Hace poco más de dos años, uno de nosotros se hizo eco en
Rebelión
del futuro derrumbe del dólar, acontecimiento
histórico que lógicamente dará lugar a la caída del imperio. Aquel
artículo, “Visiones del Apocalipsis”
, se basaba en las
predicciones de Michael C. Ruppert, un economista especializado en
asuntos petroleros que tuvo la clarividencia de incluir tres
factores en su ecuación: el próximo agotamiento del petróleo, la
pantagruélica deuda de USA y la debilidad que supone para el dólar
el que los enemigos de Washington tengan una ingente cantidad de
dólares en sus reservas de divisas. Aquel texto no tardó en recibir
un rápido desmentido, “La caída del imperio: ¿algo más que un
deseo”
, con el argumento general de que el capitalismo
siempre logra salir a flote, que dio lugar a una contrarréplica,
nunca contestada, “Retrato del descreído que, sin saberlo, era
un hombre de fe”
.
Han transcurrido poco más de dos años desde entonces y el dólar
sigue cayendo en picado. Hace sólo unos días Jim Willie, otro
economista estadounidense, afirmó que el dólar está entrando en fase
de agonía. Su artículo es el que te dispones a leer, lector amigo, y
en él Willie arremete también contra los desmentidos que pretenden
negar la debacle con argumentos mistificadores, no con un
escrupuloso análisis estadístico de la realidad económica. Cabe
destacar que ni Ruppert ni Willie son marxistas ni sospechosos
caballos de Troya, sino firmes defensores del capitalismo y,
justamente por esa razón, se amotinan contra lo que consideran una
deriva absoluta del barco imperial, hoy día a punto de hundirse en
el abismo.- Germán Leyens, Manuel Talens y Horacio Garetto
* * *
La piedra angular de la propaganda de Bretton Woods
II [1] acaba de ser enterrada sin fanfarria y sin elogios con un
indefendible y estúpido ejercicio de mitificación. Asia ha dejado de
proporcionar crédito a la monstruosa deuda estadounidense. Tanto los
productores de petróleo del Golfo Pérsico como la máquina de
fabricar dinero falso están dando muestras de agotamiento y han
aceptado dicha realidad. La transición es realmente mortal. Los
jeques del hervidero de Oriente Próximo -cada vez más quisquillosos,
cuando no hostiles- son ahora el último punto de apoyo que todavía
le queda al dólar. Si cualquier economista ilustre hubiera subido a
la tribuna hace treinta años en una conferencia profesional o
asamblea política para proponer que la economía de USA se basara en
dos pilares de suministro de crédito -uno de los cuales era la
máquina de imprimir billetes-, lo habrían tachado de charlatán, de
matasanos, de desquiciado, de cerebro de mosquito o de consejero
incompetente empeñado en destruir la estructura financiera de la
región donde solía resplandecer el modelo de la libertad. Pues bien,
eso es exactamente lo que ha ocurrido, excepto que esta vez los
inversionistas proclaman que el proceso que consiste en inundar el
sistema con dinero falso es un beneficio, una solución para acabar
con las ejecuciones de hipotecas impagadas y un manantial de enormes
ganancias para las compañías estadounidenses.
Hemos vuelto al punto de partida, desde una gestión económica
competente y responsable que se remonta a la década de los sesenta,
hasta una ruta guiada que se dirige a cataclísmicas estructuras
financieras orwellianas. Ahora estamos viendo la amarga fruta rancia
de un dólar aquejado de estreñimiento deudor y esclerosis económica,
mientras que el árbol que lo sustenta carece de la adecuada savia
productiva y sufre el peso creciente de la generación del
boom de la posguerra, que hoy se incorpora a las filas de los
jubilados. A medida que USA se queda cada vez más aislado en el
escenario geopolítico —por la razón que sea: bien por un giro
desafortunado del destino, por la inapropiada agresividad de su
dirigencia o por un Congreso comprometido—, tanto el gobierno como
el pueblo estadounidenses están a la merced, y de manera muy
precaria, de lo que podría describirse como el “motor de Weimar”
[2]. La continua multiplicación del crédito y de la deuda mantiene
el sistema en funcionamiento y los ríos de dinero siguen fluyendo,
mientras que dejan la puerta abierta y por ella entran el fraude y
la banda de poderosos que conocen las interioridades del tejemaneje.
Von Mises [3] ya advirtió que en la etapa final será inevitable una
aceleración del dinero y de la deuda incluso para mantener un
crecimiento cero. En eso estamos ya, aquí y ahora, hoy. El producto
interior bruto del primer cuatrimestre de 2007 va a ser calificado
oficialmente de casi nulo, probablemente con un crecimiento por
debajo del 1%. Ese porcentaje se corresponde con una inflación de
los precios de entre el 3% y el 4%. ¡No, aquí no, a mí no, de
ninguna manera! ¿Cómo es posible?
La recuperación del dólar
(N. de los T.: Aconsejamos al lector que se informe
en las notas 4, 5 y 6 de las definiciones estadísticas que se
explican en ellas para una mejor comprensión de la gráfica).
Que nadie se haga ilusiones con la recuperación del dólar. Es débil.
Será corta. Sí, en este mes de mayo se ha observado un brevísimo
período de tendencia alcista, que era inevitable tras la importante
caída de abril. Los beneficios se han seguido acumulando. Ya veremos
si en unas pocas semanas nos enteramos de que China ha cercenado
esta pequeña recuperación. La tendencia a la baja del índice del
dólar [4] que se inició en noviembre de 2005 desde un máximo inicial
de 92 se vio seguida de un largo y constante declive que aún no ha
terminado. Los promedios de las oscilaciones [5] del índice del
dólar durante 20 semanas (entre diciembre de 2005 y mayo de 2006) y,
a continuación, durante 50 semanas (entre junio de 2006 y mediados
de mayo de 2007) indican una fuerte tendencia a la baja que no
concluirá hasta que el índice crítico de 80 (es decir, un 20% por
debajo de la base de 100) se haya puesto a prueba una y otra vez. Se
ha observado “resistencia” en 83 (promedio de las oscilaciones
durante 20 semanas), en 83,6 (curva de la tendencia general) y en
84,3 (promedio de las oscilaciones durante 50 semanas). El valor del
índice DX [6] está en conflicto con el viejo sostén que apoyaba al
dólar en noviembre de 2006 y que ahora se ha convertido en
resistencia.
|

Tendencia a la baja constante del índice
del dólar a lo largo de 18 meses, que se inició en diciembre
de 2005 y que ya se está acercando peligrosamente al límite
crítico de 80. En abril de 2007, como puede verse en la
curva, el dólar cayó brevemente por debajo de la línea de
resistencia horizontal (situada entre 82 y 83). La cuestión
ahora es saber cuándo se sobrepasará por debajo el límite
crítico de 80 -algo que parece inexorable-, tras lo cual se
iniciará la cascada de acontecimientos que darán al traste
con el billete verde. (Este pie de imagen
explicativo es de los traductores) |
Considerando: 1) Las desastrosas
bases económicas existentes; 2) La posibilidad de que la Reserva
Federal establezca (o tolere) tasas de interés oficiales más bajas;
3) La actual disminución en la diferencial del rendimiento de los
Bonos del Tesoro; 4) El impacto de la crisis de la vivienda y 5) La
debacle hipotecaria... se puede afirmar que: a) La recesión de la
economía estadounidense está ya en marcha (si se acepta la
realidad); b) El dólar continuará bajando; c) Buscará ayuda en los
mercados financieros y en las economías extranjeras y d) Exasperará
a los directivos de los bancos extranjeros, que poseen una montaña
cada vez más grande de Bonos del Tesoro US y de otros bonos
intercambiables por dólares, como son los corporativos y los de las
agencias (hipotecas). Cuando la base que sustenta al dólar se rompa
-lo cual es una certeza casi palpable-, el escenario estará listo
para que el oro se dispare hasta los 1000 dólares la onza y la plata
hasta los 20 dólares [7].
Kuwait es el país que le ha dado el golpe más reciente al dólar. El
jeque Salem Adbelaziz al Sabah, gobernador del Banco Central de
Kuwait, anunció que éste abandonaba su vinculación con el dólar.
Aludió a “efectos perjudiciales del sistema de vinculación para la
economía nacional”, lo cual es una bonita manera de decir que una
moneda que se hunde es un estímulo a la inflación galopante de los
precios. Lo que más miedo da es que el Consejo de Cooperación del
Golfo (Gulf Cooperation Council, GCC), que es el
organismo informal que controla la política de producción de
petróleo del Golfo Pérsico, empiece a apoyar a otros productores
petroleros regionales para que abandonen el sostén que ahora le
prestan al dólar. Kuwait aparentemente seguirá manteniendo entre un
75% y un 80 % de su moneda -el dinar- ligada al dólar [8]. La
posibilidad de una unión monetaria del GCC acaba de recibir una
puñalada en la espalda, ya que tanto Arabia Saudí como Bahrein han
reiterado recientemente su compromiso de vinculación con el dólar.
El nuevo desmentido es que otras naciones del GCC no piensan
desvincularse. Pero sí lo harán, por supuesto. Los Emiratos Árabes
Unidos, Omán y Qatar están estudiando políticas alternativas. Esto
se añade a la lista de los desmentidos más fundamentados en nuestro
país. No hay que desestimar el impacto sobre el dólar de la renuncia
militar estadounidense a sus amenazas contra Irán.
Desmentido sonoro y estridente
Ahora
se está escribiendo el último y absurdo capítulo de la mitología
económica de USA. Hace poco, a finales de abril, afirmé en mi
artículo “Muerte de Bretton Woods II” [“Death
of Bretton Woods II”] que la próxima manifestación de la
polifacética crisis a la que estamos asistiendo sería un sonoro
desmentido de la agonía del dólar. Dije que ésta no iría seguida de
un nuevo capítulo de la profundamente corrupta y totalmente herética
mitología, sino más bien de un estridente desmentido de los
problemas irresolubles que se generarán. La decadencia del dólar se
suma a la crisis de la vivienda y a la debacle de las hipotecas,
mientras que la devaluación de la moneda se acerca al abismo. La
gente y las instituciones niegan que una caída del dólar sea algo
negativo. Nunca se ha visto en la historia moderna que la profunda
decrepitud de una moneda haya sido algo favorable. Al contrario,
representa el rechazo internacional de una economía, de sus mercados
financieros y de la fe en sus dirigentes.
Reaparecen ahora los desmentidos propagandísticos según
los cuales un dólar debilitado tiene poca importancia y no es la
situación calamitosa que obviamente significa. Si no se trata de
pura propaganda, desde luego está sustentado en un análisis
tremendamente inepto e indefendible. Basta con verificar los motivos
de quienes emiten los desmentidos para al menos descubrir un
conflicto de intereses con una compañía de corretaje, un banco, un
fondo de inversión inmobiliaria, una consultoría privada o una
agencia gubernamental. A continuación, paso a ocuparme de varias
simplezas de este corrupto conjunto de desmentidos que pretenden
negar la grave situación con mentiras y racionalizaciones. Se trata
de los ecos más recientes de la “Mitología de USA”.
Compañías multinacionales y conversión de monedas
El desmentido oficial: Las compañías multinacionales
obtendrán más dólares al convertir las divisas provenientes de sus
operaciones extranjeras.
Por supuesto, pero las operaciones importantes se realizan
probablemente en el interior de la economía de USA, donde todos los
clientes estarán sometidos al aumento uniforme de los costes. Una
proporción cada vez mayor de los beneficios obtenidos por las 1000
compañías más importantes —clasificadas por la revista
Fortune— resultan de operaciones en el extranjero, de la misma
manera que una proporción cada vez mayor del aumento de los
beneficios proviene de conversiones favorables de divisas
extranjeras. La reacción natural de las grandes compañías de USA
consiste en expandir su inversión en el extranjero, despedir a
trabajadores en USA e incluso transferir gradualmente puestos de
trabajos administrativos al extranjero. IBM ya ha anunciado que
deslocalizará más de 100.000 puestos de trabajo fuera de USA. Este
desmentido es sólo una prueba de la liquidación de empresas, cuando
no del abandono de los trabajadores de USA. Basta con ver las
tendencias de las inversiones y el énfasis puesto en el extranjero.
Los activos estadounidenses se venderán a precios más bajos
El desmentido oficial: Los precios más bajos de
acciones, bonos, viviendas y otros bienes estadounidenses atraerán
más compradores extranjeros.
Esto es al revés, ya que la tendencia ha sido a la baja, lo cual
ha desalentado a los inversionistas extranjeros, como lo demuestran
las cifras de 2006, que son evidentes y rotundas. El precio más bajo
de los activos se nota sólo una vez estabilizado el precio, lo cual
no ha sucedido. Los inversionistas extranjeros aprovecharán una
ganga, por supuesto, pero no participarán mientras la tendencia sea
a la baja. La tendencia indica un dólar cada vez más débil, mejores
oportunidades de inversión en el extranjero y flujos cada vez más
escasos de capital. En fechas muy recientes, los flujos de capital
han disminuido en más de un 50%, desde 101.000 millones de dólares
en febrero a 45.000 millones en marzo. Este desmentido es fácil de
desbaratar, a medida que se despliegan los hechos.
La depreciación del dólar atraerá turismo a USA
El desmentido oficial: La industria turística de USA
prosperará, porque los turistas extranjeros acudirán en tropel a
estas tierras.
Seguro, pero el mismo efecto dificulta las visitas de turistas
estadounidenses a otros países, dejándolos atrapados aquí. El
extraño espectáculo de compradores británicos y otros europeos
viajando a Nueva York para comprar barato no hará más que mostrar lo
extraño de la situación. ¡Menudo desajuste y menuda aberración! Este
desmentido podría tener una cierta base, pero los ciudadanos
estadounidenses probablemente renunciarán por completo a sus planes
de viajar fuera del país. ¡Cuidado! Costa Rica sigue siendo una
ganga y queda cerquita, ¡pura vida!
Inversiones extranjeras directas en USA
El desmentido oficial: Florecerá la inversión
extranjera en corporaciones estadounidenses o en proyectos situados
en USA. Para lograrlo, las compañías extranjeras deben detectar
dónde aumenta el consumo.
Eso va en contra de todas las tendencias de los últimos años o
incluso meses, ya que USA es el país más duro en lo relativo a
regulaciones, estándares medioambientales, prestaciones y protección
para los trabajadores, impuestos federales, etc. ¿De manera que los
extranjeros invertirán aquí, si las propias compañías
estadounidenses no lo hacen? ¡Que lo intenten y verán! Las cifras
recientes de ventas al por menor han disminuido de forma alarmante.
Este desmentido no tiene ninguna base y es ilógico, por no decir
cómico y chiflado.
Los salarios serán más elevados que la inflación
El desmentido oficial: La inflación de los precios ha
sido limitada, ya que ha permanecido por debajo del crecimiento de
los salarios.
De nuevo, una afirmación como ésta contradice todos los datos.
Los salarios ni siquiera pueden seguir el ritmo de las cifras
falsificadas y suprimidas del IPC (índice de precios al consumidor).
Las estadísticas oficiales de los salarios del gobierno de USA
indican que los ingresos ajustados a la inflación han disminuido
desde 2001. Los salarios se quedan por detrás de los precios por lo
menos entre un 6% y un 8% anual, que es precisamente el motivo por
el que la clase media se siente asfixiada. Esta afirmación se basa
en el problema real de la inflación de los precios, no en el falso
informe oficial. El propio gobierno de USA contradice dicho
desmentido.
Provocar inflación para reducir las deudas
El desmentido oficial: USA dispondrá de una nueva
posibilidad de provocar inflación para librarse de las deudas.
Se trata de un argumento idiota, ya que las deudas se están
disparando y no se restituyen en un ambiente de suspensiones de
pagos, bancarrotas y ejecuciones hipotecarias. Lo que hay que
esperar es más de lo mismo. Este argumento es completamente estúpido
e ignora cualquier indicio de lo contrario en las últimas dos
décadas. De hecho, se trata de una coletilla repetitiva usada por el
corrupto elenco de economistas incompetentes, que la utilizan cada
pocos años —sin que jamás se haya corroborado— mientras que los
niveles nacionales de deuda de cualquier tipo aumentaban, aumentan y
seguirán aumentando hasta el infinito. Este desmentido ignora todas
las planillas de deudas, que son curvas parabólicas de trayectoria
ascendente cuyo curso insostenible somete el sistema a riesgos
descomunales. Este desmentido es como un trastorno del raciocinio
nacional que busca únicamente justificar la deuda.
Reducción de las importaciones
El desmentido oficial: USA ya no importa tanto, ya que
todas las plantas de la industria automovilística japonesa operan
dentro de nuestras fronteras.
Esto equivale a admirar la hermosura y la ausencia de peligro
del plácido antílope cuya cabeza cuelga en la sala de estar,
mientras que en el centro de la habitación hay un tigre de 200 kilos
que busca una presa fácil. El déficit comercial es enorme y ha
reanudado su trayectoria ascendente. El actual déficit
estadounidense de la cuenta corriente es de un 5,8% del PIB, tras
haber flirteado con el 6% el año pasado. La persona que hizo este
comentario sobre los fabricantes de coches extranjeros que contratan
aquí a trabajadores estadounidenses fue el arrogante y ensoberbecido
Mark Haines, de CNBC, quien probablemente considera que
los déficit comerciales son algo positivo (al fin y al cabo, él es
abogado). No se documenta mucho, pues ignora que los fabricantes
japoneses de coches importan muchos subsistemas, tales como motores,
transmisiones, frenos, neumáticos y otros, que conducen a un
crecimiento del déficit comercial. Este desmentido ignora la
reciente trayectoria de los colosales déficits comerciales
bilaterales con China. Añado aquí un comentario sobre las tendencias
recientes: desde junio de 2005 a junio de 2006, las exportaciones de
USA aumentaron en un 13,5% frente a un aumento del 12,4% en las
importaciones. Eso detuvo la tendencia que se había venido
observando desde 2001, ya que el crecimiento de las importaciones
había sido superior en aproximadamente un 50% en relación con el
crecimiento de las exportaciones. Desde finales de 2005, las
exportaciones han tenido un aumento del 13,2% frente a sólo un 7,3%
en las importaciones. Sin embargo, hay que considerar que una
economía desacelerada en USA da lugar a importaciones más lentas de
artículos para los consumidores; pero los costes más elevados del
petróleo importado mantienen un aumento de las importaciones. Este
desmentido no abarca las complejidades del déficit comercial, que
únicamente desaparecerá si una profunda recesión o algo peor dura
toda una década, con la consiguiente pérdida de millones de puestos
de trabajo y con millones de bancarrotas, miles de quiebras
corporativas, un gran descalabro bancario y el más que seguro
estallido que provocará todo ello.
Se espera un aumento de las exportaciones
El desmentido oficial: USA se beneficiará de un
tremendo auge en el negocio de la exportación, ya que su dólar
rebaja los precios que los clientes extranjeros pagan por sus
productos exportados.
Esto es verdad, pero con un resonante calificador. Por supuesto,
las economías extranjeras en expansión han aumentado sus compras de
algunos equipos y otros productos fabricados en USA. La acometida de
inversiones empresariales ocurre en el extranjero, pero no dentro
del territorio estadounidense. Además, la base industrial de USA se
contrae. Veamos la situación de los componentes principales de la
base industrial de este país: 1) Los fabricantes de coches están
sometidos a una presión considerable en una fase de liquidación,
mientras que los japoneses se vuelven extraordinariamente
dominantes. Los chinos exportarán pronto coches baratos; 2) Las
compañías farmacéuticas hacen un negocio tremendo en USA, pero sus
exportaciones son limitadas. La andanada de una docena de anuncios
por hora en las cadenas de televisión estadounidenses no traspasa
las fronteras ni genera ventas de exportación; 3) Las centrales
eléctricas y las refinerías de gasolina producen para la demanda
interna. Se trata de una batalla cerrada que está cada vez en peor
forma, conforme decae su infraestructura. La hidroelectricidad
canadiense se importa por la frontera septentrional, no se exporta;
4) Los restaurantes de comida rápida —causantes de obesidad,
obstrucciones arteriales, elevado colesterol y, en general, mala
salud— son ahora los que contribuyen a las informaciones oficiales
de crecimiento de los puestos de trabajo en la industria, pues los
avances en la metodología estadística todavía no han arraigado en el
crecimiento del sector industrial. Lo que esperan los extranjeros de
las compañías estadounidenses es tecnología y telecomunicaciones,
pero ambas cosas gozan de protección y están comercialmente
restringidas. Los bienes más codiciados son los sistemas
ultrarrápidos de ordenadores y redes, pero el gobierno de USA, en su
inmensa sabiduría, se niega a permitir ventas de envergadura a
algunos países en desarrollo, como China. Sin embargo, pueden
comprar más aviones Boeing, y lo hacen hasta la náusea.
Una compasión inmerecida
Hay quienes han sugerido la necesitad de apiadarse del Tío Sam
ahora que necesita socios colaboradores y ayuda institucional en
tiempos difíciles. Otros dicen que es necesario apoyar el símbolo
del avejentado imperio en sus horas bajas. Lo siento, pero no se
merece compasión ni palabras afectuosas ni manos caritativas ni
menos aún el beneficio de la duda. ¡De ninguna manera! Lo mejor que
se puede decir de sus acciones y de su política en los últimos años
—incluso en las últimas tres décadas— es que son agresivas y
manipuladoras; lo peor, que son vergonzosas y destructivas. Con
frecuencia niegan por completo las libertades. Enumeraré a
continuación el espectro de su historia reciente, en el mejor de los
casos para la posteridad; en el peor, como parte de una acusación
criminal:
· Este gobierno ha abusado burdamente del privilegio de imprimir y
administrar la moneda de reserva del mundo. En el mejor de los
casos, controla el flujo del dinero para inyectarlo en una economía
importante y financiar un gran organismo federal. En el peor,
financia la especulación, el derroche, una deuda creciente en un
sistema en total desbarajuste, gastos incontrolados en contratos
militares e incluso aventuras guerreras.
· Este gobierno ha presionado a las organizaciones bancarias
internacionales (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional) en
sus decisiones políticas. En el mejor de los casos, sirve de
influencia y guía. En el peor, obliga a las organizaciones a que
hagan lo que se les dice y sean ejecutoras de
programas secretos, incluso a contratar a sus agentes de
inteligencia para que se hagan pasar por banqueros e impongan reglas
que USA no adopta para sí mismo, posibilitando robos grandiosos en
bancos extranjeros con destino a los bancos de Nueva York.
· Este gobierno ha corrompido todas las estadísticas económicas de
importancia (PIB, IPC, productividad, desempleo, vivienda)
convirtiéndolas en una fachada ridículamente desautorizada y
engañosa, y ello con el fin de simular salud económica y estabilidad
y vender así bonos y cubrir su creciente deuda. En el mejor de los
casos, esto es algo inepto y torpe; en el peor, calculador y preciso
en sus distorsiones.
· Este gobierno ha permitido la
relajación de los organismos reguladores del país (Comisión de
Valores [SEC], Comisión del Comercio en Futuros sobre Mercancías
[CFTC]) que, en el mejor de los casos, se ven superados por un
complejo grupo de mercados financieros. En el peor, se les ordena
que no impongan la liquidación de valores financiados con créditos
que son ajenos a cualquier motivación económica, que no impongan
reglas para participantes conectados con Nueva York y que cedan ante
los vastos artilugios encubiertos de fijación de precios a gran
escala.
· Éste es un gobierno cuyo Congreso se
ha vuelto ineficaz. En el mejor de los casos, grupos cabilderos de
intereses especiales han obtenido demasiada influencia, a veces en
contra del interés público. En el peor, todo un sistema de
representación, bajo cuya tiranía no cuentan los intereses del
pueblo, ha sido irreparablemente subvertido.
· Este gobierno ha impuesto gobiernos
extranjeros. En el mejor de los casos, ha cometido enormes errores
de juicio con gobernantes corruptos que favorecen a USA. En el peor,
ha instalado títeres como dirigentes (El shah de
Irán, la familia
real de
Arabia Saudí) a fin de asegurarse un suministro constante de
energía y una corrupción rampante con la confiscación privada de
recursos públicos, provocando la ira de dichas naciones en una serie
de reacciones perfectamente calculadas por nuestros servicios de
inteligencia.
· Éste es un gobierno que se rige por
un pacto nunca escrito para mantener en el poder a la familia real
saudí a cambio de un continuo subsidio del dólar a través del
estándar de facto del petrodólar. En el mejor de los
casos, ha forjado un arreglo práctico de estabilidad financiera. En
el peor, ofrece protección militar a los productores de petróleo del
Golfo Pérsico —a la manera mafiosa— a cambio de que éstos
subvencionen el dólar respaldados por una presencia militar
fortificada por ventas de armas.
· Éste es un gobierno que trabaja en estrecha colaboración con los
principales bancos centrales extranjeros. En el mejor de los casos,
coordina la política de modo constructivo. En el peor, presiona a
importantes bancos centrales para que consientan y apoyen la
fracasada política de USA, poniendo así en peligro sus propias
economías, convirtiendo incluso a uno de ellos en un lacayo (como
sucede con el Banco de
Japón) tras
haber arruinado su propio sistema financiero y bancario, la actual
fuente primordial del negocio de divisas global [9].
· Éste es un gobierno que ha presionado en gran escala a la clase
media, propugnando la propiedad de las viviendas. En el mejor de los
casos, ha obligado al público a sufragar el gravamen oculto de la
inflación mientras trata de compensar ese coste con beneficios en el
valor inmobiliario. En el peor, ha elegido el camino fácil de pagar
las cuentas mediante políticas imprudentes que benefician sobre todo
a la elite gobernante, ha abusado de la inflación monetaria, ha
confundido la inflación de los precios, ha cambiado la legislación
tributaria de la bancarrota para perjudicar a los consumidores y ha
inducido a demasiada gente a que compren casas precisamente cuando
el mercado inmobiliario iba directo al descalabro.
· Éste es un gobierno bajo cuya mirada el respaldo del oro como
garantía se ha esfumado gradualmente. En el mejor de los casos,
vendió un activo que no gana réditos, evitando así que un asustadizo
mercado alcista del oro compita con la corriente dominante. En el
peor, abrió las puertas, estableció reglas favorables y permitió el
asalto a la mayor porción del tesoro en lingotes de oro de USA y
Europa, posibilitando con ello sospechosos beneficios ultra
millonarios entre la elite gobernante, que continúa vendiendo oro a
gran escala y de forma oficial.
· Éste es un gobierno que ha desmantelado sistemáticamente
todas las bases de su propia moneda, tanto en lo que respecta al
respaldo en oro de ésta como a la administración de la deuda fiscal
federal, añadiendo billones de dólares de deuda cada dos años
mientras pretendía de manera absurda que estaba
reorientando el sistema hacia un presupuesto
equilibrado.
· Éste es un gobierno que practica una economía de tiempos de
guerra. En el mejor de los casos, ha sabido aprovechar los
beneficios y la virtud de explotar la postrema inversión empresarial
(la militar) mientras forjaba relaciones empresariales en el
extranjero, consolidaba rutas comerciales y liberaba vías marítimas.
En el peor, ha abandonado la industria, la investigación y el
desarrollo legítimos, convirtiendo la economía nacional en un
cenagal de deudas con defectos estructurales, a la manera de un
cuerpo sin brazos ni piernas.
· Éste es un gobierno plagado de casos de fraude. En el mejor
de los casos, el fraude puede controlarse por su limitada proporción
en el interior de presupuestos cada vez más grandes que buscan
congraciarse con el Triángulo de Hierro (contratos militares
industriales). En el peor, de administración en administración ha sometido
a la ciudadanía de USA a corruptos contratos federales (por ejemplo,
la ayuda al
Huracán Katrina, las guerras de
Iraq y
Afganistán)
y al robo en una escala sin parangón, pues se estima que de cada
tres dólares gastados se roba uno.
· Éste es un gobierno centrado en
asuntos de seguridad. En el mejor de los casos, ha creado un muy
cuestionable ambiente de miedo a posibles ataques desde el exterior.
En el peor, se entremete ahora en los sistemas de seguridad de
bancos, fronteras nacionales e instalaciones portuarias, lo que
beneficia a intereses privados, disminuye la eficacia y añade
obstáculos estúpidos, tras haber introducido nuevas claves de
encriptación en el comercio por Internet, en las que la ineficacia,
el derroche, la especulación entre compinches y el fraude plagan
casi todos los proyectos.
· Éste es un gobierno que ha vinculado
el apoyo financiero a sus acciones militares. En el mejor de los
casos, éstas coinciden con la caída del apoyo financiero exterior.
En el peor, ha recurrido a ejercicios militares en las cercanías de
naciones que se niegan a colaborar con su juego (Corea del Sur,
Qatar).
· Éste es un gobierno cuyos titanes financieros trabajan en
comandita con compañías de Wall Street con contratos de larga
duración. En la interpretación más benigna, las relaciones se han
profundizado y a veces surgen oportunidades para obtener beneficios.
En una un poco más severa, ha convertido en secreto a JPMorgan y a
sus agencias de ultramar en una extensión de la Reserva Federal
de USA, para que hagan lo que se les antoje (o lo que se les pide,
como "agentes informales" de la Reserva Federal), incluso para que
sirvan de mentores a Enron, pero sin ninguna responsabilidad penal.
En el peor de los casos, Goldman Sachs, que es el banco de inversión
más importante del mundo, se ha convertido en el Departamento del
Tesoro [10], abusa del privilegio de elaborar su Índice de valores
de las materias primas (el famoso Goldman Sachs Commodity Index)
para, por ejemplo, disminuir la incidencia del precio de la gasolina
dentro del índice y entra en colusión para ofertas públicas
iniciales de bancos chinos y beneficios privados.
· Éste es un gobierno hoy dirigido por la industria
petrolera. En el mejor de los casos, quienes ocupan numerosos
puestos clave son ejecutivos experimentados de esta industria. En el
peor, desde sus posiciones en numerosos puestos de agencias
gubernamentales, esa gente se aprovecha de las prioridades
nacionales para especular con el negocio energético y
vaciar de contenido las funciones de las
agencias.
· Éste es un gobierno con un claro historial de megacontratos para
controlar la reserva mundial de divisas y administrar los bonos
soberanos asociados con ella. En el mejor de los casos, tomó
decisiones prácticas relativas al dólar y al oro, a los Bonos del
Tesoro de USA y al reciclaje de éstos antes de su vencimiento. En el
peor, ha incumplido con el deber de respaldar los déficit
comerciales con lingotes de oro, ha roto el Acuerdo de
Bretton Woods y el patrón de oro del
dólar, por no hablar del incumplimiento explícito de los Bonos del
Tesoro de USA (al imponer su redención y conversión en bonos de
menor rendimiento).
· Éste es un gobierno que se dirige gradualmente hacia el modelo
económico de
Mussolini. En el mejor de los casos, las relaciones entre el
gobierno y las mayores empresas privadas se han vuelto estrechas,
cooperativas y firmes. En el peor, ha convertido paso a paso el
gobierno, la seguridad y los sectores militares en un sindicato
virtual, cuyos costes corren a cargo de los contribuyentes de USA,
pero cuyos beneficios pasan a manos privadas.
· Éste es un gobierno que reacciona enérgicamente ante
problemas de seguridad. En el mejor de los casos, ha ido demasiado
lejos en la obtención de información sobre enemigos y
conspiraciones. En el peor, ha descartado de forma torticera la
Declaración de Derechos y posiblemente ha convertido la Constitución
en un objeto artificial, exagerando las
amenazas. Hay que recordar que Nixon comenzó abusando de la
seguridad nacional para encubrir actividades internas ilegales.
· Éste es un gobierno cuya alineación política ha sido
confusa. En el mejor de los casos, se trata de una cuadrilla cuya
ideología es difícil de discernir, con más lealtad que proceso
mental. En el peor, muchos de sus ministros y
directores de agencias tienen pasaportes de otra nación, sin que eso
lo sepa el pueblo de USA. Así como Clinton no fue un demócrata
convencional, Bush II tampoco es un republicano convencional.
Si se tiene en cuenta todo esto, ¿habría que sentir compasión por un
dirigente decrépito y debilitado? ¡Ni en broma! Es un matón de patio
de escuela.
Este matón no se gana el sustento, gasta dinero como un marinero
borracho, enfurece a sus propios amigos, roba a sus compañeros las
monedas del almuerzo. Este matón espera que lo lleven gratis, quiere
gozar de privilegios permanentes, cree en la “dominación ilimitada”
sin respetar tratados y no responde ante nadie, ni siquiera ante el
Congreso. Esta criatura, cada vez más agresiva y hostil, espera
gozar de un control absoluto sin controles ni equilibrios, sólo por
el hecho de ser quien es. ¿Por qué una persona que sea razonable,
consciente y sensible iba a mostrar compasión o respeto hacia un
hombre que se queja de picores en sus partes pudendas tras haber
violado a una muchacha inocente que regresaba a casa? Es impensable
que alguien se apiade de él. ¿Por qué alguien bien informado iba a
mostrar compasión o respeto hacia un hombre que se ha fracturado la
mano cuando trataba de partirle la cara a otro, pero en su lugar
golpeó un poste? Sería absurdo esperar que alguien se apiade de él.
Conclusión
Los desmentidos que ahora se escuchan en el patio económico son
una fuente inagotable de asombro. A medida que se va agotando la
mitología de Bretton Woods II es de esperar que surjan
ensordecedoras afirmaciones totalmente equivocadas. Con toda esa
basura, que no es sino propaganda ideológica de pacotilla, lo que se
pretende es erigir una nueva mitología. Pero ningún sistema
estructurado de mitos ha llenado el vacío, se trata más bien de
desmentidos estúpidos y sin fundamento sobre la decadencia del
dólar. Quienes controlan de verdad este carnaval tratarán luego de
introducir nuevos mitos en un nuevo esquema económico, pero por el
momento mantienen misteriosamente silencio. El anterior presidente
de la Reserva Federal de USA
Alan Greenspan, arquitecto venerado de esta catástrofe
financiera, no aparece por ninguna parte. Intentarán crear nuevas
creencias, pero el manantial de las ideas está ya seco. Lo más
trágico es que el barco del dólar ya no es apto para navegar (y en
esto se parece, metafóricamente, a los de la Guardia Costera,
diseñados por un contratista militar de campanillas y que han dado
lugar a más audiencias en el Congreso: sus equipos de comunicación
no son impermeables al agua, sus monitores de seguridad no cubren el
timón, su velocidad máxima no les permite seguir a la flota con la
que supuestamente deberán navegar)
En este país los que pueden, trabajan, y los que no pueden, enseñan.
Pero los verdaderamente ineptos, incompetentes y corruptos,
gobiernan. Y los que disfrutan contando cuentos de hadas dirigen los
medios de comunicación.
Notas de los
traductores
[1] Se refiere a la financiación del gigantesco déficit
estadounidense por parte de las economías asiáticas. Véase el
esclarecedor artículo “La hipótesis de Bretton Woods II”, de
Alejandro Nadal (La Jornada, México).
[2] Alusión histórica a la situación de dependencia en que quedó
Alemania durante la República de Weimar tras el Tratado de Versalles,
que se firmó en la ciudad francesa el 28 de junio de 1919 entre los
Países Aliados y Alemania y que puso fin oficialmente a la Primera
Guerra Mundial. Las condiciones que imponía dicho tratado limitaban
cualquier posibilidad de resurgimiento económico de Alemania a causa
de las reparaciones de guerra y de las restricciones a la industria
y el ejército alemán. Véase
La República de Weimar
[3] Ludwig Heinrich Edler von Mises (Lemberg, 29 de
septiembre de 1881 - Nueva York, 10 de octubre de 1973), fue un
economista y filósofo social austrohúngaro, considerado como uno de
los más importantes de la Escuela Austríaca de Economía. (Véase
http://es.wikipedia.org/wiki/Ludwig_von_Mises).
[4] El índice del dólar (dollar index), que ofrece una
indicación general del valor internacional del dólar estadounidense,
se obtiene promediando las tasas de cambio entre éste y seis divisas
fuertes del mundo (euro, yen, libra esterlina, dólar canadiense,
corona sueca y franco suizo) con respecto a una base de 100,00. Un
índice del dólar por encima de 100,00 significa que la
moneda estadounidense vale más en promedio que éstas, mientras que
un índice del dólar por debajo de 100,00 indica una debilidad de la
moneda del imperio. (Véase
http://www.akmos.com/main/forex/usdx.html, en inglés).
[5] El promedio de las oscilaciones (moving average) es
la media aritmética de los diferentes valores del índice del dólar
durante un período dado de tiempo. (Véase
http://en.wikipedia.org/wiki/Moving_average, en inglés).
[6] El índice direccional medio (average directional index),
cuyo resultado se expresa con la sigla DX, determina la fiabilidad
de la tendencia al alza o a la baja de una moneda e indica si existe
un movimiento o dirección de ésta en el mercado de divisas. (Véase
http://www.esignalcentral.com/support/futuresource/workstation/help/charts/studies/adi.htm).
[7] El 31 de mayo de 2007 el precio del oro era de 661,00 dólares la
onza, mientras que el de la plata era de 13,47 dólares la onza.
(Véase
http://www.gesmatic.com/sempsajp/precios.asp).
[8] El gobierno kuwaití ha optado por diversificar sus reservas de
divisas con una cesta de monedas, pero no ha especificado todavía
cuáles serán las que constituyan el 20%-25% restante.
(Véase
http://www.diariolibre.info/secciones/noticias/nota.php?id=3812)
[9] Se trata del negocio de divisas, en
inglés carry trade, en el que los grandes
inversionistas piden prestado dinero con la tasa de interés más baja
(usualmente el yen japonés, durante mucho tiempo al 0% de interés)
para recolocarlo a una tasa de interés más alta y embolsarse el
rendimiento.
[10] En el sentido de que hombres de su riñón como Hank Paulson, que
fue su último presidente, es el actual Secretario del Tesoro de USA
(cargo equivalente a lo que suele ser en América Latina un Ministro
de Economía). Otro, como Robert Zoelick, acaba de ser designado
presidente del Banco Mundial. Joshua Bolton es jefe de gabinete de
Bush. Robert Rubin, Secretario del Tesoro durante la presidencia de
Clinton, había sido, también, número uno de Goldman Sachs.
Jim Willie
CB tiene un doctorado en estadística y es analista de investigación
de mercados y pronósticos de ventas. Su sitio web es
www.GoldenJackass.com.
Se le puede escribir a
JimVillie@aol.com.
Germán Leyens es el decano de los
traductores de Rebelión.
Manuel Talens es miembro de
Cubadebate,
Rebelión y
Tlaxcala. Ambos agradecen a su compañero
Horacio Garetto la revisión de los conceptos económicos de esta
traducción.