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Derechos humanos: entre la memoria y olvido. 24 de Marzo de 1976-2006
Rafael Colombo
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0306 - Los fantasmas del discurso único

"Sobre las décadas del '60 y '70 hay varias narraciones posibles, todas
ellas en conflicto. Han pasado más de treinta años y seguirá habiendo
posiciones encontradas. Resumirlas en la teoría de los dos demonios es sólo un modo demagógico y efectista de clausurar la discusión. No suscribo esa teoría y sin embargo, sobre la violencia de los años '70, tengo juicios diferentes a los de otros que tampoco la suscriben. Fui una militante de esos años y sé que no sólo tuve sueños humanitarios y generosos sino autoritarios y violentos; sé que la idea misma de "derechos humanos me era completamente ajena". Beatriz Sarlo - "Nunca mas el discurso único"

La divulgación por la Memoria, Verdad y Justicia debe bogar más por la
reconciliación que por el revanchismo; más por la autocrítica que por los juzgamientos categóricos ante las voces disidentes.

Considero que la política relacionada con los derechos humanos, dirigida por este gobierno, es parcial y hasta por momentos antipedagógica.

Elecciones legislativas argentinas 2005 - El monocultivo de soja transgénica - Delitos internacionales y principio de jurisdicción universal El caso de Irak - Llamado a los jueces del mundo - Temas Que Queman
 

Esta política tiene como eje la reivindicación de deseos personales; todo
ello, en nombre del estado argentino.

Al mismo tiempo y en aras de un mayor nivel de apariencia de legitimidad, el
presidente Kirchner atrae a las organizaciones de derechos humanos, las
absorbe y las utiliza como para lograr una divulgación sectorizada y
confusa. Algunas de esas organizaciones ceden ante las tentaciones del
gobierno y otras no. De esta forma, Kirchner ha logrado en casi 3 años de
gobierno, fragmentar a múltiples instituciones sociales y de derechos
humanos, con el fin de incorporarlas a un emprendimiento político personal.

De esta forma, se fortalece la tesis de Sarlo entorno al "discurso único".
El "discurso único" actual tiene el gran defecto de relegar la autocrítica:
autocrítica de la sociedad civil que, por ejemplo, apoyó el golpe y miró
hacia el costado ante una barbarie silenciosa y cotidiana; autocrítica de
los medios masivos de comunicación que actuaron en forma similar a la
sociedad civil; autocrítica de algunos miembros del poder judicial
argentino, ultimo recurso de estirpe republicana ante el avasallamiento de
la represión estatal; autocrítica de las partes en conflictos, tanto de
quienes perpetraron terrorismo de estado como de quienes asesinaron
indiscriminadamente en nombre de la revolución o de un mundo mejor.

Al igual que Sarlo, no adhiero a la "teoría de los dos demonios" por ser una
construcción dual, absurda, que aspiraba a equiparar el accionar de la
guerrilla sententista con la represión "desde el estado".

Sin embargo, debo decir que: La represión y violencia "desde el estado" -ya
sea desde la legalidad como desde la ilegalidad-  es la más acabada
representación de la negación de la vida, la libertad y la igualdad desde un
órgano que se supone debe asegurar el bienestar de los ciudadanos que lo
integran.

La violencia generada desde lo que se podría llamar "contra-represión" y
violencia (gestada por grupos revolucionarios para-legales, cuya concepción
democrática no estaba clara) es también, en definitiva, una representación
que niega la vida, la libertad y la igualdad por mas loables que sean sus
intenciones.

La importante diferencia consiste en que estos grupos no tienen el deber que
sí tiene el estado. Es por ello que, al hablar de una represión "desde el
estado", debemos identificar un nivel de perversidad colosal por parte de
quienes fueron los estrategas de esa represión.

En este sentido, y  en relación al acto de la Esma en marzo de 2004, Beatriz
Sarlo dijo

-en el mismo articulo citado en la frase inicial de estas reflexiones-, que
las organizaciones de derechos humanos ".deben convivir y disentir en ese
espacio entre quienes piensan que en los años '70 sucedió una masacre de
jóvenes idealistas y quienes piensan que en la Argentina se desató también
una violencia revolucionaria que, en el caso de algunas agrupaciones, fue
terrorista. Es imprescindible que ambas visiones de la historia de los '70
puedan coexistir en un acto organizado por el Gobierno".

En relación a la sociedad civil podemos establecer un patrón de conducta:
cuando sobrevinieron los golpes de estado en Argentina, desde la caída de
Irigoyen en septiembre de 1930 a manos de Uriburu (el entonces capitán Perón
tuvo una activa participación en la gestación de ese golpe), pasando por los
golpes contra Castillo (´43), Perón (´55), Frondizi (62´), Illia (´66) y
finalmente Isabel Martínez (´76) hubo un importante consenso, mayoritario en
algunos casos y minoritario en otros, que avalaban la intervención militar.
Sin ir tan lejos, no podemos dejar de olvidar, las multitudes que vitoreaban
a Galtieri en 1982 y que otorgaron cierta "legitimidad social" a la guerra
de Malvinas.

Lamentablemente (y estoy hay que decirlo sin eufemismos) muchas personas se
llenan la boca hoy hablando en contra de los militares y a favor de los
derechos humanos cuando de varias formas callaron y/o avalaron por acción u
omisión, el proceso militar.

Pero no tomemos el último proceso militar; vayamos al periodo 1989-1999, la
segunda década infame. Mirando hace unos días el documental "Memoria del
saqueo" de Fernando "Pino" Solanas, no podía comprender cómo se avanzo
contra los recursos estratégicos del estado y nadie alzó la voz. Cuando se
votó la ley de reforma del estado (ley Dromi), solo 10 votos optaron por la
negativa en la cámara de diputados. Esta ley posibilito la privatización y
entrega de YPF, ENTEL, Aerolíneas Argentinas, la Caja Nacional de Ahorro y
Seguro, Obras Sanitarias, Gas del Estado, etc, etc, etc.
¡El grueso de la ciudadanía avalo el saqueo!

Cuando el mismo Solanas quiso gritar contra la ley, fue baleado por las mafias
del menemismo.

Volviendo a la cuestión de los derechos humanos pienso que tanto la sociedad
como la dirigencia política que hoy está en el poder, deben reflexionar -
como Sarlo - sobre qué pensaban sobre los derechos humanos cuando militaban
en sus respectivas filas partidarias. ¿Pensaba Kirchner, su mujer y muchos
de sus allegados directos sobre los derechos humanos durante los ´70?
¿Tenían pensamientos humanitarios? ¿O la humanidad era solo un atributo de
quienes luchaban contra los militares?

Muy pocas personas realizaron tan profunda revisión y autocrítica de lo
sucedido durante los ´60 y ´70 como lo ha hecho Beatriz Sarlo. Recuerdo,
además, que Elisa Carrio en un reportaje, reconoció su indiferencia ante la
noticia del asesinato del dirigente José Ignacio Rucci en septiembre de
1973. "Estaba profundamente equivocada" -dijo-. ¿Cuántos dirigentes
políticos reconocieron sus errores durante ese periodo tan crítico de la
historia argentina?

El reconocimiento de errores, la revisión de las ideas que a diario
defendemos, el cambiar de postura si evidenciamos una praxis equivocada, en
suma: la denominada "ética de la responsabilidad" de la que habló el
sociólogo alemán Max Weber, debe ser el modelo de conducta a seguir entre la
dirigencia política y los ciudadanos de un país que pretende buscar Memoria,
Justicia y Verdad.

Un feriado para el olvido

Por ultimo, quiero referirme al proyecto que impulsó Kirchner para declarar
la fecha del 24 de marzo, como día no laborable.

Coincidido con la postura del premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel,
las  "Madres de Plaza Mayo Línea Fundadora", "Abuelas de Plaza de Mayo",
"Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos", y otras instituciones, cuando se
oponen a la medida.

Si el 24 de marzo pasa a ser feriado se banalizara la noción de Memoria,
Verdad y Justicia. Además de no aportar nada al fondo de la cuestión, este
proyecto persigue fines meramente electorales. El gobierno quiere queda bien
con los defensores de derechos humanos y enardecer las filas de los
nostálgicos del tutelaje militar. Eso no es ni Memoria, ni Verdad, ni
Justicia. Y tampoco es gobernar

Además, ¿con que criterio se puede elegir que esa fecha sea un día no
laborable? ¿Qué nos impide pensar en otras fechas, de otros golpes de
estado? Alguien podrá decir que los distintos golpes de estado obedecieron a
razones diferentes y que el del 24 de marzo tuvo un costo humano
infinitamente superior. Esto argumento, que puede ser cierto, nos conduciría
a nivel de relativismo peligroso. -Con el golpe de Ongania se asesinó a
tantos pero con el golpe de Videla se asesinaron a otros tantos más - se
dirá-.

Todo depende, en definitiva, de una aritmética perversa, fría y despiadada
que nos aleja de todas esas declamaciones supuestamente humanistas.

Cuando nos acerquemos a la fecha del 24 marzo, muchos van a pensar _¡Qué
bueno, mañana no tengo que ir a laburar!; otros dirán _Che pasado mañana es
feriado, así que los boliches van a abrir hoy; o también se exclamará
_¡Mañana no hay clases!

El nivel de banalización y perdida de significado que perderá una fecha
importante (pero no la única) como la del 24 de marzo, alcanzará importantes
proporciones.

Kirchner y sus incondicionales circunstanciales ante el congreso nacional,
prefieren adormecer el tema bajo la  lógica unilateral de una ley absurda.
La Memoria, Verdad y Justicia no se logran por la sanción de un ley que
impone un feriado. Por el contrario, cualquier gobierno republicano que sea
serio y comprometido debería estimular la discusión y debate entorno a la
Memoria de este tipo de hechos acaecidos en nuestro país.

Kirchner prefiere desoír nuevamente las advertencias de múltiples sectores
sociales (ya lo había hecho con la reforma al Consejo de la Magistratura) y
caminar bajo el solitario  amparo de la legalidad mas no de la legitimidad.
Porque la legitimidad descansa en el consenso institucional y social.

Por otra parte, en esa misma sesión donde se aprobó el asueto, el ARI
impulso el tratamiento de un dictamen que propiciaba la anulación de los
indultos. Kirchner y sus "defensores" de los derechos humanos votaron en
contra de esta iniciativa. Estas conductas evidencian el doble discurso. Por
un lado buscan la memoria y por el otro, cuando no les conviene, buscan el
olvido.

Dijo Sarlo: "Kirchner hace una y otra cosa, en una mezcla que a muchos los
vuelve fervorosos y que a otros, como a mí, les evoca los fantasmas del
pensamiento único.".

Esos fantasmas percibidos por Sarlo, continúan deambulando por los senderos
del olvido, la mentira y la injusticia.


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