The Shape of Things to Come [***]
Las fusiones de los bancos (llevadas a cabo antes de la legislación
de 1999 en violación del Acta Glass-Steagall) no fueron más que “la
punta del iceberg”, la forma de las cosas por venir. La revocación
del Acta Glass-Steagall había creado un contexto que se trasladó a
un puñado de conglomerados financieros.
Actualmente, lo que prevalece de
facto es un sistema
de regulaciones privadas. El cambiante “supermercado financiero
global” está controlado por los gigantes de Wall
Street. Por todo el país, los bancos de ámbito estatal acabaron
desplazados o absorbidos por los gigantes financieros, provocando
una serie mortal de quiebras bancarias.
A su vez, los poderes de supervisión de la Junta de la Reserva
Federal, cada vez más directamente dominada por Wall
Street, aparecían significativamente debilitados. En EEUU, los
gigantes financieros tienen capacidad para estrangular negocios de
ámbito local y ensombrecer la economía real. De hecho, debido a la
ausencia de competencia, la legislación de 1999, que fue una
iniciativa del Senador Phil Gramm, autorizó también a los gigantes
de los servicios financieros (eludiendo a la Junta de la Reserva
Federal y actuando en tácita colusión unos con otros) para que
fijaran la estructura de tasas de interés como a ellos les
conviniera:
“A pesar de las inminentes señales de peligro, la legislación de
1999 parece ignorar totalmente la historia de los fracasos de los
mercados bursátiles desde el comienzo de la “crisis asiática” a
mediados de 1997. Las repercusiones económicas y sociales en un
sistema financiero globalmente integrado –por no mencionar los
riesgos de un colapso financiero global consecuencia de la ausencia
de regulaciones financieras- son mucho más graves hoy [1999] que
durante los años que siguieron al crac de Wall
Street de 1929. (Michel
Chossudovsky, notas no publicadas sobre el Acta de Modernización de
los Servicios Financieros de 1999, Legislación, noviembre de 1999).
Arquitectura financiera global
El Acta de Modernización de los Servicios Financieros no debería
considerarse de forma aislada como un procedimiento doméstico
limitado al paisaje financiero estadounidense.
El impacto de la legislación se extendió más allá de las fronteras
del sistema financiero estadounidense. Los cambios institucionales
que trajo consigo, incluida la concentración y centralización de
poder en manos de un pequeño número de gigantes financieros,
contribuyeron en gran medida a la inquebrantable búsqueda de la
dominación financiera global por parte de Wall
Street.
La pelea de ámbito mundial para apropiarse de las riquezas mediante
la “manipulación financiera” era la fuerza motor existente tras esa
reestructuración de la arquitectura financiera global de la que era
parte integral la legislación estadounidense de 1999, estableciendo
un modelo de reforma financiera en diferentes partes del mundo.
Aunque la legislación de 1999 no rompía por sí misma las barreras a
los movimientos de capital, en la práctica capacitaba a jugadores
clave deWall Street para
entrar en los mercados de servicios financieros de los países en
desarrollo y consolidar una posición hegemónica en la banca mundial,
eclipsando y finalmente desestabilizando los sistemas financieros de
Asia, Latinoamérica y Europa Oriental…
Lea:
¿Qué es
Wall Street?
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial
del Comercio (OMC)
Bajo los auspicios del FMI y de la OMC, la desregulación financiera
estadounidense ejerció una influencia decisiva a la hora de “marcar
el paso” de la reforma financiera global. La Legislación de 1999 era
parte de una agenda financiera global, que consistía en desregular
los movimientos de capital, liberalizando la banca doméstica y los
mercados de capital por todo el mundo y abriendo los mercados
nacionales de servicios financieros a los conglomerados financieros
globales, todo ello auspiciado por la OMC.
En función de la agenda de la OMC, fue implementándose toda esa
legislación junto con la reorganización del comercio global y la
arquitectura financiera. Bajo el Acuerdo General de los Servicios
Comerciales (GATS, en sus siglas en inglés), los países en vías de
desarrollo se habían comprometido a liberalizar completamente sus
servicios financieros, es decir, que los gobiernos nacionales, que
ya estaban controlados por sus acreedores externos, no podían
impedir que los gigantes de Wall
Street entraran y
absorbieran los bancos nacionales y las instituciones financieras.
Conjuntamente con las provisiones del Acuerdo de Servicios
Financieros y el GATS, la legislación bancaria de 1999 adoptada en
EEUU posibilitó que un puñado de conglomerados bancarios tuvieran
capacidad para desestabilizar el escenario financiero interno de los
países en desarrollo.
La radical desregulación de la banca estadounidense confirió poderes
sin precedentes a los conglomerados financieros de Wall
Street para adquirir
y apoderarse de las instituciones bancarias de todo el mundo.
Lo que se pretendía era avanzar hacia un supermercado financiero
mundial controlado por un puñado de instituciones financieras
globales que penetran e impregnan la estructura de las economías
nacionales.
Dos importantes acuerdos (negociados bajo la OMC) contribuyeron a
“afianzar los derechos de los bancos globales” en el derecho
internacional, lo que supuso (según los críticos) la concesión de
“derechos fundamentales” a los bancos que anularan los contenidos de
sus constituciones nacionales. Las provisiones tanto del GATS como
del Acuerdo de Servicios Financieros (FTA, siglas en inglés)
sirvieron para desarticular los impedimentos que aún quedaban frente
a los flujos de capital, lo que significó que el Bank
of America o el Citigroup podían
ir donde se les antojara y provocar la bancarrota de bancos e
instituciones financieras nacionales.
Además, con el apoyo del FMI, los conglomerados de Wall
Street y sus socios
japoneses y europeos reforzaron y consolidaron su papel como las
instituciones acreedoras más importantes del mundo, financiando
rutinariamente la deuda pública, supervisando la conducta de la
política presupuestaria estatal, concediendo préstamos sindicados a
corporaciones industriales, supervisando la privatización de las
corporaciones estatales sacadas a subasta en el contexto de un
acuerdo de rescate económico del FMI, etc.
Guerra financiera: Los poderes del engaño
Las armas desplegadas por Wall
Street son el conocimiento
previo y la información
interna, la capacidad
de manipular con la capacidad de predecir los resultados, la difusión
de información engañosa o falsa sobre los acontecimientos económicos
y las tendencias del mercado. Todos estos diversos
procedimientos están bien descritos como “los poderes del engaño”
que las instituciones financieras utilizan de forma habitual para
embaucar a los inversores.
El arte del engaño se dirige también contra sus competidores
bancarios, que están apostando en los mercados de derivados y
futuros, en valores, moneda y materias primas.
Aquellos que tienen acceso a información privilegiada (política, de
inteligencia, militar, científica, etc.) llevarán invariablemente
ventaja en la gestión de esas transacciones especulativas muy
apalancadas, que son fuente de inmensas ganancias financieras. La
CIA tiene sus propias instituciones financieras en Wall
Street.
A su vez, los corredores de la banca privada y de la banca exterior,
posibilitan que las instituciones financieras transfieran con
facilidad sus beneficios de un lugar a otro. Se usa también este
procedimiento como una red segura para proteger los intereses de
actores financieros clave, incluyendo a directores ejecutivos,
accionistas importantes, etc., de instituciones con problemas
financieros. Así pueden moverse grandes sumas de dinero en el
momento oportuno antes de que la compañía desaparezca del mercado
bursátil (e.g. Lehman, Merril Lynch y AIG).
El Banco de la Reserva Federal de Nueva York y sus poderosas partes
interesadas disponen de “información interna” sobre el
comportamiento de la política monetaria de EEUU. Están por tanto en
buena posición para predecir resultados y fusionar sus apuestas en
operaciones muy apalancadas sobre mercados de derivados y de
futuros. Esto crea un obvio conflicto de intereses, porque sus
conocimientos previos acerca de determinadas decisiones de la Junta
de la Reserva Federal posibilitan que puedan conseguir beneficios
multimilmillonarios en dólares como instituciones privadas de la
banca.
Los contactos con la inteligencia estadounidense, con la CIA, con
Seguridad, con el Pentágono son esenciales para la gestión del
comercio especulativo, ya que permite a los especuladores prever
acontecimientos a través del conocimiento previo de las decisiones
de política exterior y/o seguridad nacional que afectan directamente
a los mercados financieros. Un ejemplo: las opciones de venta en las
acciones de compañías aéreas en los días que precedieron a los
ataques del 11-S.
Hay emprendida una guerra interna dentro del sistema financiero:
Lehman Bros se va
a la bancarrota, se compra Merril
Lynch…
El gobierno adquiere los gigantes hipotecarios Fannie
Mae y Freddie Mac...
Bear Stearns se va al
garete, las acciones de la compañía más grande de seguros
estadounidense, AIG,
se desploman el 9 de septiembre, desde 22,19$ a menos de 4,00$ en el
momento del cierre de la bolsa el 16 de septiembre, una bajada de
más del 80% de su valor…
Goldman Sachs, junto con el JP
Morgan Chase, está
negociando con el Tesoro para tramitar un préstamo de 85.000
millones de dólares a AIG que
sería financiado por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York…
¿Quién recoge los vidrios rotos? ¿Qué nos deparará el futuro?
Es probable que el proceso de fusiones y
adquisiciones avance hasta nuevas cotas llevando a una
centralización sin precedentes del poder financiero, con el Bank
of America, JP
Morgan Chase y el
Banco de la Reserva Federal de Nueva York jugando un papel
dominante.
El colapso propiciará la desintegración de numerosos bancos e
instituciones financieras, que desaparecerán totalmente del paisaje
financiero o serán adquiridos por gigantes financieros.
Se espera que el Bank
of America compre Merril
Lynch, lo que llevará a la formación de la mayor institución
financiera del mundo, en competición con el Citigroup
y JP Morgan Chase. Debe
indicare que aunque Citigroup
y JP Morgan Chase son
instituciones rivales, están sin embargo entrelazadas a través de
diversos matrimonios entre las familias Rockefeller y Stillman.
En las últimas dos décadas, el Bank
of America se ha
desarrollado hasta convertirse en un gigante financiero a través de
una serie de fusiones y adquisiciones. En 2004, adquirió el FleetBoston
Financial, en 2005,
compró el gigante de las tarjetas de crédito MBNA y,
en 2007, adquiere LaSalle
Bank Corporation y Corporate Finance, del
banco holandés ABM
Amro. El 14 de
septiembre de 2008, el Bank
of America anunció su
intención de adquirir Merril
Lynch por 50.000
millones de dólares.
Nos enfrentamos a un choque entre un puñado de instituciones
financieras importantes que han ido desarrollándose mediante
fusiones y adquisiciones de gigantes financieros de talla mundial.
El desastre financiero de Wall
Street beneficia en
gran medida al Bank
of America y al JP Morgan Chase, que es parte del imperio
Rockefeller, a expensas de Lehman
Brothers, Merril Lynch, Goldman Sachs y Morgan Stanley. Lehman
Brothers se declaró
en bancarrota, por el Capítulo 11, el lunes sangriento del 15 de
septiembre. Los activos de Lehman son
del orden de 639.000 millones de dólares.
Potenciales perdedores:
Citigroup Inc., bajó
un 15%, hasta 15,24$, la caída más profunda desde julio de 2002 [el
15 de septiembre].
American Express Co., la
mayor compañía de tarjetas de crédito para compras, cayó un 8,9%,
hasta 35,48$ [el 15 de septiembre].
Goldman Sachs, cayó un 12%, hasta 135,50$, la mayor
bajada desde abril del 2000. El descenso fue consecuencia de las
ventas al descubierto [el 15 de septiembre].
Morgan Stanley, la
mayor firma de seguros, aparte Goldman
Sachs, cayó un 14%,
hasta 32,19$. La bajada fue consecuencia de las ventas al
descubierto [15 de septiembre].
(Véase el Bloomberg del
16 de septiembre)
En el año 2000, JP
Morgan se fusionó con
el Chase Manhattan, lo
que llevó a la integración en la entidad única de JP
Morgan, Chase, Chemical and Manufacturers Hanover. Este imperio
bancario, controlado por la familia Rockefeller, tiene activos por
más de 1.600 billones de dólares.
Con activos por 1.700 millones de dólares, el futuro del Citigroup sigue
siendo confuso. Enfrenta serias dificultades financieras que podrían
llevarle a la bancarrota. Los precios de sus acciones se han
desmoronado en los últimos meses, junto con las de Fannie
Mae. La debacle de Lehman ha
precipitado aún más los precios de las acciones del Citigroup.
Es el síndico “para acreedores no garantizados a los que Lehman
Brothrs debe 155.000
millones de dólares”, pero, según declaraciones delCitigroup, “corren
poco o ningún riesgo ante el quebrantado banco de inversiones”.
Esto significa que el colapso de Lehman provocará
el impago de préstamos masivos en relación con las carteras de los
clientes de Citigroup y NY
Mellon, tanto instituciones bancarias como inversores
individuales.
Nota:
1. Esta sección se basaba en una serie de notas no publicadas sobre
el Acta de Modernización de los Servicios Financieros, Legislación,
que escribí en noviembre de 1999.
Relación de los bancos más importantes de
Estados Unidos (en millones de dólares)