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La Argentina prisionera. Parte 5
Juan Gabriel Labaké  - 
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070309 -
Continúo hoy con la descripción de los meandros por donde fluye el abundante y no siempre limpio dinero que financia las andanzas del sionismo en nuestro país.

Al respecto, es muy importante señalar que, en la Argentina, el dinero y el poder del sionismo y, por lo tanto, de Israel, están íntima e indisolublemente ligados, fomentados y protegidos por el matrimonio Kirchner, aunque no es ése su único sostén político. También apoyan abiertamente a esa dupla de dominación mundial, que sin dudas ha fijado su mirada sobre nuestro país (y Chile), tanto Carlos Menem y Elisa Carrió, como
Mauricio Macri y los otros personajes con poder político que mencioné en la segunda nota.

Además, virtualmente no hay político encumbrado, de los que son “políticamente correctos”, que no les rinda pleitesía. Es proverbial el cuidado que pone Duhalde en no contradecirlos o negarles algo, igual que López Murphy, de Narváez y Binner. Y todos los “políticamente correctos” guardan un “saludable” silencio cada vez que Israel mata, depreda, demuele, aplasta o invade a los palestinos, a los libaneses o a quien fuere. De eso no se habla.

El caso de Enrique Eskenazy

Además de la inigualable proeza de hacerse propietario del 25% de Repsol sin un centavo, Kirchner mediante, Eskenazy es el dueño visible del grupo constructor Petersen (ex Gotti, Petersen y Tool), que viene ganando casi todas las licitaciones de obras públicas en Santa Cruz desde la época en que Kirchner era su gobernador.

Con ese antecedente “bancario”, Menem y su gobernador sanjuanino (Escobar), en 1995 le entregaron a Eskenazy el Banco de San Juan privatizado. Como, con esa adquisición, Eskenazy ya era banquero…, Kirchner le dio el Banco de Santa Cruz (en 1997). Luego el mismo Kirchner, como presidente, se basó en esos dos módicos bancos de Eskenazy, para darle casi “manu militari” el más gordo Banco de Santa Fe. La línea técnica del Banco Central se opuso a esa operación pues los dos banquitos de Eskenazy no tenían ni el capital, ni los depósitos que justificaran tamaña entrega. Apretaron al Central desde la Casa Rosada, y sus técnicos pusieron entonces como condición que el Banco de Santa Cruz se capitalizara o aumentara sus depósitos en al menos 31.000.000 de pesos-dólares. Al día siguiente, el gobierno de Santa Cruz puso un plazo fijo en el banco de Eskenazy por 31 millones de pesos-dólares…

Podo después, Kirchner le otorgó a Eskenazy el Banco de Entre Ríos S.A., basado en que este mago de las finanzas (¡sin dinero y sin ayuda kirchnerista!) ya era dueño de tres bancos.

Un detalle sugestivo, Eskenazy es ingeniero químico con un post-grado en la Universidad de Chicago (EE. UU.), e hizo carrera dentro del grupo Bunge y Born, al lado de Hirch. ¡Nada se pierde!

Sergio Spolsky o Szpolsky, Hadad, Escudé y Cia

El rabino Sergio Spolsky fue uno de los protagonistas de la caída del Banco Patricios, aquél que, una vez fundido (1997), fue absorbido por el Banco Mayo, el de Rubén Beraja, gracias a un generoso aporte estatal menemista de $374,7 millones.

Spolsky fue también tesorero de la AMIA, cuyo Tribunal de Ética lo sancionó por desviar fondos de la institución hacia el banco Patricio (Página 12 del 27-10-04).

Este héroe del sionismo bancario, un buen día decidió incursionar en el negocio periodístico. Sus primeros intentos los hizo con Gerardo Sofovich, durante el menemismo: trataron de fundar un periódico que no llegó a nacer.

En 2002, Spolsky ya era vicedirector y accionista del diario Infobae, junto con Daniel Hadad: uno por “izquierda” y el otro por “derecha”… Dios los había criado y ellos se juntaron. Hadad tiene la ventaja de que, siendo nieto de sirios, es un pro-sionista convencido (de que así se gana mucho dinero), y es dueño de Radio 10, las FM Amadeus, Mega y otras, y de la señal de cable C5N.

El 12 de marzo de ese año, Carlos Escudé, legendario colaborador del MI6 británico, “amigo” de la CIA norteamericana, autor de un par de libros sobre la necesidad de obedecer siempre al imperio dominante –pronto proclamará la necesidad de aprender el mandarín y comer arroz con palitos…--, profesor de la Universidad Di Tella (¡seguro!), columnista invitado con frecuencia por el diario LA NACIÓN (¡obvio!), ex panelista de los programas de Mariano Grondona (¡más obvio aún!), entusiasta defensor de los derechos ingleses sobre Las Malvinas (en 1990, el ex canciller menemista Guido Di Tella lo designó para defender ante Gran Bretaña nuestros derechos sobre las islas del Atlántico Sur; fue ahí cuando Escudé declaró públicamente que “Las Malvinas, jurídica, política e históricamente, les pertenecen a Inglaterra”… ¡lo más obvio de todo!), asesor en educación (¡justo en educación!) del ex candidato presidencial Adolfo Rodríguez Saá en 2002/2003, a quien propuso separar la provincia de San Luis de la Argentina, y unirla a Chile (¿falta algo?), ese señor Escudé, digo, el 12-03-02 escribió un artículo en Infobae en el que propuso textualmente:

“… no basta con matar a diez palestinos por cada israelí que caiga asesinado. (…) (Hay que) acobardarlos de manera que ya casi ninguno ose levantar un dedo contra un israelí, y eso se conseguirá sólo cuando el coraje moral del Estado de Israel alcance para detonar una pequeña bomba de uno o dos kilotones sobre Gaza.

“Estos son tiempos para un Churchill y para una pequeña Hiroshima

”Y aquí, en Buenos Aires, en las vísperas de su aniversario, éstos son tiempos para rendir un homenaje a las víctimas del atentado de 1992, ya sin hipocresías pacifistas sino conscientes de que frente a este enemigo y en estas circunstancias la paz es imposible sin la guerra.

Ni los jefes terroristas Ben Gurión y Menahen Begin, ni la fría Golda Meir, ni el chacal Ariel Sharon se atrevieron jamás a proponer tal monstruosidad. Escudé, sí.

Al día siguiente presenté una denuncia criminal contra Carlos Escudé y Antonio Laje (director de Infobae) por incitación y apología del delito (del genocidio) y por discriminación étnica y religiosa. Seguramente prescribió todo antes de que el juez se decidiera a actuar contra un conspicuo colaborador del sionismo, del MI6, de la CIA, de Inglaterra, y de… Infobae.

Dos o tres días después de haber presentado esa denuncia, me llamó el señor Sergio Spolsky, vicedirector de Infobae, para decirme que yo estaba atentando contra la libertad de expresión, pues Escudé tenía derecho a publicar sus ideas por la prensa, y yo intentaba censurarlo antidemocráticamente… Fue imposible hacerle aceptar que también se puede delinquir a través de la prensa. El tedioso diálogo terminó cuando se me ocurrió preguntarle:

“Señor Spolsky, ¿Usted publicaría una nota de Escudé, o de otro, en la cual se propusiera tirar una bomba atómica sobre Tel Aviv para terminar con el terrorismo del Estado de Israel?”

“Con usted no se puede hablar”, fue su encolerizada respuesta, y colgó el teléfono.

Esta joyita de sionista (“nunca taxi”) se le arrimó a los Kirchner apenas subieron en 2003, y llevado por esas expertas y generosas manos, Spolsky ha logrado ser dueño:

- del 100% del diario Infobae, que vende sólo 3.000 ejemplares, pero vive y da ganancias gracias a los avisos oficiales;

- de la revista Veintitrés, desde la cual, y ayudado por el secretario de Medios, Enrique Albistur, se dedica a atacar al opositor periódico Perfil;

- de radio América (AM) y Aspen (FM);

- del 50% del diario El Atlántico, de Mar del Plata;

- y de Comunicaciones Auditadas SA (junto con Sokolowicz), entre otros medios.

Y también ayudado “generosamente” por los Kirchner, fue dueño, hasta que las fundió, de las agencias noticiosas Infosic e Infofax, junto con sus “camaradas” Gastón Sokolowicz, Fernando Sokolowicz (uno de los dueños de Página 12 en ese momento) y otros.

Siempre con el andador kirchnerista, Spolsky compró el diario universitario “La U”… y también lo fundió. ¡Total… era plata dulce!

El incondicional y ciego apoyo del matrimonio presidencial al sionismo hace pensar a muchos que, uno de los Kirchner, o los dos, tienen cierta cuota de sangre judía. Y ya se sabe hasta dónde y cómo los sionistas controlan a la comunidad judía. La extrema dureza de ese control hace admirable la conducta de aquellos judíos que se atreven a desobedecerlo y critican públicamente las atrocidades de Israel. No son muchos, pero los hay.

De todos modos, con sangre judía o sin ella, los Kirchner ya han capitulado fea y totalmente ante el sionismo. En la próxima nota hablaremos de dos “logros” de la sociedad israelita-kirchnerista: el proyecto de ley para transformar en delito penal cualquier duda o intento de investigación sobre la historia oficial “hollywoodense” del Holocausto (más conocida como Ley de Defensa del Holo-cuento), y la ley 26.437 (de Cristina) que ratifica un tratado suscripto con Israel en el año 2006 (por Néstor), gracias al cual la Argentina ha quedado asociada muy sutilmente a la industria militar israelí (y de hecho, a la norteamericana).

Del Viso, 7 de marzo de 2009.

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