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190906 - Palenque -
Terminó la primera etapa - digámoslo así-
de la confrontación postelectoral entre la izquierda y la derecha de
México, ya que ha brillado por su ausencia el centro, o PRI, que ni para
"bisagra" ha servido. Se dieron los dos "gritos" por la independencia
previstos, pero en sitios distintos: uno en el Zócalo capitalino, por el
jefe de gobierno del DF, Alejandro Encinas, acompañado del secretario de
Gobernación, Carlos Abascal, y el otro por el presidente Vicente Fox,
pero en Dolores Hidalgo, Guanajuato. Las dos locomotoras echadas a
correr como máquinas locas fueron detenidas en el momento crítico y así
se evitó una peligrosa confrontación. Dicen los enterados que ello fue
el resultado de negociaciones entre Encinas y Abascal, que derivaron en
el acuerdo del Senado por el cual le pidieron a Fox que se fuera a dar
su "grito" a Guanajuato.
De todos modos, el saldo político de las dos fechas septembrinas más
importantes fue a favor de los obradoristas. El primero de septiembre
sus legisladores le impidieron a Fox emitir el mensaje en tribuna,
apoyados en la justa razón legal de que la Policía Federal Preventiva
tenía secuestrado al recinto del Congreso de la Unión --un estado de
excepción intolerable y
anti constitucional-- y se plantaron en la tribuna de San Lázaro, lo
cual provocó lo que ya se sabe: que Fox no diera su mensaje en ese
lugar, sino que sólo entregase por escrito el VI y último Informe. Y lo
segundo ya mencionado: Fox no pudo dar su "grito" en Palacio Nacional la
noche del 15, y lo hubo de dar en su tierra, supuestamente porque había
peligro de violencia entre obradoristas y anti obradoristas si el
Ejecutivo insistía en aparecer en la ceremonia desde el balcón de
Palacio. Especie que fue propalada por el vocero Rubén Aguilar y resultó
una pifia, una mentira crasa, ya que de los propios órganos de la
seguridad nacional surgió la
información de que nunca se detectó tal peligro o tal amenaza.
El plantón Zócalo-Madero-Juárez-Reforma ya
se levantó. El desfile militar del sábado 16 se desahogó sin dificultad
ni problema. La Convención Nacional Democrática sesionó en el Zócalo el
sábado 16 por la tarde, con el resultado ya adelantado: López Obrador
fue por aclamación designado "presidente legítimo" por sus seguidores y
formará un gobierno alterno itinerante, que le hará un marcaje
cuestionador al de
Felipe Calderón, desde que éste asuma el primero de diciembre. Ahora
tendremos un gobierno bicéfalo, por obra y gracia del fraude electoral
del foxismo y la derecha.
Ahí van las cosas. No se ha llegado a la violencia física y esperemos
que ello no ocurra nunca en este históricamente inédito gran diferendo
político entre mexicanos. Que sigan negociando aunque sea a la
distancia, con señas, a señales humo o como sea, esto es, a valores
entendidos. Pero que así lo hagan. El resultado final deberán darlo los
acontecimientos políticos, no la violencia. Singular es que se esté
demostrando que puede haber diferencias entre fuerzas políticas, incluso
tan terribles como la que se está dando, sin que eso implique ruptura de
la paz social, violencia física. Sería un crimen contra la nación, este
sí muy lesivo, que cualquiera de las partes rompiera la paz, aunque ésta
esté deslizándose en el filo de la navaja. A una represión seguirían
respuestas y, de ahí, una escalada de actos violentos, que serían
inacabables. Haya guerra política pero no se llegue a la violencia
fratricida. Esperemos que así sea. No despertemos al México bronco. |
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