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1105 -
Una visión objetiva sobre la naturaleza y perspectivas de los servicios
secretos venezolanos durante la radicalizada gestión de
Hugo Chávez,
permite
conocer la sorprendente doctrina de "Defensa integral de la Nación" que
implementa el régimen venezolano para enfrentar mediante una guerra
asimétrica, una hipotética invasión directa de
EE.UU o una agresión
promovida por dicha potencia; igualmente, se explora la influencia de Cuba
en la reforma de la inteligencia venezolana, en medio de los esfuerzos por
desarrollar un "socialismo venezolano del Siglo XXI" y de una alianza
estratégica del eje Caracas-La Habana, ante quien consideran una amenaza
común: EE.UU..
¡Patria o muerte! ¡Viva el Che Guevara, Carajo! ¡Al socialismo del Siglo
XXI! Lemas del Presidente Chávez, en el mitin contra la
IV Cumbre de las Américas
(Mar del Plata, Argentina - Noviembre del 2005).
Con una mirada retrospectiva hacia los inicios de la Dirección de los
Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip), encontraremos que en marzo
de 1969, la Dirección General de la Policía (Digepol), se transformó en la
Disip durante la gestión del Presidente Rafael Caldera, dependiendo del
Ministerio de Relaciones Interiores, aunque el cambio de nombre tuvo la
intención verdadera de enterrar el nefasto recuerdo que había dejado la
Digepol, como temible policía política. Acto seguido, la Disip sirvió como
punta de lanza de operaciones contra el régimen cubano y grupos marxistas
en
la zona del Caribe.
Y es que la Disip, fue organizada bajo una fuerte influencia de la Agencia
Central de Inteligencia (CIA) de EE.UU. y del servicio secreto israelí
(Mossad), mediante cuadros formados por cubanos anticastristas que
llegaron
a dirigir los Departamentos de Acciones Inmediatas y de Investigaciones de
la Disip, donde se albergó equipos de operaciones especiales, como el
"Grupo
de los anillos negros", dedicado a perseguir, chantajear y asesinar a
opositores políticos; pese a ello, la Disip continuó siendo empleada como
instrumento represor, por los sucesivos gobiernos venezolanos, al punto
que
llegó a celebrar su aniversario en dos fechas distintas, dependiendo del
partido político que ocupara el poder (Acción Democrática o Copei)
¿Fuerzas del orden o del desorden?
Venezuela padece una proliferación de fuerzas de seguridad que causa
conflictos y duplicación de funciones en tres niveles: a escala nacional
opera el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas
(Cicpc), responsable de las investigaciones criminales, servicios forenses
y
otras áreas como tráfico de drogas; la Disip al igual que la Cicpc, es un
cuerpo adscrito al Ministerio del Interior y Justicia, como principal
servicio secreto nacional que también interviene en asuntos policiales.
A la vez, hay una entidad policial militarizada, como la Guardia Nacional,
encargada de la seguridad en áreas sensibles: aeropuertos, carreteras,
fronteras nacionales, zonas de producción de petróleo o minería, cárceles
y
la represión del contrabando. La Dirección General de Inteligencia Militar
(Dim), es parte del Ministerio de Defensa y conduce operaciones de
inteligencia para la seguridad nacional en las fuerzas armadas, pero
además
actúa en algunos casos criminales.
A ellos se añaden 95 cuerpos de policía en el país, de los cuales 71 son
policías municipales y 24 estadales, gobernados por sus propios estatutos.
La Policía Metropolitana (Pm), es la principal fuerza urbana del país y
sólo
en Caracas, operan 10 fuerzas diferentes: junto a la Pm, tienen organismos
de seguridad los municipios caraqueños de Libertador, Chacao, Baruta, El
Hatillo, Sucre, entre otros.
Esta superposición de fuerzas del orden y la carencia de un mando
unificado
en el ámbito de la inteligencia nacional, se complica todavía más por la
aparición de grupos de movilización social paragubernamental entrelazados
mediante la "Red nacional de los círculos bolivarianos" del Movimiento
Bolivariano Revolucionario, inspirados en los cubanos, "Comités de defensa
de la revolución"; actuando como una red de inteligencia paralela que
brinda
información a los servicios secretos y fuerzas de seguridad, sobre una
presunta conspiración para desestabilizar al gobierno y eventuales planes
de
magnicidio contra el Presidente Hugo Chávez.
Más inquietante aún, es la presencia de equipos de operaciones especiales
interagenciales (Dim, Disip, Cicpc y Guardia Nacional) que actúan
encapuchados, fuertemente armados y en vehículos sin identificación,
llegando hace unos meses incluso al asesinato de tres estudiantes
desarmados
en una zona de Caracas. Y no obstante que el crimen fue condenado por el
Presidente Chávez, evidencia los excesos cometidos por los cuerpos de
inteligencia y seguridad, que a menudo son incriminados por efectuar
detenciones arbitrarias, hacer uso excesivo de la fuerza y espiar a la
oposición.
Adicionalmente, no sólo hace falta una ley de inteligencia nacional, sino
que encima, el Parlamento carece de una comisión específica para
supervisar
el funcionamiento de los servicios secretos dentro del Estado de derecho,
aunque sí existe una comisión congresal permanente de "Defensa y
seguridad",
pero con poca disposición para investigar temas que afecten al gobierno.
La complicada reforma de la Disip
Dado el contexto nacional e internacional de aguda confrontación política,
por el que atraviesa la administración Chávez, es lógico que se haya
fijado
el objetivo de robustecer sus servicios secretos, como una herramienta
para
afianzar la seguridad nacional, pero también para el sostenimiento de un
gobierno como el venezolano, que se ha abierto múltiples y simultáneos
frentes de conflicto y tiene un enemigo declarado muy poderoso en EE.UU;
ante lo cual, incluso se ha creado una nueva doctrina de "Defensa integral
de la Nación", que demandará un replanteamiento en la misión de los
servicios secretos.
¿Una misión imposible?
El actual jefe de la Disip, general del ejército en actividad, Henry
Rangel
Silva, asumió el cargo en junio del 2005 y es oriundo del Estado de
Trujillo, graduado en ingeniería de sistemas, antes se desempeñó como
"Viceministro de vivienda" y "Director del consejo nacional de la
vivienda";
pero sus detractores lo recuerdan por que durante el proceso electoral del
2004, siendo comandante del Regimiento de Comunicaciones del Ejército, un
soldado a su mando que resguardaba un centro de votación, mató a la
ciudadana Katerina Blanco, en un confuso incidente.
La reforma de la Disip -que pasaría a llamarse "Dirección nacional de
inteligencia" y se trasladará a un nuevo local donde se invertirá 5.5
millones de dólares en su adquisición e implementación- ha sido anunciada
hasta en cuatro ocasiones durante la gestión de Hugo Chávez, por sus jefes
militares anteriores: Jesús Urdaneta, Carlos Aguilera, Eliécer Otaiza y
Miguel Rodríguez; sin embargo en esta oportunidad, el proceso de cambio ya
está en marcha, aunque todo indica que será un duro reto para el general
Rangel Silva consolidarlo, ya que él mismo fue nombrado, tras la
destitución
de su antecesor, debido a un escándalo suscitado por la fuga del
narcotraficante colombiano y colaborador de las Farc, José Corredor
Ibagué,
alias "El Boyaco".
Corredor Ibagué escapó en junio del 2005, burlando seis anillos de
seguridad
en "El Helicoide", sede principal de la Disip ubicada en la Roca Tarpeya
(Caracas), donde estaba recluido desde el 2004, luego de ser arrestado por
fuerzas antidrogas venezolanas y la DEA de EE.UU.; pero lo más grave, es
que
varios agentes de la Disip, han sido acusados por las autoridades, de
haber
recibido unos 3 millones de dólares para facilitar la huida del criminal,
cuya extradición había sido solicitada por el gobierno de Bush.
En esa coyuntura, el nuevo jefe de la Disip desarrolla desde julio del
2005,
una política institucional orientada a "plasmar una organización moderna,
eficiente, proactiva y cohesionada, fundamentada en las cualidades éticas
y
morales, en el patriotismo, el ideario bolivariano y la profesionalización
de su talento humano", que contribuya a garantizar la seguridad, la
defensa
y el desarrollo integral de la "República Bolivariana de Venezuela". Mas
allá de la retórica, lo concreto es que las modificaciones anunciadas han
causado gran expectativa e inquietud en la comunidad de inteligencia.
El régimen de Chávez intenta que la Disip se dedique a la seguridad del
Estado, reconociendo que con el paso del tiempo ha adquirido excesivos
roles
que están muy alejados de lo que es el trabajo de inteligencia estratégica
y
contrainteligencia para la seguridad nacional; en consecuencia, las
actividades policíacas de la Disip, podrán ser asumidas por el Cicpc y
otros
entes policiales regionales.
Luego de diseñar el perfil de los funcionarios de la "nueva" Disip, se
prevé
depurar al personal y reducir algunas direcciones, principalmente en el
ámbito operativo y en menor medida en el de análisis; siempre conservando
a
los cuadros más experimentados no ligados con acciones dolosas y que hayan
demostrado profesionalismo así como eficiencia en el cargo, ya que ningún
servicio secreto prescinde de esta clase de personal en forma masiva sin
menoscabar gravemente su operatividad, por cuanto el proceso de su
formación
y capacitación es muy difícil y lento, debido a las características
especiales del trabajo de inteligencia, al tiempo que la adaptación del
personal nuevo a la idiosincrasia institucional de los servicios secretos,
es complicada.
En todo caso, los trabajadores excedentes serán reubicados en otras
instituciones estatales de seguridad, para su reclasificación o cese
definitivo respetando los derechos laborales. Otra circunstancia que
obliga
a poner mucho interés en el personal, es conocida a nivel internacional y
fue confirmada ante el Congreso por el ex jefe de la Disip, Carlos
Aguilera:
los agentes secretos venezolanos son vulnerables a ser reclutados por
entidades privadas o gubernamentales nacionales y extranjeras, debido a la
corrupción y a la ausencia de una ley de inteligencia que enmarque su
labor.
A propósito, con un visible escepticismo los críticos del gobierno
manifiestan que la reforma de la Disip servirá para que el régimen
chavista
afiance el control total del organismo, colocando a oficiales del Ejército
y
partidarios incondicionales en cargos directivos y puestos claves,
facilitando igualmente, una peligrosa injerencia de la Dirección General
de
Inteligencia de Cuba.
Por lo pronto, recortes presupuestarios aplicados por el régimen de Chávez
en la partida de "gastos secretos", a raíz de objeciones planteadas desde
la
Contraloría General de la República, provocó que la Disip modificara su
"Plan Operativo Anual 2005" y redujera su capacidad de respuesta operativa
y
funcional, dificultándole por ejemplo, la adquisición de software para los
sistemas de seguridad y comunicaciones, así como otros equipos para
potenciar la plataforma tecnológica.
Logros en medio de la inestabilidad
En esencia, el proyecto: "Reestructuración, para la modernización y
transformación institucional de la Disip", comprende la renovación del
sistema de comunicaciones, adquisición de nuevos equipos de inteligencia
tecnológica, desarrollo de laboratorios de investigaciones propios,
actualización del parque computacional, interconexión de las brigadas
territoriales y alcanzar un elevado nivel de interoperatividad con los
otros
cuerpos de seguridad del Estado.
En paralelo, la Disip trabaja en la redefinición de la estructura
organizativa, con el objeto de mejorar los salarios y seguridad social, la
eficacia y el profesionalismo del personal, apuntando a un nuevo modelo de
servicio secreto nacional, que garantice óptimos resultados en materia de
inteligencia estratégica y contrainteligencia para la seguridad del
Estado;
en esa ruta, la agencia formuló proyectos como: Red de comunicaciones
Tetra-Disip,laboratorio de criminalística y equipamiento electrónico,
comunicacional y aeronáutico, unido a la automatización de los procesos de
administración y personal.
Consciente que uno de sus puntos más débiles es la fuga y venta de
información, la Disip pone énfasis en perfeccionar los sistemas
tecnológicos
de información y comunicación que permitan, por un lado, la prevención y
detección de la infiltración electrónica y la salida de información; y por
el otro, proveer una interconexión con las "Bases regionales de apoyo a la
inteligencia y contrainteligencia" y demás cuerpos de seguridad.
En otro plano e intentando reforzar la autoestima del personal de la Disip
y
cambiar la actitud de desconfianza y hasta temor, que subsiste en muchos
sectores de la sociedad respecto a dicho servicio secreto, desde el 2001,
la
División de Bienestar Social de la entidad, realiza acciones cívicas en
barrios urbanos pobres (atención médica, infraestructura básica y mercados
populares), proveyendo asimismo, técnicas de planificación y asesoría
jurídica, para ejecutar proyectos de desarrollo comunal con recursos del
Ministerio de Salud y de Desarrollo Social.
En los rubros: "Acciones de inteligencia, investigación criminal y
contraterrorismo", la Disip ejecutó durante el último año, operativos en
la
vital industria de hidrocarburos, gracias a su "Brigada Petrolera"; del
mismo modo, rescató a diversos ciudadanos secuestrados en los Estados de
Apure, Barinas, Zulia, Táchira, Portuguesa, Lara y Aragua; mientras
incautó
mercancías de contrabando y explosivo tipo C-4, dinamita y detonadores;
habiendo allanado en el Estado Zulia, un local del partido Movimiento al
Socialismo, requisándole material que lo vincularía con el Frente
Guerrillero Bolivariano.
Confirmando su inclinación hacia lo operativo antes que a lo estratégico,
la
Disip ha neutralizado grupos de ultraderecha conformados por oficiales de
la
Policía Metropolitana y civiles armados, que pretendían atacar una marcha
cívica en Caracas, para adjudicarle la responsabilidad al gobierno
nacional
y más tarde intervino un campamento al Sur de Caracas, haciendo fracasar
un
supuesto plan para desestabilizar al país, con la participación de
paramilitares colombianos. Por si fuera poco, confiscó más de dos
toneladas
de cocaína en el Estado Guárico, frente al Mar Caribe, en el Aeropuerto
Simón Bolívar, Maiquetía y en otros lugares.
Coadyuvando a reforzar el trabajo de inteligencia nacional, por su parte
el
gobierno venezolano, sigue impulsando el "Sistema de vigilancia del
Orinoco
y Amazonía" (Sivoram) -interconectado al "Sistema de vigilancia de la
Amazonía del Brasil" (Sivam)- que proveerá de información a la Disip y a
otros servicios de seguridad nacional, para vigilar la frontera a fin de
detectar y neutralizar incursiones de guerrilleros, narcotraficantes,
contrabandistas de armas, paramilitares y mineros ilegales.
Adicionalmente, después de firmar el acuerdo con la República Popular
China
para la adquisición del satélite comunicacional "Simón Bolívar"
(funcionará
desde el año 2008), destinado a lograr un "manejo absoluto y seguro de la
información" en las áreas de telefonía, transmisión de datos y acceso a
Internet; el Presidente Chávez anunció la compra de un segundo satélite
"de
observación y monitoreo territorial" y la construcción de un centro de
control satelital en Venezuela, que sin duda le otorgará una ventaja
estratégica frente a los países de la región.
La Disip y sus recursos humanos
Como un caso destacable en Latinoamérica y remontando una aparente
inestabilidad institucional, la Disip ascendió en los últimos meses a 265
funcionarios y reclasificó a 65 de ellos; en simultáneo y dentro de una
activa política orientada a incentivar los recursos humanos, se
adjudicaron
-a través de un fondo estatal- 99 viviendas al personal de la Disip, en
los
Estados de Aragua, Carabobo, Barinas y Portuguesa.
Al mismo tiempo, unos 400 integrantes del organismo y sus familias,
recibieron jornadas de salud y nutrición, reforzadas por la suscripción de
un contrato con la compañía de seguros, "GEH Asesores Integrales de Salud"
y
otro de afiliación a la proveedora de medicamentos, Locatel; en esa misma
senda, la Disip siguió pagando primas por riesgo fronterizo al personal
operativo en áreas especializadas de despliegue táctico.
Finalmente privilegiando la capacitación constante, 484 integrantes de la
Disip, recibieron cursos de pre y postgrado en la Universidad Santa María;
Universidad Nacional Abierta; Instituto de Altos Estudios de la Defensa
Nacional; Universidad Simón Rodríguez; Escuela Nacional de Hacienda
Pública;
Instituto de Estudios Superiores Administrativos; Universidad Central de
Venezuela y el Instituto Universitario de Policía Científica, entre otros.
Conjuntamente, pilotos y técnicos aeronáuticos, así como oficiales de
contrainteligencia, son capacitados en la Federación Rusa, Cuba y España.
Convulsión en el frente interno y externo
Cabe recordar, que un reciente informe de Amnistía Internacional
recomienda
a Venezuela, vigorizar la administración de justicia y acabar con la
impunidad; despolitizar a las fuerzas armadas y de seguridad (ante una
extendida militarización de la administración Chávez); garantizar la
libertad de expresión y el derecho a la información y abordar las causas
subyacentes de la crisis política, es decir, la pobreza y la marginación;
haciendo un llamado para que todos los sectores sociales, incluidos el
gobierno y la oposición, participen en este programa de derechos humanos a
fin de salvaguardar el Estado de derecho.
También arrecian las denuncias de grupos antagónicos del gobierno, sobre
la
presunta existencia de unos 300 consejeros militares, políticos y de inteligencia cubanos en Venezuela, entre los 12,000 médicos cubanos que
han
llegado al país en una misión denominada "Barrio Adentro", de asistencia a
los suburbios pobres, a los que se añaden técnicos deportivos, agrícolas y
maestros, a cambio de unos 70 mil barriles diarios de petróleo que provee
Venezuela a Cuba a precios subsidiados. Según esta versión, los
"consejeros"
estarían liderados por el agregado militar de La Habana en Caracas, el
Capitán de la Marina cubana, Sergio Cardona, y bajo su comando,
adicionalmente dirigirían la guardia presidencial de Chávez y asesorarían
a
los Círculos Bolivarianos.
Otros políticos, periodistas y analistas, están convencidos que en la
Embajada de
Cuba en Caracas, trabaja un equipo con expertos en
planificación
y movilización política a favor del régimen de Chávez, dirigido por Felipe
Gil Chamizo, Consejero Político de la Embajada cubana, uno de los más
importantes analistas del Área de América del Comité Central y de los
servicios secretos de Cuba, muy vinculado a la izquierda latinoamericana,
las organizaciones del Foro de Sao Paulo y el Foro Social Mundial.
En lo concerniente a la Sociedad Interamericana de Prensa (Sip), ésta
expresa su repudio a "la conducta autoritaria del gobierno venezolano
orientada a coartar las libertades democráticas, que deteriora el Estado
de
derecho y por esa vía restringe gravemente la libertad de expresión". En
consecuencia, la Sip exhorta a la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos y a su "Relatoría para la libertad de expresión" en la OEA, a
mantener una permanente vigilancia sobre la administración Chávez.
Ante estos juicios de valor que ponen en duda la libertad de expresión, es
pertinente mencionar una realidad: Venezuela tiene 15 periódicos a nivel
nacional (14 en Caracas y 1 en Maracaibo); 77 diarios regionales; 89
revistas y periódicos semanales; 34 corresponsales extranjeros; 47
agencias
de noticias de radio y televisión nacionales e internacionales; 344
estaciones comerciales y 150 emisoras de radio comunitarias de FM y AM; 31
canales de televisión, 23 de ellos en el interior del país. Tanto los
medios
oficiales como los privados están fuertemente politizados y casi todos los
principales diarios son contrarios al gobierno de Chávez, con excepción de
uno en Caracas, que goza de ingente publicidad estatal.
Por otro lado, las inculpaciones no cesan: la administración Bush y
ex-presidentes defenestrados que están sintonizados con la política
exterior
de EE.UU. como Lucio Gutiérrez (Ecuador) y Sánchez de Lozada (Bolivia),
denuncian sin exponer pruebas, que el gobierno de Chávez tiene vínculos
con
el terrorismo internacional y financia grupos radicales en Ecuador, Perú y
Bolivia. La verdad, es que el gobierno chavista ha retado a EE.UU.,
comprando armas defensivas a Rusia y España, cuestionando la política de
EE.UU. ante la comunidad internacional, estrechando lazos con Fidel Castro
y
realizando visitas de Estado a Siria, Libia, Irak e Irán para firmar
tratados de cooperación.
En respuesta, el gobierno de EE.UU. bloquea la venta de armas de Israel,
España y otros países hacia Venezuela; promueve y apoya movimientos que
enfrentan al régimen de Chávez, mediante tres instituciones privadas
norteamericanas que operan desde Caracas con un fuerte financiamiento:
Development Alternatives Incorporated, International Republican Institute,
National Democratic Institute y el poderoso National Endowment For
Democracy.
En este clima tormentoso, el gobierno venezolano rompió relaciones con la
DEA (agencia antidrogas de EE.UU), tras denunciar en agosto del 2005, que
sus agentes realizaban operaciones de espionaje contra el Estado
venezolano,
bajo la cubierta del combate al narcotráfico. Claro que esta acusación es
rechazada por el régimen de Bush, que mas bien sindica a Venezuela por una
supuesta falta de cooperación antinarcóticos.
¿El revólver humeante?
Respecto a este tema, en el libro "El Código Chávez: descifrando la
intervención de los
EE.UU. en Venezuela" (2005), la jurista Eva Golinger y
el investigador Jeremy Bigwood, revelan documentos obtenidos bajo el
amparo
de la "Ley de libertad de información de los EE.UU". donde se probaría que
los EE.UU. sí estaban enterados con anticipación de los detalles del golpe
contra el Presidente Hugo Chávez en abril del 2002, que incluía planes
para
generar violencia durante las manifestaciones, el arresto del Mandatario y
una participación activa en la asonada golpista.
Según esta pesquisa, en el documento clasificado: "Senior Executive
Intelligence Brief", del 6 de abril del 2002, cinco días antes del
abortado
golpe contra Chávez, la CIA informó lo siguiente: "Facciones militares
disidentes, que incluyen algunos altos oficiales descontentos y un grupo
de
oficiales radicales de menor rango, intensifican esfuerzos para organizar
un
golpe contra el Presidente Chávez, probablemente durante este mes". No
obstante que
EE.UU. asegura que avisó del golpe al gobierno venezolano,
este
último lo niega.
En cambio, el diario venezolano Últimas Noticias, difundió los nombres de
dos oficiales de EE.UU. que se encontraban en el Fuerte Tiuna -sede de la
Comandancia del Ejército venezolano- el 11 de abril del 2002, junto a los
militares golpistas, lo cual fue confirmado por el entonces ministro de
Defensa venezolano, general Jorge García Carneiro, quien estuvo el día del
golpe en el recinto militar e identificó a los militares norteamericanos:
el
teniente coronel James Rodgers, asistente del agregado militar de EE.UU.
en
Caracas y el coronel Ronald McCammon, oficial de Inteligencia.
Otros indicios razonables de la injerencia norteamericana: el entonces
Embajador de los
EE.UU en Caracas, Charles Shapiro, fue el primero en
entrevistarse con Pedro Carmona, el efímero Presidente de facto; mientras,
los golpistas se beneficiaron con las "recomendaciones" de una consultora
privada, Phoenix Consulting Group, que emplea a antiguos agentes de la
CIA,
y durante las horas del golpe, el territorio venezolano fue asediado por
embarcaciones y aeronaves norteamericanas que ingresaron en forma
irregular,
llegando a sobrevolar los alrededores de la isla La Orchila, donde estaba
detenido el depuesto Presidente Chávez.
Sobre este espinoso asunto, el diario inglés The Guardian, el 19 de abril
del 2002, reveló declaraciones de Wayne Madsen, ex agente de los servicios
secretos de la Marina de EE.UU., quien afirmó que "desde junio del año
pasado los EE.UU. han considerado la posibilidad de un golpe para deponer
al
Presidente Chávez". Y enfatizó: "La Marina de los EE.UU. ayudó al golpe de
Estado del 11 de abril del 2002 con el envío de información secreta a los
golpistas, desde sus navíos en el Caribe". Más allá de estos
señalamientos,
EE.UU. no oculta su desprecio por el régimen de Chávez, al tiempo que
impulsa su aislamiento y desestabilización.
Un nuevo elemento de tensión surgió entre Venezuela y EE.UU., cuando en
noviembre del 2005, la Fiscalía General venezolana aseguró que
"transnacionales del delito y agentes de la CIA", participaron desde
Panamá
y Miami, en el asesinato con explosivos, del fiscal Danilo Anderson
(2004),
que investigaba a quienes complotaron en el pretendido golpe del 2002;
homicidio por el que además se ordenó la captura de la periodista
opositora
Patricia Poleo, un empresario televisivo, un cubano anticastrista y un
general retirado, entre otros.
A la par, subsiste la desconfianza y fricción entre los servicios secretos
de Venezuela y Colombia: en noviembre del 2005, la revista colombiana
Cambio, destapó la existencia de una red de espionaje que habría operado
desde el Consulado venezolano en Bucaramanga (Colombia), entre los años
2000
y 2005, a órdenes del coronel Carlos Hernández, del Departamento de
Inteligencia Militar de Venezuela (Dim), para monitorear a las Fuerzas
Armadas colombianas en la frontera y proponer estrategias que contrarresten
a militares y políticos colombianos opuestos al Ejecutivo venezolano.
Como réplica, el Mandatario Chávez acusó al Departamento Administrativo de
Seguridad de Colombia (Das), de "fabricar conspiraciones" contra su
gobierno
y de actuar junto a las Fuerzas Armadas colombianas como entes autónomos
de
los jefes de Estado; esta inculpación surge en medio de una grave crisis
en
el Das, que llevó a la destitución de sus jefes y a una amplia purga, al
descubrirse que ha sido penetrado por grupos paramilitares.
La Disip y la sorprendente "Guerra asimétrica"
En el "Primer foro militar sobre guerra de cuarta generación y conflicto
asimétrico", que organizó la Comandancia del Ejército venezolano a inicios
del 2005, por disposición del gobierno se fijó la nueva doctrina de
"Defensa
integral de la Nación" -que regirá la misión de los servicios secretos y
de
las otras instituciones de seguridad nacional- como reflejo de una
corriente
ideológica estimulada por la intelectual marxista chilena, Marta Harnecker,
directora del centro de investigaciones "Memoria popular latinoamericana"
de
La Habana, recibiendo un sólido aval político y doctrinario de Fidel
Castro.
Convertida ahora en una de las personas más influyentes en el entorno
ideológico del gobierno venezolano, Harnecker (viuda del comandante Manuel
Pineiro, ex Director General de Inteligencia de Cuba en los años sesenta)
destacó por la difusión de sus libros de inspiración althusseriana, entre
los años 70 y 80. Últimamente se ha dedicado a estudiar las experiencias
de
los gobiernos locales del Partido de los Trabajadores de Brasil y la
trayectoria política del Presidente Lula.
Con esa misma orientación se aprobó en setiembre del 2005, la Ley Orgánica
de la Fuerza Armada Nacional (FAN), donde se establece seis componentes:
Ejército, Fuerza Aérea, Marina y Guardia Nacional. A los que se añaden, la
Reserva Nacional y la Guardia Territorial, que operarían desde el 2006 al
mando del Presidente Chávez, orientados a la resistencia local. Porque
todo
el esquema cívico-militar está diseñado en función de una hipótesis de
guerra, que el gobierno ha definido como "Guerra asimétrica".
Ya antes el Mandatario Chávez había activado el "Comando general de la
reserva de la FAN", con la misión de organizar a las milicias populares
conocidas como "Unidades de defensa popular"; las cuales ya tendrían unos
treinta mil reservistas del Ejército, Armada, Guardia Nacional y Fuerza
Aérea; y se prevé convertirlas en el quinto brazo armado de la FAN,
incrementando su pie de fuerza en más de 100 mil reservistas.
Para lograr esto, el gobierno venezolano intensificará la formación
militar
de ciudadanos en barrios populares, y como complemento en diciembre del
2005
llegan 30.000 fusiles de guerra AK-103 y 104, y en marzo del 2006, los
restantes 70.000, comprados por Venezuela a Rusia; con lo cual se crea
también un contrapeso frente a la institución militar y un factor de
disuasión ante un posible golpe de Estado contra el régimen de Chávez.
Dicha estrategia -que incorporará la Disip- de resistencia ante una
posible
invasión externa, le da cabida a cuatro hipótesis de guerra. Una:
conflicto
regional ("Andinización del Plan Colombia II") como extensión del
conflicto
de países vecinos, aduciendo la necesidad de contrarrestar factores
generadores de violencia. Dos: la posibilidad de intervención de una
fuerza
multinacional con autorización de las Naciones Unidas o de la OEA. Tres:
la
posibilidad de un golpe de Estado promovido por organizaciones
transnacionales o "predadores corporativos". Y cuatro: la posible
intervención militar de EE.UU. en Venezuela, con el objetivo final de
controlar los recursos petroleros y "acabar con la revolución
bolivariana".
Complicado escenario para la Disip
Según esta lógica, eso explicaría por que desde el 2005 se han redoblado
las
acusaciones desde la administración Bush contra el gobierno de
Chávez,
supuestamente, por comprar armas de manera "no transparente", violar los
derechos humanos, socavar el sistema democrático-representativo,
desestabilizar gobiernos de la región, y hasta por tener una presunta
actitud permisiva frente a grupos terroristas.
La Disip, acogerá otras apreciaciones similares del "Taller de alto nivel:
El Nuevo Mapa Estratégico", organizado por Marta Harnecker (noviembre del
2004), donde asistieron Hugo Chávez y los principales líderes de su
gobierno. A partir de este cónclave donde se trazaron los objetivos
estratégicos del régimen chavista, se identifica más nítidamente como
"amenaza permanente" y potencial invasor, al gobierno de EE.UU.. Por ende,
se reconoce la posibilidad de encarar una guerra asimétrica de carácter
cívico-militar, que dispondría de una "red de inteligencia social"; en
tres
niveles superpuestos: a) el regular, correspondiente a la FAN; b) el
cívico-militar institucional (Reservistas) y, c) el popular, integrado por
unidades de resistencia civil contra la potencial invasión.
Al respecto, se sabe que el libro: "Guerra sin restricciones" de los
coroneles chinos, Qiao Liang y Wang Xiangsui, a propósito de la invasión
de
EE.UU. a Irak (2003), es considerado por los jefes de la Disip y
estrategas
castrenses venezolanos, una obra de consulta esencial sobre las guerras
asimétricas futuras. En ella los militares chinos analizan el empleo de
toda
forma de lucha no convencional y sin frenos éticos, ante un enemigo
superior
en fuerza, tecnología e influencia política y económica.
Esta nueva concepción venezolana también se nutre de las teorías militares
sobre la "guerra popular prolongada" de
Mao Tse Tung y Ho Chi Minh; la
"guerra del pueblo, ejército del pueblo" del general vietnamita Vo Nguyen
Giap contra Francia y EE.UU.; así como la "guerra de todo el pueblo" que
Cuba plantea frente a una posible invasión militar estadounidense.
Claramente, el anuncio de que la forma defensiva a emplear sería la guerra
asimétrica, permite inferir que el régimen de Chávez considera que puede
perder el control del Estado, tal como ocurrió con los talibanes en
Afganistán o con el partido Baath en Irak.
Desde esa perspectiva, si la hipotética invasión se torna fulminante como
parte de una "Guerra de tercera generación" donde se imponga la tecnología
y
potencia bélica o deriva en un despliegue posicional de fuerzas, como
"Guerra de segunda generación", la FAN venezolana se transformaría en un
sistema defensivo de fuerzas irregulares que pudieran incorporar fuerzas
externas, para no presentar blancos fijos tal como ocurre en las guerras
simétricas, evitando así repetir la fatal experiencia del Ejército de
Saddam
Hussein en su choque contra las fuerzas de EE.UU. en Irak.
En ese marco, se potenciaría la resistencia popular y comenzaría la guerra
asimétrica o "Guerra de cuarta generación", denominada por Chávez: "Guerra
de los cien años". Según este razonamiento, guerra asimétrica es la de los
mujaidines de Afganistán contra el Ejército invasor soviético; la de la
resistencia subversiva iraquí contra la intervención de EE.UU.; los
ataques
terroristas del 11-S contra EE.UU.; el conflicto en Chechenia y la
escalada
bélica que se perfilaría en Colombia. De acuerdo a este enfoque, para los
estrategas de la nueva Disip y de la FAN, el gobierno de
Chávez se debe
preparar para la guerra asimétrica, toda vez que EE.UU. podría invadir
Venezuela.
Reflexión final
Mientras se profundiza la estrategia de EE.UU. para aislar y deslegitimar
a
la administración
Chávez, acusándola -hasta ahora sin pruebas concretas-
de
desestabilizar a la región latinoamericana, el gobierno venezolano radicaliza su postura de confrontación con el régimen de Bush y con grupos
opositores internos ante los cuales muestra rasgos autoritarios.
En ese panorama, el Ejecutivo venezolano reformula la misión de sus
servicios secretos como parte de una nueva doctrina de "Defensa integral
de
la Nación", que le permita enfrentar mediante una guerra asimétrica, una
hipotética invasión directa de EE.UU. o una agresión promovida por dicha
potencia; consecuentemente, es previsible que se opte por un modelo mixto
de
central de inteligencia nacional, compuesto por un órgano que produzca
inteligencia estratégica y otro dedicado a la inteligencia operativa o
táctica.
Finalmente, en medio de una progresiva militarización del régimen de
Chávez,
se avizora un continuo fortalecimiento del sistema de inteligencia
venezolano -que podría entrañar roces de mayor magnitud con Colombia-
incluyendo una intensificación del asesoramiento cubano, buscando
aprovechar
la experiencia de La Habana en su prolongado conflicto con EE.UU.,
considerado una amenaza común por dos aliados estratégicos:
Chávez y
Castro.
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