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300308 - La plata
de Santa Cruz, repatriada el miércoles, nunca llegó a Buenos
Aires. La cuenta de la tesorería provincial en el Banco Nación
no registró movimientos, y las autoridades se desvelan por la
ruta del dinero: debe pasar por la sucursal Nueva York del
Nación, donde los bonistas que quedaron fuera del canje de deuda
reclaman 11.000 millones. Por primera vez, un diario de alcance
nacional explica: 1) cómo fue el recorrido de los fondos; 2)
faltantes, imprecisiones, cobro de honorarios por el 47% de los
intereses; y 3) cuántos fueron los “teóricos” mil millones:
¿1.980 o 3.520? Las cuentas básicas de una cifra misteriosa.
Esta nota es ardua. Es ardua, ilegible y tediosa. Es una nota plagada de
números que serpentean, se pierden, reaparecen. Hay, en verdad, muy
pocos motivos para seguir leyendo esta nota y no cambiarla, por ejemplo,
por un buen cuento de Chéjov o Carver. La única razón por la cual
empecinarse en la lectura de esta nota tediosa es que tenga Ud. algún
interés por saber qué pasó con los fondos de Santa Cruz.
Es una historia de 500 millones de dólares, una cifra similar a la que
cobran, por año, todos los beneficiarios del Plan Jefes de Hogar en la
Argentina. O de 1.000 millones, el equivalente a 1.600.000 salarios
promedio en blanco. Bastante dinero, ¿no? Bueno, muy pocas personas
saben, exactamente, qué pasó con él.
EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS
En 1993 el entonces gobernador Néstor K cobró 535 millones de dólares en
concepto de regalías petroleras mal liquidadas por la Nación: 320
millones en bonos y acciones de YPF y el resto en efectivo. Por consejo
de Domingo Cavallo, K depositó el dinero en un banco de inversiones de
Nueva York, el Dean Witter Reynolds, que se fusionaría más tarde con el
Morgan Stanley. Casi todo el dinero estuvo, hasta 2001, depositado en
efectivo y, a estar de los intereses de la época, podría haber generado
dos tipos de rendimientos:
–“Money market”: cuando está en cash y sin moverse,
entre el 1,25 y el 1,75 anual.
–Plazo fijo: a tres años, por ejemplo, rendía entonces
entre el 6 y el 7% anual.
La única referencia concreta al devenir del dinero durante ese período
puede encontrarse en los presupuestos aprobados por la Legislatura
provincial entre 1995 y 2002, cuando señala año a año los recursos
provenientes de activos de la provincia en el exterior.
Lo de “referencia concreta” es, en verdad, una metáfora: los
legisladores levantaron la mano frente al monto total de los ingresos
sin preguntar jamás qué se hizo con él. Así las cosas, se sabe que:
-1995: (Ley 2.414) entraron 62 millones.
-1996: (Ley 2.455) 102 millones.
-1997: (Ley 2.478) 62 millones.
-1998: (Ley 2.516) 65 millones.
-1999: (Ley 2.518) 38,4 millones.
-2000: (Ley 2.540) 145 millones.
-2001: (Ley 2.564) 175 millones.
Para decirlo de otro modo: entre 1995 y 2001, mediante leyes del
prespuesto provincial, se habilitó el ingreso de u$s649.479.591
millones.
Aquellos ocho misteriosos años, sin embargo, vieron pasar mucho más
dinero: de los 535 millones iniciales, Kirchner invirtió en acciones de
YPF 290 millones, comprándolas a 19 dólares cada una.En 1999 las vendió
a u$s44,78 y ganó 670 millones de dólares. La suma del remanente de los
535 millones iniciales (245) más la ganancia posventa (670) asciende a
u$s915 millones.
La tasa libor (por London Interbank Offered Rate) superó en aquellos
años el 6% anual. Si, para calcular los intereses, se aplica esta tasa
interbancaria a un promedio del 4%, se llega durante nueve años a
329.400.000 dólares, lo que sumado a los 915 millones resulta en u$s1.244.400.000
(mil doscientos cuarenta y cuatro millones cuatrocientos mil dólares).
Una de las cuentas posibles, hecha por el ex senador radical Carlos
Prades, agrega los intereses de aquellos años anteriores a la compra de
acciones de YPF, lo que suma rendimientos por 58.800.000 dólares y eleva
la suma a un total de 1.548.200.000 dólares (mil quinientos cuarenta y
ocho millones doscientos mil dólares).
La cifra aportada por Prades no es muy distinta de la que surge de un
excelente informe publicado por el diario Río Negro hace algunas semanas
con la firma de Javier Lojo: “Considerando un conservador índice de
mercado –escribe Lojo–, la cifra puede haber llegado a 1.980 millones en
un fondo de inversión. Y un hábil operador podría haber hecho trepar esa
cifra hasta los u$s3.520 millones”.
Fue, aquella primera, una época agitada: en 2000, Aldo Ducler, futuro
ministro de Palito Ortega presidente, fue multado en Estados Unidos por
lavar dinero del Cartel de Juárez. El MA Bank, su banco en las Islas
Caimán (en realidad un apartado postal, el 707 West End Road) tenía unos
10 millones de dólares de los fondos de Santa Cruz.
En septiembre de 2001, dos contadores de Arthur Andersen y Paget Brown,
vecinos de Caimán, negociaron en el Hotel Emperador con Carlos Sánchez
Herrera en nombre de Néstor Kirchner, quien reconoció que el dinero era
de la Provincia. Herrera fue nombrado por K procurador general del
Tesoro y renunció cuando se supo que había sido el abogado defensor de
Juan Sassiain, jefe de la Policía durante la dictadura.
El atentado a las Torres Gemelas vuelve a desviar en 2001 el destino de
los fondos: el dinero llegó a Europa de la mano de Alfredo McLaughlin,
ex ejecutivo del Deustche Bank, a la sucursal del Morgan Stanley en
Luxemburgo. McLaughlin fue nombrado luego secretario de Finanzas de la
gestión Felisa “Bolsa” Miceli, y renunció, no sin antes avalar el pago
del Estado al Grupo Greco.
Para Lojo, en estos años “es donde se registran las mayores pérdidas de
los activos santacruceños”. Según datos extraoficiales existían 720
millones a fines de 2002 en diversas cuentas suizas (que habían sido 840
millones entre 2000/2003), pero para el cierre de 2003 se informó que
los activos eran de 534 millones. Trescientos seis millones menos.
Otro dato curioso: el 17 de marzo de 2003, en el mes previo a las
elecciones, la provincia de Buenos Aires depositó en la cuenta del
Credit Suisse 60 millones de dólares. Consultado en su momento por este
equipo, Felipe Solá negó tener conocimiento del hecho.
EL TRIBUNAL DE CUENTOS
“Esta legislatura va a terminar aprobando hoy una rendición de fondos
que ha sido manejada de manera personalísima durante muchos años en el
exterior, en forma arbitraria porque nunca se rindieron cuentas, donde
nunca nosotros ni siquiera hemos podido ver un papel; me animaría a
decir que la mayoría de los que están acá cuando se elevó este proyecto
no han visto los comprobantes; de los contrario, deberían haber
acompañado, por lo menos, documentación de los fondos que hoy están en
el exterior… que nos muestren algo, siquiera”. (Versión taquigráfica,
exposición del diputado Muñiz, por la minoría, el 27 de noviembre de
2003.)
El segundo capítulo de los fondos tiene más números pero, también, pocas
certezas. El expediente “Kirchner Néstor y otros s/apología del crimen,
defraudación contra la administración pública, abuso de autoridad,
violación de los deberes de funcionario público y malversación de
caudales públicos” nació en Buenos Aires y murió en Río Gallegos de
muerte judicial dudosa.
El juez Santiago Lozada, un cordobés que llegó a la Magistratura de la
mano del actual secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, cerró la
causa. Lo apasionante del caso, más allá del hecho en sí, es que al día
de hoy los argumentos del juez para haber tomado esa decisión son
secretos. La ley señala que un fallo firme debe hacerse público a
requerimiento de cualquier ciudadano, pero en este caso Lozada decidió
esconder su sentencia, incluso, del fiscal Andrés Vivanco.
Cuando, hace algunas semanas, el mismo juez archivó un pedido del mismo
fiscal, se transformó en un perro mordiéndose la cola: en los
considerandos del archivo argumenta su decisión “como resolví
anteriormente”, sin que nadie sepa, anteriormente, qué resolvió.
Al eterno reclamo del fiscal se le sumó ahora otro de la diputada por la
CC Patricia Bullrich, quien también tramita una presentación ante la
Comisión Interamericana. La segunda denuncia presentada por Vivanco se
basa en datos técnicos aportados por el contador Pisani, vocal en
minoría del Tribunal de Cuentos, en la que pidió indagatoria a Néstor
Kirchner, Héctor Icazuriaga, Sergio Acevedo y Carlos Sancho. Vivanco
aportó, a título de ejemplo, diversas irregularidades, año a año:
2003:
–Faltante de u$s1.174.863 dólares en la “renta por tenencia de bonos”.
Posible peculado.
–Falta de fecha en la que se concretó la transformación de bonos en
acciones de YPF. Posible malversación.
–Falta de fecha de una “venta obligatoria de acciones por u$s15.206.015.
Posible malversación.
–No se indica fecha de compra, precio y origen del dinero para adquirir
1.298.000 acciones de YPF. Posible malversación.
–Imprecisiones sobre depósitos en fondo de inversión Morgan Stanley en
Luxemburgo. Faltan fecha, plazos, intereses, condiciones. Posible
malversación, peculado e incumplimiento de deberes.
–No obra información contable del traslado de capitales a Suiza. Posible
malversación.
2004:
A inicios de ese año se decidió concentrar el 100% de la inversión en el
banco Crédit Suisse, la mitad en plazos fijos de corto plazo y la otra
mitad en Notas del Tesoro de los Estados Unidos. Se omite presentar la
registración contable. Posible incumplimiento de deberes.
–No se adjuntan contratos que indiquen el nivel de gastos declarado.
–Los honorarios del asesor de cartera (214.240 dólares) alcanzan el
47,5% de los intereses ganados (451.018 dólares) sobre una inversión de
50.437.321 dólares. Posible peculado.
2005:
–No hay ninguna rendición de cuentas sobre el fideicomiso de u$s38.598.000,
decreto provincial 393/05, “garantía de préstamo proyecto Construcción e
Instalación de una línea de fabricación de Clinker de Cemento Pórtland
en Pico Truncado”.
–No se puede justificar la diferencia entre el valor declarado al origen
de los Bonos de la Provincia de Tucumán de u$s1.594.000 y el valor
residual de u$s341.571 y los bonos canjeados Consadep por 414.398.
Posible malversación.
En general y sobre los ejercicios 2003, 2004 y 2005, Vivanco observa que
el Tribunal de Cuentos “nunca aprobó los informes sobre saldos remitidos
por el Poder Ejecutivo Nacional, sino que se limitó a certificar los
mismos”.
En la mañana del 24 de mayo de 2007, el presidente Kirchner le dice en
una entrevista por Radio Continental a Magdalena Ruiz Guiñazú: ”Los
fondos ya están repatriados. Están en el país en títulos y bonos. Los
puse a resguardo, aunque los podría haber gastado”. La versión era, al
menos, singular: los fondos seguían estando en Suiza, bajo la
administración y custodia del Banco de Santa Cruz, en Paradeplatz 8,
Zurich, Río Gallegos.
TODO PUEDE SER PEOR
Mientras Néstor Kirchner fue gobernador de la provincia, la mayoría de
los fondos fueron depositados a su nombre. Al asumir la Presidencia de
la Nación, la titularidad del depósito pasó a la provincia de Santa
Cruz. Desde la supuesta “repatriación” durante el gobierno de Acevedo
(cuando de los teóricos 521 millones sólo se trajeron 100 que se
invirtieron en la compra de BODEN) el dinero estuvo en un fideicomiso a
cargo del Banco de Santa Cruz, tal como consta en un informe presentado
por el mismo banco ante el Tribunal de Cuentos firmado por el gerente
general del banco y miembros del estudio contable Pistrelli, Henry
Martin y Asociados. La situación de los fondos al 31 de diciembre de
2006 era:
-Notas del Tesoro de EE.UU. u$s256.704.228.
-Letras del Tesoro de EE.UU. u$s132.883.832.
-Títulos en deuda pública argentina u$s89.999.972.
-Total en dólares, u$s479.592.961.
A los que deben agregarse, en dólares, 38.888.528 en diversos bonos
(Mendoza 2018, Formosa, Par 2038, etc.). Eso da un total, certificado
por los organismos competentes, de u$s518.481.489.
Finalmente, el pasado miércoles 26, en plena crisis del campo, el
gobernador Daniel Peralta volvió a anunciar la repatriación de los
fondos: 380 millones de dólares de un total no especificado que, se
supone, se irá trayendo en cuotas.
Al cierre de esta edición, la única cuenta de la provincia en el Banco
Nación, a nombre de la Tesorería Provincial de Santa Cruz, no registró
movimiento alguno. Los fondos siguen en Suiza. El vocero del banco,
Ángel Coraggio, a la pregunta de si tenían o no depositados los fondos,
respondió:
–Esa información la tienen que dar en la Gobernación de la provincia;
nosotros no estamos autorizados. Debemos mantener el secreto bancario.
¿Por qué el anuncio fue anterior al traslado? Hay una respuesta posible;
recién después de anunciarlo, el Gobierno advirtió un pequeño
inconveniente: el Crédit Suisse, para transferir el dinero, debe hacerlo
en dólares a un banco corresponsal del Nación, en este caso la sucursal
de Nueva York del banco argentino.
Patricio Suárez Bayo, el gerente de carrera en Manhattan, pasó la semana
en línea directa con las autoridades de Buenos Aires y sin conciliar el
sueño: ¿qué pasa si la Justicia norteamericana decide embargar la cuenta
mientras el dinero viaja desde Zurich a Buenos Aires vía Nueva York?
Hay algo peor que la incertidumbre de los fondos, y son los hold outs
norteamericanos, los bonistas que quedaron fuera del arreglo con el
gobierno argentino. Reclaman once mil millones de dólares. Los tenedores
principales son los fondos de inversión Ellis y Dart, que accionaron
legalmente solicitando la devolución de una cifra de entre 4 y 5 mil
millones.
La estrategia del gobierno K de mantener en vigencia constante la Ley de
Emergencia Económica no refiere sólo a evitar el aumento de tarifas;
también permite que el país pueda pagar sus deudas con retraso con los
bonistas que quedaron fuera del canje y con los acreedores del Club de
París. Los jueces norteamericanos consideraban, en 2002, a la Argentina
como un país quebrado. ¿Lo seguirán haciendo ahora, con 50.500 millones
de dólares de reservas?
INVESTIGACIÓN: J L /LUCIANA GEUNA/JESICA BOSSI
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