El pensamiento neoliberal desarrolla el concepto de ineluctabilidad:
el sistema que es, debe ser porque es; la mundializacion / globalización
tal como se desarrolla es inevitable, todos y todas deben someterse.
Se sumerge así en el misticismo y el fatalismo. Con todo, una mirada
atenta sobre la historia demuestra la incongruencia de la idea «de
irreversibilidad». Tomemos el ejemplo del ámbito financiero. A
principios del siglo XX, la libertad de los movimientos de capitales
garantizada por el patrón oro, la libertad de los cambios
garantizada por los Tratados sobre el comercio y la inversión
parecían irreversibles. La primera guerra mundial vino a trastornar
todo eso. En los años veinte, la omnipotencia de los mercados
financieros parecía tan irreversible como pretende serlo
actualmente. La quiebra de 1929 y la larga crisis que siguió
obligaron a los gobiernos a supervisar estrechamente las actividades
bancarias y financieras. Al final de la segunda guerra mundial, los
gobiernos de los principales países capitalistas vencedores se
pusieron de acuerdo para dotarse de instrumentos de control
financiero en el nivel internacional. El FMI, en particular, tenía
por objetivo velar por el este control (el artículo VI de su
estatuto lo estipula explícitamente). Varios gobiernos de Europa
Occidental emprendieron a partir de 1945 extensos programas de
nacionalizaciones, incluso de bancos, bajo la presión del mundo del
trabajo.
Las certezas teóricas neoliberales enunciadas actualmente no valen
mucho más que las de los liberales o conservadores que estaban en el
poder en los años veinte en vísperas de la quiebra financiera. El
fracaso económico y el desastre social causados por los neoliberales
de hoy podrían desembocar en nuevos grandes cambios políticos y
sociales. La globalización no es una aplanadora que destroza todo a
su paso: las fuerzas de resistencia están completamente presentes.
¿Por qué, por lo tanto, excluir que el descontento social se exprese
nuevamente alrededor de proyectos de emancipación? No hay ni
fatalidad económica ni situación política que resista a la acción de
las fuerzas sociales.
La satisfacción de los derechos humanos fundamentales para el Sur
Sería inútil esperar de la lógica del mercado que cubriera las
necesidades esenciales. 2.800 millones de personas que viven con
menos de 2 dólares al día no disponen del poder adquisitivo
suficiente para que los mercados se interesen por ellas. Sólo
políticas públicas pueden garantizar, a todos y a todas, la
satisfacción de las necesidades humanas fundamentales. Esta es la
razón por la que es necesario que los poderes públicos dispongan de
los medios políticos y financieros que les permitan honrar sus
compromisos y deberes con sus conciudadanos.
La aplicación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
(1948) y del Pacto de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales
(1966) no se podrá obtener sino por la acción de un poderoso
movimiento social y ciudadano. Es necesario, en primer lugar, poner
fin a la hemorragia de los recursos que constituye el reembolso de
la deuda.
No es necesario esperar que instituciones internacionales tomen por
sí mismas la decisión de cancelar la deuda de los PED (Países en
Desarrollo). Es la acción decidida de un Estado o de una coalición
de Estados la que podrá conducir a tal medida. Los juristas que se
reunieron en Quito en julio de 2008 tienen perfectamente razón al
afirmar: «Sostenemos los actos soberanos de los Estados que,
fundados en el Derecho, declaren la nulidad de instrumentos ilícitos
e ilegítimos de la deuda pública, incluyendo la suspensión de los
pagos.» 2
Una vez logrado este primer paso, es esencial sustituir la economía
de endeudamiento internacional actual por un modelo de desarrollo
social justo y ecológicamente sostenible, independiente de las
fluctuaciones de los mercados financieros y las condicionalidades de
los préstamos del FMI y el Banco Mundial.
Para que una anulación de deuda sea útil para el desarrollo humano
es necesario que las sumas destinadas hasta el momento de la
anulación al pago de la deuda, sean utilizadas en adelante para el
desarrollo humano. Las nuevas modalidades deben ser determinadas de
manera democrática por cada país en cuestión.
Poner fin a los planes de ajuste estructural
Los planes de ajuste estructural, que llevan este nombre o que las
instituciones financieras internacionales, predicando la
liberalización total de las economías del Sur, hayan rebautizado
«Cuadros estratégicos de lucha contra la pobreza», tienen por
consecuencia el debilitamiento de los Estados, volviéndolos más
dependientes de fluctuaciones exteriores (evolución de los mercados
mundiales, ataques especulativos, etc.) y su sumisión a
condicionalidades inaceptables impuestas por el tándem Banco Mundial
/FMI y, detrás, por los gobiernos de los países acreedores agrupados
en el Club de París. El balance humano de las políticas de ajuste
estructural es trágico. Éstas deben ser suprimidas y sustituidas por
políticas que se destinen con prioridad absoluta a la satisfacción
de las necesidades humanas fundamentales, orientadas hacia la
soberanía y la seguridad alimentaria y la búsqueda de
complementariedades regionales.
|
Los planes de ajuste
estructural van más allá «… de la simple imposición de un
conjunto de medidas macroeconómicas en el nivel interno.
Estas medidas son la expresión de un proyecto político, de
una estrategia deliberada de transformación social a escala
mundial, cuyo principal objetivo es hacer del planeta un
ámbito en el que las sociedades transnacionales podrán
operar con total seguridad. En pocas palabras, los programas
de ajuste estructural (PAE) desempeñan un papel de “ correa
de transmisión” para facilitar el proceso de globalización,
que pasa por la liberalización, la desregulación y la
reducción del papel del Estado en el desarrollo nacional».
ONU-CDH, Informe conjunto del experto independiente Fantu
Cheru y del Relator especial, E/CN.4/2000/51, 14 de enero de
2000. |
La Comisión de derechos humanos de la ONU3 adoptó
numerosas Resoluciones sobre la problemática de la deuda y del
ajuste estructural. En una ellas, adoptada en 1999, la Comisión
afirma que «el ejercicio de los derechos fundamentales de la
población de los países endeudados: a la alimentación, al
alojamiento, a la vestimenta, al trabajo, a la educación, a los
servicios de salud y a un medio ambiente sano, no puede supeditarse
a la aplicación de políticas de ajuste estructural y a reformas
económicas generadas por la deuda» (1999, Artículo 5).
Devolver a los ciudadanos de los PED lo que les han robado
Riquezas considerables, acumuladas ilícitamente por gobernantes y
capitalistas locales, se depositaron en los países más
industrializados, con la complicidad de las instituciones
financieras privadas y la complacencia de los gobiernos del Norte.
La restitución de estas riquezas implica el resultado de
procedimientos judiciales iniciados a la vez en los países del
Tercer Mundo y en los países más industrializados. Tales
investigaciones permitirían por otro lado no dejar impunes a
corruptos y corruptores: es la única manera de lograr, algún día,
poder ver a la democracia y a la transparencia superar la
corrupción. Se trata también de exigir reparación por el saqueo al
cual el Tercer Mundo es sometido desde hace cinco siglos. Eso
implica, en particular, la restitución de bienes económicos y
culturales robados a los continentes asiático, africano y
suramericano.
|
«Los Estados
proporcionarán reparación por medio de mecanismos eficaces,
que podrán incluir la restitución, establecidos
conjuntamente con los pueblos indígenas, respecto de los
bienes culturales, intelectuales, religiosos y espirituales
de que hayan sido privados sin su consentimiento libre,
previo e informado o en violación de sus leyes, tradiciones
y costumbres.» Declaración de las Naciones Unidas sobre
los derechos de los pueblos indígenas. 4 |
Instaurar un impuesto excepcional a las grandes fortunas
En su informe de 1995, la CNUCED propone efectuar una única exacción
(«one-shot») sobre el patrimonio de las grandes fortunas. Tal
impuesto, aplicado a lo largo y a lo ancho de todo el mundo,
permitiría movilizar fondos considerables. Este impuesto excepcional
(diferente de un impuesto recurrente sobre el patrimonio, tal como
existe en algunos países del planeta) podría ser aplicado
alternativamente a escala nacional. Tal impuesto excepcional de
solidaridad podría generar recursos considerables. Según el World
Wealth Report 20085 publicado
por las sociedades Merrill Lynch y Capgemini, 10,1 millones de
personas en el mundo tienen más de 1 millón de dólares en activos y
su riqueza acumulada alcanza 40,7 billones de dólares, lo que
representa 30 veces la deuda exterior pública de todos los países en
desarrollo… Por lo tanto, como ejemplo, un impuesto del 10%
excepcional sobre este patrimonio aportaría más de 4 billones de
dólares sin por ello condenarlos a la miseria…
|
El orden económico
dominante «comenzó a imponerse cuando la gran mayoría de los
países en vías de desarrollo eran aún países dependientes y
no podían, por lo tanto, participar en su formación; era
pues inevitable que fuese, desde el principio, un orden no
equitativo y contrario a sus intereses. […] El orden
económico internacional actual es ciertamente injusto,
principalmente porque los países 'en desarrollo' no
participaron en su formación y porque son ellos quienes
sufren hoy la mayor parte de sus efectos negativos. Este
hecho impone pues reparar la situación en pos del interés
superior de los derechos humanos.» Raúl
Ferrero, Relator especial de la ONU sobre el Nuevo orden
económico internacional y sobre la promoción de los derechos
humanos, 19836
|
Numerosas indefiniciones subsisten. ¿Qué impuesto (tasa) imponer?
¿Una tasa única? ¿Una tasa progresiva? ¿Qué parte de los fondos iría
a proyectos mundiales? ¿A los proyectos continentales? ¿Un fondo
para la reforestación? ¿Un fondo para la desnuclearización completa?
¿Qué prioridades y qué proyectos? ¿Determinados por quien? ¿La
Asamblea General de la ONU precedida por los referéndums nacionales?
¿Continentales? ¿Qué parte iría a proyectos locales? Pero algo es
seguro: es necesario comprometerse en esta vía, y en forma más
generalizada, instaurar un sistema fiscal realmente redistributivo,
que dé a las autoridades públicas los medios para cumplir sus
obligaciones con sus ciudadano(a)s respecto a los derechos
económicos, sociales y culturales.
Redistribuir equitativamente las riquezas a nivel planetario
Jamás la riqueza ha estado tan desigualmente repartida en el mundo.
Con el objeto de luchar contra este crecimiento dramático de la
desigualdad, es imprescindible la instauración de impuestos (tasas)
internacionales, que podrían tomar varias formas: impuestos de tipo
Tobin sobre la especulación financiera (como la recomendada por la
red ATTAC), un impuesto sobre los beneficios de las sociedades
transnacionales (en 2006, Total obtuvo el mayor beneficio anual de
la historia de la economía francesa, un valor de 12.585 millones de
euros, una tercera parte del cual se distribuyó entre su accionistas
en forma de dividendos…), un impuesto sobre las industrias
contaminantes, etc. Esos ingresos deben ser usados en la lucha
contra la desigualdad, para la educación, la salud pública, la
soberanía alimentaria, la promoción de los bienes públicos y para la
protección del medio ambiente.
|
¿Un impuesto sobre los billetes de avión?
Damien Millet
Después del nacimiento de la asociación Attac en 1998, el
debate sobre el concepto de impuesto internacional no dejó
de tomar amplitud. En 2003, Jacques Chirac, presidente
francés, creó una comisión con el fin de reflexionar «sobre
la posibilidad de nuevas contribuciones financieras
internacionales para reducir la pobreza, favorecer el
desarrollo, y financiar los bienes públicos globales, como
el medio ambiente, la salud pública o los recursos escasos». 7 Entre
las propuestas seleccionadas en el informe8 de
2004, el ex presidente francés eligió instaurar un impuesto
sobre los billetes de avión. En julio de 2006, Francia fue
el primer país que hizo realidad este impuesto que variaba
entre 1 y 40 euros por billete de avión, según el destino y
la clase de viaje. Numerosos jefes de Estado se
comprometieron a seguir el ejemplo, pero en agosto de 2008
sólo pocos países aplicaban tal impuesto.9 Su
producto, estimado en 300 millones de dólares al año,
abastece a Unitaid, una organización que facilita la compra
a bajo precio de medicamentos contra el SIDA, la
tuberculosis y el paludismo, con destino a los PED. Se ruega
a los ciudadanos aplaudir. ¿Pero es tan simple? La
contribución de Unitaid es la prueba de que un impuesto
internacional es perfectamente realizable, pero ese es su
único mérito, ya que no parece haber sido objeto de una
verdadera reflexión sobre los objetivos pretendidos y los
medios a aplicar para alcanzarlos. Si el objetivo es mejorar
los sistemas de salud en los PED, la anulación de la deuda y
el abandono de las políticas de ajuste estructural habrían
sido palancas mucho más acertadas, puesto que los Estados
del Sur reembolsaron 190.000 millones de dólares a sus
acreedores en 2007, lo que representa más de 600 veces el
importe que recibe Unitaid. Por supuesto, otras medidas son
indispensables para mejorar la salud pública: el final de
las patentes sobre los medicamentos y la producción a amplia
escala de medicamentos genéricos de alta calidad
proporcionados gratuitamente a las poblaciones que las
necesitan. Si el objetivo es avanzar sobre el tema de un
impuesto internacional, la elección de los billetes de avión
dista mucho de ser la mejor, puesto que se trata finalmente
de un impuesto sobre el consumo, no de un impuesto que
contempla básicamente a los que acumulan más riquezas, como
un impuesto sobre la especulación financiera o sobre los
beneficios de las sociedades transnacionales. Los
trabajadores africanos que emigran a un país rico con el fin
de enviar fondos para la supervivencia de su familia que
permanece en África pagan este impuesto cuando vuelven a su
país. Limitándose a actuar al margen de la universalización
financiera, esta contribución sobre los billetes de avión
evita todo cuestionamiento de las elecciones macroeconómicas10 que
condujeron al sector de la salud al callejón sin salida
actual.
|
Llevar la ayuda oficial al desarrollo (AOD) como mínimo al 0,7 %
del PIB
La AOD no cumple el papel que debería tener. No se compromete
teniendo en cuenta las necesidades al Sur, sino en función de los
intereses geopolíticos, comerciales y de propaganda mediática de los
países donantes. Se trata como un anuncio publicitario, solamente se
seleccionan los proyectos visibles y rentables, las empresas
implicadas son en general las del país de donde viene el dinero,
demasiadas manipulaciones estadísticas tienen lugar y el contorno de
la AOD es borroso: incluye préstamos con una tasa reducida que se
reembolsarán hasta el último céntimo, las condonaciones de deuda,
los gastos de enseñanza (gastos de escolaridad de los estudiantes
del Sur en los países en cuestión), la recepción de los refugiados
(y demasiado a menudo la vuelta por la fuerza a su país de origen),
los gastos de misiones de expertos que realizan peritajes bien poco
útiles, el salario de cooperadores que benefician raramente a las
poblaciones desamparadas… La parte de la AOD que llega in
situ y es aprovechada
por los más pobres es ridícula. La triplicación de la AOD permitiría
lograr sumas sustanciales. Por fin, para hacerlo bien, la AOD
debería pagarse enteramente en forma de subvenciones y, más que de
hablar de ayuda o subvención, convendría en adelante utilizar el
término «reparación». Se trata, en efecto, de reparar los daños
causados por siglos de saqueo e intercambio desigual.
En este contexto, la Carta de los Derechos y Deberes Económicos de
los Estados adoptada por la ONU en 197411 es
una contribución importante. El Capítulo 1 prescribe que las
relaciones entre Estados deberían ser reguladas por una serie de
principios entre los cuales figura en el acápite i) el de
«Reparación de injusticias que han sido impuestas por la fuerza y
que privan a una nación de los medios naturales necesarios para su
desarrollo normal.» El artículo 17 prescribe la obligación general
de los Estados de cooperar en el desarrollo de los Estados más
necesitados, concretamente afirma la necesidad: «de cooperar a los
esfuerzos de los países en vías de desarrollo para acelerar su
progreso económico y social garantizándoles condiciones exteriores
favorables y aportándoles una ayuda activa, conforme a sus
necesidades y a sus objetivos en cuanto a desarrollo, en
cumplimiento riguroso de la igualdad soberana de los Estados y sin
condiciones que afectan a su soberanía.» Una obligación similar, que
incluye a todos los Estados, «de responder a las necesidades y
objetivos de desarrollo generalmente reconocidos o mutuamente
aceptados de los países en vías de desarrollo», figura en el
artículo 2212.
Garantizar la vuelta al ámbito público de los sectores
estratégicos que se privatizaron
Las reservas y la distribución de agua, la generación y distribución
de electricidad, las telecomunicaciones, el correo, los
ferrocarriles, las empresas de extracción y de transformación de
bienes primarios, el sistema de crédito, algunos sectores de la
educación y de la salud… han sido sistemáticamente privatizados o
están en vías de serlo. Resulta conveniente asegurar el retorno de
esas empresas al dominio público.
|
Todo Estado tiene
derecho a: «Nacionalizar,
expropiar o transferir la propiedad de bienes extranjeros,
en cuyo caso el Estado que adopte esas medidas deberá pagar
una compensación apropiada, teniendo en cuenta sus leyes y
reglamentos aplicables y todas las circunstancias que el
estado considere pertinentes. En cualquier caso en que la
cuestión de la compensación sea motivo de controversia, ésta
será resuelta conforme a la ley nacional del Estado que
nacionaliza y por sus tribunales... » ONU, Carta de los
derechos y
deberes económicos de los Estados, 1974, artículo 2/2 |
Adoptar modelos de desarrollo parcialmente autocentrados
Este tipo de desarrollo supone la creación de zonas política y
económicamente integradas, la aparición de modelos de desarrollo
endógenos, un refuerzo de los mercados internos, la creación de un
ahorro local para financiamientos locales (mientras que en muchos
países, las sumas colocadas en el extranjero por los más ricos
sobrepasan el importe de la deuda exterior del país), el desarrollo
de la educación y la salud ambas públicas y gratuitas, la
instauración de un impuesto progresivo y de mecanismos de
redistribución de las riquezas, una diversificación de las
exportaciones, una reforma agraria que garantice un acceso universal
a la tierra a los campesinos, una reforma urbana que garantice un
acceso universal al alojamiento, etc.
En la arquitectura mundial actual, es necesario sustituir
reagrupaciones económicas regionales. Sólo tal desarrollo
parcialmente autocentrado permitirá la aparición de relaciones de
complementariedad Sur-Sur, condición sine
qua non para el
desarrollo económico de los PED.
Si se quiere dar un contenido de justicia social al proyecto de
integración Sur-Sur, es necesario que las autoridades públicas
recuperen el control sobre los recursos naturales y sobre los
grandes medios de producción, crédito y comercialización. Es
necesario nivelar hacia arriba las conquistas sociales de los
trabajadores y pequeños productores, reduciendo al mismo tiempo las
asimetrías entre las economías. Es necesario sostener a los pequeños
productores privados en numerosas actividades: agricultura,
artesanía, comercio, servicios. El proceso de emancipación social
que persigue el proyecto socialista del siglo XXI quiere liberar a
la sociedad de la soberanía capitalista apoyando las formas de
propiedad que tienen una función social positiva: pequeñas
propiedades privadas, propiedad pública, propiedad cooperativa,
propiedad comunal y colectiva, propiedad tradicional de los pueblos
indígenas…
Actuar sobre el comercio
Es necesario reformar radicalmente las reglas del comercio. En lo
que se refiere a la agricultura, como lo reivindica el movimiento
campesino Vía Campesina, conviene reconocer el derecho de cada país
(o grupo de países) a la soberanía alimentaria y, en particular, a
la autosuficiencia para los productos básicos.
Las reglas del comercio mundial deben por otro lado supeditarse a
criterios ambientales, sociales y culturales estrictos. La salud, la
educación, el agua y la cultura deben excluirse del campo del
comercio internacional. Los servicios públicos deben ser los
garantes y deben por tanto ser excluidos del Acuerdo General sobre
el Comercio de Servicios (AGCS), que prepara la liberalización total
de los servicios públicos. Conviene, por otra parte, suprimir los
Acuerdos sobre los derechos de propiedad intelectual relativos al
comercio (ADPIC) que impiden los países del Sur producir libremente
bienes (medicamentos, por ejemplo) destinados a la satisfacción de
las necesidades de sus poblaciones.
|
«Todos los Estados tienen
el derecho de asociarse en organizaciones de productores de
materias primas con el fin de desarrollar sus economías
nacionales... » - Carta de los derechos y deberes
económicos de los Estados, las Naciones Unidas, 1974.
Artículo 5 |
Se trata de establecer mecanismos que garanticen una mejor
remuneración de la canasta de productos exportados al mercado
mundial por los PED (estabilizar el precio de las materias primas en
un nivel satisfactorio para los países productores, garantizar los
beneficios de exportación, constituir stocks reguladores —lo que
implica el abandono de stock cero—, etc.).
Para ir hacia tales mecanismos concertados, conviene apoyar los
esfuerzos de los PED para constituir carteles de países productores.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), a menudo
es denigrada aunque desempeña en varios aspectos un papel positivo13.
La consecución de tales carteles podría permitir a la vez una
reducción de los volúmenes exportados (lo que, por una parte,
limitaría el agotamiento de los recursos naturales y, por la otra,
permitiría el aumento de las superficies utilizadas para los
cultivos alimentarios) y un aumento de los ingresos de exportación
que deben volverse a invertir en el desarrollo por los países
beneficiarios. ¿Por qué no hay un cartel de los productores de cobre
(Chile no hace mucho tiempo representaba, él solo, el 30% de las
exportaciones mundiales)? ¿Un cartel del café? ¿Un cartel del té?
Etc.
Por otra parte, los PED deben poder recurrir a medidas de protección
de sus producciones locales, en particular, como lo pide Vía
Campesina, «la abolición de todo apoyo y subsidio directos o
indirectos a las exportaciones», «a la prohibición de la producción
y la comercialización de semillas y alimentos genéticamente
modificados» y «a la prohibición de la patente de lo vivo así como a
la apropiación privada del conocimiento relativo a la agricultura y
a la alimentación».
|
“Para
garantizar la independencia y la soberanía alimentaria de
todos los pueblos del mundo, es crucial que los alimentos
sean producidos mediante sistemas de producción
diversificados, de base campesina. La soberanía alimentaria
es el derecho de cada pueblo a definir sus propias políticas
agropecuarias y en materia de alimentación, a proteger y
regular la producción agropecuaria nacional y el mercado
doméstico al fin de alcanzar metas de desarrollo sostenible,
a decidir en qué medida quieren ser autosuficientes sin
volcar sus excedentes en terceros países mediante la
práctica del dumping. […] No se debe conceder primacía al
comercio internacional por encima de otras metas sociales,
ambientales, de desarrollo o culturales14 .
” Vía Campesina
|
Adoptar una nueva disciplina financiera
Las crisis financieras de repetición de los años noventa y la crisis
financiera mundial que estalló en 2008 probaron, por el absurdo, que
ningún desarrollo sostenible podía alcanzarse sin un control
estricto de los movimientos de capitales y de la evasión fiscal.
Varias medidas son pues necesarias para llevar a los mercados
financieros a la satisfacción de las necesidades humanas
fundamentales: volver a regular los mercados financieros, controlar
los movimientos de capitales, suprimir los paraísos fiscales y
suprimir el secreto bancario para luchar eficazmente contra la
evasión fiscal, la malversación de fondos públicos y la corrupción,
adoptar normas garantizando la protección de los países que recurren
a la deuda externa. Es pues necesario implantar una arquitectura
financiera diferente, y la creación en diciembre de 2007 del Banco
del Sur es un paso en este sentido.
Ante la crisis financiera, los gobiernos deberían tomar el control
de los bancos privados sin indemnización. En el caso de la
nacionalización de bancos privados al borde de la quiebra, es
necesario que el gobierno recupere el coste de la operación de
rescate de los depósitos de los ahorristas tomando esa suma del
patrimonio de los grandes accionistas y de los administradores. En
vez de salvar a los banqueros, es necesario salvar el ahorro y el
crédito populares.
Suprimir los paraísos fiscales y otras actividades offshore15
Estos paraísos fiscales —y judiciales— tienen como efecto inflar la
burbuja financiera y debilitar las economías legales (anualmente se
blanquean entre 500.000 millones y 1,500 billones de dólares). El
centro offshore de la City de Londres representa por sí solo un 40%
del volumen de negocios realizado por los paraísos fiscales. En la
lista de los principales paraísos fiscales aparecen: Suiza, Países
Bajos, Irlanda, Gran Ducado de Luxemburgo, que representan alrededor
de un 30%. El 30% restante pasa por unos sesenta destinos exóticos,
como las islas Vírgenes, las islas Caimán, las Bermudas… Es
necesario suprimir los paraísos fiscales y los centros offshore
suprimiendo al mismo tiempo el secreto bancario para luchar
eficazmente contra la evasión fiscal, la malversación de fondos
públicos y la corrupción.
Asegurar un control democrático de la política de endeudamiento
La decisión de los Estados de contraer empréstitos y los términos en
los que se suscriben deben presentarse a la aprobación popular
(debate y voto en el Parlamento, control ciudadano). A este
respecto, el proyecto de nueva Constitución boliviana prevé que en
adelante sea la Asamblea legislativa plurinacional (se refiere a las
varias naciones que se reconocen en el país, NdT) que autoriza el
recurso al empréstito16 .
Del mismo modo, la Constitución ecuatoriana coloca, de manera
transparente, la decisión del endeudamiento en las manos de los
funcionarios electos por el pueblo.
|
“ Art.
289.-La contratación de deuda pública en todos los niveles
del Estado se regirá por las directrices de la respectiva
planificación y presupuesto, y será autorizada por un comité
de deuda y financiamiento de acuerdo con la ley, que
definirá su conformación y funcionamiento. El Estado
promoverá las instancias para que el poder ciudadano vigile
y audite el endeudamiento público.” Constitución
ecuatoriana 2008.
|
Garantizar a las personas el derecho de circulación y de
radicación
Además de que la libertad de circulación y de radicación constituye
un derecho humano elemental, es necesario tener en cuenta el hecho
de que los envíos de los emigrantes hacia su familia de origen, que
vive en un PED, representan un recurso considerable para decenas de
millones de familias. Sólo en 2007, los envíos de los emigrantes
representaron la suma de 240.000 millones de dólares, lo que
representa cuatro veces más que la parte «subvención» del conjunto
de la ayuda pública al desarrollo. Obviamente, sobre la base de una
verdadera mejora de las condiciones de vida, que serán la
consecuencia de la aplicación de las medidas preconizadas más
arriba, las presiones migratorias disminuirán mucho. Es por ese
ángulo por el que es necesario solucionar el problema, no por el del
cierre de las fronteras a los seres humanos.
|
« En
Haití y en Jamaica, ocho de cada diez diplomados
universitarios emigran al extranjero. En Sierra Leona y en
Ghana, son cinco diplomados de cada diez. Numerosos países
de América Central Y del África subsahariana, así como
ciertos países insulares del Caribe y del Pacífico, informan
tasas de migración de personas muy calificadas en más de
50%.» - Banco Mundial, «Migraciones internacionales, envíos de
fondos y éxodo de competencias », 24 de octubre de 2005 |
Establecer la igualdad hombre-mujer
Aunque la expresión se puso de moda, esta igualdad es la clave
absolutamente indispensable para una alternativa real. Es importante
precisar, a la hora de las palabras ambiguas, que se trata
efectivamente de «igualdad» que debe establecerse y no de «equidad».
Estas dos palabras a menudo se emplean indiferentemente pero no
cubren la misma necesidad ni la misma urgencia. El que tiene 6
manzanas y decide darlos a dos personas puede considerar
«equitativo» dar 2 a uno y 4 al otro según criterios que le parezcan
pertinentes. Lo mejor posible, por ello las mujeres viven de
equidad: según las posibilidades objetivas, según los partidos en el
poder, según la jerarquía de las urgencias… A este nivel, es útil
actualizar las ideologías que, incluso progresistas, dejaron de lado
la lucha por la emancipación de las mujeres. Las mujeres no son
seres humanos rebajados y,
en todos los casos, deben beneficiarse del mismo tratamiento que los
hombres en todos los ámbitos. En primer lugar en la esfera pública:
los derechos civiles y políticos, los derechos económicos, sociales
y culturales. ¡Cada uno y cada una sus 3 manzanas! Y sobre todo en
la esfera privada: en las familias, los hogares, las comunidades. Ya
que es en última instancia allí es que el patriarcado se refugia
cuando se logran avances en la sociedad. Allí pueden subsistir los
deseos de poder, allí es donde se producen las compensaciones frente
a las injusticias externas. ¡El que se siente esclavo o explotado
afuera, se convierte en potentado en su hogar por la gracia del
patriarcado! El feminismo, como instrumento de la emancipación de
las mujeres y de la lucha contra el patriarcado, es pues parte
integral de la alternativa, no es negociable.
|
«Los Estados deben adoptar,
a nivel nacional, todas las medidas necesarias para la
consecución del derecho al desarrollo y deben garantizar, en
particular, la igualdad de oportunidades de todos para el
acceso a los recursos básicos, a la educación, a los
servicios de salud, a la alimentación, al alojamiento, al
empleo y a una distribución equitativa de la renta
adoptarse. Deben adoptarse medidas eficaces para garantizar
una participación activa de las mujeres en el proceso de
desarrollo. Deben hacerse reformas económicas y sociales
convenientes con el fin de eliminar todas las injusticias
sociales.» - ONU, Declaración sobre el Derecho al
Desarrollo17 |
Garantizar el derecho de los pueblos indígenas a la
autodeterminación
La visión jerarquizada de la historia del mundo implica muy a menudo
una visión racista de las relaciones sociales. ¡Con qué
condescendencia a menudo, incluso en los textos mejor intencionados,
se abordan los derechos de las «comunidades indígenas»! A menudo
minoritarias por la «fuerza» de los acontecimientos históricos, como
las masacres y los saqueos de los colonos, los pueblos nativos están
en estado de alerta permanente para salvaguardar sus derechos. E
incluso, siempre que el pueblo nativo sea mayoritario con relación a
los descendientes de los colonos blancos, por ejemplo en varios
países andinos, el racismo invierte la jerarquía de los valores y da
todos los derechos a las minorías dominantes. La autonomía
constituye pues un medio político para llevar a hombros la
pretensión de los derechos. Esta autonomía no puede adquirirse, una
vez más, sino por la creación de una relación de las fuerzas: por
ello, durante las últimas décadas, por todas partes en el mundo, los
pueblos indígenas rechazaron la oferta del modelo dominante y se
plantaron contra las multinacionales, contra los gobiernos, contra
las instituciones internacionales, para hacer valer su derecho, su
elección de sociedad. Nuevas Constituciones en Bolivia, Venezuela,
Ecuador ratifican estas luchas y abren el campo a una justa
autonomía de los pueblos nativos, permitiéndoles vivir o hacer
revivir los hábitos, las tradiciones, el derecho, la concepción de
la política, la concepción de la democracia que son los suyos. ¿Es
el mejor medio, es la única vía que debe seguirse? La reflexión
merece llevarse en las filas de los movimientos sociales. Lo que
queda claro, es que autonomía permitirá a los pueblos beneficiarios
probar el fundamento de sus elecciones y a las otras comunidades de
encontrarlos en pie de igualdad.
En septiembre de 2007, y después de más de veinte años de
negociaciones, la Asamblea General de la ONU adoptó una «Declaración
sobre los derechos de los pueblos indígenas»18,
que reconoce, en particular, para las aproximadamente 370 millones
de personas en esa categoría: «el derecho a la autodeterminación» y
«el derecho a definir y elaborar prioridades y estrategias con el
fin de ejercer su derecho al desarrollo», con el fin de proteger sus
culturas y la integridad de sus tierras, sin ninguna forma de
discriminación. Algunas reparaciones están previstas incluso para
los perjuicios sufridos: «El pueblo autóctono privado de sus medios
de subsistencia y desarrollo tiene derecho a una indemnización justa
y equitativa.» Aunque esta declaración no tiene el valor jurídico y
vinculante de un Tratado, es un paso adelante que es necesario
saludar. Hay que indicar que once países, entre ellos Rusia y
Colombia, se abstuvieron, mientras que otros cuatro (Estados Unidos,
Canadá, Australia y Nueva Zelanda) votaron en contra19 .
Proteger los bienes comunes de la humanidad
La reflexión sobre los bienes comunes de la humanidad está en el
centro de los debates altemundialistas. El nombre que se les da
varía (bienes públicos, patrimonio de la humanidad…) y el campo que
cubren tiene tendencia a ampliarse. Hacer una lista y una
clasificación de los bienes comunes requiere pues una extensa
consulta democrática donde se reflejan historias y culturas
diferentes.
El concepto «bien común» coincide con el concepto de «derecho» en
muchos aspectos. La protección de los bienes comunes quiere en
efecto garantizar el derecho y el acceso de todos: al agua, al aire
puro, a la energía, a la comida, al transporte, a la educación
básica y también al conocimiento en sentido amplio, al derecho al
desarrollo, a la igualdad, a la libertad, al placer, en resumen, el
derecho a la vida. Se enunciaron magníficamente todos estos derechos
en las cartas y pactos de las Naciones Unidas.
A escala planetaria, otros derechos deben garantizarse: el derecho
universal a un empleo digno por una reducción radical del tiempo de
trabajo, que se opone a la lógica actual en la que se ven
desocupados (parados) coexistir con asalariados agotados y corroídos
por la tensión; el derecho universal a una renta de ciudadanía; la
defensa de los sistemas de jubilación por distribución, en
comparación con el sistema de jubilación por capitalización (la
instauración de un sistema por distribución allí donde no existe);
la gratuidad de la educación (nivel universitario incluido) y la
salud; extensos programas de trabajos públicos socialmente útiles y
preservando el medio ambiente (por ejemplo, construcción de
alojamientos y adaptación urbana, renovación del hábitat existente,
infraestructura de transportes colectivos por ferrocarril…) ;
gratuidad del transporte públicos; campañas de alfabetización,
vacunación, asistencia sanitaria primaria, como fue el caso, con
resultados extraordinarios, en Nicaragua entre 1980 y 1983 o en
Venezuela en 2003-2005.
La cuestión de la democracia
política es
obviamente central. Sin la intervención activa de los/las
ciudadanos/as a todos los niveles de la decisión política, el
conjunto de las propuestas presentadas aquí no tiene verdaderamente
sentido.
Construir una nueva arquitectura internacional
Es necesario optar por propuestas que redefinan radicalmente el
fundamento de la arquitectura internacional (misiones,
funcionamiento…). Retomemos el caso de la OMC, del FMI y del Banco
Mundial, organizaciones que es necesario reemplazar.
La nueva OMC debería aspirar en el ámbito del comercio a garantizar
el cumplimiento de una serie de pactos internacionales
fundamentales, comenzando por la Declaración Universal de los
Derechos Humanos y todos los otros tratados fundamentales en cuanto
a derechos humanos (individuales o colectivos) y ambientales. Su
función sería supervisar y regular el comercio de tal modo que se
ajuste rigurosamente a las normas sociales (convenios de la
Organización Internacional del Trabajo - OIT) y ambientales. Esta
definición se opone de manera frontal a los objetivos actuales de la
OMC. Esto implica obviamente una estricta separación de los poderes:
es inaceptable que la OMC, como, por otra parte, cualquier otra
organización, posea su propio tribunal. Es necesario pues suprimir
el Órgano de Resolución de Conflictos.
La organización que sustituirá al Banco Mundial, que será una
organización fuertemente regionalizada (los Bancos del Sur podrían
conectarse), tendría por función proporcionar préstamos a tasas de
interés muy bajas o nulas y subvenciones que sólo podrían concederse
a condición de utilizarse cumpliendo rigurosamente las normas
sociales y ambientales y, más generalmente, los derechos humanos
fundamentales. Contrariamente al Banco Mundial actual, el nuevo
banco, cuyo «mundo» tiene necesidades, no pretendería representar
los intereses de los acreedores e imponer a los deudores un
comportamiento de oferta al mercado-rey, tendría por misión
prioritaria la defensa de los intereses de los pueblos que reciben
los préstamos y las subvenciones.
El nuevo FMI, por su parte, debería reencontrar una parte de su
función original para garantizar la estabilidad de las monedas,
luchar contra la especulación, controlar los movimientos de
capitales, actuar para prohibir los paraísos fiscales y el fraude
fiscal. Para lograr este objetivo, podría colaborar con las
autoridades nacionales y los fondos monetarios regionales en el
cobro de distintos impuestos internacionales.
Todas estas pistas requieren la elaboración de una arquitectura
mundial coherente, jerarquizada y dotada con una división de los
poderes. La clave debería ser la ONU, siempre que su Asamblea
General se convierta en la verdadera instancia de decisión —lo que
implica suprimir el estatuto de miembro permanente del Consejo de
Seguridad (y el derecho de veto que le está vinculado)—. La Asamblea
General podría delegar misiones específicas a organismos ad
hoc.
Creemos en la posibilidad y en la necesidad de la reforma de la ONU
por tres razones: su carta es globalmente progresista y democrática;
el principio de su composición es democrático (un Estado = un voto)
—incluso se debería completar, tal como se ha sugerido más arriba,
con un sistema de representación proporcional y directa—; en los
años 60 y 70, la Asamblea General adoptó resoluciones y
declaraciones claramente progresistas (que en principio aún no han
sido aplicadas) y estableció algunas instituciones útiles (la OIT,
la CNUCED, la OMS…).
Otro tema al que aún no se dio la suficiente importancia es el de un
dispositivo internacional de derecho, de un poder judicial
internacional (independiente de las otras instancias de poder
internacional), que complete el dispositivo actual constituido
principalmente por el Tribunal Internacional de La Haya y por el
joven Tribunal Penal Internacional. Con la ofensiva neoliberal de
los veinte últimos años, la ley del comercio dominó progresivamente
a la ley del derecho público. Instituciones internacionales no
democráticas como la OMC y el Banco Mundial funcionan con su propio
órgano de justicia: el Órgano de resolución de conflictos en la OMC
y el CIADI cuyo papel aumentó excesivamente. Algunos miembros
permanentes violan regularmente la carta de la ONU en su Consejo de
Seguridad. Se crean algunos nuevos espacios de no derecho (los
presos sin derecho encarcelados en Guantánamo por Estados Unidos).
Este país, después de haber desafiado al Tribunal Internacional de
La Haya (en el que ha sido condenado en 1985 por haber atacado a
Nicaragua), rechaza el Tribunal Penal Internacional. Todo eso es
extremadamente preocupante y requiere urgentemente iniciativas para
completar un dispositivo internacional de derecho.
Mientras tanto, es necesario obligar a instituciones tales como el
Banco Mundial y el FMI a rendir
cuentas a la justicia. En efecto, mientras que en principio
están sujetas del derecho internacional y, en particular, al
conjunto de los Tratados relativos a los derechos humanos, estas dos
instituciones (a las cuales es necesario añadir los bancos
regionales de desarrollo) hacen caso omiso de ellos.
|
«El agravamiento de
la desnutrición, el retroceso de la tasa de escolaridad y el
aumento del desempleo fueron imputados a las políticas de
ajuste estructural. Ahora bien, estas mismas instituciones
[el FMI y Banco Mundial] siguen prescribiendo la misma
terapia y poniéndolas como condición para que los países
puedan beneficiarse de una reducción de la deuda, negando la
evidencia - a saber que los programas de ajuste estructural
acentuaron incuestionablemente la pobreza. » Fantu
Cheru, Relator especial de la ONU20
|
Por otra parte, estas instituciones sostuvieron (y sostienen aún)
activamente regímenes dictatoriales, y desestabilizaron (y
desestabilizan aún ahora) a gobiernos democráticos que llevan a cabo
políticas que desagradan en Washington y en otras capitales. La
lista de sus fechorías es larga y los delitos que cometieron y
cometen aún son muy graves. Es necesario comenzar pleitos en su
contra en distintas instancias habilitadas a hacerlo, comenzando por
órganos jurisdiccionales nacionales21.
NOTAS
1 Éric
Toussaint, doctor en
Ciencias políticas de las Universidades de Liege (Bélgica) y Paris
VIII (Francia), presidente del Comité para la Abolición de la Deuda
del Tercer Mundo - Bélgica, www.cadtm.org ,
autor de Banco del Sur
y nueva crisis internacional, Viejo Topo, Barcelona, 2008;
Abya-Yala, Quito, 2008; Observatorio DESC-Bolivia, La Paz, 2008
2 Ver
el texto integral de la declaración final: www.cadtm.org/spip.php
?article3616. Para una ampliación detallada desde el punto de
vista del derecho internacional a favor de un acto soberano
unilateral, ver Hugo Ruiz Díaz Balbuena, « La décision souveraine de
déclarer la nullité de la dette ou la décision de non paiement de la
dette : un droit de l’Etat » (La decisión soberana de declarar la
nulidad de la deuda o la decisión de no pago de la deuda: un derecho
del Estado), www.cadtm.org/spip.php?article3680
3 Refiriéndose
a las investigaciones de ponentes especiales, de grupos de trabajo
de expertos y del Secretario General de la ONU.
4 Artículo
11, sección 2. Esta declaración fue adoptada en septiembre de 2007.
Ver más adelante.
5 Disponible
en www.ml.com/media/100472.pdf
6 Estudio
sobre el nuevo orden económico internacional y la protección de los
Derechos Humanos, E/CN.4/Sub.2/1983/24, par. 10.
7 Carta
de Jacques Chirac, presidente de la República, dirigida a
Jean-Pierre Landau, consejero financiero en la embajada de Francia
en Londres y presidente del grupo de trabajo sobre las nuevas
contribuciones internacionales para el financiamiento del
desarrollo, 7 de noviembre de 2003, www.elysee.fr rúbrica Archivos.
8 Les
nouvelles contributions financières internationales (Las nuevas
contribuciones financieras internacionales), Grupo de trabajo
presidido por Jean-Pierre Landau, La Documentation française, 2004.
9 Ver
www.unitaid.eu/index.php/fr/Un-mode-de-financement-innovant.html : « Aujourd’hui,
la taxe est déjà en place dans les pays suivants : France, Chili,
Côte d’Ivoire, Congo, République de Corée, Madagascar, Maurice,
Niger. Pour sa part, la Norvège affecte une partie de sa taxe sur le
CO2 (kérosène) à UNITAID.» (« Actualmente, la tasa está
implantada en Francia, Chile, Costa de Marfil, Congo, República de
Corea. Madagascar, Mauricio, Niger. Por su lado, Noruega afecta una
parte de su tasa sobre el CO2 (kerosene)
a UNITAID.»)
10 En
el sitio web de Unitaid, puede leerse: « En Francia, la tasa entró
en vigencia el 1º de julio de 2006 y no apareció ningún impacto
negativo sobre la industria del transporte aéreo. Air France publicó
un resultado que muestra un alza del 5 % sobre un año de su
transporte de pasajeros en septiembre de 2007.»
11 Resolución
3281 (XXIX) de la Asamblea General del 12 de diciembre de 1974.
12 Ver
Cetim, Quel
développement? (¿Qué
desarrollo?) Quelle coopération internationale? (¿Qué cooperación
internacional?) ,
2007.
13 Por
ejemplo, Venezuela, miembro de la OPEP, firmó acuerdos con unos
quince países del Caribe y de Latinoamérica por los que les vende el
petróleo a precio de «amigo», mucho más bajo que el precio de venta
a Estados Unidos, del que es uno de los principales proveedores.
14 Vía
Campesina, en Rafael Díaz-Salazar, Justicia
Global. Las alternativas de los movimientos del Foro de Porto Alegre,
Icaria editorial - Intermón Oxfam, 2002, p.87 y 90
15 Un
centro offshore o paraíso fiscal es un artificio contable, un
espacio ficticio de hecho, presente en las cuentas de las empresas
(inversores institucionales —zinzins—, transnacionales
industriales y otras), que permite que una transacción en un
territorio preciso escape de toda forma de control y de pago de
impuestos en ese territorio por el hecho de que la transacción se
considera como producida en otro lugar en el plano jurídico.
16 Ver
especialmente el artículo 322
17 Artículo
8, sección 1. Declaración adoptada por la Asamblea General de la ONU
en su resolución 41/128 del 4 de diciembre de 1986. Texto integral
reproducido en Eric Toussaint, Banco
Mundial: el Golpe de estado permanente. Centro Internacional
Miranda. Venezuela, 2006.
18 Ver
la declaración completa : www.un.org/french/documents/view_doc.asp ?symbol=A/RES/61/295
www.un.org/esa/socdev/unpfii/es/drip.html
19 Ver
« Les Nations unies reconnaissent les droits des peuples indigènes »
(« Las Naciones Unidas reconocen los derechos de los pueblos
indígenas »), Le Monde,
14 de septiembre de 2007.
20 ONU,
Comisión de los derechos del hombre, E/CN.4/2001/56, 18 enero 2001,
p. 14.
21 Para
una argumentación detallada sobre este tema, ver Eric Toussaint,
Banco Mundial : el Golpe de estado permanente. Centro Internacional
Miranda. Venezuela, 2006, capítulos 22 a 24.4.
Traducción : Guillermo Parodi con
Griselda Pinero y Raúl Quiroz