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140906 - Palenque - Como bomba de
fragmentación cayó en el grillero político la difusión de conversaciones
telefónicas grabadas entre el pederasta Jean Succar Kuri, preso en
México y recientemente extraditado de Estados Unidos, y el
empresario textilero Kamel Nacif Borge, donde se confirma que este
último es copartícipe en la red de pederastia -digamos, para mayor
precisión, que es un "usuario" asiduo de esos infames sexo-servicios-
denunciada en 2005 por la periodista
Lydia Cacho Ribeiro, perseguida por ello por autoridades poblanas
encabezadas por el mismísimo gobernador priísta Mario Marín, el "gober
precioso". Estas conversaciones las publicaron este martes 12 los
diarios "El Universal" y "Reforma", y los audios los subieron a sus
respectivas páginas web. Estas grabaciones confirman la veracidad de las
acusaciones que la periodista Cacho hizo en su libro "Los demonios del
Edén", en que dio a conocer las infamias de esta actividad en el sureste
del
país, con ramificaciones hacia Puebla (Kamel Nacif y el propio "gober
precioso" Marín).
Pero eso, que ya es muy escandaloso, no es lo más resonante de la
difusión de estos últimos telefonemas grabados, sino que aparece otra
grabación, pero entre Kamel Nacif, el mismo empresario mencionado, y
nada menos que Emilio Gamboa Patrón, prominentísimo personaje de los
tres sexenios en que se implantó el esquema neoliberal en México.
Actualmente es el jefe de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados
(la bancada "bisagra" entre PAN y PRD), pero fue el secretario
particular del entonces presidente Miguel de la Madrid (1982-1988) y
alegre miembro de la llamada "familia feliz" de aquel tiempo; secretario
de Comunicaciones y Transportes en el salinato (1988-1994); y senador
que impulsó entusiastamente con los panistas la "ley televisa" en la
legislatura 59 que acaba de terminar (2000-2006), la cual favoreció la
"guerra sucia" en el duopolio televisivo contra
López Obrador del ahora presidente electo
Felipe Calderón. Todo un personaje es este señor Gamboa. Ejemplifica
mejor que nadie la corrupción de una parte de la llamada "clase
política" y documenta, especialmente, que el neoliberalismo es igual a
corrupción máxima en la vida pública.
En la conversación Gamboa-Nacif, se evidencia la complicidad de
intereses entre un político priísta como Gamboa y un negociante
inescrupuloso e injuriante como Nacif, referente a la aprobación de una
ley para la instalación de un casino -prohibido por la ley- en el ámbito
del hipódromo de la ciudad de México que Gamboa -con léxico por demás
procaz- le estaba ofreciendo a Nacif, pero donde el segundo le prohíbe
siquiera intentar crear tal ley, también procazmente. Gamboa, en
declaraciones posteriores a esta revelación, acepta por fin que sí
conocía a Kamel Nacif, cosa que había negado cuando Lydia Cacho lo
denunció en su libro como protector de los pederastas, y, por supuesto,
también refuta que haya habido ningún intento de legislar sobre casinos
(con un clásico "hacerse el occiso" de no saber de qué intento de ley se
trató), aunque la grabación diga lo contrario. Gamboa agrega que la
ilegal difusión de los audios "trata de distraer la atención de los
grandes problemas nacionales", pero evita señalar que la corrupción es
precisamente uno de los más graves problemas nacionales.
El señor Gamboa está, así, bajo la lupa pública. Y estos son los que nos
pretenden seguir gobernando, pero ya basta.
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