|
210906 - Palenque -
Por fin la Suprema Corte de
Justicia de la Nación (SCJN) dio visos de actuar con toda la justicia y
la sensatez jurídica que siempre debía serle inherente. Determinó este
martes 19 ampliar la indagación sobre la violación de derechos sufrida
por la periodista
Lydia Cacho Ribeiro, porparte
de autoridades poblanas, principalmente su gobernador, Mario Marín
Torres, más
conocido en todo el orbe como "mi góber precioso", según la brillante
definición del soez empresario Kamel Nacif Borge.
Ya parecía -según denunció la propia Lydia Cacho- que la enjuiciada iba
ser ella, la víctima de los atropellos oficiales, y no los autores de la
agresión, tanto los policías que con lujo de crueldad la trasladaron
ilegalmente de Cancún a Puebla, como los funcionarios de la "procuración
de
justicia" poblanos y el mismo "gober precioso", así como el maquinador
de
toda esa represión, el procaz Kamel Nacif, empresario textil. Esta
decisión
de la SCJN empieza a poner las cosas en su lugar, y no de cabeza, como
estaba.
|
Empresario + gobernante: suma perfecta para negocios ilegales y
corrupción
(Kamel Nacif Borge y Mario Marín Torres)
|
Por siete votos a tres los ministros desecharon el dictamen que, con la
aprobación del presidente del tribunal, Mariano Azuela Güitrón, había
presentado el ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia, el cual exculpaba
(imagínese usted, lector) al desgobernador Marín de la acusación de
violación grave de las garantías individuales de la periodista, con la
posibilidad, entonces, de que el o los acusados por Lydia Cacho le
respondieran en contrademanda por calumnias y acusaciones falsas. El
argumento central del primer dictamen es que las grabaciones deconversaciones telefónicas son ilegales a menos que las autorice un
juez, y
en este asunto, como en todos los demás de grabaciones ilegales que se
han
conocido, se vio este aspecto como el fundamental, y no el delito mayor
que
es denunciado en ellos, como en este caso por la periodista Cacho, sobre
la
pederastia y el tráfico de niños para abuso sexual. Las grabaciones
entre el
góber y Nacif, según la decisión de los ministros, no se toman como
prueba,
pero sí como "pistas" para la nueva indagatoria.
Estaba siendo, o iba a ser, una espantosa ignominia que la enjuiciada
fuera
a resultar Lydia Cacho, lo cual hubiese corroborado (y todavía falta ver
cómo actúan los ministros en este y en otros asuntos) la absoluta
inutilidad
legal para impartir justicia de este tribunal, tal como está
constituido,
tanto estructural como humanamente. La nueva investigación le fue
encargada
al ministro José de Jesús Gudiño Pelayo la elaboración de un nuevo
proyecto
que abarque la integración de una nueva comisión investigadora y los
alcances de la misma, a efecto de determinar si existió una acción
concertada entre el gobernador de Puebla y los titulares del tribunal
superior de justicia y la procuraduría estatales en perjuicio de la
periodista.
Esto que se dice serenamente, para muchos en México ya era motivo de una
inmensa e intensa indignación. ¿Cómo es posible que se pretenda solapar
el
terrible delito de inducción a la prostitución infantil por argucias
legaloides y muy presumiblemente corruptas? Los ministros de la SCJN
todavía
están a muy buen tiempo para probar que son dignos juzgadores, y que
hacen
aprecio positivo de los clamores públicos y no se ciñen tinterillamente
a un
letrismo juridicoide. Eso se espera de ellos, esto es, que cumplan su
función, y, por lo pronto, un aplauso a la colega Lydia Cacho, quien
demuestra que en México se deben y pueden defender los derechos
fundamentales, como el de la libertad de expresión, aunque sea
arrostrando
las iras y las venganzas de los poderosos. |
|