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110608 - Perfil - Mortalidad infantil en
Tucumán y el diccionario
La mortalidad fetal en Tucumán triplicó la estadística nacional.
Alperovich cree que insultándome podrá desviar el efecto de la
noticia.
“Lanata es un infame. Está en contra de la provincia”,
dijo ayer el gobernador de Tucumán, José Alperovich. Si nos
ponemos estrictos, “infame” tiene dos significados:
–Que carece de honra, crédito y estimación.
–Muy malo y vil en su especie.
Con respecto al punto dos, no creo ser el peor de los lanatas de
mi especie.
Sobre el primero, nunca he sido condenado por delito alguno
(tampoco el de injurias) de modo que se supone que tengo
“honra”; he vuelto a tener “crédito”, rehabilitado de mi quiebra
por el juez competente, luego de demostrarse que seguí todos los
pasos legales, y sobre la “estimación”, tengo demasiados –no se
preocupen, no voy a enumerarlos– premios, diplomas,
reconocimientos, etcétera, etcétera, etcétera.
De modo que me permito pensar que, en el fondo, Alperovich, al
decir eso, no hablaba verdaderamente de mí. Ésa fue su original
manera de desmentir la tapa del lunes de este diario, en la que
se informó que
“en Tucumán, los nacidos con un peso inferior a 500 gramos son
anotados como nacidos muertos”. La mortalidad fetal en
Tucumán, en 2006, triplicó la estadística nacional. “Llama la
atención que Tucumán registre 158 defunciones fetales con menos
de 500 gramos de peso, cuando Santa Fe, en el mismo período,
tuvo 86, Córdoba 20 y Buenos Aires 90”, afirmó a Crítica de la
Argentina la DEIS (Dirección de Estadísticas e Información de
Salud de la Nación).
Alperovich cree que insultándome podrá desviar el efecto de la
noticia. Suena hasta simpática la lucha de este hombrecito
contra los números, ¿no? Y lo sería, de no estar hablando de
vidas de niños. Alperovich dice que estoy en contra de Tucumán y
pienso de inmediato en Barbarita Flores, la chica que lloró de
hambre en Día D. También en la campaña que hace un año hicimos
en la radio para llevar zapatos a las escuelas de Tucumán.
El 42% de Tucumán, cuatro personas cada diez, está bajo la línea
de pobreza. El 14% vive debajo de la línea de indigencia, son “subpobres”.
La situación más crítica se verifica entre los tramos de 0 a 14
años, donde los subpobres llegan al 36 por ciento. Ésa es la
provincia que Alperovich gobierna hace cinco años, en los que
pudo reformar la Constitución para ser reelecto pero no alcanzó
a alimentar con dignidad a sus habitantes. En mi barrio, a eso
se lo llama “hijo de puta”. El gobernador puede buscarlo, claro,
en el diccionario.
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