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La Argentina prisionera. Parte 2
Juan Gabriel Labaké  - 
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240209 -
María Poumier, una amiga y periodista europea, me escribió anteayer solicitándome agregarle a mi mensaje político Nº 279 (“La Argentina prisionera”) una lista de las empresas que controla el sionismo en nuestro país. Hoy, dicho pedido se ha multiplicado varias veces. Por ello les envío este complemento “local”.

Simultáneamente, debo lamentar las palabras del padre Guillermo Marcó, quien, seguramente con la venia del cardenal primado y presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. Jorge Bergoglio, ha dicho ayer a Radio 10:

La expulsión del obispo lefebvrista “nos saca un problema de encima", y recordó que Williamson "vino a la Argentina sin que nadie lo hubiera invitado" y "lo expulsaron del seminario" de la localidad de La Reja, en el que participaba. (…)

"Hay que ser muy cuidadoso en estas relaciones", advirtió el presbítero, al referirse a las reacciones en Israel contra el culto católico, como respuesta a las expresiones de Williamson.

Antes de abrir juicio definitivo sobre tan desafortunadas palabras, prefiero esperar su confirmación o rectificación, porque no puedo creer que un sacerdote católico, tan cercano a la jerarquía de la Iglesia, se lave las manos ante la desgracia de un obispo (recordemos a que Mons. Williamson se le ha levantado la excomunión) como lo hizo Pilatos ante el infortunio de Jesús. Máxime cuando el mismo padre Marcó tuvo a continuación palabras tan tiernamente comprensivas hacia los incalificables ultrajes proferidos contra Jesucristo y la Virgen María en Israel hace dos días. Con el obispo católico, el abandono y el desprecio anti-evangélicos, además de la calumnia, porque Mons. Williamson nunca negó el Holocausto, sino que, como ya dije, sólo rebate el Holo-cuento con datos históricos muy sólidos, y no desmentidos por nadie hasta ahora. Tampoco por el padre Marcó (lo esperamos, padre). En cambio, con los que ultrajan desvergonzadamente a Jesús y a la Virgen, este sacerdote tan original y tan cercano al Episcopado aconseja “ser muy cuidadosos”.

No se entiende, ¿o es que también la jerarquía de la Iglesia Argentina está prisionera del sionismo? Lo que sigue, podría hacer pensar que sí… aunque cuesta creerlo.

El poder sionista en la Argentina

He elegido como única fuente de este agregado el libro “La mafia judía”, de Fabián Spollansky (Ed. Rubin, San Juan 2008), para evitar cualquier sospecha o acusación interesada de “antisemitismo”, ya que Spollansky es judío.

Según ese autor sanjuanino, en nuestro país el poder económico sionista también es muy importante, y comprende nada menos que a la petrolera YPF (virtualmente regalada a Enrique Eskenazy por la española Repsol, debido a las exigencias del gobierno del matrimonio Kirchner).

El otro pilar clave del poder sionista local es el inmenso grupo surgido de la nada que controlan Eduardo Elsztain (su jefe) y Marcos Marcelo Mindlin (a quien el diario Crítica de Jorge Lanata ha denunciado como uno de los principales lavadores de dinero, que operaba con el Banco JP Morgan).

El imperio económico y financiero de Elsztain y Mindlin cuenta con la colaboración profesional y/o política de personajes cuyos nombres son bien conocidos entre nosotros. Ellos son: Mario Blejer (ex presidente del Banco Central durante 2002/2003 designado por Eduardo Duhalde, le otorgó al Banco Hipotecario de Elsztain y Mindlin un redescuento por 300 millones de dólares que, al momento de editarse el libro de Spollansky –2008-- aún no habían sido devueltos), el rabino Tzvi Grumblat (jefe espiritual en la Argentina de la secta religiosa fundamentalista Jabad Lubavitch, uno de cuyos “benefactores” notables es Elsztain), Roberto Apelbaum (“fue nombrado por Mauricio Macri en el Instituto de la Vivienda y sirvió de puente entre Elsztain y Macri”, en pág. 102), Andrés Borestein, Emilio Cárdenas (ex embajador de Menem en la ONU, menemista de paladar negro y luego síndico de IRSA), Juan Cavanagh, Esteban Conte Grand, Miguel Kigel (ex subsecretario del Ministerio de Economía y, a los pocos meses, presidente del Banco Hipotecario de Elsztain y Mindlin), Alfredo Mac Laughlin (secretario de Finanzas de Felisa Miceli, presidencia de Néstor Kirchner), Samuel Liberman, Julio Augusto Macchi (Bolsa de Comercio), Uriel O’Farrel, Martín Paolantonio, Abraham Perelman, Juan Carlos Quintana Terán, Pablo Espartaco Rojo (ex representante del Estado ante el Banco Hipotecario, y poco después director del mismo banco), Felisa Miceli (ex ministra de Economía y tesorera de las Madres de Plaza de Mayo), Gaset Waidatt, Sergio Soldati, Saúl Zang (titular de un Estudio Jurídico conectado al “establishment” y socio del Estudio Simpson,Thatcher y Bart Lett LLP de Nueva York), Marcelo Stubrin (socio de Elsztain, ex diputado nacional del radicalismo, “hizo de puente para la vinculación de la mafia Elsztain con la Coalición Cívica de Lilita Carrió, según denuncia del diputado Macaluse”, en pág 127), Arturo T. Acevedo, Jorge Aguado (ex gobernador de Buenos Aires durante la dictadura militar), Julio Aisenstein, Pablo Aladazábal, Jorge José Álvarez, Roberto Álvarez, Federico Braun, Jorge Brito (presidente de la Asociación de Bancos Privados de la República Argentina, destacado financista de las campañas políticas de Carlos Menem y actual banquero de confianza del matrimonio Kirchner), Enrique Bullrich (de la Cámara de Rematadores de la Bolsa), Horacio Fargosi (jurista), Guillermo Gainza Paz, Rodolfo García Piñeiro, Jorge A. Levy, Eduardo Santamarina, Adrián Werthein (Bolsa de Comercio, La Caja de ahorro y seguros, etc.), y dos centenares más de conocidos empresarios, abogados y economistas.

El grupo Elsztain-Mindlin domina en conjunto nada menos que el Banco Hipotecario Nacional (privatizado por Menem-Cavallo-Kigel-Rojo casi gratuitamente a favor del grupo) con sus decenas de empresas controladas, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires; las sociedades de Bolsa Dolfhind Fund, IFISA, Raymond James Argentina SA y APSA; el Banco de Crédito y Securitización, la Caja de Ahorro (hoy La Caja SA); los “shoppings” Alto Palermo, Abasto y Buenos Aires Design Center; los Talleres Rosario; los hoteles Holliday Inn, Intercontinental, Llao-Llao y el Libertador Kempinsky; los edificios Torre Telecom, Palacio Alcorta, Renault, “El Rulero” de Libertador y 9 de Julio, Prourban, Pirelli y muchos más en el centro de Buenos Aires y otras ciudades, que totalizan 1.681.900 metros cuadrados de construcción; las empresas de electricidad Citele, Edenor SA, Los Nihuiles SA, Diamante SA, Central Térmica Güemes SA, Powerco SA, Central Puerto SA, Pampa Energía SA y Transener SA; los grupos de inversión Inversora Nihuiles SA, Rental Farms SA, CAM SA, Cactus Feeders SA y Consultores ASSET Management SA.

La principal empresa del grupo Elsztain.-Mindlin es Cresud SA, propietaria, al año 2000, de 468.000 hectáreas en la pampa húmeda y 170.000 cabezas de ganado vacuno. En Brasil, asociada con Cyrela en la compañía Brazil Realty, poseía inversiones en “shopings” por 261 millones de dólares y se apresta a invertir en Goiás y el Matto Grosso. En Venezuela, asociada al grupo Valentini, invirtió 300 millones de dólares en inmuebles. Para todas estas inversiones George Soros les consiguió dinero en el mercado global de capitales.

A Eduardo Elsztain lo apoya desde Estados Unidos Edgard Bronfman, dueño de Seagram y de Universal, ex vicepresidente de Vivendi Universal, ex CEO de Warner Music Group y ex presidente del Congreso Judío Mundial del cual Elsztain es tesorero en la Argentina (nombrado por Bronfman).

Elsztain y Mindlin también están estrechamente vinculados con otros poderosos personajes norteamericanos, como:

- Sam Shell (socio en Cresud SA), de origen polaco, es uno de los mayores especuladores inmobiliarios de ese país donde posee 10 millones de metros cuadrados de oficinas y 225.000 departamentos. Tiene, a su vez, inversiones en Venezuela, Brasil y Chile, dos plantas eléctricas en China, una en Bangladesh y una en Filipinas.

- Michael Steindhart, fundador del fondo de cobertura Steindhart, Buena, Berkowitz & Co, que fue multado con 70 millones de dólares por el Departamento de Justicia por manipulaciones contra el Tesoro.

- George Soros fue el que puso todo el dinero para iniciar los negocios del grupo Elsztain-Mindlin. Hoy está separado, pues los dos socios argentinos citados lo hicieron a un lado.

En la Argentina, tanto el grupo Eskenazy como el de Elsztain-Mindlin, tienen total apoyo del matrimonio Kirchner, al punto de que en muchos emprendimientos actúan como si fueran los testaferros del poder.

Para concluir, conviene repetir la frase final de mi mensaje anterior:

Por eso, en la Argentina de los Kirchner, los únicos privilegiados no son los niños, sino los sionistas (si lo dudan, pregúntenle a la Sra. Lubertino, la “arrugable” presidente del INADI, encargada de obedecer la orden de perseguir sólo y exclusivamente a los “antisemitas”, aún a costa de su dignidad personal). Por eso se expulsa a Mons. Williams, y no a quienes han incurrido o participado en actos de gobierno o de otro tipo, que constituyan genocidio... o tienen antecedentes por actividades terroristas... o acciones susceptibles de ser juzgadas por el Tribunal Penal Internacional o por la ley 23.077, de Defensa de la Democracia.

Y agrego ahora: Por eso en la Argentina estamos como estamos, prisioneros del sionismo.

Del Viso, 23 de febrero de 2009.

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