Google

Avizora - Atajo Google

La justicia de México, valor conculcado
Julio Pomar - Otros textos del autor

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías
Textos históricos

Otros enlaces:
- Historia de PEMEX
-
Lydia Cacho Ribeiro
- El agua es un Derecho Humano
-
México: Elecciones 2006
- Acuífero Guaraní / Triple Frontera

 

230907 - Palenque - Desde México - Palenque - Certeramente bien lo dijo Nicolás Maquiavelo (1469-1527), en medio de las fulgurantes teorizaciones que lo singularizan hasta el día de hoy, a más de cinco siglos de haberlas emitido:

“O un gobierno es fuerte o es moral. O se funda en el ideal o tiene en cuenta las sórdidas realidades. En más de una ocasión han de emplearse medios injustos para garantizar la justicia. ¿Hay que renunciar a utilizarlos, porque no están de acuerdo con el estricto ideal de la justicia absoluta, o hay que consentir, de manera deliberada, que la justicia práctica se salve a costa de la justicia teórica? En política hay que transigir de forma continuada, con uno mismo y con los demás, con el propio ideal y las propias convicciones: para durar, para subsistir, para vencer”.

Y los émulos pueblerinos mexicanos de las sórdidas realidades enunciadas por Maquiavelo --principalmente la derecha que se encaramó al poder desde el año 2000, con su emblemático líder Fox-- de haber leído esas palabras, lo cual es muy dudoso pues su ignorancia sólo es superada por su ambición de poder, naturalmente ya se hubieran inclinado por los “medios injustos”, hacia las “sórdidas realidades” de nuestra política. Y no estarían afiliados a la moral sino a la fuerza, y en el caso concreto nuestro, a la chicana y a la trampa, antípodas de todo ideal de toda convicción. Su objetivo es durar, subsistir, vencer. No importa por cuál vía. Y lo están practicando o, al menos, tratando de lograrlo.

Esta reflexión no tiene nada de teórica, sino muy concretamente actual y contingente, del momento. Ahí están las indefiniciones calderonistas diciendo respetar al Congreso por sus decisiones que limitan a la telecracia en sus desmedidos afanes de enriquecimiento y de poder, sin que quede clara su verdadera actitud ante este asunto, que sí asumieron sus propios legisladores panistas, rectificando la escandalosa indignidad de la ley televisa del 2006. Ahí está el uso inconstitucional de las fuerzas armadas en una función policíaca para perseguir al narco y al crimen organizado, aplastando en su paso los derechos humanos de quienes, ajenos, se les atraviesan en el camino. Ahí está el designio apenas disfrazado de enajenar a favor del capital privado las riquezas petroleras y energéticas del país, so pretexto de que eso es lo “moderno” y lo “realista”. Ahí está su intentona para que los jodidos paguen los impuestos que los opulentos --que le financiaron sus campañas negras en el 2006-- no quieren pagar, lo cual impide integrar una verdadera y real reforma fiscal. Y ahí está el caso, también emblemático, del insultante enriquecimiento particular de la pareja Fox-Sahagún, que llegaron en la medianía económica al gobierno en el 2000 y hoy, sólo seis años después, excretan sus prosaicas vanidades de nuevos ricos, que además se presumen intocables.

El caso de los Fox es más que emblemático. Es una papa ardiente en manos de Felipe Calderón. ¿Dónde habrán de aparecer las “manos limpias” de que alardeó en su campaña? ¿Y dónde su apego a la ley y al estado de derecho? Si es cierto que la Secretaría de la Función Pública, como conjeturó por radio Francisco Labastida Ochoa, actualmente senador por el PRI, tiene todos los expedientes del enriquecimiento sin duda ilícito de los Fox, ¿cuándo Germán Martínez Cázares, su titular, dará a conocer los pormenores de esta repetida sórdida realidad? ¿Hasta que su jefe lo instruya a hacerlo? ¿Y cuándo lo hará el jefe?

¿Dónde, por otra parte, está el cumplimiento calderonista de su oferta de ser el “presidente del empleo”, si está lanzado a negar y combatir derechos constitucionales a los trabajadores en general, pero en especial a los mineros y metalúrgicos actualmente en lucha reivindicatoria de su contratación colectiva, con lo cual está atentando contra empleos ya creados, que habrán de desaparecer si persiste tal política? Pues que no nos vengan con la engañifa de que los culpables de las agresiones a los mineros sólo son German Larrea y el secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, y Calderón se mantiene en este asunto con las “manos limpias”. Todos ellos son culpables, por igual, aunque más Calderón por dejar hacer al subordinado lo que se le antoja en este conflicto que a más de un año de estallado ya debiera estar plenamente resuelto con sólo que se aplicara un mínimo de “justicia práctica”, ya no aspiremos a la justicia teórica, ni siquiera al propio ideal ni a las propias convicciones que delineaba Nicolás Maquiavelo hace 500 años o más.

Mientras en México no se aplique la justicia teórica ni nos acerquemos al “estricto ideal de la justicia absoluta” no habrá paz social ni conciliación reales, ni será creíble ningún llamado calderonista al diálogo y a la conciliación. La justicia está siendo conculcada todos los días. Por lo mismo, la ilegitimidad de Felipe Calderón está siendo a cada día confirmada con sus propias acciones. A cada momento se confirma que no tiene piernas de jinete ni siquiera para ser un buen cabalgador de la demagogia.
 

Lea el Diario El Puente
www.diarioelpuente.com
y esté muy bien informado
No deje de escucharnos de lunes a
Viernes en Radio Capital, programa
CON CLASE, 830 de am, 17 a 18 hs.

 


 

 

 

 

AVIZORA.COM
TEL: +54 (3492) 452494
Webmaster: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m. Avizora.com