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Persistencia criminal contra Lydia Cacho
Julio Pomar
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Lydia Cacho Ribeiro - Historia de PEMEX - Textos sobre Petróleo y Política - México: Elecciones 2006 - México Al día 

140507 - Palenque - Desde México - Un nuevo atentado criminal fue intentado el lunes 7 de este mayo contra la periodista Lydia Cacho Ribeiro, denunciante de las redes de pederastas que encabeza el preso Jean Succar Kuri, quien según evidencias incontestables ha sido apoyado en su desquiciado vicio por el empresario Kamel Nacif y por el gobernador de Puebla, Mario Marín Torres.

En el diario La Jornada del 9 de mayo, se informó que al mediodía del lunes 7 la periodista regresaba de Ciudad Juárez, Chihuahua, a donde había asistido a la feria del libro, y en el aeropuerto de la ciudad de México abordó la camioneta que la Procuraduría General de la República le tiene asignada para su protección, con todo y chofer --un miembro de la propia PGR--, pero ya circulando en la calle, en el Viaducto a la altura del Eje Central, el vehículo empezó  a sacudirse de manera violenta. El conductor logró detenerse a tiempo, pero al revisar la llanta trasera derecha, tres de los cuatro birlos (tuercas, tornillos sin cabeza)  que la aseguran, cayeron en su mano, lo que significaba que la llanta, suelta, estaba a punto de salirse de su eje. De haberse consumado el atentado, ella y sus acompañantes quién sabe qué daño hubieran sufrido, pues lo frecuente en estos casos es que un automóvil en esas condiciones se vuelque.

Los tres birlos habían sido limados y, según anticiparon agentes investigadores de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), “todo parecía el montaje para un accidente provocado”. Ante su denuncia ese mismo día ante el subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos, éste le dijo, según la nota de Blanche Petrich: “Doña Lydia, esas amenazas hay que tomarlas muy en serio. Le pido que inmediatamente acuda a denunciar lo sucedido”.

Eso mismo hizo ella ante la PGR, en cuya denuncia mencionó como probables responsables del intento de homicidio al gobernador de Puebla, Mario Marín Torres, a la procuradora de justicia de esa entidad, Blanca Laura Villeda, y al empresario acusado de pederastia Jean Succar. Denunció que ello pudo costarle la vida, si no es que también a sus cuatro acompañantes (Jorge Zepeda Patterson, Alejandro Páez y Rafael Pérez Gay y esposa) y a los tres agentes de la PGR que la protegían. Unos días antes, el 2 de mayo, en un careo con el pederasta, éste le dijo “te voy a acabar” desde atrás de la rejilla en que se encontraba, en el juicio que se le sigue por corrupción de menores en el penal del Altiplano.

Lydia Cacho mencionó en su denuncia del lunes 7 en la PGR que “queda claro que con todas las amenazas de muerte que tengo, y con las que profirió (el propio pederasta) pues no puedo dejar pasar esto”. En declaraciones a periodistas allí mismo denunció que sus testigos “han recibido una serie de amenazas”.

Con inevitable certidumbre, que está sujeta a comprobación, es un caso de persecución criminal contra la periodista Cacho Ribeiro. Las autoridades judiciales deben extremar sus pesquisas a fin de hacerle justicia a la valiente denunciante de pederastas. Los hechos muestran que las redes delincuenciales están engalladas por sus sangrientos retos hasta hoy sin respuesta definitiva por las actuales autoridades del país, que igual que en otros casos, se ven incapaces de ofrecer real protección a los periodistas que denuncian ilícitos, tanto como de castigar a los culpables de los atentados. Por salud legal y social, es imperativo que terminen con castigos ejemplares los casos denunciados de delincuencia contra los niños y niñas que han sido abusados.

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