La versión oficial, que el gobierno y los medios no se
cansan de repetir, es que todo lo que hace Estados Unidos por todo el
mundo (acuerdos económicos, presiones políticas y hasta guerras) tiene
la meta de erradicar la pobreza, la tiranía y la opresión, y de llevar a
los demás países los beneficios de la democracia, la modernización y el
"mercado libre". Pero lo que Estados Unidos lleva al resto del mundo es
el imperialismo y las estructuras políticas que lo imponen. Lo que hizo
el gobierno del sha Mohammed Reza Pahlavi (instalado por Estados Unidos)
lo demuestra.
Estados Unidos y el sha toman las riendas
Tras el golpe de estado de la CIA en 1953, el sha y
Estados Unidos aplastaron las amplias fuerzas de la oposición,
solidificaron el control y colocaron al país bajo la firme dominación
estadounidense en asuntos políticos, económicos y militares.
El sha estableció un gobierno militar e impuso ley
marcial indefinida. Estados Unidos envió un chorro de asesores y fondos
a Irán ($504 millones entre 1952 y 1961) para reorganizar, capacitar y
ampliar la policía, las fuerzas armadas y (en 1957) la temida policía
secreta.1
Proscribieron a los grupos de oposición que apoyaban al
primer ministro Mossadegh (tumbado en el golpe de estado), como el
Frente Nacional (una coalición amplia) y el Partido Tudeh (pro
soviético). Prohibieron todas las formas de organización y actividad
política, hasta las reuniones literarias. Los arrestos en masa, las
detenciones sin justificación, la tortura institucionalizada, las
matanzas en las cárceles y las ejecuciones estaban a la orden del día.
Prohibieron los periódicos, las revistas, los libros y hasta los
volantes que criticaban al gobierno o a Estados Unidos. Impusieron una
censura tan estricta que la cantidad de publicaciones disminuyó de 600
durante el gobierno de Mossadegh (1951-53) a 100.2
Le quitaron la independencia limitada al parlamento y el
gobierno escogía a los candidatos. En 1957 establecieron un sistema de
"dos partidos", ambos controlados por el sha. Reorganizaron el sistema
de educación para institucionalizar la lealtad al sha y difundir
propaganda.
La economía petrolera: "Propiedad sin control"
Además, para apuntalar al sha, Estados Unidos restauró
la economía iraní como productor de petróleo barato y mercado de bienes
e inversiones occidentales, y la integró más al mercado mundial. Entre
1952 y 1961, destinó $631 millones de ayuda económica a Irán: la mayor
cantidad a un país que no era de la OTAN.3 Al llegar los años
60 había más de 900 expertos económicos y técnicos en el país;
prepararon los planes económicos y crearon el banco principal (el Banco
de Desarrollo de Industria y Minería). Las inversiones corporativas
estadounidenses aumentaron a $200 millones y Estados Unidos pasó a ser
el mayor socio comercial de Irán.
El petróleo todavía era la mayor parte de las
exportaciones y de los ingresos estatales. Después del golpe hubiera
sido difícil restablecer el viejo sistema de propiedad extranjera
directa del petróleo. Por eso se estableció un nuevo acuerdo que le dio
derechos de propiedad a una compañía paraestatal, la Compañía Nacional
Petrolera Iraní (creada por el gobierno de Mossadegh), y aumentó a 50%
su proporción de las ganancias. El acuerdo acabó con la dominación
inglesa del petróleo iraní. Las compañías estadounidenses y otros
multinacionales crearon un nuevo consorcio con derecho exclusivo al
petróleo.
Entre bastidores, el consorcio estaba al mando porque
Irán dependía de su equipo, pericia técnica y redes globales de
mercadeo, y porque el sha dependía de Estados Unidos. Por ejemplo, los
ocho miembros del consorcio firmaron un acuerdo secreto (que se conoció
en 1974) que detallaba las condiciones de compra del petróleo iraní para
cada uno. También detallaba cómo iban a restringir colectivamente la
producción para evitar un exceso de oferta y una disminución de
ganancias. El historiador Amin Saikal escribió: "Las compañías
petroleras internacionales tenían una posición tan poderosa que podían
dirigir la industria petrolera iraní según sus intereses. Aumentaban y
reducían la producción y los precios, y a fin de cuentas controlaban la
oferta y la demanda en los mercados, al nivel y de la manera que les
convenía". Saikal lo llama "propiedad sin control" que "le permitía al
consorcio tomar las decisiones importantes sobre el crecimiento
económico de Irán".4
Como consecuencia, Irán perdió docenas y quizás
centenares de millones de dólares, y los capitalistas occidentales
sacaron $12.8 mil millones de ganancias del petróleo del Medio Oriente
de 1948 a 1960.5
La "revolución blanca": Planes imperialistas y
consecuencias no planeadas
Configurar la economía iraní en torno a la extracción de
petróleo para el mercado mundial no llevó a la modernización sino al
estancamiento económico, la crisis y la miseria para la gran mayoría de
los iraníes. A finales de los años 50, más del 70% de la población
todavía vivía en el campo, la mayoría como arrendatarios o dueños de
pequeñas parcelas pobres. Unas 400 a 450 familias de terratenientes
feudales (como la del sha) eran dueñas de más de la mitad de la tierra.6
Cuando fui a Irán en 1979 y 1980, los campesinos curdos me dijeron que
los señores les imponían impuestos por todo (días festivos, agua,
animales y la cosecha) y que tenían que entregar el 40% de la cosecha.
Los grandes terratenientes ejercían un poder político absoluto en los
pueblos y los campesinos tenían que pedir permiso para casarse o ir a la
ciudad. Un terrateniente notorio los hacía llevarle la novia la víspera
del matrimonio.
A comienzos de los años 60, al gobierno estadounidense
le preocupaba mucho la estabilidad del sha. Irán sufría una inflación
desenfrenada, escasez de comida y combustible, y gran descontento. En
otras partes (como China en 1949, y Vietnam, Latinoamérica, Egipto e
Irak en los años 50) se libraban revoluciones nacionalistas y
antiimperialistas, alentadas por las luchas de los campesinos por la
tierra y la liberación del feudalismo.
En 1963, con la dirección de Estados Unidos, el sha
inició un programa de gran alcance de reformas económicas, políticas y
sociales. Diseñado por estrategas de Washington y profesores de la
Universidad Harvard, la "revolución blanca" apuntaba a impedir
levantamientos, fortalecer al gobierno del sha y convertir a Irán en una
sociedad moderna y más industrial con una clase media en crecimiento y
más amplias oportunidades para el capital extranjero. La revista
Time la describió como "un gran diseño con la meta de arrancar a
Irán de la edad media a una sociedad industrial moderna", gracias a "una
extensa reforma agraria y una campaña de alfabetización" e "ingresos
anuales del petróleo de más de $500 millones y $2 mil millones de
inversiones extranjeras".7
Pero la "revolución blanca" terminó desestabilizando al
país y contribuyendo al derrocamiento del sha.
Esa "revolución" nunca se propuso movilizar al
campesinado ni arrancar de fondo las relaciones feudales económicas,
políticas o sociales.8 A los grandes terratenientes los
mandaban vender tierras a aparceros (con fondos estatales). Junto con un
programa de vender las industrias paraestatales a inversionistas
particulares, la reforma agraria "trasladó el capital de los
terratenientes rurales a la industria y otros proyectos urbanos, y sentó
las bases para el capitalismo estatal en la ciudad y el campo", escribió
la historiadora Nikki Keddie. También debilitó el poder político de los
terratenientes feudales y los vinculó más estrechamente a la monarquía.9
Los terratenientes tenían el derecho de conservar una
sexta parte de sus tierras (las mejores) y tener propiedades en varios
pueblos, así que conservaban mucho poder económico y social. La
"revolución" solo afectaba a un 30% de los pueblos y a los nueve años
solo el 20% de las familias campesinas (700,000 de un total de 3.5
millones) había recibido tierra, muchas veces en parcelas demasiado
pequeñas para subsistir. En las zonas rurales los ingresos eran pésimos:
el 80% de la población solo ganaba $200 al año en 1972.
Alrededor del 40% de los campesinos eran trabajadores
sin tierra y no se beneficiaban de la "reforma agraria". Casi 600,000
familias se vieron obligadas a abandonar el campo y migrar a las
ciudades, donde contribuyeron a un enorme crecimiento de la población
urbana en los años 60 y 70.
La "revolución blanca" casi no tocó a Curdistán, que
padecía una intensa opresión nacional, donde el 80% de la población
vivía en el campo. A mediados de los años 60, más de la mitad de las
familias curdas (en promedio cinco o seis personas) vivía en un solo
cuarto, y la mayoría no tenía electricidad ni agua corriente.10
Cuando fui a Irán en 1979, después de la revolución, poco había
cambiado. Muchos pueblos no tenían agua corriente, electricidad,
escuelas ni hospitales. Un campesino me dijo: "Hay muchos desempleados.
Nadie puede ganarse la vida con una parcela, porque es muy pequeña y
pobre y tenemos pocos animales. Hay que conseguir dos o tres trabajos
para comer y no morir". Otro dijo: "No tenemos nada, ni trabajos ni
escuelas ni electricidad ni hospitales. No tenemos vida ni futuro".
Como la reforma agraria le dio a la mujer el derecho a
votar y abrió las puertas más a la influencia extranjera, muchos
clérigos islámicos se unieron a la oposición. Los clérigos eran parte
del orden y sistema feudal desde hacía mucho tiempo. Se unían a las
luchas populares contra el imperialismo y sus monarcas clientes cuando
percibían amenazas al islam, las relaciones sociales tradicionales y su
propia influencia. Unos clérigos importantes eran grandes terratenientes
y en general los clérigos recibían gran parte de su apoyo financiero de
los propietarios de tierras.
En 1963, pusieron al ayatola Jomeini bajo arresto
domiciliario por condenar la "revolución blanca", y estallaron motines
en Qom y Teherán. Las tropas mataron a balazos a centenares y quizás
miles de personas. En 1964, Jomeini condenó públicamente la inmunidad
que el gobierno del sha les concedió a los empleados del gobierno
estadounidense en Irán, y se vio obligado a exiliarse en Najaf, Irak.
Así, Jomeini se perfiló como un importante clérigo y figura de la
oposición al sha; 16 años después, con el derrocamiento del sha, regresó
y fundó la primera República Islámica de Irán.11