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111107 - Nadie
sabe, a ciencia cierta, dónde terminará esta historia. Lo que sí
es claro, es que la del INDEC (Instituto Nacional de
Estadísticas y Censos) –o mejor dicho, a partir de ahora,
INDEK– es toda una historia.
0,7 fue el número mágico de la inflación del mes de octubre
Lleno de reminiscencias, el número pareció más de una
serie de ciencia ficción que de la realidad, tal como viene sucediendo
desde hace meses. En consonancia con este índice, esta semana se produjo
una serie de despidos que recalentó la tensa situación que se está
viviendo en el Instituto desde que la intervención de facto del
licenciado Guillermo Moreno –el que según el presidente Kirchner “es más
bueno que Lassie”– está operando allí.
Abro primer paréntesis: muchos lectores jóvenes de PERFIL se preguntarán
quién es Lassie. Les informo, pues, que Lassie era el nombre de una
serie de la televisión estadounidense de las décadas del 50 y del 60 en
la que una familia de agricultores – papá, mamá, abuelo y nene llamado
Timmy– que tenían una perra pastora llamada Lassie, que era una especie
de ángel de la guarda que los protegía y salvaba de cuanto peligro
andaba suelto por ahí. Es por eso que, por los testimonios que constan
en la causa judicial abierta sobre el INDEC y por otros que circulan
ampliamente on y off the record, el “Lassie” del kirchnerismo tal vez
haya sufrido una muta génesis que hace que no se parezca en nada al de la
serie de marras que tanto nos enternecía. Cierro paréntesis.
Es a esta causa a la que debemos prestarle atención. Sobre todo después
de los dichos del jefe de Gabinete de Ministros durante el reportaje que
le hiciéramos por Radio Del Plata. Allí, el Dr. Alberto Fernández
manifestó: “Sé dónde va a terminar la causa (sic) que es un despropósito
jurídico. Los fiscales que la promueven deberían cursar Derecho Penal”.
Casi en simultáneo con todo esto, se amplió el número de despidos
operados en el INDEC los cuales –¡Oh casualidad!– han afectado a varios
de los que atestiguaron en la causa judicial aludida. Dicha causa es la
nº 5197/07. Está caratulada como “N.N.: s/violación de secreto
particular”, involucra al licenciado Guillermo Moreno y a distintas
autoridades del INDEC y toma como base los testimonios recogidos en las
actuaciones de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas.
Detengámonos, pues, en algunos de esos testimonios. Vayamos a fojas 29,
donde se lee:
“La toma de posesión del cargo de directora del IPC (Índice de Precios
al Consumidor) por parte de Beatriz Paglieri, el día 29 de enero, fue un
hecho alejado de los carriles normales en lo que a este tipo de actos se
refiere.”
La directora Paglieri se hizo cargo de sus nuevas funciones rodeada de
personal de seguridad. Incluso, según lo reflejan algunos testimonios,
también se hizo presente en esos días personal policial uniformado.
En cuanto al personal de seguridad civil que la acompañó en esos días,
no se sabe quiénes eran, o de dónde provenían.
Se ha podido reconstruir que uno de ellos respondía al nombre de
“Marcelo” y que otro de ellos se llama Ulises Valentín. Respecto de
Marcelo, no se sabe si continúa a la fecha prestando servicios en el
INDEC.
Distinto es el caso de Ulises Valentín.
Este personaje fue reciclado por la directora Pagliere y pasó de
“custodio” a empleado (dato corroborado por los testigos Micello, Gasco,
Soroka, Chaves y Guiet).
Pero no cualquier empleado, sino uno calificado. Calificado por sus
funciones y también por las tareas que le encomienda la directora.
La directora Pagliere decidió emplear a Ulises Francois Valentín, D.N.I.
92.869.810, con seguridad por sus antecedentes laborales e idoneidad
técnica en la materia, como supervisor de relevamiento de precios de
consumo, bajo la modalidad laboral de un contrato de la Dirección
Estadística del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, según convenio
que mantiene el INDEC con dicha Dirección” (Discrepan, sin embargo, con
estas capacidades varios de quienes lo han visto trabajar, ya que, según
han afirmado, aporrea el teclado de la computadora con un solo dedo).
Al final de la foja 29 y en la 30 se lee:
“…Las otras dos personas que ostentan esa jerarquía (la de supervisor)
en el IPC, María Celeste Cámpora Avellaneda y María Lucía Filia, son
también nuevas empleadas llegadas con la directora Paglieri.
La primera de las nombradas fue convocada a prestar declaración
testimonial y expresó que su trabajo se extiende desde las 8.30 hasta
pasadas las 20. Que su labor consiste en hacer “todas las tareas”.
También, sugestivamente, manifestó esta testigo que su anterior
experiencia laboral fue haber trabajado en la Secretaría de Comercio
Interior. Allí, según dijo, “entró para ir al call center y el día que
fue a presentarse para iniciar, le cambiaron el destino y terminó en la
oficina 259 con el contador Bianchi y la doctora Montoya, haciendo
trabajo de secretaria y eventualmente cadetería, pero muy eventual”.
Los numerosos testimonio prestados, cuyas copias se adjuntan, dan cuenta
de que Paglieri asignó a estas personas distintas tareas, entre las que
se encuentran la de ponerlas a trabajar como ingresadores de los datos
que traen los encuestadores al INDEC.
Este trabajo, denominado en la jerga “data entry”, ha puesto en contacto
a Valentín, Filia y Cámpora, con los formularios donde figura la
identidad de los informantes y se anotan los datos relevados.
En otras palabras, Paglieri puso a trabajar a estas personas con los
datos más sensibles del área IPC.
En la misma foja 30, hay un apartado en donde se analiza la tarea
asignada a estos nuevos supervisores incluyendo al custodio devenido
“supervisor” y auténtico, original y autóctono “batata entry”, Sr.
Ulises Valentín. Dice allí el expediente que “…la prueba colectada
permite afirmar que existen fundamentos suficientes para sospechar que
esta información está siendo enviada a la Secretaría de Comercio
Interior, vulnerándose de esa forma la prohibición legal de mantener
bajo secreto estos datos”.
A fojas 35, aparece el testimonio de Gabriela Soroka, responsable del
área “monitoreo de precios” que está dentro del INDEC, quien manifiesta
que ha sido puesta a controlar precios individuales, para lo cual “la
directora Paglieri le entrega a la dicente formularios de encuestadores
donde se hallan ya resaltados precios que indican subas de determinados
productos. La tarea consiste en informarle a la directora el motivo por
el cual se ha producido esa suba devolviéndole el formulario junto con
la explicación. En general, la directora se muestra molesta con esa suba
de precios relevados, cuestionando las supervisiones que se realizan y
los números que se vuelcan en los formularios”.
El fiscal Garrido le pide a Gabriela Soroka que narre un caso concreto
que ilustre la situación que ella describe. Y aquí aparece, entonces, el
“leading case” del alfajor.
Cuenta Soroka que Paglieri la llama a su oficina “…y le pide que mire
los precios de los alfajores porque no le convencía la suba relevada”.
En este caso se trataba de la muestra completa de alfajores. Paglieri le
dijo: “Cómo puede ser que estén aumentando los alfajores si se hicieron
acuerdos con Terrabusi y otra empresa para que los alfajores no suban”,
respondiendo la declarante que el aumento lo estaba registrando otra
marca de alfajor, a lo cual ella replica, en un tono como de
resignación, que “justamente ése (esa marca) es el que a mí más me
gusta”. A los dos días le entregan un acuerdo firmado con esa empresa
donde se retrotraían los precios al mes anterior”.
Un testimonio más. A fojas 42 del expediente que, hasta ahora, lleva
adelante le fiscal Carlos Stornelli, se consigna el siguiente comentario
que, con fecha, 22 de agosto de 2006, Lelio Mármora, por entonces
director del INDEC, le envió al secretario de Política Económica, Oscar
Tangelson, donde se expresa: “Estamos preocupados frente al peligro de
perder la credibilidad en el IPC, lo cual podría afectar la información
oficial con relación a un indicador tan sensible, así como la
credibilidad de los otros indicadores que produce el INDEC”. Los hechos
han demostrado que la premonición de Mármora se cumplió. Mientras tanto,
por atendibles “razones de salud”, renunció a su cargo y se fue a su
casa. Estaba harto de “Lassie”.
A Beatriz Paglieri, la directora del IPC, le venció el contrato el
jueves pasado. ¿La “premiarán” con un cargo en Comercio Exterior?
La causa de los despidos de los trabajadores del INDEC –trece– es que
eran “innecesarios”. Pero, por otra parte, se habla de unas cien nuevas
contrataciones. ¿Y, entonces?
El tema de los despidos ha recalentado la disputa interna entre el jefe
de Gabinete de Ministros, Alberto Fernández, el ministro de Economía,
Miguel Peirano, y el ministro de Planificación, Julio De Vido, de quien
depende “operativamente” Guillermo Moreno. Pero Moreno sigue firme,
porque Moreno es Kirchner.
¿Qué pasará con el señor Moreno? ¿Qué pasará con el INDEK?¿Volverán los
desplazados a sus lugares originales de trabajo o tendrán un destino “borgeano”?
Abro segundo paréntesis: En 1946,
Jorge Luis Borges era director de la
Biblioteca Miguel Cané. Borges había tenido desde el vamos una posición
crítica hacia el General Perón durante su gestión como vicepresidente.
Esto fue tenido muy en cuenta por Raúl Salinas, secretario de Cultura de
la ciudad de Buenos Aires, quien, el 15 de julio de ese año, lo removió
de su cargo y, como no podía echarlo, lo designó inspector en la
Dirección de Apicultura. Cierro paréntesis.
Cristina, que es Kirchner, será la que deberá dar respuestas a estos
interrogantes. ¿Será –como lo afirmó en campaña– el cambio que no
cambia?. “Esa es la pregunta.” Hamlet dixit.
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