patrullaje o vigilancia de los barrios,
fundamentado en la nueva filosofía del actuar policial (Policía
Comunitaria) incorporado progresivamente por la mayoría de
organizaciones policiales en el mundo (Particularmente países como
Ecuador, Colombia, Chile, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay
en América del Sur ya lo vienen desarrollando) lo cual redunda en un
cambio de actitud de los miembros de la institución policial, de las
autoridades locales y de la comunidad en general. De hecho lo
repetimos, el Perú es el único país en América del Sur, en donde la
Policía no ha creado Unidades de Policía Comunitaria.
Hay que
reconocer y aceptar la crítica, la respuesta
que actualmente tienen las autoridades del gobierno, las autoridades
locales y la misma policía frente al problema de la inseguridad es
improvisada, coyuntural e imprecisa y los Comités de Seguridad Ciudadana
no resultan siendo actualmente, una arma eficaz para la solución del
principal problema de nuestra sociedad: La Inseguridad.
¿Como
aprender entonces a enfrentar el principal problema social de estos
tiempos?. Primeramente debemos ser lo
suficientemente capaces de reconocer nuestros propios errores y no echar
la culpa a los demás, el aprender a conseguir la excelencia de la
gestión comienza en aprender primero de uno mismo y aprovechar de los
éxitos de los demás sin recelos, sin envidias, sin egoísmos.
¿Porque
buscar una nueva ruta, un nuevo camino, porque pretender descubrir el
agua tibia si ya hay triunfadores que van camino al éxito y la ruta está
marcada?, ¿no es más fácil tomarlos a ellos como punto de partida y
tratar de igualarlos para luego mejorarlos?.
Fuera de que el conocimiento no es de quien lo crea sino de quien lo
aplica, no estamos tomando la tecnología sino la ruta para llegar a la
excelencia. Lamentablemente en nuestra sociedad el peor pecado es tener
éxito, nos molesta el éxito de los demás ¿Pero porque es pecado el
éxito de los demás?, Es simple, porque el éxito nos reta, el éxito
de los demás nos reta a nosotros mismos, pensamos ¿porque que
él pudo y yo no?, En ese momento como somos cómodos, en vez de
tratar de igualarlo nos dedicamos simple y llanamente a criticarlo o
plagiarlo pero sin reconocer el mérito de quien lo tiene realmente,
mucho menos convocarlo para aprovechar de su experiencia.
Tenemos
como referentes experiencias internacionales exitosas en materia de
Seguridad Ciudadana por ejemplo en el vecino país de Colombia, en donde
las autoridades Municipales han logrado reducir el delito a niveles de
excelencia muy significativos y de donde ya estamos importando con
importante apoyo económico del BID su modelo de Observatorio del
Crimen, según el CONASEC próximo a instalarse en Lima, Cuzco y
Trujillo (anuncio hecho el año 2006 sin haberse concretizado hasta la
fecha), esto es un ejemplo del reconocimiento del avance que en este
tema tiene el vecino país. Sin embargo este observatorio, con el nombre
de “Observatorio de Seguridad Ciudadana”, fue implementado el año
2004 en corto tiempo en la ciudad de Trujillo, como parte del Proyecto
Piloto de “Policía Comunitaria” en alianza estratégica con una
Universidad local y sin costo para el Estado, llegando a realizar su
Primera Encuesta de Victimizaciòn ese mismo año. Proyecto también
abandonado por falta de interés de las autoridades policiales.
No es
posible continuar por mas tiempo con programas y modelos aislados, es
necesario adoptar la decisión de llevar adelante proyectos concretos y
exitosos como la Policía Comunitaria, proceder a la elaboración del Plan
Nacional y Planes Locales de Policía Comunitaria, para que cada Proyecto
de adecuación a esta nueva corriente de trabajo policial se encuentre
enmarcada en doctrina, filosofía y objetivos comunes del Sistema
Nacional de Seguridad Ciudadana, que finalmente den cuenta de resultados
y logros obtenidos de manera uniforme y que sobre todo permita contar
con indicativos de evaluación pública de la gestión policial y de las
autoridades locales, para seguir mejorando y perfeccionando el servicio
policial, hecho que se dio perfectamente en la experiencia de la ciudad
de Trujillo.
El PERU
demanda una Policía Nacional que comprenda junto a su rol histórico de
combatir el delito, el respeto irrestricto a los derechos humanos y a
los derechos de la niñez, pero que además se convierta en garante de los
derechos y libertades ciudadanas de las personas, es decir del derecho a
transitar con tranquilidad, a mejorar su calidad de vida, a tener paz y
tranquilidad en sus barrios, a tener una convivencia pacifica con sus
vecinos, a sentirse seguro en sus casas y en sus centros de trabajo. La
Policía Comunitaria, entendida como un Servicio de Patrullaje proactivo
trabaja en todos estos aspectos y además propicia generar Cultura de
Seguridad Ciudadana, para que cada ciudadano sea consciente del rol que
le corresponde en la sociedad para mejorar los niveles de seguridad y
convivencia pacifica. Se constituye en el brazo derecho ejecutor del
Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana. La Policía Comunitaria
trabaja en la comunidad, con la comunidad y por la comunidad.
Consideramos que el tiempo de un cambio real del Sistema
Nacional de Seguridad Ciudadana y una transformación auténtica de la
Policía Nacional ha llegado, corresponde a nuestras autoridades de
Gobierno, al Sector Interior, al alto mando de la Policía Nacional, a la
Defensorìa del Pueblo y a las organizaciones vecinales, asumir el
compromiso de apoyar este gran cambio. Crear oficialmente la Policía
Comunitaria y sacar adelante esta gran transformación de la Policía
Nacional. El Perú no puede continuar a la rezaga de las grandes
transformaciones y seguir siendo un país atrasado policialmente y sin
utilizar las nuevas herramientas que la experiencia internacional nos
presenta en materia de Seguridad Ciudadana, permitiendo que esta falta
de voluntad para el cambio integral facilite el desarrollo de una mayor
inseguridad ciudadana en nuestro país. De nada servirá nuevos o modernos
patrulleros, armas, nuevos uniformes, ni no empezamos a preocuparnos por
el elemento humano.
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