100808 -
Tlaxcala -
Original en francés, el 240708 -
Traducido por
Jorge Aldao y
Rocío Anguiano.
Revisado por Caty R.
«Vivimos tiempos
difíciles» recitaba hace mucho tiempo aquel poeta a quien se llamaba
«comprometido» ¡Qué diría ahora!
Hace un año todavía
vivíamos en un mundo maravilloso, al menos según el Journal des Finances
(JdF) del 12 de julio. A pesar de algunos nubarrones en
Estados Unidos, el horizonte
económico aparecía despejado. Inflación, crisis financiera y recesión
económica no ocupaban las primeras planas de los diarios. Y el común de
los mortales todavía no había oído hablar de las
subprimes, las hipotecas basura, escribía Roman
Geugneau del JdF.

El mundo que viene
Desde entonces el mundo ha
cambiado radicalmente. Las subprimes hicieron su aparición en los
diccionarios. El barril de petróleo se ha convertido en un producto de
lujo y el alza de los precios es un tema de conversación frecuente. El
resultado es que la economía mundial se tambalea.
El 15 de julio, la
inquietud por la salud económica y financiera de
Estados Unidos llevó el euro a
más de 1,6038 dólares, que batió así un nuevo récord.
Un importante diario
matinal francés titulaba el 16 de julio: «América inquieta en todos los
frentes». Inquieta como adjetivo e inquieta como verbo transitivo.
Lea:
Lehman Brothers:
Muerte anunciada
Le Journal du Dimanche
señalaba: «las malas noticias llegan de
Estados Unidos en oleadas».
La economía -de los países
ricos- se enfrenta al mismo tiempo a diversas amenazas: además del
choque del petróleo y la crisis inmobiliaria, una crisis crediticia, la
subida de los precios de los alimentos, una crisis financiera y
monetaria, con un dólar muy bajo, hasta el punto de
que el Euro, empezando por los países productores de petróleo, se
revaloriza progresivamente en detrimento del dólar en la «cesta de
divisas», que les permite mantener su poder adquisitivo
(1). Algunos analistas añaden que el instrumento de la política
monetaria (el Banco Central) se ha vuelto más poderoso en Europa que en
Estados Unidos, pero «¡El Banco Central Europeo no siempre se atreve a
aprovecharse de ello! Considerado durante mucho tiempo como el más
eficaz de los bancos centrales, la
FED (Reserva Federal Estadounidense) se encuentra hoy casi
impotente» (Philippe Martin, profesor de la universidad de
París-I Panteón Sorbona, el 22 de julio).
Esta primavera, dos
profesores de universidad estadounidenses, Menzie Chinn y Jeffery
Frankel, hicieron una simulación que demuestra que el euro reemplazará
al dólar como primera moneda de reserva en los próximos diez o quince
años. Pero no habían contemplado en su análisis la crisis actual, que
podría provocar una aceleración de esa tendencia. En
la actualidad, el euro representa un poco más de un cuarto de las
reservas mundiales, frente a los dos tercios de dichas reservas en
billetes verdes.
Consulte:
Glosario Urgente de Economía y Finanzas
Si la economía
estadounidense –que vive su peor crisis desde 1929- sufre al mismo
tiempo una desaceleración y la inflación más grave desde hace 26 años
(el índice de precios de producción subió un 9,2% en los últimos 12
meses), el resto del planeta no tiene por qué sufrir sus efectos
inmediatos. Pero aunque la crisis actual es, esencialmente, una crisis
estadounidense, Europa y gran parte del mundo no están
a salvo; aunque en cambio algunas regiones, por ejemplo Asia, se
desarrollan de forma paralela a la crisis. De todos modos, todavía no se
percibe una gran inquietud allí. Hasta ahora.
«La coincidencia de estas
perturbaciones es algo nuevo en la historia de la economía. Sin duda, la
economía estadounidense es la más maltratada. Pero Europa no saldrá
indemne» (Philippe Martin).
El resultado es que las
austeras páginas de color salmón de la sección de Economía de un
periódico francés, entre otros, influyen sobre las páginas verde pálido
de un semanario (2) más conocido por el impacto de
sus fotografías. La fuerza de las palabras se refleja en esta página de
julio titulada «El drama de la catástrofe mundial en
cinco actos» por Anne Sophie Lechevallier, para quien la última reunión
del G8 (en Japón) se realizó «sobre un volcán» y mientras «el mundo gira
al revés».
En sus cinco actos, la
autora pasa revista a este «mecanismo infernal»: Acto I: el alza
incontrolada del precio del petróleo y de las materias primas… Acto II:
…alimenta la inflación asociada a un débil crecimiento… Acto III: …que
induce al alza de las tasas de interés… Acto IV: …tras la caída del
mercado inmobiliario y las Bolsas… Acto V: …y hace temer una
reactivación del desempleo. Todo ello escrito acertadamente en rojo,
como todos los indicadores.
Dominique Strauss-Kahn, Director del
FMI, quien ha recuperado su
nombre tras haber sido el elefante DSK (NdT1) dice
lo mismo: la economía mundial está acorralada «entre el hielo de la
recesión y el fuego de la inflación». «La situación se ha vuelto más
complicada»: por culpa de la inflación, y asegura que es «una cuestión
de vida o muerte». Y no disminuirá «en un futuro previsible», o sea, que
no ocurrirá mañana.
«Hay siempre un riesgo de
una recesión mundial y este riesgo se mantiene en el
informe de abril» estima Simon Jonson, economista jefe del FMI.
«La crisis» ha obligado
a Washington, de manera totalmente excepcional, a acudir
en auxilio del sistema financiero, con una
crisis en Wall Strett producida por las dificultades encontradas por los
gigantes de la «refinanciación» de los préstamos inmobiliarios, Freddie
Mac y Fannie Mae, que representan el 45% de ese mercado, es decir,
5,3 billones de dólares.
El propio inquilino de la
Casa Blanca, futuro ex presidente, acaba de pedir al Congreso que
apruebe rápidamente un plan de ayuda del gobierno a los dos gigantes de
capitales privados. Las cotizaciones de
Freddie Mac y Fannie Mae pueden hundirse todavía cerca de un 25%. La
caída de su valor en la Bolsa -80% en un año- amenaza al conjunto del
sistema financiero. La secretaría del Tesoro está intervenida
(NdT2). Al mismo tiempo el
presidente de la FED, Ben Bernanke, reconocía que las tensiones en los
mercados bursátiles, el aumento del desempleo así como el del coste del
petróleo y las materias primas alimentarias, unidas a la crisis
inmobiliaria, dificultarán el control de la inflación. Es difícil pintar
un cuadro más sombrío.
Algunas
cifras en miles de millones de dólares:
945.000 millones de
dólares: Estimación del coste de la crisis por el FMI en marzo.
900.000 millones de
dólares: Cuantía de los capitales perdidos después de la caída en la
bolsa de los bancos europeos.
400.000 millones de
dólares: Total de la depreciación de los activos registrados en las
cuentas de los bancos de todo el mundo.
130.000 millones de
dólares: Monto del dinero emitido (por la FED) e
inyectado en el sistema bancario estadounidense.
Freddie Mac y Fannie Mae se beneficiarán de tres medidas muy
importantes: aumento de las líneas de crédito permitidas a estos bancos
por el Tesoro; «si es necesario», participación en un aumento del
capital por medio de la compra «provisional» de acciones por parte del
mismo Tesoro; e inyección de préstamos. Pero estas medidas financieras
adoptadas en la emergencia no van acompañadas de una nueva legislación
inmobiliaria que haga más transparente el control del sistema. En estas
circunstancias, las perspectivas podrían ser más inquietantes todavía.
«El dólar y el Tesoro de
Estados Unidos van sufrir las consecuencias. Hacía falta un
apuntalamiento para evitar el efecto dominó, pero seamos claros, Fannie
y Freddie no ‘merecen’ que los salven (…) Este salvamento debería ir
acompañado de un plan para reducir a Fannie y Freddie a un tamaño lo
bastante pequeño para que puedan desaparecer. Henry Paulson, secretario
del Tesoro, declaró que quería que siguieran existiendo con su tamaño
actual. ¿Cuándo aprenderemos la lección?». (Hugo
Dixon, extraído de sitio breakingviews.com)
Un nuevo debate se ha
abierto en Estados Unidos sobre un replanteamiento
del papel del Estado en la economía
Así, una vez más, se ha
pedido ayuda al Estado federal, como ocurrió en el anterior salvamento
del Banco Bear Stearns en marzo. También vimos a otros gigantes del
sector privado, como el Banco Goldman Sachs (GS) llamar al Estado en su
auxilio. «¿Nacionalizar? Jan Hatzius, el economista jefe del GS (el 11
de julio) insinúa que no está necesariamente contra esa idea» (Le Monde,
15 de julio). De momento, se trata de «ponerlos bajo una tutela
temporal».
Desde el sábado 12 de
julio, los lectores del Wall Street Journal no salen de su asombro. En
el editorial se pedía una rápida intervención del Estado. «No nos hemos
vuelto socialistas», se leía, «pero el contribuyente debe entender que
Fannie y Freddie están practicando el socialismo. Y de la manera más
deshonesta posible. Se privatizan sus ganancias y sus pérdidas se
socializan. Proponemos una forma más honrada de socialismo, con una
perspectiva de reforma a largo plazo». Lo menos que se puede decir de
semejante comentario es que es, realmente, poco habitual y está en
las antípodas de los análisis anteriores.
Por otra parte, el banco
de crédito californiano IndyMac Bancorp, uno de los mayores prestamistas
hipotecarios de Estados Unidos, el 12 de julio quedó bajo el control de
la Federal Deposit Insurance Corp (FDIC), el organismo federal que
garantiza los depósitos bancarios. Esta quiebra bancaria ha sido la más
importante en Estados Unidos en veinticuatro años. IndyMac volverá a
abrir hoy sus puertas con el nombre de Banco Federal IndyMac. Su gestión
estará asegurada por el FDIV, señala el diario Libératión (14 de julio)
Esto no ha impedido que cientos de clientes hayan retirado sus fondos a
razón de un máximo de 100.000 dólares por persona. Antes de la puesta
bajo el control de la FIDC, cientos de ahorradores habían retirado
10.300 millones de dólares en pocos días. Unos días antes el banco, que
ya había cerrado su sección de préstamos, anunció el
despido de 3.800 empleados.
Se prevé que, según las
estimaciones más pesimistas, podrían cerrar sus puertas de 100 a 150
bancos regionales estadounidenses.
Lea:
Terremoto financiero mundial
El banco Merrill Lynch
también está amenazado por la quiebra. El 17 de julio anunció una
pérdida de más de 5.000 millones de dólares en el segundo trimestre. El
Wachovia Bank, cuarto banco estadounidense por el volumen de sus
activos, declaró, el 9 de julio, 26.000 millones de dólares de pérdidas.
El gran banco Lehman Brothers hace todo lo posible para evitar la
quiebra. Y el banco de Charlotte (Carolina del Norte) ha hecho una
provisión de 42.000 millones por créditos dudosos. Por otra parte, el
FBI ha emprendido una investigación sobre las actividades de IndyMac,
así como sobre otras veinte instituciones financieras estadounidenses.
Todo el sistema bancario
estadounidense -que se ha revelado más frágil de lo previsto- está
afectado: sus pérdidas ascienden a 3 billones de dólares desde la crisis
de las subpprimes. Y a pesar de las medidas federales, no se ha
recuperado la confianza en el sistema.
En efecto, como es sabido,
el hundimiento del mercado inmobiliario y del valor de las hipotecas
basura encendieron la mecha y fueron los desencadenantes y los primeros
signos evidentes de que algo no iba bien en la economía de EEUU.
Desde hace más de un año
no pasa un día sin que miles de páginas de los diarios de todo el mundo
denuncien y critiquen el mal funcionamiento de sectores claves de esa
economía. Los hechos probados son necesariamente idénticos pero las
consecuencias y los remedios necesariamente distintos.
Journal des Finances nº 6293. La
Investigación / Los bancos estadounidenses se caen de su pedestal:

«No hace falta ser premio
Nobel de economía para comprender que la crisis financiera, que se
mantiene desde el verano de 2007, ha encontrado sus principales víctimas
en el sector bancario anglosajón. El Citygroup y el Bank of América, que
hace un año estaban entre los primeros diez consorcios financieros más
grandes del mundo, ahora aparecen relegados más allá del quincuagésimo
puesto.
El banco chino ICBC los ha
reemplazado en la clasificación de los mayores bancos del mundo. De
allí, a construir castillos financieros en el aire... Las instituciones
bancarias europeas, a excepción de la suiza UBS, han sufrido menos que
sus homólogas estadounidenses y podrían aprovecharse de un dólar débil
(…) Las grandes compañías de seguros son las otras víctimas directas de
la crisis económica. AIG, primera aseguradora mundial, ha visto su
capital reducido a un tercio en un año. Hay una gran pérdida de
confianza hacia este grupo estadounidense, aunque sus directivos
reconocieron sus dificultades para evaluar los riesgos de las
inversiones que realizaba, especialmente en los créditos hipotecarios.
Los aseguradores europeos salen mejor parados».
El gobierno federal de
Estados Unidos interviene ocho días después del anuncio de la amenaza de
quiebra del hipergigante estadounidense General Motors (GM), uno de los
líderes mundiales de la industria del automóvil. El diario francés Le
Monde escribía el 9 de julio en primera página: GM, dueña de ocho marcas
de vehículos, «lucha por la supervivencia». Con recesión, pánico de los
inversores, estallido de los precios de la gasolina y, además, del
acero, la emblemática firma estadounidense tampoco se libra de las
turbulencias de la economía.
¿GM puede desaparecer?
«Hace diez años yo hubiera respondido: ‘Imposible’. Hoy no podemos
excluir esa posibilidad» opinó Craig Fitzgerald, experto en industria
automotriz de la consultora Plante & Moran (Michigan)
Por primera vez en su
vida, los estadounidenses –o por lo menos dos tercios de ellos- ponen el
precio del carburante a la cabeza de sus preocupaciones… muy por delante
de la guerra en Iraq. De ahí la notable desaparición en las avenidas y
autopistas de Estados Unidos de los habituales, hasta ahora, 4x4 o
pickups, grandes consumidores de combustible. Todo el mercado de los SUV
(vehículos deportivos utilitarios) podría hundirse.
En junio las ventas de GM cayeron un 19% (con relación a junio de 2007).
A estas pérdidas gigantescas se añaden los miles de empleos suprimidos,
técnicos, obreros y los mismos directivos.
Las próximas semanas serán
cruciales para GM y para muchas instituciones del patrimonio económico
de Estados Unidos. En la industria del automóvil, Ford y Chrysler, 2ª y
3ª respectivamente, se encuentran en el mismo barco.
«Estados Unidos cambia. GM
podría no salir de esta» concluye –provisionalmente- el diario francés.
Las acciones de GM (en la Bolsa de Nueva York el 7 de julio) nunca
estuvieron tan bajas en los últimos 50 años. «Si en
los próximos doce o dieciocho meses el contexto económico no mejora
notablemente y continúan complicándose las condiciones para acceder a
créditos, puede llegar el momento en que los socios
de GM exigirán la declaración de quiebra», según Craig Fitzgerald.
Así, aunque GM pudiera
adoptar internamente medidas drásticas, por primera vez su destino está
fuera de control (precio del acero, precio del combustible, caída de los
créditos, crisis inmobiliaria, etcétera) «Yo apostaría a que GM, en un
plazo entre seis semanas y un año, se desprenderá de algunas marcas.
Mantendrá Hormis Chevrolet (59% de las ventas en el 2007) y Cadillac,
las otras seis (GMC, Pontiac, Saturn, Buick, Hummer y Saab) son
potencialmente «descartables» (Le Monde).
El 15 de julio, GM
emprendió «un plan heroico» (diario Le Figaro, 16 de julio): reducir los
costes salariales de los altos ejecutivos, suprimir
los subsidios de salud para sus jubilados, suspender la distribución de
dividendos entre los accionistas, etcétera, ya que GM, falta de
efectivo, debe liberar muy rápidamente… 15.000 millones de dólares.

El pan
y las tortas
Pero no todo el mundo
clama contra la crisis. En primer lugar están los especuladores que
ganan fortunas. Los fondos invertidos en activos han pasado de 70.000 a
220.000 millones de dólares en tres años. Estos financieros provocan el
alza de los precios y condenan al hambre a los más pobres. Después, la
renta petrolera (con el barril a 147 dólares, 92 euros en los últimos
días) hace que ciertos sectores de la economía se disparen al alza.
Especuladores, nuevas fortunas privadas y además los nativos de los
países productores, los grandes del petróleo, que «hacen la felicidad de
las grandes joyerías, de los inmuebles de lujo en muchas capitales del
mundo y en la Costa Azul (diario francés Libération, 14 de julio, Julia
Pascual). Por hablar sólo de Francia, aunque las grandes marcas en
general prefieren la discreción, una de ellas habla sin problemas; se
trata de la marroquinería Longchamps. En seis meses tendrá siete u ocho
tiendas en Oriente Medio y, próximamente, dos en Venezuela. «Esto es
totalmente nuevo. Hemos abierto dos tiendas en Moscú
pero muchos rusos prefieren hacer sus compras en Dubai», declara el
director general de la marca.
La Federación de la
industria relojera suiza (Rolex, Choppard, etcétera) aumenta sus ventas
en dos cifras por año. Sus exportaciones han aumentado más del 15% desde
principios del año y Oriente Medio es uno de sus mejores mercados, sin
olvidar el mercado ruso (que creció un 57% en el año 2007)
En la empresa aeronáutica
Dassault Aviation, «las aeronaves de alta gama, caras y capaces de volar
lejos, se venden muy bien». Se habla también de Dubai, los oligarcas
rusos y las grandes fortunas asiáticas. En la constructora aeronáutica
estadounidense Cessna las ventas, siempre según Libération, pasaron de
307 unidades en 2006 a 470 en 2008. A finales de junio, la
estadounidense Gulfstream concretó el mayor negocio de todos los
tiempos: 19.000 millones de dólares por 40 aviones
para la compañía NetJets.
Para el –optimista-
presidente de Boeing «el elevado precio del petróleo
es una oportunidad». Así, recibió 475 pedidos a finales de junio y otros
478 Airbus. El aumento vertiginoso del precio del petróleo activará los
pedidos de modelos recientes de aviones que consumen entre un 20% y un
30% menos de combustible.
Esta conclusión sirve para
titular el artículo de Libération: algunos sectores del mercado
prosperan con la explosión de los precios del
petróleo. Dubai podría ser el centro mundial del lujo en los
próximos años. Así, en el mar de Dubai (Emiratos Árabes Unidos) se están
construyendo 300 islas artificiales que conforman un proyecto gigantesco
llamado «The World». En cualquier caso, la bien denominada Isla Moda
debería convertirse, con la ayuda del modisto Kart Lagerfeld, en «el
auténtico centro neurálgico del mundo de la moda».
Los
países pobres se quedarán atrás. En 2015 volveremos a hacer balance
Con el alza de los precios
de los alimentos básicos, la pobreza aumenta a pesar de un índice de
crecimiento igual o superior al 7% de los 50 «países menos
desarrollados» (PMD) entre 2005 y 2006. De los 767 millones de
habitantes de dichos PMD, 581 millones «viven» con
menos de dos dólares diarios (1,26 euros), y según la CNUCD (Conferencia
de las Naciones Unidas sobre el comercio y el desarrollo), el objetivo
de reducir a la mitad la pobreza de aquí a 2015 no se conseguirá.
Para los que no creen que
Estados Unidos vive una época singular: se están viendo en todo el país,
desde Boston hasta San Francisco, ciudadanos estadounidenses que han
descubierto las caminatas y las bicicletas. ¿Se convencen? Ya se lo
decimos, la crisis es grave.
Notas del autor:
(1) Un análisis de tres
economistas del Observatorio Francés de Coyunturas Económicas (OFCE),
publicado por Le Monde, dice en una nota del 9 de julio, «petróleo y
euro: amistades peligrosas» señalando el nuevo papel del euro. «Hace
algunos años creíamos que el aumento del precio del barril provocaría un
crecimiento de la demanda de dólares, utilizados para las transacciones
petroleras o acumulados como reservas de cambio por los países
productores. La relación prevista haría que una subida del oro negro
acarrease una revalorización del billete verde» Pero hoy, continúa el
análisis, los países productores protegen su poder adquisitivo por medio
de una cesta de divisas donde el euro ha ocupado su lugar. El precio del
petróleo se ajustaría, pues, para compensar el valor de la moneda única.
Por lo tanto, «el alza del euro inducida por la política anti
inflacionista del Banco Central Europeo, sería parcialmente asumida por
los países productores de petróleo aumentando el precio del barril que,
al incrementarse, alimentaría la inflación…».
(2) En este mismo
número, Paris-Match, ya que se trata de esa revista, dedicó 40 páginas
«especiales» a Ingrid Betancourt.
Notas de la traducción:
(1T) El autor hace
referencia al mote de «elefantes» que se aplica a un sector del Partido
Socialista de Francia (al que pertenece
Dominique Strauss-Kahn),
derrotado por la candidata, también socialista, Ségolène Royal. Un
periodista describió a sus miembros como «la selecta casta de políticos
de cuello y corbata, siempre vestidos con trajes de color oscuro, que se
creían inmortales en la política francesa» (de ahí el mote de elefantes,
por su tradicional longevidad).
(2T) Se refiere a la
renuncia del secretario del Tesoro, John Snow, el martes 27 de mayo, que
fue sustituido por Henry Paulson, presidente del
banco de inversiones Goldman Sachs.
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