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031207 -
“Un pueblo desconcertado,
conduce a la victoria de otro”:
Sun Tzu.
Considerando el protagonismo internacional del mandatario
Hugo Chávez, junto a su férreo dominio sobre los diversos estamentos
gubernamentales y en particular, sobre los organismos de seguridad
nacional y servicios secretos de Venezuela; es importante aproximarse a
un perfil psico-ideológico de dicho presidente, teniendo como base el
análisis de su comportamiento y actitudes, su lenguaje verbal y corporal
durante sus presentaciones, así como las versiones de personajes que lo
conocen en sus facetas no públicas.
Entre estos últimos, por ejemplo: Luis Miquilena, su
mentor ideológico que lo encaminó en la política tras su fallido golpe
de 1992 y lo acogió varios años en su hogar hasta que eligieron a Chávez
presidente de Venezuela en 1998; fue también quien organizó el primer
viaje a Cuba donde Chávez conoció a Fidel Castro; después presidió la
Asamblea Constituyente y finalmente, fue ministro del Interior de
Chávez. Otras fuentes son:
Cristina Marcano y Alberto Barrera Tyszka,
autores de la obra
biográfica: “Hugo Chávez sin uniforme” (2006); a ellos se suman, Herma
Marksman, ex compañera sentimental por ocho años de Chávez y enlace
entre él y los oficiales que se levantaron en 1992. Además se añade
Edmundo Chirinos, antiguo psiquiatra del jefe de Estado venezolano.
De este modo, es posible precisar que Hugo Chávez Frías,
nació en el pueblo de Sabanetas en el Estado de Barinas, es el tercero
de siete hijos de Hugo de los Reyes Chávez y Elena Frías, ambos maestros
de escuela de condición modesta; tiene 53 años de edad; en el 2003 se
separó de su segunda esposa y tiene 4 hijos en sus dos matrimonios.
Alcanzó el grado de Teniente Coronel o Comandante en retiro del
Ejército. En el año 1992, dirigió un golpe de Estado contra el
mandatario Carlos Andrés Pérez, el cual fracasó. Estuvo en prisión dos
años esperando juicio, pero fue indultado por el presidente Rafael
Caldera, tras un acuerdo con los grupos de izquierda del país.
Chávez ejerce por elección popular la presidencia de su
país desde 1999, teniendo como referentes ideológicos a Simón Bolívar,
José Martí, Fidel Castro, Ernesto “Che” Guevara, Mao Tse-Tung, el ruso
Georgi Plejánov y el ex presidente peruano Juan Velazco Alvarado, entre
otros. Uno de sus principales libros de cabecera es: “Razón y
Revolución”, escrito por los marxistas británicos, Alan Woods y Ted
Grant.
Se puede concluir que aunque Chávez no posee un intelecto
superior sí tiene una memoria prodigiosa y así como su lenguaje apela
continuamente a la terminología castrense, también recurre a latinazgos
y proverbios; es impulsivo y temperamental; hipersensible a las críticas
prefiere rodearse de obsecuentes; muy desordenado en el ámbito
administrativo, suele ser impuntual; negado para las finanzas pero
inclinado a conocer sobre historia y estrategia militar. Ganó 11
elecciones y un Referéndum Revocatorio, demostrando ser un líder
carismático y con arraigo popular. Canta, recita poemas, domina la
ironía, es muy aficionado al béisbol y mujeriego; pero además, dispuesto
a comunicarse con próceres de la independencia en sesiones de
espiritismo. Paralelamente, es demagogo y autoritario, buscando ser
respetado y temido a la vez; posee gran astucia política que puede
llegar a la temeridad, convirtiéndolo en un gobernante peligroso.
Mientras, sus biógrafos muestran un Chávez sediento de
misión e identidad, en parte debido a la separación de sus padres cuando
era muy joven. El psiquiatra Edmundo Chirinos, ex rector de la
Universidad Central de Venezuela, lo conoce bien. Lo asistió cuando
estuvo en prisión después de su pretendido golpe en 1992 y lo asesoró
durante su segundo divorcio. Chirinos es enfático en el diagnóstico
sobre Chávez: “Necesita ser idolatrado, es narcisista”.
Paralelamente, Chávez trasluce un pensamiento errático,
siendo impredecible en sus actos pero predispuesto a la confrontación,
con gran aptitud para verbalizar públicamente su furia y encono; al
tiempo que, trata pésimo a sus subordinados intentando demostrar poder
sobre ellos frente a otros; y no obstante que reconoce sus yerros, luego
vuelve a cometerlos. Igualmente, expresa su radicalismo mediante el
contraste en el color de su vestimenta preferida: puede cambiar el negro
y azul oscuro por el rojo carmesí. A propósito, no es casual que sus
seguidores lo consideren un Mesías y sus detractores, Satanás.
Aún cuando utilizan el culto a la personalidad como
mecanismo de control social, todo indica que los operadores de Chávez
están haciendo un buen uso de las leyes de la semiótica, el marketing
político y una agresiva campaña para fortalecer su imagen, lo que le
permite tener una presencia permanente, de impacto y con alcance
mediático global, aprovechando que aún no surge una figura política
antagonista de su nivel y recursos. Muchos sostienen que en la
confrontación con EE.UU., subyace de alguna forma su egolatría. Es
decir, desafiar directamente a George W. Bush, es también una manera de
ponerse en un mismo plano con el líder de la mayor potencia del mundo.
De otro lado, se debe reconocer que tras los dos momentos
más críticos que Chávez ha sufrido, el golpe protagonizado por él en
1992 y la asonada en su contra de 2002, se mostró reacio a provocar un
baño de sangre. Paralelamente, la mayoría de las versiones coinciden que
en Chávez, su indignación frente a la desigualdad no es una impostura.
Es auténtica. Incluso sus más fieros rivales, reconocen en él una
sensibilidad social particular y una empatía con la experiencia de las
clases marginadas y pobres. Por lo pronto, la prosperidad política ha
llegado a la familia de Hugo Chávez: su hermano menor, Aníbal, es
alcalde de Sabaneta, y su padre, Hugo de los Reyes Chávez, el gobernador
de Barinas, el ahora próspero estado circundante.
Adán, el hermano mayor de Chávez y el
más influyente de todos, fue Embajador en Cuba, secretario particular
del presidente y actualmente es ministro de Educación.
Entre tanto, los hechos sugieren que basados en un
estudio de su perfil psicológico que desnuda una tendencia de caudillo
hacia el radicalismo, acentuada por la errática y hostil política de
EE.UU. frente a Venezuela; Fidel y Raúl Castro han convencido a Chávez,
que su vida corre peligro y que EE.UU. es la principal amenaza para su
gobierno y Venezuela, lo que facilita la presencia e influencia de
asesores de inteligencia junto a estrategas políticos y militares
cubanos en las diferentes esferas del régimen venezolano. De otro lado,
su apresurado acercamiento a lrán y a movimientos islamistas radicales,
refuerzan las sospechas de que Chávez ya se habría convertido al Islam
secretamente.
En otro plano, los ingentes recursos económicos con que
cuenta su gobierno derivados del alto precio del petróleo, acentúa los
rasgos megalómanos de Hugo Chávez, y con una propensión a extender su
poder e influencia en Latinoamérica, él ya no sólo se siente presidente
de Venezuela, sino también, comandante de una revolución continental
socialista y nacionalista contraria a EE.UU., por lo que podría permitir
operaciones de inteligencia -y quizá militares- extraterritoriales
venezolanas para alcanzar una hegemonía regional.
Aunque Chávez se define como revolucionario y socialista
con el lema: “Patria, socialismo o muerte”, se puede deducir que él no
es marxista, capitalista, socialista, musulmán ni cristiano; es todo
ello a la vez, siempre que le asegure su permanencia en el poder hasta
el año 2021, una fecha muy simbólica desde su perfil mesiánico: se
cumplen 200 años de la independencia de Venezuela del dominio español. Y
lo puede conseguir, ya que ha demostrado ser inflexible en sus
convicciones y muy batallador. Al punto que, comenzando el gobierno de
Chávez, el famoso escritor
Gabriel García Márquez, describió la impresión que le dio el presidente
venezolano: “De repente comprendí que estuve platicando a gusto con dos
hombres muy distintos en una persona. Uno, a quien el destino dio la
posibilidad de salvar a su país, y otro, que es un ilusionado capaz de
entrar en la Historia como un déspota”.
¿Hacia un país llamado Cubazuela?
“…Cuba y Venezuela, pudiéramos
conformar en un futuro próximo una confederación de repúblicas, una
confederación; dos repúblicas en una, dos países en uno”,
dijo el presidente Chávez, el 15 de octubre del 2007, al
suscribir 14 convenios con el presidente de Cuba, Raúl Castro en La
Habana. Lo real, es que los lazos entre el régimen de Chávez y Cuba se
consolidan a todo nivel: la empresa estatal Telecom Venezuela y la
compañía cubana Transbit con apoyo de China Popular, tenderán un cable
submarino de fibra óptica de 1.552 kilómetros, a un costo de US$70
millones, que unirá La Guaira, en el norte de Venezuela y Siboney en la
oriental provincia de Santiago de Cuba. No se descarta, que esta nueva
infraestructura además de potenciar las comunicaciones por Internet de
Cuba, se utilice para implementar un control de las comunicaciones
nacionales e internacionales de los personajes e instituciones hostiles
al régimen chavista, bajo asesoría de la curtida contrainteligencia
cubana.
Incluso ya habría un antecedente de un supuesto
“espionaje político en legítima defensa”, que se guardó en reserva: el
22 de octubre de 2007, el diario El País de España, confirmó que durante
una visita oficial a Venezuela el 30 de marzo del 2005 y horas antes de
la reunión que el presidente español José Rodríguez Zapatero, mantuvo
con líderes de los principales partidos de la oposición al mandatario
Chávez, agentes de seguridad españoles descubrieron un micrófono oculto
en la sala del Hotel Meliá Caracas, donde ocurriría el cónclave privado.
Claro que todas las sospechas recayeron sobre la
Dirección de los Servicios de
Inteligencia y Prevención (Disip)
y la Dirección de Inteligencia Militar (Dim) de Venezuela, encargadas de
brindar seguridad a la delegación española.
A propósito, se acentúa la capacitación de la Dirección
de Inteligencia y la Dirección de Contrainteligencia de Cuba para
robustecer a la Disip en operaciones psicológicas, tareas de
contrainteligencia, así como en técnicas de “aseguramiento político” y
“vigilancia revolucionaria”; junto al adiestramiento del personal de la
Disip y de la Dim en Rusia (luego del viaje de Chávez a Moscú en junio
del 2007). Existiendo indicios de que esta asesoría se realizará además
en Irán, aprovechando el conocido potencial en inteligencia operativa
externa de los servicios secretos iraníes; más aún, después del tercer
viaje de Chávez a Teherán en julio del 2007 y la tercera visita (en
septiembre del 2007) del mandatario iraní a Caracas; donde junto a
Chávez ratificó numerosos convenios de cooperación bilateral, su alianza
anti-estadounidense pro-islámica radical y el respaldo al programa
nuclear iraní.
Los operadores de alto nivel
Arrecian las denuncias de grupos antagónicos del gobierno
de Chávez, sobre la presunta existencia de unos 400 consejeros
militares, políticos y de inteligencia cubanos en Venezuela, ocultos
entre los casi 30.000 médicos, técnicos deportivos, agrícolas y maestros
cubanos que llegaron al país para las denominadas “Misión Barrio
Adentro”, “Misión Robinsón”, “Misión Miranda”, entre otras más; al igual
que en los 355 proyectos conjuntos y una veintena de empresas mixtas
cubano-venezolanas. Las misiones se ocupan de asistencia a suburbios
pobres, con salud, educación, alfabetización, alimentación y
adiestramiento militar popular, a cambio de unos 90 mil barriles diarios
de petróleo que provee Venezuela a Cuba a precios subsidiados.
Según estas versiones, los “consejeros” estarían
liderados desde Cuba por el Ministro del Interior Gral. Abelardo Colomé
Ibarra (“Furry”) y en Venezuela por
Germán Sánchez Otero, Embajador de
Cuba en Caracas y ex-funcionario del “Departamento América del Comité
Central”. A ellos se unieron, Julio Casas Regueiro, Carlos Fernández
Gondín, Eduardo Delgado y el contralmirante Julio César Gandarilla - a
cargo de los aparatos cubanos de inteligencia y seguridad de las fuerzas
armadas y el Ministerio del Interior-, para desarrollar una poderosa red
de inteligencia y contrainteligencia al servicio del régimen de Chávez.
Todo sugiere que en Venezuela la
asesoría cubana ubicó, en paralelo con la inserción de “consejeros” en
los aparatos de inteligencia militar venezolanos, una Unidad de
Contrainteligencia Independiente (UCI), bajo el control del mando
cubano; de esta manera, mientras la “asesoría” en inteligencia
funcionaba con el mismo esquema usado por cualquier colaboración civil
en los diversos organismos públicos venezolanos, esta UCI operaría como
“Big Brother”, para mantener la vigilancia y control de los oficiales y
funcionarios civiles venezolanos que representen un peligro potencial
para el gobierno chavista.
En esa misma línea, esta organización
facilita el establecimiento de una selecta red de colaboradores
secretos, reclutar agentes, designar personas de confianza y definir
elementos de interés operativo más allá de la fuerza armada, en las
instituciones de gobierno y administración estatal, donde, por
definición funcional, no llegan los organismos como la Disip y la Dim.
Esta sofisticada estructura de seguridad e inteligencia tiene una mayor
justificación para el régimen de Chávez, luego que la
Oficina del Director Nacional de Inteligencia de EE.UU.
creara el cargo de administrador de Cuba y Venezuela, para intensificar
la producción de inteligencia y realizar “operaciones especiales” sobre
ambos países, al considerar que la estrecha relación entre Cuba y
Venezuela “plantea problemas de seguridad en el Hemisferio Occidental y
serios desafíos para la política exterior estadounidense”.
Otros altos operadores cubanos en Venezuela son: Marta
Lomas Morales, Ministra para la Inversión Extranjera y la Colaboración
Económica, el cerebro operativo de la relación Cuba-Venezuela y la
articulación de la ALBA;
Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de
Cuba, participante en todos los foros y reuniones que organiza Venezuela
sobre socialismo, ALBA y relaciones Cuba-Venezuela.
A la vez,
varios analistas aseguran que con la supervisión de la Embajada
de Cuba en Caracas, trabaja un equipo de expertos en estrategia y
movilización política, además de operaciones psicológicas y
adoctrinamiento ideológico, destinado al reforzamiento nacional e
internacional de la administración Chávez, dirigido por el sociólogo
cubano Felipe Gil Chamizo, que ha figurado como Consejero Político de la
Embajada de Cuba en Caracas, y es uno de los más importantes analistas
del “Departamento de América del Comité Central” y de los servicios
secretos de Cuba, muy vinculado a la izquierda radical latinoamericana,
las organizaciones del Foro de Sao Paulo y el Foro Social Mundial.
Preparándose para la Guerra Asimétrica
Cabe enfatizar que en el “Primer Foro Militar sobre
Guerra de Cuarta Generación y Conflicto Asimétrico”, organizado por la
Comandancia del Ejército venezolano a inicios del 2005, por disposición
del gobierno se fijó la nueva doctrina de “Defensa Integral de la
Nación” -que rige la misión de los servicios secretos y de otras
instituciones de seguridad nacional- como reflejo de una corriente
ideológica estimulada por la intelectual marxista chilena, Marta
Harnecker, directora del centro de investigaciones “Memoria Popular
Latinoamericana” de La Habana, recibiendo un sólido aval político y
doctrinario de Fidel y Raúl Castro.
Junto al geopolítico franco-español Ignacio Ramonet,
director del semanario de izquierda Le Monde Diplomatique, Marta
Harnecker, se ha convertido en una de las personas más influyentes en el
entorno ideológico del gobierno de Chávez. Marta Harnecker (viuda del
comandante Manuel Piñeiro, conocido como “Barbarroja”, ex Director
General de Inteligencia de Cuba en los años sesenta), destacó por la
publicación de libros inspirados en su maestro el filósofo marxista
Louis Althusser, entre los años 70 y 80. Harnecker se había dedicado a
estudiar las experiencias de los gobiernos locales del Partido de los
Trabajadores de Brasil y la trayectoria política del presidente Lula,
pero desde el 2003, vive en Caracas en el hotel Arauco Milton.
Con esa orientación se aprobó en septiembre del 2005, la
Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional (FAN) -que con la reforma
constitucional del 2007, se denominará Fuerza Armada Bolivariana- donde
se establece seis componentes: Ejército, Fuerza Aérea, Marina y Guardia
Nacional. A los que se añaden, la Reserva Nacional y la Guardia
Territorial (con la reforma constitucional, se llamarán Milicia Nacional
Bolivariana), las cuales operan desde el 2006 al mando del presidente
Chávez, orientadas a la resistencia local. Porque todo el esquema
cívico-militar está diseñado en función de una hipótesis de guerra, que
el gobierno ha definido como “Guerra Asimétrica”.
Ya antes Chávez había activado
el “Comando general de la reserva de la FAN”, con la misión de organizar
a las milicias populares conocidas como “Unidades de Defensa Popular”;
las cuales ya tendrían unos treinta mil reservistas del Ejército,
Armada, Guardia Nacional y Fuerza Aérea; y se prevé convertirlas en el
quinto brazo armado de la FAN, incrementando su pie de fuerza en más de
100 mil reservistas, para quienes ya se adquirió 100 mil fusiles rusos
de guerra nuevos AK-103 y AK-104 e incluso en agosto 2007, se anunció la
compra de 5 mil sofisticados fusiles rusos Dragonov, apropiados para
francotiradores en guerra de guerrillas; todo lo cual, crea un
contrapeso frente a la institución militar y un factor de disuasión ante
un posible golpe de Estado contra el régimen de Chávez.
A ello se
adiciona, el incesante reforzamiento armamentista del gobierno
venezolano, que al igual que Chile, ya podría alterar el equilibrio
estratégico de toda la región, pues tras la compra de los fusiles rusos,
se está gastando cerca de US$ 6.000 millones en adquirir aviones de
ataque de alta performance, helicópteros de combate, navíos de
desembarque de tropas, submarinos y misiles; existiendo planes para
comprar 120 aviones de última generación a Rusia.
Delta de la estrategia chavista
La palabra “Delta” se utiliza en el sentido geográfico,
para representar la boca de un río desde la que todo fluye; en este
caso, el Delta de la estrategia del régimen de Chávez, se encuentra en
el “Taller de Alto Nivel: El Nuevo Mapa Estratégico”, organizado del
mismo modo, por Marta Harnecker en noviembre del 2004, donde asistió
Hugo Chávez y los principales líderes de su gobierno. En este cónclave,
se trazaron los objetivos estratégicos del gobierno chavista en el
frente interno y externo, identificándose como amenaza permanente y
potencial invasor, al gobierno de EE.UU. Por ende, se reconoce la
posibilidad de encarar una Guerra Asimétrica de carácter cívico-militar,
que dispondría de una “red de inteligencia social”; en tres niveles
superpuestos: a) el regular, correspondiente a la FAN; b) el
cívico-militar institucional (Reservistas) y, c) el popular, integrado
por unidades de resistencia civil contra la potencial invasión.
Al respecto, se conoce que el libro: “Guerra sin
Restricciones” donde los coroneles chinos, Qiao Liang y Wang Xiangsui,
analizan la intervención militar de EE.UU. a Irak en el 2003 y la
cruenta subversión que afrontan las tropas estadounidenses; es
considerado por los estrategas castrenses venezolanos, una obra de
consulta esencial sobre las guerras asimétricas futuras. En ella, los
militares chinos analizan el empleo de toda forma de lucha no
convencional y sin frenos éticos, ante un enemigo superior en fuerza,
tecnología e influencia política y económica. Se considera a la Guerra
Asimétrica, el resultado de aplicar diversos métodos de conflicto como
una “mezcla cóctel” compleja, flexible y letal.
Esta nueva concepción venezolana, también se nutre de las
teorías militares sobre la “Guerra Popular Prolongada” de Mao Tse Tung y
Ho Chi Minh; la “Guerra del Pueblo, Ejército del Pueblo” del general
vietnamita Vo Nguyen Giap contra Francia y EE.UU.; así como la “Guerra
de Todo el Pueblo” que Cuba plantea frente a una eventual invasión
militar de EE.UU. Sin duda, el anuncio de que la forma defensiva a
emplear sería la Guerra Asimétrica, indica que la FAN venezolana se
transformaría en un sistema defensivo de fuerzas irregulares que
pudieran incorporar fuerzas externas, para no presentar blancos fijos
tal como ocurre en las guerras simétricas. Evitando así, repetir la
fatal experiencia del Ejército de Saddam Hussein en su choque contra las
tropas de EE.UU. en Irak.
Proyección internacional del gobierno de Chávez
El régimen venezolano despliega ingentes recursos y
esfuerzos para crear en América Latina una red de apoyo para una
estrategia geopolítica venezolano-cubana, cuyo sustento ideológico se
sintetiza con el enunciado: “Socialismo del Siglo XXI”, en base al cual,
se desarrolla un autoritarismo populista, nacionalista y estatista, que
gira en torno a la reelección indefinida de un líder mesiánico. Aunque
ningún gobierno de la región ha denunciado formalmente hasta ahora, una
injerencia de Venezuela en sus asuntos internos.
Sobre el particular, el académico marxista,
alemán-mexicano, Heinz Dieterich Steffan, asesor del presidente Chávez,
precisa que este proyecto consiste en la creación de un Estado y
movimiento venezolano capaz de instrumentar el Nuevo Proyecto Histórico
de la Patria Grande (desarrollismo-socialismo del Siglo XXI- dentro de
su país), pero también, la creación de un Bloque Regional de Poder
latinoamericano, es decir, un Estado regional, un mercado regional, una
identidad regional, y la defensa de éstos contra los desestabilizadores.
Bajo dicho enfoque, se despliega una “Diplomacia de tres
líneas”: de Estado a Estado; Económica-Energética (inversiones
ventajosas y subsidios); y la Social Directa con líderes o entidades
políticas, sociales y gremiales latinoamericanas; teniendo como brazos
operativos a las Embajadas de Venezuela en la región, a empresas
estatales venezolanas y a los servicios de inteligencia, principalmente,
a la Dim y a la Disip, los cuales se viene modernizando y potenciando
sistemáticamente, por ejemplo, mediante el proyecto: “Reestructuración,
para la modernización y transformación institucional de la Disip”, en
marcha desde el año 2005.
En esa ruta, el gobierno de Chávez utiliza varias
estructuras internacionales: la Coordinadora Continental Bolivariana, el
Congreso Bolivariano de los Pueblos, la Alternativa Bolivariana para
América Latina y el Caribe (ALBA), el Foro de Sao Paulo y el Foro Social
Mundial. Claramente, este protagonismo de Venezuela en la región, tiene
sustento en el eje geopolítico ampliado que vienen afianzando
Cuba-Venezuela-Nicaragua-Bolivia y tal vez Ecuador; incluso con una
creciente presencia política, diplomática y empresarial de Irán, lo que
representa una potencial importación del conflicto del Medio Oriente y
la disputa Irán-EE.UU. a territorio latinoamericano, como una seria
amenaza para la estabilidad regional.
Según estimados del partido venezolano “Primero
Justicia”, coincidentes con diversos observadores internacionales, el
gobierno de Chávez ya habría destinado unos US$ 37 mil millones en su
proyección política, ideológica y social en 40 países, en su mayoría
latinoamericanos. Sin tomar en cuenta, la ayuda encubierta que pudiera
estar brindando a lideres políticos y grupos sociales, gremiales o
políticos afines al gobierno chavista en la región. Como se presume,
estaban destinados los US$ 800 mil confiscados en el aeropuerto de
Buenos Aires, a un empresario venezolano que viajaba en un avión privado
con una delegación de la empresa petrolera estatal venezolana PDVSA, en
plena campaña electoral presidencial del 2007, donde triunfó la esposa
del jefe de Estado Néstor Kirchner, muy cercano a Hugo Chávez.
La sombra chavista en el Perú
En el Perú, hubo una evidente intromisión de Chávez
durante las elecciones generales del 2006, cuando tomó partido por el
candidato Ollanta Humala y denostó al actual presidente Alan García; más
tarde, la Encargada de Negocios Virly Torres y el jefe de la Sección
Comercial, Ramón López Martínez, de la Embajada venezolana, se mostraron
muy activos con el gobierno regional de Puno, y en Lima con las Pymes,
Conaco y en el centro comercial de Gamarra; por su parte, la Embajada
venezolana fomenta constantes viajes a su país y a Cuba, de políticos y
sindicalistas de izquierda opositores al gobierno peruano. Por lo
pronto, el secretario general de la central de trabajadores del Perú,
Mario Huamán, ha viajado a Venezuela tres veces en el último año y
medio, A su turno, el líder opositor Ollanta Humala, también ha seguido
visitando Venezuela sin ocultar simpatías por el proyecto bolivariano,
aparece en eventos públicos con el embajador cubano en Lima y hasta se
operó en La Habana.
En ese panorama, no es un dato menor que el nuevo
embajador venezolano en Perú, Vice-Almirante en retiro, Armando Laguna,
haya sido un importante operador político-militar de Chávez,
manteniéndose leal a dicho presidente en el intento de golpe en su
contra durante abril del 2002, y luego se desempeñó como jefe de la
Marina entre el 2004 y enero del 2007. Es decir, Laguna no es un
Embajador cualquiera, es un ferviente ideólogo y propulsor de la
estrategia bolivariana promovida en esencia desde el Eje La
Habana-Caracas para la región.
A fin de tener una idea más clara sobre la visión con la
que desarrolla Armando Laguna su función en el Perú, cabe recordar que
al presentar su plan de trabajo ante la Comisión Permanente de Política
Exterior de la Asamblea Nacional venezolana, el citado Embajador
confirmó “… Otro objetivo es coadyuvar a las políticas del Estado en el
área de integración regional, apoyando el desarrollo humano y el
mejoramiento de la calidad de vida como proyección del nuevo modelo
socialista” (chavista). Y agregó: “tenemos elementos de acción relativos
a acuerdos de cooperación en salud, educación, lucha contra la pobreza y
promoción del desarrollo sustentable internacional”.
Lo que en esa oportunidad no dijo Armando Laguna, pero sí
lo ha dicho otro aliado de Chávez, el presidente Evo Morales, es lo
siguiente: un instrumento clave para materializar la expansión del
modelo bolivariano en la región, es la denominada “Diplomacia de los
pueblos”, consistente en la vinculación directa del régimen chavista
mediante sus agentes, con organizaciones populares, sociales, gremiales
y políticas, de los países donde enfoca su interés. A propósito, el
Embajador venezolano no estaría solo en sus esfuerzos por promover la
Revolución Bolivariana, en Lima el Embajador de Nicaragua, es Tomas
Borge, veterano escritor, poeta e ideólogo marxista, casado con peruana,
fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional y ex ministro del
Interior del presidente Daniel Ortega, ahora muy próximo a Hugo Chávez.
Por lo pronto y a pesar de que no hay un registro
definitivo ni un organismo que las controle, en el Perú ya operarían
unas 80 “Casas de la ALBA” y otras tantas “Casas de la amistad y
solidaridad” peruano-cubanas o peruano-venezolanas, en Lima, Cuzco,
Puno, Loreto, Madre de Dios, Huancavelica, Ayacucho, Tacna, Arequipa,
Moquegua, Lambayeque, Piura, entre otras regiones. Todas con un común
denominador: en la práctica canalizan apoyo social, médico, educativo y
comercial a sectores pobres identificados con el proyecto bolivariano de
Hugo Chávez o proclives a ser concientizados en favor de dicha
corriente. Hasta ahora, cientos de peruanos pobres han recibido atención
médica gratuita en Venezuela y miles en Bolivia. Este programa tiene
como complemento ideológico y de movilización política, a la
Coordinadora Continental Bolivariana - Capítulo Perú, dentro de las
universidades, gremios y frentes regionales.
En tal sentido, ya existe el propósito
de implementar la “Universidad de los Pueblos del Sur de Venezuela”,
tendiente a reunir a la Universidad Nacional de San Marcos del Perú,
Universidad de Las Madres de Argentina, Universidad Intercultural de los
Pueblos de Ecuador, Universidad de la República del Uruguay, Universidad
de La Habana, Universidad Pablo Freire de Nicaragua y la Universidad de
Bolivia; obviamente, todas ellas estarían bajo la ideología y visión de
la “Revolución Bolivariana” chavista-cubana.
Desentrañando la verdad
Claramente, el régimen de
Chávez ha optado para consolidar su Revolución Bolivariana, aplicar la
Guerra Asimétrica de carácter
cívico-militar frente a una hipotética invasión de EE.UU en contra de
Venezuela. Pero a la
vez, Chávez estaría convencido que ha variado la naturaleza del
conflicto y no se limita al empleo de la violencia militar para efectuar
los cambios políticos deseados dentro y fuera de Venezuela. Más bien,
considera que se debe emplear todas las medidas disponibles para obligar
a doblegarse al adversario, enemigo o gobierno contrario a sus
objetivos. Según esta concepción de la Guerra Asimétrica, el guerrero
astuto formulará su campaña para explotar las vulnerabilidades
político-económicas y sicosociales del adversario, preparándose a
“destruir para reconstruir” de una manera revolucionaria.
No obstante, la experiencia
comparada indica que los ejecutores de una Guerra Asimétrica no son
invencibles. Pueden ser dominados y derrotados, pero sólo por medio de
acciones coherentes y pacientes que incluyen todas las agencias de un
gobierno en particular y sus aliados internacionales; abarcando las
esferas de la política, diplomacia, defensa, inteligencia, asuntos
policíacos, medios de comunicación, junto al desarrollo económico y
social. En buena cuenta, se vence revirtiendo los factores
político-económicos y sicosociales más vulnerables del Estado-Nación
afectado.
Desde esa perspectiva,
corresponde al jefe de Estado peruano, encomendarle a sus servicios
secretos (Dirección Nacional de Inteligencia y Dirección General de
Inteligencia del Ministerio del Interior), la misión de confirmar o
descartar en el más breve plazo, si el activismo de las ALBA y similares
con presunto soporte externo, atentan o representan una amenaza contra
el orden interno, seguridad nacional y objetivos nacionales del Perú. Si
se determina que estas estructuras son inocuas, el asunto debe quedar
zanjado.
Pero si resultan siendo una
verdadera amenaza, se deberá ejecutar un plan de acción integral, para
desactivar lo que sería un complot destinado a acumular fuerza política
e ideológica en favor del proyecto geopolítico bolivariano, que en el
ínterin, pretendería sentar las bases para el triunfo de un candidato
pro-chavista, en las elecciones generales del 2011 en el Perú,
perpetrando una injerencia en asuntos internos y propiciando la
desestabilización de un gobierno democráticamente elegido.
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