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La Argentina prisionera. Parte 1
Juan Gabriel Labaké  - 
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210209 - El dominio progresivo que ejerce el sionismo (concretamente el Estado de Israel y sus quintacolumna en nuestro territorio --DAIA, AMIA y OSA--, amparados todos por el otro Estado pirata, EE. UU.) está llegando a niveles alarmantes.

Veamos:

El gobierno nacional ha rendido pleitesía, una vez más, a las exigencias del sionismo, expulsando del país a Mons. Williamson con un pretexto baladí y fariseo. Ya aclaré que ideológicamente poco me une a ese obispo “lefebvrista”. Pero, en un Estado de Derecho, la Justicia (es decir, los derechos humanos) es para amigos y adversarios. De lo contrario se cae en la tiranía y el favoritismo propios de los estados totalitarios, como es Israel, o de los estados esclavos de ellos, como es hoy la Argentina.

Para perpetrar el atropello, el gobierno aduce que Mons. Williams ingresó al país afirmando ser empleado de una asociación civil, siendo que es sacerdote y docente. ¿Acaso hay alguna imposibilidad fáctica o incompatibilidad legal o ética en ser ambas cosas a la vez? El docente o directivo de un colegio, ¿no puede ser un empleado de la sociedad propietaria de ese establecimiento educativo? ¿O es delito ser sacerdote de una congregación no reconocida por el Estado Nacional y por el Vaticano? En este punto tiene la palabra Mons. Jorge Bergoglio, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y cardenal primado de nuestro país, cuyo silencio extraña mucho… o no tanto.

He consultado la Ley de Migraciones, la Nº 25.871, aprobada por el gobierno de Néstor Kirchner en 2003. Entre las causales de expulsión figura, efectivamente, la de falsificar ideológica o materialmente un documento migratorio. Pero, insisto, Migraciones no ha probado que Mons. Williamson haya falsificado algo, al menos hasta ahora, sino que es empleado y docente, a la vez, de una asociación civil.

En cambio, la misma ley establece que será causal de expulsión de un extranjero (art. 29):

d) Haber incurrido o participado en actos de gobierno o de otro tipo, que constituyan genocidio, crímenes de guerra, actos de terrorismo o delitos de lesa humanidad y de todo otro acto susceptible de ser juzgado por el Tribunal Penal Internacional;

e) Tener antecedentes por actividades terroristas o por pertenecer a organizaciones nacional o internacionalmente reconocidas como imputadas de acciones susceptibles de ser juzgadas por el Tribunal Penal Internacional o por la ley 23.077, de Defensa de la Democracia;

Claro que el gobierno de los Kirchner jamás aplicará estas dos últimas cláusulas porque, de hacerlo, debería expulsar, no al obispo integrista, sino a más de uno (bastante más) de los que le han exigido desembozadamente (¡para eso mandan ellos en la Argentina…!) expulsar a Mons. Williams.

La presión israelí ha sido tan grosera en este vergonzoso episodio, que hasta el propio diario LA NACIÓN, que cede (¡voluntariamente…!) su página de Opinión a cuanto escriba sionista anda suelto por ahí, ha debido reconocer que a Mons. Williams se lo expulsa por el malestar existente en la comunidad judía ante la negación del Holocausto que hizo el obispo ‘lefebvrista’…

He leído las declaraciones de dicho obispo a la radio sueca y a la revista alemana “Der Spiegel”.

1.- En primer lugar, el obispo no niega el Holocausto, que fue en realidad una matanza cruel (tan cruel como la actual de palestinos y libaneses a manos sionistas) de varios grupos alemanes y polacos, no sólo de judíos (de los cuales al parecer murieron unos 300.000). Lo que niega Mons. Williams es el Holo-cuento, es decir, el interesado invento sionista de que murieron 6.000.000 de judíos (de los otros grupos no hablan…), que los mataron en cámaras de gas (de las cuales no se ha encontrado prueba alguna) y que entre esos 6.000.000 hubo una dulce adolescente llamada Ana Frank que escribió un enternecedor y “hollywoodiense” diario con una hermosa birome… varios años antes de que nuestro compatriota Biro la inventara… y que hace poco se ha descubierto que fue escrito por un cagatinta pagado por el padre de Ana Frank. El lacrimógeno librito (más las películas filmadas por los estudios de Hollywood, en manos sionistas) fue atribuido por el Sr. Frank a su hija muerta, lo cual, con la ayuda del terrible y mentiroso aparato internacional de prensa israelí, ha dado la vuelta al mundo haciéndonos llorar a más de uno, y llenando los bolsillos de esa joyita de padre. La falsedad del “Diario de Ana Frank”, pieza central del Holo-cuento, explotó hace poco, cuando el cagatinta que lo falsificó reclamó judicialmente en Estados Unidos el pago de sus honorarios, que el papá de Ana Frank le debía aún… Por lo visto, este señor Frank inventor del “Diario”, además de ser un sionista cretino explotador de la muerte de su hija, es un tacaño y un tramposo.

2.- En segundo lugar, aún si el obispo perseguido por denunciar el Holo-cuento hubiera negado el Holocausto, eso, en la Argentina real, en la nuestra, no es delito, sino una opinión, equivocada o no, sobre un hecho de la historia. En cambio, en la Argentina K, prisionera del sionismo, sí lo es… y gravísimo.

De paso, conviene conocer qué medios de comunicación y de poder económico-financiero domina el sionismo en el mundo. Según las investigaciones de Manuel Freytas, periodista, investigador y analista especializado en inteligencia y comunicación estratégica:

El lobby sionista de Estados Unidos controla y gerencia (a través de paquetes accionarios o de familias):

Las tres principales cadenas televisivas de ese país (CNN, ABC, NBC-Fox); los tres principales diarios (The Wall Street Journal, The New York Times y The Washington Post); las tres más influyentes revistas (Newsweek, Time y The New Yorker); consorcios hegemónicos de Internet como Time-Warner (fusionado con América on Line) o Yahoo; colosos del cine de Hollywood (¡el Diario de Ana Frank…!) y del espectáculo como The Walt Disney Company, Warner Brothers, Columbia Pictures, Paramount, 20th Century Fox entre otros; megacorporaciones del capitalismo sin fronteras como Wal-Mart Stores, Walt Disney, Microsoft, Pfizer Inc, General Motors, Hewlett Packard, Home Depot, Honeywell, IBM, Intel Corporation, Johnson & Johnson, JP Morgan Chase, American International Group, American Express, AT & T, Boeing Co (armamentista) , Caterpillar, Citigroup, Coca Cola, Dupont, Exxon Mobil (petrolera) , General Electric, McDonalds, Merck & Co, Procter & Gamble, United Technologies y Verizon.

Además, los directivos y accionistas de las primeras treinta megaempresas trasnacionales y bancos (las más grandes del mundo) que cotizan en el índice Dow Jones de Wall Street, responden mayoritariamente al sionismo.

Por eso se le obedece a Israel, acá y en casi todo el mundo. Por eso se le tapan sus crímenes. Por eso, en la Argentina de los Kirchner, los únicos privilegiados no son los niños, sino los sionistas (si lo dudan, pregúntenle a la Sra. Lubertino, la “arrugable” presidente del INADI, encargada de obedecer la orden de perseguir sólo y exclusivamente a los “antisemitas”, aún a costa de su dignidad personal). Por eso se expulsa a Mons. Williams, y no a quienes han incurrido o participado en actos de gobierno o de otro tipo, que constituyan genocidio... o tienen antecedentes por actividades terroristas... o acciones susceptibles de ser juzgadas por el Tribunal Penal Internacional o por la ley 23.077, de Defensa de la Democracia.

Del Viso, 21 de febrero de 2009

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