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060509 - La
Reserva Federal con sus banqueros y el Pentágono junto al
lobby de los fabricantes de armas, consolidan un poder mundial
presionando sobre la Casa Blanca y sus cumbres
El 25 de Febrero difundimos una nota titulada
“G 20: en Berlín ya se decidió qué resolver en Londres” -
“Las grandes potencias occidentales son mayoría en ese grupo y
están empeñadas en salvar la continuidad del capitalismo salvaje
con maquillados cambios para que todo siga igual”.
Como lo adelantamos, decíamos que el domingo 22 de marzo pasado
se había reunido un reducido grupo de jerarcas europeos en
Berlín, integrado por la dueña de casa Ángela Merkel, la
canciller de Alemania (rango similar al de primer ministro en
otros países, o sea con funciones de jefa de gobierno), el
premier inglés
Gordon Brown, y el presidente francés
Nicolás Sarkozy. El objeto de la convocatoria consistió en
discutir un proyecto o borrador del acta final de la
Cumbre del G 20 a realizarse pocos días después en Londres,
entre el 2 y 3 de abril, documento que ya contaba con la
aprobación del mandatario norteamericano
Barack Obama. En Berlín se aprobó con
ligeras sugerencias el “borrador” redactado en Washington. Y en
Londres, sin discusión, se hizo historia. No nos habíamos
equivocado.
La prensa globalizada ponderó casi unánimemente el “éxito” del
encuentro en la capital británica y pareció no ser necesario
informar dando el texto completo de la declaración final. Ante
la circulación de varias versiones diferentes del documento de
Londres, al fin debidos elegir para el comentario el publicado
por el sitio de
internet del diario El País de Madrid, aunque no lo
reprodujera totalmente en el matutino papel.
La Cumbre de Londres fue convocada por el
G 20 a raíz de una convocatoria del presidente
George W. Bush en Washington el 15 de
noviembre pasado, donde se repitieron las bases de “soluciones”
a la crisis mundial tendientes a salvar al desacreditado
“capitalismo salvaje” como dijera el
Papa Juan Pablo II. A ese sistema de la especulación
financiera, improductiva y avara, durante la
Gran Depresión iniciada en 1929, el presidente
Franklin Delano Roosevelt calificó a los banqueros como “bancgsters”.
Poco después de la Cumbre de Londres, pudimos acceder al
documento surgido en aquel evento y no nos sorprendió que, en lo
fundamental, o sea en el objetivo estratégico fijado para salir
de la crisis, ratificaba los conceptos de un liberalismo a
ultranza de las anteriores cumbres del G 20 realizadas todas en
Washington.
Lamentable orientación del G 20
Luego del preámbulo el documento fija los objetivos de la
cumbre. Aclaramos que los conceptos entre paréntesis son
nuestros comentarios.
“Por tanto –dice – nos hemos comprometido a hacer lo que sea
necesario para restablecer la confianza, el crecimiento y el
empleo; reparar el sistema financiero para restaurar el crédito;
reforzar la regulación financiera para reconstruir la confianza;
financiar y reforzar nuestras instituciones financieras
internacionales para superar esta crisis y evitar crisis
futuras; fomentar el comercio y la inversión globales y rechazar
el proteccionismo para apuntalar la prosperidad; y construir una
recuperación inclusiva, ecológica y sostenible”. (Como se ve,
reconoce la pérdida de confianza por los sistemas mafiosos de
especulación, pero en vez de castigo se le acuerdan enormes
sumas de dinero líquido).
El resto de la Declaración Final no tiene sorpresas.
Instituciones como el tan desprestigiado Fondo Monetario
Internacional (FMI) que ha visto más que triplicado su capital.
Citado expresamente 18 veces y otro tanto como “institución
financiera internacional”, es ponderado en extremo,
acordándosele el manejo de otros caudales enormes de dineros y
facultades de policía financiero mundial por medio de
“reguladores” para controlar la disciplina monetaria de los
gobiernos. Es prácticamente entregar la conducción de los
pueblos a un poder planetario, con autoridad de “aplicar
sanciones” a los rebeldes. Lo peor es que el FMI, cuando en
algún momento reconoció haber cometido errores, ahora culpa a
los países perjudicados de no haber cumplido a rajatabla los
consejos recibidos. Lo cierto es que todos los gobiernos
obedientes declarados por el FMI como “alumnos modelos a
imitar”, terminaron en los peores fracasos. El último fue
Islandia, país donde EEUU tiene una poderosa base apuntando al
Norte de Rusia y su desastre financiero ha permitido tomar el
poder a la izquierda. Así es como los estados “aliados” son
castigados en las urnas por su accionar irresponsable.
La soberbia de los liberales “técnicos” del FMI les hace repetir
la receta de siempre: reducción del gasto público (eliminar
obras de infraestructuras para la industrialización, ni costear
instrucciones con fines sociales); nada de “proteccionismo”
(cuando EEUU y los países europeos lo practicaron siempre y lo
han aumentado ahora, en plena crisis, encabezados por
Washington); cumplir con las deudas externas contraídas. Dice la
declaración: “No nos refugiaremos en el proteccionismo
financiero y especialmente en medidas que limiten el movimiento
de capitales especialmente en los países en vías de desarrollo”.
(Una verdadera desfachatez cuando no se detienen los
“salvatajes” a los bancos que es cosa de todos los días en EEUU
y sus aliados europeos).
El colonialismo de las multinacionales
El colonialismo ni se mencionó, cuando sesionaron en un país con
una “independencia” atada al imperio. Ni siquiera se tuvo en
cuenta que la iniciación de la Cumbre ¡qué casualidad! se
realizó el 2 de abril, en un aniversario de la recuperación de
las Malvinas por los argentinos y el sangriento usurpador ganó
esa batalla por la ayuda del presidente yanqui Ronald Reagan.
Este, además, fue quien forzó a la OEA, una especia de oficina
del Departamento de Estado, a no aplicar el TIAR, el tratado que
comprometía a la solidaridad en defensa de ataque del exterior a
un país americano.
¿Cómo nadie advirtió que el Caribe y las Antillas son un
enjambre de pequeñas colonias europeas con paraísos fiscales y
un “estado asociado” norteamericano: Puerto Rico?
Los halcones yanquis en estos momentos, como si fuera poca su
cosecha de odios por las usurpaciones, recuerdan los espacios y
beneficios de las dos grandes guerras mundiales, dos record de
muertos y mutilados en la historia universal, de las cuales el
único ganador fue Estados Unidos. Ahora el Pentágono, abusando
de su influencia en la OTAN, no para de hacerle provocaciones a
Rusia, cuando por otro lado Obama negocia con Moscú un desarme
atómico. ¿Quién ejerce la comandancia en jefe?
La imposición del nombre de la Cumbre de Londres ya anuncia su
color: “Una crisis global exige una solución global”. Es decir,
un gobierno universal. ¿O no?
Si alguien supone que lo proyectado por la Reserva Federal,
concentrando más poder con el inhumano liberalismo, debe
interpretarse como un plan de hacer un gobierno mundial con sede
en Washington y sucursales a cargo de europeos. Parecerá una
locura, pero no se equivoca.
El día de la asunción de Barack Obama, su jefe de gabinete Rahm
Emmanuel dijo ante periodistas: “seguiremos siendo la nación más
próspera y poderosa de la tierra”. Momentos después,
escucharíamos al presidente decir: “somos una potencia mundial
líder y lo seguiremos siendo”.
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