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Felisa Miceli, la Ministra de Economía que guardaba mucho dinero dentro de una bolsa y la ocultaba en el baño de su despacho oficial.

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País bananero, si los hay, la economía de la república Argentina está en manos de Felisa Miceli, una mujer nombrada directa y especialmente por Néstor y Cristina Kirchner para manejar los dineros y las finanzas de los ciudadanos argentinos. Esta mujer, Miceli, guardaba importantes sumas de dinero en bolsas (o paquetes) dentro del armario del baño privado de su despacho oficial. Esta increíble historia sólo puede analizarse a la luz de los datos que informan acerca de la conducta del gobierno argentino durante estos cuatro últimos años: funcionarios encumbrados procesados por corrupción, compra no disimulada de voluntades políticas, extorsión a gobernadores provinciales, clientelismo en las contiendas electorales, campañas sucias de desprestigio, obsesiva lucha por concentrar poder, presión sobre la corte suprema para que calle y no no ordene investigaciones largamente postergadas, y muchas vergüenzas más.
 

010707 -  Fuente Perfil - Devolvé la bolsa, devolvé - Jorge Lanata

Magdalena: ¿Pero dejarlo en el baño...? ¿Usted dejaría plata en el baño?
Aníbal Fernández: Yo no, pero si usted quiere dejarla,
déjela… Yo no le puedo decir a usted…
M: Yo jamás lo
haría, para eso están los bancos. Por eso llama la atención.
AF: Yo tampoco, pero los datos que tengo son que consta en su declaración jurada y que forma parte de una compra de un bien inmueble…
M: Pero perdón: hoy día tengo entendido que por el impuesto al cheque no se puede pagar en efectivo la compra de un inmueble.
AF: Yo no lo sé. Le cuento lo que conozco y hasta donde conozco yo...
M: Convenga conmigo en que es rarísimo…
AF: Cuando me comentaron el hallazgo, me preocupé muchísimo de lo sucedido y lo hice saber. Después, la contestación que he tenido es la que le estoy contando a usted, y es público y notorio que son las explicaciones que da la ministra, yo no tengo por qué no creerlas… (Del diálogo entre Magdalena Ruiz Guiñazú y Aníbal Fernández, ministro del Interior, a las 7.18 del jueves, por Radio Continental.)

A las siete de la tarde del domingo 24, mientras el Gobierno rezaba para que Macri no superara la barrera del sesenta por ciento y el búnker del Hotel Panamericano estaba atestado de periodistas, pocos políticos dando la cara en la derrota y ningún personaje de la cultura, antes tan bien dispuestos a sonreír en los afiches, Felisa Miceli atravesó el lobby apresurando el paso hacia los ascensores. La acompañaba su inefable escudero, el vocero Silvio Robles, quien se interpuso entre los micrófonos y la ministra cuando le preguntaron por la bolsa.
—Es falso y erróneo –lanzó Robles, mientras la ministra esbozaba una sonrisa de compromiso.
Hubo empujones, nuevas preguntas, cables enredados en el piso y Robles que alcanzó a decir, antes de que se lo tragara el ascensor:
—En un rato vamos a sacar un comunicado oficial.
A las 20.03, la agencia Télam utilizó 289 palabras para fijar la posición oficial:
“La información es falsa y errónea, no hay ninguna bolsa misteriosa”.
“El dinero estaba en un armario y no en el baño de la ministra.”
“El lugar en que se encontró la bolsa y el monto son totalmente falsos. La custodia encontró en el despacho 100.000 pesos y 30.000 dólares, un dinero que pertenece a la ministra y que iba a ser utilizado para una operación inmobiliaria.”
Después, el mundo se les vino encima. Para ser falsa, la bolsa gozaba de bastante buena salud.

NADA DE ESTO SUCEDIÓ NI VOLVERÁ A SUCEDER
Según comentó Robles en privado a algunos periodistas, la bolsa no era de plástico sino de papel madera. Ese detalle y el monto parecen ser las únicas divergencias entre la versión oficial y la publicada el pasado domingo en estas páginas.
Sin embargo, analizándola punto por punto, la apresurada declaración oficial hace agua por todos lados:
1) La famosa “acta” suscripta por los policías de la Brigada de Explosivos y el mayordomo Lezcano nunca salió del Ministerio de Economía. La cúpula de la Brigada de Explosivos de las Federal se enteró del incidente a través de la tapa de PERFIL, porque los dos policías recibieron fuertes presiones de la custodia de Miceli y de su secretaria privadísima para callarse la boca, y así lo hicieron.
—Acá nadie se lleva copia del acta –les dijo Mariela–. Aquí no ha pasado nada.
Aún hoy, la Brigada de Explosivos no tiene copia alguna del acta en sus registros.
2) Dos fuentes del Ministerio volvieron a confirmar a PERFIL que el monto del dinero fue el informado en la pasada edición: 250 mil dólares. Perdón: en la bolsa había 140.000 dólares, 50.000 euros y 100.000 pesos. Doscientos treinta y nueve mil seiscientos treinta y un dólares americanos (US$ 239.631). La cifra real era injustificable, y se decidió blanquear una parte de la verdad. Lo que sucede es que, como la mayoría de los políticos ni siquiera puede justificar su dinero en blanco, tampoco “cierra” la cifra declarada oficialmente.
3) Según declaró en la tarde del viernes el mayordomo Lezcano ante Manuel Garrido, fiscal nacional de Investigaciones Administrativas, la bolsa (eso sí, de papel madera) fue descubierta en un mueble que se encuentra dentro del baño, y habitualmente está cerrado con llave pero, el 5 de junio, se encontraba abierto. Ante la Justicia, Lezcano negó la existencia de caja fuerte alguna en el despacho, pero mintió: hay dos cajas: una de ellas, en el despacho privado de Miceli, y otra en el escritorio de su secretaria. El mayordomo insistió en destacar la sorpresa propia y de los policías frente al hallazgo, pero no recuerda referencia bancaria alguna en las fajas de los billetes. Según el “acta”, los cien mil pesos estaban en un “envase (fajo) serrado (SIC, con ‘ese’, por lo que habría convenido que junto al dinero encontraran también un diccionario) y sellado indicando LOTE 38057 Banco 30”. Imaginando que la ministra aún tiene el dinero en algún otro baño, sería interesante averiguar qué es el “Banco 30” y si tiene allí cuenta corriente, o de dónde salió el efectivo, quién fue a retirarlo, en qué circunstancia, etc.
4) Como se verá más adelante, ni siquiera la cifra oficial se adapta al poder adquisitivo declarado de Miceli. Resulta curioso que el Gobierno asegure lo contrario basándose en su declaración jurada de 2006, que aún no ha sido presentada, ya que Abel Fleitas Ortiz de Rosas, el fiscal de Control Administrativo de la Oficina Anticorrupción, decidió ampliar el plazo de presentación de las declaraciones hasta fines de julio. En medio del temporal, Robles les prometió a varios medios detalles sobre la “operación inmobiliaria” pero nunca los proporcionó. ¿Felisa iba a comprar un departamento sin boleto? ¿Llegaría con la bolsa de cash a desparramar el dinero sobre la mesa?
5) Enemigo íntimo de Felisa, Julio De Vido pasó la semana sin dejar de sonreír:
—Ojo que yo no tengo nada que ver, ¿eh? –les dijo a varios periodistas–. El 5 de junio yo estaba en cama.
Su vocero, Alfredo Scoccimarro, no quiso ser menos:
—¿Viste que no somos nosotros los de las bolsas y las valijas? –bromeó con algunos colegas.
Un secretario de segunda línea de Casa de Gobierno –que no es enemigo de Felisa– le dijo a PERFIL:
—Habría que echarla, pero por boluda. Habría que sacar un decreto como el que sacaron para rajar a Madaro y a Ulloa, mal redactado, y echarla. La culpa es del marido, el Pacha, que es un irresponsable…
En términos más formales, la renuncia de Miceli fue pedida el jueves por el presidente del bloque del ARI, Eduardo Macaluse, y también se presentaron pedidos de informes ante el Ministerio del Interior por parte del radical Gerardo Morales y al Ejecutivo, del diputado PRO Esteban Bullrich.
La incierta excusa de la inmobiliaria, la inexistencia de boleto o referencia alguna, la sugestiva “caída” de la operación, no guardan vinculación alguna con la existencia de tanto efectivo. De haber sido cierto, en efecto, una propiedad puede comprarse sin entregar un cheque, ya que la intención de Alberto Abad, titular de la AFIP, de modificar la ley vigente que obliga a pagar con cheque toda operación superior a los mil pesos fue, por presión del lobby de las escribanías, exceptuada en el caso de las propiedades. Abad, sin embargo, no se ha dado por vencido y espera aplicarla a lo largo de 2007. Lo curioso de la cantidad de dinero refiere a su procedencia, ya que aun la falsa cifra oficial no puede ser justificada por la ministra Miceli en el marco de su declaración jurada.

LOS AHORROS DE FELISA
Felisa Josefina Miceli, DNI 10.325.086, CUIT 27-10325086-8, nacida el 26 de septiembre de 1952, divorciada, madre de Hernán, Javier y Gabriela Scheinkestel (de 24, 23 y 20 años), ingresó a la administración pública en enero de 1976. Según declaró al Estado bajo juramento en 2003, era propietaria de un Ford Orion, modelo 96, 45.330 pesos en efectivo y 2.300 en su caja de ahorros. Vive desde el ’99 en una casa de ciento cincuenta metros cuadrados ubicada en Saavedra, antes de llegar al cuatro mil de la calle Amenábar. Su domicilio fiscal está declarado en Correa 2035 y está registrada ante la AFIP con actividad en “Investigación y desarrollo experimental en el campo de las ciencias sociales”. Mantiene en estado normal sus cuentas con el Banco Nación y con American Express, y debe tener cierta debilidad por los electrodomésticos, ya que han consultado por sus antecedentes en los centros de información de crédito las sucursales de Bahía Blanca y Rosario de Frávega, y la tarjeta no bancarizada Confina.
En su declaración jurada de 2004, Felisa derivó parte de sus ahorros a la compra de acciones: $ 20.694 y $ 21.383, en papeles del Fondo de Inversión Pellegrini SA, del banco que presidía. En la última declaración presentada, Felisa cambió el auto –ahora es propietaria de un Peugeot 206 XT 2004– y tiene 76.273 pesos en la caja de ahorros. Su salario de ministro es de unos 7.981 pesos y el de presidente del Banco Nación ascendía a 7.246. En cualquier caso, resulta difícil imaginar cómo pudo, con sus ingresos públicos, reunir los 198.000 pesos de la bolsa oficial. Si se analizan las declaraciones juradas de su esposo, Ricardo Daniel Velasco (DNI 8.443.740), veremos el caso de un verdadero patriota: a estar de sus propias declaraciones desde 2003, Velasco se ha ido empobreciendo con la función, casi como San Martín o Belgrano. Quien se desempeñó como vocal del Ente Regulador del Gas, asesor del Banco Nación y consejero titular de Garantizar, Sociedad de Garantía Recíproca, llegó a la función pública desde su oficio de carpintero. Declara una pick up Chevrolet 95 y máquinas y herramientas de carpintería por 30.000 pesos, una casa en Vicente López de cien metros cuadrados y 26.000 pesos de valor, un galpón de 46.000 pesos y un departamento de 19.000. En su declaración de 2003, año de ingreso a la administración pública, el Pacha Velasco asegura ganar con la carpintería unos 42.000 pesos por año y tener 84.000 dólares en efectivo y 20.000 pesos en su caja de ahorros. Pero ya en 2004 la carpintería le dejó de rendir: sólo 14.000 pesos y menos ahorros. En su declaración de 2005 se empobreció aún más, aunque derivó parte de su dinero a la adquisición de Bonos DICA por $ 57.400 y Bonos TVPA por $ 8.980. Así las cosas, aun cuando fuera esta historia un nuevo triunfo del amor, tampoco los ahorros del Pacha le alcanzarían a Felisa para llenar la bolsa, suponiendo a la vez que hubieran estado a dieta durante todo el año pasado.

EL BOLSUS OPERANDI
Ayer, Lucas Colonna, enviado especial de La Nación a la reunión del Mercosur en Asunción, daba cuenta de que el escándalo de la bolsa aún no se había agotado: “Afuera del cuarto presidencial –escribió Colonna– no cesaban los cruces ya casi folclóricos entre algunos de sus ministros: algunos bromeaban sobre el hallazgo de una bolsa con dinero en el despacho de la ministra de Economía, Felisa Miceli, mientras otros destacaban el fuerte desconcierto de su par de Planificación Federal, ante la catarata de malas noticias en materia de suministro de gas y luz”. Disidentes K en Santa Cruz recordaban, sin embargo, un elemento que parece unir el agua y el aceite. La bolsa en el baño de Felisa tuvo antecedentes en el baño de De Vido. En una causa radicada en el juzgado federal de Comodoro Rivadavia, una disputa interna en la empresa vial Kank y Costilla dejó a la luz el pago de sobreprecios en la obra pública que contrataban. La hermana de uno de los socios declaró ante el juez que hubo pago de coimas y fue todavía más precisa: cada vez que uno de sus familiares “viajaba a Río Gallegos a cobrar las certificaciones de obras, tenía que ir al despacho del ministro Julio De Vido, ingresar al baño y dejar en el botiquín un sobre con el dinero”.
A media semana, cuando parecía que el tema de la bolsa iba a estallar y nadie podría controlarlo, un ciudadano particular presentó una denuncia solicitando que la Justicia investigara el asunto. El ciudadano es el abogado Miguel Bootello, quien representó a los vendedores de armas ecuatorianos en la causa por la venta ilegal de armas a Ecuador. Su esposa, Beatriz Casalnuovo, también es abogada y tiene un cargo gerencial en el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados. La causa, quiso el azar, cayó en el juzgado de María Romilda “Chuchi” Servini de Cubría.

INVESTIGACIÓN: J L / LUCIANA GEUNA
 


 

 

 
 
 
 

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