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Debate sobre qué pasó el 11-S
Horacio Garetto
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11 de septiembre del 2001: El día que se cayó el Worl Trade Center - Guerras de 4ta generacioón - ¿Está Israel arrastrando al mundo a una cuarta guerra mundial? - ¿Qué es el sionismo?  - ¿Qué es Hezbollah? - Perfiles guerreros -

210906 - ¡Epa! ¡Epa! ¡Epa! ¡No tan chiflados! ¿Qué tanta buena argumentación cree Ud. que ofreció, Sr. Alexander Cockburn? (¿Counterpunch Editor?)

 

Paso de que se califique al muy serio, medido, prudente, escrupuloso, meditado, sereno, inteligente, implacable, corajudo investigador, el pastor protestante David Ray Griffin, con la ironía un poco despectiva de “sumo sacerdote” de la teoría de la conspiración del 11-S, porque, bueno, un poco de pimienta/pimiento/sal/y orégano retórico en un debate, todo el mundo tiene sus pasiones, pasa. No es tan dramático.

Pero el asunto es la argumentación. La calidad de la argumentación. Cockburn se expresa con un tonito que pareciera que el tipo se siente que Dios puso en su cabeza una combinación única de Santo Tomás de Aquino con Aristóteles + Francis Bacon + Copérnico + Tolomeo + Galileo Galilei + Watson y Crick + Werner von Braun + Mario Bunge.

Y me parece que no es para tanto. Me parece que no estamos ante un titán de la argumentación como para permitirle que pase así nomás su exposición sin que lo mellemos un poco. Sin un poco de conversación. Encima en un asunto decisivo, porque si el movimiento antimperialista por la paz mundial pudiera quebrar el mito justificatorio del 11 de septiembre, la nueva religión anglosajona, pues se viene abajo toda la maldita justificación de las famosas “guerras contraterroristas”. Entonces corresponde un poco de debate.

Lo que me parece que pasa es, simplemente que el Sr. Cockburn aborrece las “teorías conspiratorias” (pero como si fuesen todas iguales, como si todas tuviesen el mismo nivel, ¿pero no será que, en esto, como en todo, Sr. Cockburn, las hay buenas teorías y malas teorías?) y entonces vomitó cinco páginas de odio hacia todas las explicaciones alternativas de la historieta oficial. Pero su odio es tan grande que parece que no le ha permitido serenarse y examinar con serenidad la argumentación de las “explicaciones alternativas”. Y, su lógica, su lógica tampoco es tan perfecta, porque tacha de “chifladuras conspirativas las explicaciones alternativas pero, ¿para qué, ¿para quedarse entonces con la porquería barata, berreta y mentirosa de la historieta oficial de los bushistas, mentirosos consuetudinarios y patológicos?

Bueno, entonces, me parece que ahí tenemos una primera contradicción del Sr. Cockburn.

Respecto de lo que decía en el párrafo anterior de que el Sr. Cockburn debiera serenarse y examinar con serenidad lo que verdaderamente dicen los autores de la explicación alternativa, la prueba, me parece, de que es así, estaría en el hecho de que el Sr. Cockburn se centra, para darle con un palo, al muy serio, como ya dije, pastor David Ray Griffin, en que este se centraría, para criticar la historieta oficial bushista, en el asunto de que los aviones F-15 de la Defensa Aérea, si se les hubiese avisado a tiempo, hubiesen interceptado los famosos dichosos Boeing de los 19 árabes malos malísimos locos fundamentalistas del carajo que con el terrible tenedor y el peligrosísimo cuchillo de ¿plástico? que secuestraron con eficiencia digna de Holywood, de John Wayne y Jim West y Jackaroe y Buth Cassidy y los hermanos Dalton y Buffalo Bill y los hermanos de Jesse James, faltaba también que me olvide de la eficiencia de estos genios, y después, como el barón Von Ritchofen, el célebre “Barón Rojo”, el genio de la aviación alemana, o tal vez el otro, el de la segunda guerra mundial, el “manco” Hans Rudel que parece que manejaba los Messerschmitt, alemanes con una sola mano, ¡porque le alcanzaba! al genio, porque la otra la perdió, porque se la sacaron los malditos comunistas, los malos de los rusos, los dirigieron entonces a los aviones con pericia de ases derechito al blanco, pero como son seres humanos, las noches previas se emborracharon, y anduvieron de farra, y anduvieron con chicas, tan bonitas, y se tomaron unos estupendos martinis y unos vodkas y unos buenos whiskis texanos y miraron unos estupendos strip tease, porque necesitaban distraerse, entonces, claro, como era tan tremendo todo lo que tenían que hacer, entonces, claro, no podían menos que olvidarse el pasaporte y el librito para aprender a volar (la verdad que no sabía que se puede aprender a volar un Jumbo/Boeing con un librito, es lo mismo que yo pretenda que alguno de mis alumnos de tenis aprenda a jugar con un librito, con unas instrucciones, en vez de practicar cada golpe un millón de veces) y claro, si siempre andan con el Corán, si son unos fanáticos, entonces ¡también se olvidaron el Corán! y entonces fue gracias a eso que los ases del FBI en ¡dos horitas nada más! ¡ya sabían quiénes eran los 19 loquitos y cómo se llamaban y a qué escuela fueron y como se llamaba la noviecita! Vamos …muchachos. Vamos, Sr. Cockburn. Me parece, entonces, que es exactamente al revés, que el que cree en conspiraciones locas y tontas es el Sr. Cockburn. Porque claro, él odia y vomita en todas las teorías conspiratorias ¡Pero se contradice porque le gusta la tontería conspiratoria bushiana/bushista/kissingueriana y los chicos –empleaditos- de la comisión Kean/Zelikov!

Porque el verdadero núcleo duro de la explicación de David Ray Griffin y muchos otros es el de la imposibilidad física de que los dos/tres edificios (¡porque también está el asunto del World Trade Center 7! que también se desplomó igual que los otros pero a este no lo tocó nunca ningún avión, entonces porqué se cayó, ¡y encima se cayó igual que los otros, de la misma forma!) se desplomen de forma simétrica, perfecta, ordenada, ni a un lado, ni al otro, sobre sí mismos, implosionando, a velocidad de caída libre, y convirtiéndose en polvo, es mediante un proceso de demolición controlada por ingenieros expertos. El asunto es que los edificios estaban construidos a prueba de todo, incluido impacto de aviones, de fuego y tutti quanti. Así lo declaran la gente que intervino en la construcción, como los cita, con prolijidad, David Ray Griffin. El fuego puede doblar el acero, combarlo, nunca cortarlo como si se tratara de jamón crudo de Lario, de modo que la estructura de acero entera de punta a punta se volatilice. A esto le da crédito mucha gente, y, el último, un viceministro de economía de Reagan, el Dr. Paul Craig Roberts, un ex crack de la derecha.

Tal vez el Sr. Cockburn podría, en vez de descalificar livianamente sus rivales intelectuales, pegarle una llamadita por teléfono al profesor Steven E. Jones, de física, de la Brigham Young University, en Utah, que viene de ser ignominiosamente levantado de su cátedra y puesto de patitas en la calle por haber sugerido, ni siquiera afirmado, en el programa de radio del 5 de septiembre del Sr. Doug Fabricio, de la misma universidad, que los Sres. Wolfowitz y Perle pudieron estar detrás del auto atentado, “porque la evidencia física y fotográfica demuestra que Thermite, o un proceso similar aluminotérmico, fue utilizado para cortar las columnas centrales de los tres edificios y provocar el derrumbe”. La historia la cuenta Christopher Bollyn en http://www.globalresearch.ca/ del día de hoy 19 de setiembre en un artículo titulado “¿Are zionist behind banning of truthful 9/11 scientist?[Son responsables los sionistas por la proscripción de científico veraz por el11-S?] Si las cosas fueran simples chifladuras de conspiracionistas mal dormidos como dice el Sr. Cockburn entonces ¿porqué no le dejaron al profesor Steven Jones explicar tranquilamente en su cátedra el resultado de sus investigaciones? Por otra parte, como corresponde, a un país dónde rige la libertad de cátedra. ¿O se terminó la libertad de cátedra también en Usamérica? Ya algún santo de www.Rebelión.org tendrá tiempo de traducirlo. Que casualidad que el conductor del programa Sr. Doug Fabricio después de cortar con el profesor Jones se comunica con un tal William Tumpowsky de la Jewish Community Relations Council que dice que el profesor Jones “usa lenguaje en código para hacer alegaciones antisemitas”. ¿Así que examinar el hierro fundido y hacer tests en un laboratorio y comentar los resultados en una radio es hacer antisemitismo? ¿Qué locura es esta? Es lo último que nos faltaba escuchar. Con estos niveles de locura mañana Maradona les hace un gol a los israelíes y hay que meterlo preso por ofender a Sión. O Guillermo Vilas les emboca un 6/0 6/0 a algún israelí y hay que meterlo preso por faltarle el respeto al Estado de Israel.

Lo que sí habría que atender de lo que plantea el Sr. Cockburn es el asunto de que cómo es que si fue demolición controlada y bla bla bla pues entonces por lógica habrían intervenido muchos y como es que pocos hablan o nadie habla y nadie se manda la gran confesión y que se yo. Bueno, respondo yo, la teoría de la demolición controlada no explica todo todo el loquero de lo que pasó el 11-S pero sí explica satisfactoriamente desde el estándar de la ciencia ingenieril porqué cayeron y la forma en que cayeron los dos/tres famosos edificios. Y entonces explica mucho, muchísimo, lo suficiente como para saber que los bushistas mienten, pero no explica todo, claro y entonces, bueno, simplemente hay que seguir investigando, de la misma forma que también la teoría del Sr. Charles Darwin es buena, es excelente, pero tampoco explica todo, y entonces bueno, hacían falta Watson y Crick, que hundan el microscopio en las células y le emboquen al código genético y más y más y más investigación hasta ir explicando todo lo que se puede, pero el gran asunto, la gran novedad teórica/epistemológica es que ya estaríamos dentro del PARADIGMA CORRECTO. En cambio con la teoría del tenedor y el cuchillo y los árabes loquitos que odian a occidente y que le gustan los martinis y le gustan los vodkas y también le gustan las chicas pero se olvidan los pasaportes en el aeropuerto de Boston, como puede ser que si le gustaban tanto estas cosas también les guste morir, ¿no era que Alah no quiere que la gente se suicide, de dónde se atreven a sacar que no es así? Ahí estaríamos, tal vez, me parece, dentro del paradigma de la tontería y del infantilismo.

Y bueno, entonces la teoría de la demolición controlada no explica todo pero explica mucho, y nos corresponde a todos exigir que se investigue hasta que vayan apareciendo las explicaciones complementarias, hasta que tengamos el cuadro total del asunto.

Rafaela Santa Fe - El Clima Nueva arma de destrucción masiva - La Reforma Agraria en Venezuela
 

Sintetizando, entonces, el asunto no pasa por teorías conspiratorias sí o teorías conspiratorias no sino por teorías conspiratorias buenas, redonditas, más o menos completas, y teorías conspiratorias malas. Parecido a cómo la ciencia discute cuál teoría –o conjunto de teorías- de la evolución explica mejor la evolución biológica pero tienen descartado la hipótesis “creacionista”, mal que le pese a “Panzinger” Ratzinger y al televangelista Pat Robertson.

Y el Sr. Cockburn se queja, se lamenta, patalea de que la gente no sabe nada de historia militar. Que él en cambio parece que sí que sabe. Me parece que no sabrá tanto porque no se le ha ocurrido hacer ningún comentario sobre la comparación fascinante que sí corresponde hacer, y hay que hacerla, con el incendio del Reichstag alemán. Trabajo que sí hace Jerry Russell, por ej. Cockburn dice que si fue conspiración que como que no salta nadie a decir por ej. que se yo, “la verdad”. Bueno, pero por lo que se sabe en Alemania 1933 tampoco ninguno de los pirómanos saltó a decir “yo fui”. Nadie de los nadie de los nadie. Tampoco que se sepa ningún japonés de los que participó del falso ataque chino a los ferrocarriles japoneses en Manchuria salió a decir que se trataba de un montaje. Tal vez pensaría que si lo hiciera lo degradan y le pegan un tiro. Digo, porque a lo mejor el Sr. Alexander Cockburn sabe más de historia militar que yo. Pero la investigación histórica seria reciente estableció que al Parlamento alemán, el célebre Reichstag lo incendiaron los propios nazis, muchachos de Herman Goering/Joseph Goebbels, y para el mismo fin que los usamericanos. Para indignar a la gente, para ponerlos en estado de enardecimiento, y luego dirigirlos “pavlovianamente”, “orwellianamente” y “skinerianamente” hacia dónde las élites plutocráticas belicistas tienen apuntado los cañones. Y tampoco es que no lo ha dicho nadie, porque lo ha dicho el ministro inglés de Medio Ambiente Michael Maecher y el ex ministro de Trabajo bushista, el economista Morgan Reynolds, y sigue la lista. Y el ex ministro alemán de tecnología y de los servicios secretos Andreas von Bulow y el exjefe de la KGB soviética Leonid Shebarshin. Y el ex investigador de narcóticos de la policía de los Angeles Mike Ruppert y el abogado ex asesor de Bob Dole Stanley Hilton y siguen y siguen.

Me voy a permitir señalarle al Sr. Cockburn que afirma que parece que pocos como él han estudiado historia militar que el Sr. David Ray Griffin ha hecho, en sus artículos, un muy prolijo, ordenado recuento de la historia militar (y urbana) de anteriores auto atentados y “ataques bajo bandera falsa” tanto por Usamérica como por Alemania y Japón. Y yo no vi que ese trabajo lo hiciera el Sr. Cockburn. ¿Estudió el Sr.Cockburn los planes del general Lemnitzer y compinches llamados “Operación Northwoods” que menos mal que J F Kennedy.

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