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020906 -
Fox no pudo el viernes 1º llegar al Congreso y allí representar su "show" de
que Foxilandia está muy requetebién al término de su sexenio. Con una
maniobra parlamentaria muy sagaz --pacífica hasta más no poder-- se lo
impidieron los legisladores del PRD y de la Coalición por el Bien de Todos,
en una jornada que se vuelve histórica, ya que nunca antes en el pasado de
México había ocurrido que al presidente saliente, por medios políticos y
legislativos y con una excelente justificación jurídica, se le bloqueara el
camino para siquiera ingresar al recinto parlamentario a rendir su último
informe. Todo un fracaso del foxismo, ocurrido ante los ojos toda la nación
y del mundo. Todo un ejemplar castigo a Fox y a su alevosa intromisión en la
campaña electoral en contra de López Obrador, además del fraude electoral
operado por aquél y sus intolerantes derechistas.
En la asamblea popular vespertina del Zócalo en la tarde del mismo viernes
1º, previa al Informe, López Obrador había proclamado con la aprobación de
sus miles de seguidores, que no marcharían al Palacio Legislativo con afanes
de bloqueo, para no dar pie a la provocación del "estado de sitio" local que
violando la Constitución habían establecido días atrás el Estado Mayor
Presidencial y un sector del ejército (a través de la Policía Federal
Preventiva, o sea, miles de militares vestidos de uniforme gris, no verde),
armados con tanquetas antimotines. Pero no les dijo --y ahí está su talento
táctico, entre otras cosas-- que el bloqueo lo harían los propios
legisladores del PRD, con herramientas netamente parlamentarias. A los
panistas los agarró absolutamente desprevenidos.
AMLO había hecho en su discurso vespertino un reconocimiento de
respeto
profundo al Ejército, pero también un enérgico llamado a éste para que no se
dejara llevar a la represión de ningún tipo, como la trágica del 68, y
menos para solapar el fraude electoral operado por la derecha y el foxismo.
Era evidente para todos que la presidencia había establecido un estado de
sitio ilegal en toda la zona urbana del Palacio Legislativo, que legalmente
debió ser consultado, según la letra constitucional, al propio Congreso de
la Unión, lo cual nunca ocurrió.
Ese fue el asidero legal que adujo Carlos Navarrete, coordinador de los
senadores perredistas, en su turno oratorio, quien al denunciar el hecho
llamó a su bancada a tomar la tribuna del Congreso, avisó que no se moverían
de allí hasta que las fuerzas militares sitiadoras salieran de la zona
legislativa y con ello paralizó la sesión. El presidente en turno, el
panista Jorge Zermeño que llegó a esa posición mediante el "gandallazo"
camaral del miércoles 29 entre panistas y priístas, no supo y no pudo hacer
nada, todo confundido, sino decretar un receso indefinido de la sesión,
hasta que le avisaron que Fox estaba a las puertas del recinto legislativo
para intentar rendir su informe. Pero el guanajuatense de las botas no pasó
del vestíbulo del edificio. Allí mismo tuvo que entregar, con manifiesta
contrariedad y ninguna gloria, con el semblante ultra descompuesto y
decepcionado, su informe del último año de gobierno, cumplimentando así el
artículo 69 constitucional, que sólo exige su presentación por escrito en la
fecha de apertura de las sesiones del Congreso general. Pero no pudo
escenificar su "show". Tuvo que irse a perorar con "telepronter" un
intrascendente informe en cadena nacional por TV y radio, debidamente
arropado por el duopolio (TV) y por el oligopolio (radio).
Fue este un hecho histórico. No sólo puso en evidencia la escasez de talento
táctico político de los panistas, olvidados ya éstos de su supuesta "brega
por la democracia" del origen, sino que AMLO aventó al basurero de la
historia el llamado "día del presidente" que significaba el informe anual
del Ejecutivo en turno, sólo ocasión para la vanidad presidencial y muestra
del dominio antes indiviso de la figura del gobernante. Pero también les
recetó un castigo ejemplar ante el fraude electoral y ante el señalado
"gandallazo" camaral del miércoles 29.
Los panistas, obviamente enrabietados, rechinaron los dientes y se quejaron
con el argumento de siempre, de que López Obrador no se ajusta a la ley, que
desprecia a las instituciones, que sólo acata la ley cuando ésta le
favorece, de que él y los suyos son "violentos". ¿Y qué querían Fox, los
panistas y la ultra derecha yunquista, los cuales política y legalmente han
agraviado durante años a más de medio México con sus abusos, sus
persistentes provocaciones insultantes y sus fraudes electorales? ¿Querían
que los obradoristas simplemente agacharan la cabeza ante las trampas y las
maniobras, la última de las cuales fue el "gandallazo" camaral? ¿Que como
borregos simplemente fueran al matadero y se dejaran degollar? |
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