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El Estado Mayor Presidencial (EMP) no es el ejército
Julio Pomar
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Los siete alegres "deterministas" del TRIFE - México: Elecciones 2006 - México Al día 

Estado Mayor Presidencial

050906 - Palenque - Seguirá la movilización pacífica de los obradoristas. Ya lo anunciaron y debe aceptarse que así lo harán. No se ha de morir de inanición su movimiento, o disolver en la nada y en el desencanto, como le apuesta la derecha. Todo indica que se trata de sectores recios del pueblo que en verdad están profundamente indignados con el truqueo electoral del 2 de julio, desde antes de esa fecha contra las ilegales intromisiones presidenciales y contra la campaña sucia de miedo del panismo y el yunquismo, y después del acto comicial, contra el conteo percibidamente amañado de los votos en el Instituto Federal Electoral (IFE), para beneficiar al candidato panista, Felipe Calderón. Es preciso desechar las opiniones baladíes de que los que están en el plantón del corredor Zócalo-Periférico lo hacen mediante “paga”.

 

         Es el movimiento de un sector del pueblo que vive en gran medida por sí mismo y no depende de la sola voluntad del líder o del caudillo, como en ocasiones del pasado. Este movimiento se alimenta de su propia dinámica de participación y de una defraudada confianza en la democracia de las elecciones del 2 de julio. Claro que tiene importancia la acción del líder, López Obrador, y de sus cercanos, pero no debe caber el simplismo de considerar a los participantes como “borregada” bajo sueldo o como paniaguados del capricho del dirigente. Con esta óptica de reducción al absurdo, no se explican ni el aguante ni el fervor con que --pese a granizadas, chubascos y adversidades-- los protestatarios asisten tanto a los mítines de comunión del Zócalo, como a plantones y marchas.

 

Simplismo absurdo es reducir este fenómeno colectivo a sólo una calle del país llamado  México, especie que ni el mismo Fox se cree si se considera el gran aparato de represión que en torno al Palacio Legislativo montó a través del Estado Mayor Presidencial –ojo, no el Ejército-- para supuestamente proteger su propia integridad física. No se olvide que el propio Marcelino García Barragán, general secretario de la Defensa en el 68, en memorias divulgadas póstumamente, responsabilizó al Estado Mayor Presidencial de entonces de haber sido el provocador de la represión, no genocidio,  del 2 de octubre. Pese a lo cual, haciendo honor a su compromiso de lealtad con la nación y con el presidente en turno, Gustavo Díaz Ordaz, le reintegró al Ejecutivo el mando, habiendo podido dar un golpe de Estado si hubiese sido un ambicioso militar sediento de poder, al estilo de lo que ocurría en esos tiempos en casi toda América Latina. Lo cual honra la credibilidad de su confesión post mortem.

 

El agravio al Poder Legislativo quedó sólo ahí, debido a la acción prudente de AMLO de llamar a sus seguidores a no marchar hacia el Palacio Legislativo el día primero. Pero pudo haberse convertido en una terrible tragedia nacional si la irresponsabilidad presidiera la conducta de los obradoristas. Pendiente está, como reforma futura, la existencia de un EMP con tantas atribuciones meta legales, propias del autoritarismo presidencial de antes, no del presente democrático de hoy, el cual negó el actual gobierno con el ilegal estado de excepción montado sobre y en torno al Palacio Legislativo. El EMP no es el Ejército.

 

Frente a todo ello, hay que reconocer a los legisladores del sol azteca su acción invocadora de la constitucionalidad del artículo 29, en la sesión del viernes primero, más allá de incidentes anecdóticos.

 
Discurso de Néstor Kirchner por el día del Ejército Argentino - Reflexiones acerca de  los políticos y funcionarios argentinos - Negocio del hambre en Argentina - Volteretas de la deuda argentina De albricias y estafas recurrentes - Temas Que Queman
 

Estado Mayor Presidencial - Síntesis Histórica - Tomado del Sitio Oficial del gobierno de México

El artículo 89, fracción VI de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que el Presidente de la República es el comandante supremo de las fuerzas armadas. Como tal, cada mandatario ha contado durante su gestión con un organismo encargado de velar por su seguridad que lo ha apoyado en el desarrollo de las actividades inherentes a su cargo. Este organismo ha tenido en el curso del tiempo diversas denominaciones, entre las cuales destacan: Ayudantía General, Estado Mayor Facultativo, Cuerpo Especial de Estado Mayor del Presidente de la República, hasta llegar a su nombre actual: Estado Mayor Presidencial.

Su origen se remonta al establecimiento de la República, cuando en 1824 el primer Presidente de México, el general Guadalupe Victoria, creó una Ayudantía General. Más tarde, el gobierno del general Mariano Paredes y Arrillaga decretó el 27 de julio de 1846 la creación de un Estado Mayor Facultativo, el cual estaría bajo las órdenes del titular del Poder Ejecutivo, quien reglamentaría sus labores.

Como Presidente de la República, en los años de 1853 y 1854, el general Antonio López de Santa Anna integró un cuerpo especial que denominó “Estado Mayor de su Alteza Serenísima”.

El 15 de septiembre de 1857, el general Ignacio Comonfort dispuso se publicara el acuerdo proclamado en Ayutla y decretado en Acapulco, mediante el cual se expedía el reglamento del Cuerpo Especial de Estado Mayor del Presidente de la República.

Durante la intervención francesa (1862-1867) y debido al traslado del gobierno del Presidente Benito Juárez hacia el norte para mantener vigentes las instituciones republicanas del país, las funciones del Estado Mayor Presidencial las asumió un reducido grupo de militares que se encargaron de su seguridad y lo asistieron en sus actividades.

En 1888, el gobierno del general Porfirio Díaz Mori restableció el Cuerpo Especial de Estado Mayor, cuya misión consistía en velar por la seguridad personal del Presidente de la República obedeciendo además todas las órdenes que éste le encomendara. Posteriormente, el 7 de mayo de 1895 se dio a conocer el primer reglamento orgánico del Estado Mayor Presidencial, en el que se precisaron las atribuciones del jefe del mismo y sus misiones generales.

Durante el gobierno de don Francisco I. Madero, el Estado Mayor Presidencial funcionó basado en la Ordenanza General del Ejército, la cual fue expedida el 11 de diciembre de 1911. El 26 de junio de 1916 don Venustiano Carranza expidió un decreto para reorganizar a los Estados Mayores del Ejército Constitucionalista, surgiendo así nuevamente la denominación de Estado Mayor Presidencial, que se había modificado durante el gobierno anticonstitucional de Victoriano Huerta. El 15 de marzo de 1926, durante el mandato del general Plutarco Elías Calles, se decretó la Ley Orgánica del Ejército y Armada Nacionales, la cual establecía en su artículo 33 las bases para la creación de la Ayudantía de la Presidencia, misma que siguió funcionando durante el gobierno del general Lázaro Cárdenas.

Siendo Presidente de la República el general Manuel Ávila Camacho, el 12 de enero de 1942, se reformó la Ley Orgánica del Ejército y Armada Nacionales de 1926, motivo por el cual se transformó la Ayudantía de la Presidencia en el Estado Mayor Presidencial. El 15 de abril de 1942 para afrontar la situación impuesta por la Segunda Guerra Mundial, se expidió el Reglamento del Estado Mayor Presidencial, en el cual se asignó al organismo la función de auxiliar al Presidente de la República en la preparación y organización militar, económica, legal y moral del país, para la guerra. Al término del conflicto armado, en 1945, el Estado Mayor Presidencial reasumió sus funciones originales de seguridad y apoyo logístico para el Presidente de la República.

El 24 de marzo de 1985, el Presidente Miguel de la Madrid Hurtado reformó el reglamento del Estado Mayor Presidencial, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 4 de abril de 1986. En esta versión, se establecieron las tareas del organismo para auxiliar al Presidente de la República en la obtención de información general; la planificación de sus actividades personales propias del cargo y las prevenciones para su seguridad, participando en la ejecución de las actividades procedentes, así como en las de los servicios conexos, verificando su cumplimiento. Este reglamento estuvo vigente durante los gobiernos del licenciado Carlos Salinas de Gortari y del doctor Ernesto Zedillo Ponce de León.

El 16 de enero del año 2004, el licenciado Vicente Fox Quesada, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, expidió el nuevo Reglamento del Estado Mayor Presidencial, que se difundió a través del Diario Oficial de la Federación el 23 de enero del mismo año. Este ordenamiento actualiza la estructura, organización y funcionamiento del Estado Mayor Presidencial como órgano técnico militar y como unidad administrativa de Presidencia de la República para facilitar el cumplimiento de sus atribuciones.

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