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Martín Redrado y Cristina de Kirchner |
090110 -
El poder económico recibió con beneplácito el Fondo del
Bicentenario. La decisión de asegurar las cancelaciones de los
vencimientos privados y de organismos internacionales para el
2010 contó con el apoyo local y mundial de quienes requieren la
normalización de la inserción capitalista de la Argentina en
momentos de crisis de la economía mundial.
Los principales Estados capitalistas han dispuesto cifras
millonarias para el salvataje de bancos y empresas en crisis,
con lo que no debe sorprender que las decisiones de política
económica local vayan en ese sentido y aseguren la voluntad de
pago. Es el deseo de los acreedores, un abanico que expresa
parte del poder económico mundial. El paquete incluye a los
holdouts y al Club de Paris. Todos esperan se les pague, la
totalidad de la deuda o una buena negociación según sus
intereses.
El canje del 2005, el pago al
Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2006 y todas las
cancelaciones operadas en los últimos años expresan voluntad de
pago de la deuda y reinserción en el sistema financiero
internacional, como una parte de la continuidad del capitalismo
en la Argentina.
Un problema inesperado resultó ser ahora la “autonomía del Banco
Central de la República Argentina (BCRA)”. Queda demostrado con
un absurdo como la “política” en la Argentina está pagando caro
no modificar la institucionalidad de los 90´, entre otras la
“autonomía del BCRA” inscripta en la carta orgánica de la
institución. La política monetaria es un instrumento clave de
toda política económica y no puede disociarse en falsas
autonomías al servicio de las demandas del poder económico.
Lo curioso es que ahora, con la decisión del pago de la deuda a
tenedores privados y organismos internacionales por 6.569
millones de dólares en el 2010, en acuerdo con el Fondo del
Bicentenario, el “poder económico” reclama la subordinación del
BCRA a la decisión de pagar del poder ejecutivo nacional. Es el
pronunciamiento de las asociaciones de bancos, de ADEBA y de
ABAPRA. En el mismo sentido se pronunció la Confederación
General del Trabajo ( CGT), asociada claramente a las políticas
de gobierno.
¿Cómo se salda la crisis institucional?
El gobierno quiere que el titular del BCRA renuncie y este
resiste. La decisión aparece condicionada por una comisión
parlamentaria que motivada en el recambio legislativo aún no
está conformada y hay receso hasta marzo próximo. La presión
política entre el Poder Ejecutivo y el presidente del BCRA
continuará, tanto como los juegos de poder entre el oficialismo
y la oposición de derecha. Esa situación agudizará los elementos
de crisis política que hay en la Argentina desde la ruptura de
sectores de las clases dominantes, del agro y la industria con
el gobierno. La medida de pagar deuda apunta a recomponer lazos
con el poder económico mundial y es lo que debe colocarse en
discusión.
La sociedad, especialmente el movimiento popular, debe
manifestar su voluntad de modificar la agenda de prioridades e
incidir en la crisis política para contribuir a satisfacer
necesidades populares insatisfechas. La Argentina no necesita
nuevo endeudamiento, sino reorientar su política económica en
función de las necesidades de millones de personas con
dificultades para acceder a sus derechos a la alimentación, la
educación, la salud o la vivienda, el trabajo y una calidad de
vida adecuada. Los recursos en la Argentina existen, el problema
es su utilización.
No es el problema el suscitado en torno a la “autonomía”. Hay
que volver a instalar que no se puede pagar deuda con el hambre
de la población, que los fondos públicos deben utilizarse para
la recuperación de una economía popular que resuelve necesidades
insatisfechas y se articule con un proyecto de integración
regional que discuta el orden capitalista en crisis.
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