|
1006 - La nueva terminal de ómnibus sigue siendo
un karma para los rafaelinos. El llamado a licitación por sistema de
iniciativa privada para concluir la obra y explotar el predio no produjo
ningún oferente. Aunque había cinco interesados que compraron pliegos,
ayer en la Secretaría de Hacienda del Municipio, no se abrió ningún
sobre.
Todo estaba preparado en el departamento de Compras de Moreno
8. El acto, los funcionarios, los periodistas. Pero no había sobres para
abrir. No es común que una licitación no presente oferentes, pero cuando se
trata de una de las obras más caras -en dinero y sensibilidad- para los
rafaelinos, el evento es aún más llamativo.
A pesar de que ya se habían vendido cinco pliegos -entre los
que se incluyen empresas de Rafaela y Buenos Aires, como el Grupo Flechabus-
ningún grupo privado decidió presentarse a la licitación que se abrió ayer
por la mañana en un acto público. Pero la movida política que la
administración Perotti estaba preparando desde hace meses, finalmente
sucumbió.
La historia sin fin
El actual mandatario rafaelino recibió una terminal de
ómnibus inconclusa al comienzo de su gestión. La obra fue generadora de una
gran polémica en los tiempos de Peirone, y
Omar Perotti
pareció dejar a su suerte al predio de 132 metros de largo y una superficie
cubierta de 2.200 metros cuadrados. En los últimos siete meses de la actual
gestión, la ejecución presupuestaria acusó el irrisorio monto de 12 pesos
destinados al mantenimiento de este espacio, que hoy sirve únicamente como
depósito de elementos para obras municipales.
La nueva terminal -la misma en la que fueron invertidos
1.200.000 pesos por la anterior gestión de
Ricardo Peirone-,
desde hace años permanece "muerta". La actual administración municipal
decidió hacerla a un costado.
Pasaron tres años de gobierno, y el Municipio sostuvo su
postura de no invertir un peso más en una obra que fue "heredada" de una
administración con la que Perotti tiene más diferencias políticas que
acuerdos, pese a ser del mismo signo partidario. Así, desde el despacho de
la intendencia se ideó un plan: lograr que un inversor privado se haga cargo
de la finalización de la obra y su posterior explotación. Lo que sucedió en
la mañana de ayer parece echar por tierra este proyecto.
La firma rubricada en el decreto 25.264 fue el comienzo de
una serie de vaivenes que tuvo el proceso de licitación. La misma fue
pospuesta dos veces con la finalidad de lograr la mayor cantidad de ofertas
posibles, y los interesados llegaron a cinco empresas. Entre ellas se
destacan la del Grupo Flechabus, que ya administra otras terminales en
diversos puntos del país, y otra de un grupo de empresarios rafaelinos -que
ya en el año 1998 habían presentado una propuesta para construir y explotar
una terminal de ómnibus-, aunque ese proyecto finalmente fue dado de baja
por el ex mandatario Ricardo Peirone ante las negativas de los industriales
rafaelinos.
Las razones
Sin dudas, la nueva terminal, en el estado en que se
encuentra la obra, no es buen negocio para nadie. Por un lado, el Municipio
pierde: invirtió más de un millón de pesos en un tótem abandonado. Por otro
lado, un inversor privado tendría que sumarle un millón de dólares a lo ya
hecho para ponerla en marcha. Y, en tercer lugar, todos los rafelinos
pierden, cuando consideran que se invirtió un monto que equivale a más de
2000 tasas municipales en una construcción que no tiene uso, y que todos los
días retroalimenta la polémica sobre las razones que la impulsaron, y las
que permitieron que se llegue al estado actual de dejadez.
¿Por qué nunca se concretó?
Las facturas políticas dentro del PJ local se cobraron varias
veces. Por un lado, Perotti dejó caer el Plan Estratégico que su colega, el
diputado Peirone, levantó como bandera de gestión en la ciudad. Por otro
lado, entregó a manos privadas una pista aérea que tiene importantes fallas
estructurales. Pero la terminal de ómnibus es un problema no resuelto para
una administración no quiere finalizar "la obra" de Peirone, y pretende
traspasar a manos privadas la concreción de una obra para nada redituable.
Hasta en los mismos pasillos del Municipio se sugiere la idea
de que es necesario concretar la obra desde el Estado para luego tener algún
interesado en explotarla. La aventura que la intendencia emprendió -con esta
licitación que resultó desierta- fue un cachetazo político que para el
Municipio es, sin dudas, muy duro de aceptar.
¿Créditos externos?
Así, en este marco, la ayuda crediticia se torna una opción
considerable a la hora de resolver el problema de la terminal. En diálogo
con CASTELLANOS, la secretaria de Coordinación de la Intendencia Marta
Engler dejó entrever la posibilidad de que, en el último de los casos, el
Municipio podría salir a buscar un crédito no reembolsable de algún
organismo, ya sea internacional o nacional, para que finalmente se aporte el
millón de dólares necesario para la culminación de la obra.
Y así, se abre la pregunta. ¿Es posible que Rafaela adquiera
tal cantidad de dinero para finalizar la nueva terminal? Sin dudas, la
respuesta es sí. Otros municipios realizaron gestiones similares ante el
gobierno nacional, e inclusive Perotti consiguió 38 millones de pesos para
financiar la refuncionalización, que llegaron directamente de las arcas que
maneja Julio De Vido en el Ministerio de Planificación Federal. Tres
millones de pesos no parece un monto imposible de conseguir, para un
Municipio que maneja un presupuesto de 60 millones de pesos en el presente
ejercicio.
Rafaela viene siendo, en los últimos años, una de las localidades del país
con mayor crecimiento de la producción; una ciudad que ha avanzado en muchos
aspectos de su vida social, resolviendo incluso la complicada situación que
planteó hace no mucho la aeropista. En este contexto, la inconclusa nueva
terminal de ómnibus aparece como un símbolo de la impericia gubernamental, a
punto de naufragar.
|