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Lavagna presidente: El comodín de los oportunistas de siempre
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. Roberto Lavagna, ¿Representante de Monsanto en Argentina?

0806 - Roberto Lavagna presidente: el pacto Duhalde – Alfonsin

Es de público conocimiento el apoyo que profesan Alfonsin, Moreau, Terragno, Storani, Rozas, Sanz y buena parte de la dirigencia radical nacional a la candidatura del ex ministro de economía Roberto Lavagna. _ ¡Es el hombre que estabilizo el país! –dicen-.

¿Qué se puede decir de personajes como Lavagna?

Lavagna cumple un papel similar al de Domingo Cavallo. Sabemos que Cavallo y otros “técnicos expertos” de los destinos económicos del país, son los principales artífices de la degradación social nacional, como así de sus altos niveles de miseria generalizada. Lavagna no es tan grosero como Cavallo; más bien, tiene la misión de emprolijar el trabajo de su predecesor. Es, también, más hábil e inteligente a la hora de manejarse ante la prensa y sobre todo cuando habla de su gestión como ministro de economía.

Sin embargo, el ex ministro de Kirchner parece muy cercano a los componentes ortodoxos de la patria financiera. Una suerte de expresión racional de un esquema de economía política retrogrado que ha causado mucho daño al país y Latinoamérica.

En efecto, el capitalismo de Lavagna es un capitalismo que privilegia el superávit fiscal, una balanza comercial equilibrada, el cumplimiento ante los organismos internacionales de crédito,  atención al gran conglomerado empresarial, etc. Todos estos componentes son aceptables y necesarios para cualquier economía con aspiraciones de desarrollo en tanto exista una política social seria. Esto es: salarios reales dignos, erradicación de la pobreza, el hambre y la marginación, protección a los consumidores y usuarios mas débiles, créditos blandos a pequeñas y medianas empresas, etc.

Aun así, no hubo un solo ministro de económica o presidente que, desde la vuelta a la democracia, haya elaborado un plan para solucionar alguno de estos temas. Nunca estos temas figuraron como prioridad y de manera excluyente, en la agenda de un gobierno como política de estado. El planteo de la dirigencia política criolla, en su gran mayoría, fue siempre unilateral: un sector en perjuicio de otro.

Pero volvamos a Lavagna: Personas como el ex ministro han privilegiado a los organismos como el FMI o el Club de Paris, a mega-empresas y, sobre todo,a ellos mismos (lo demuestra los privilegios obtenidos por al consultora “Ecolatina”, fundada por el mismísimo ex ministro).

Al mismo tiempo, Lavagna condujo un proceso “recuperación económica” basado en una devaluación deliberadamente mal operada. ¿Porqué a nadie pudo comprometer al empresariado nacional y extranjero a mantener los precios internos a la par del inesperado incremento de rentabilidad en las exportaciones?
El salario básico bajó estrepitosamente, el costo de vida aumentó y encima se devaluó la moneda. ¿Que medidas tomo “el salvador” ministro Lavagna para mitigar esta situación? ¿Qué hizo Lavagna por mejorar el salario de los trabajadores? ¿Presento Lavagna plan alguno para erradicar la pobreza y el hambre en el país? Por otra parte: ¿Qué hizo por frenar la concentración de capitales? ¿Qué cambio produjo en el régimen jurídico y prestación de servicios públicos? ¿Qué hizo en materia tributaria? ¿Y en las AFJP?

Planteamos estos interrogantes y muchos más y veremos que Lavagna es otra mercancía del mundillo del capitalismo ortodoxo, que mientras divulga los números de la macroeconomía, esconde bajo la alfombra la alarmante situación que padece la base real de la sociedad.

Lavagna, como Menem, Duhalde y Kirchner, es un gran administrador de pobres; un hábil reclutador de un ejército de reserva de desocupados que mantiene y agudiza la desvalorización de la fuerza de trabajo.

¡Ah! ¡Pero renegoció el canje de la deuda externa con dignidad! –dicen también por ahí. Lo que no se dice, es que la deuda externa, publica y privada, padece una ilegalidad de origen. Lo dice el fallo del Juez Ballesteros a raíz de la presentación judicial del ciudadano Alejandro Olmos en 1982. También lo dicen las investigaciones encaradas por Juan Pablo Cafiero y Elisa Carrió entorno al Megacanje.

Ni Lavagna, ni Kirchner hacen referencia a estos temas. ¿Por qué? Porque en definitiva ellos también participaron, en determinadas fases del proceso, de endeudamiento, del pago indiscriminado de intereses y de la fuga de capitales al exterior (por ejemplo: fondos de la provincia de Santa Cruz). Ello intervinieron y legitimaron parte de este proceso; conocían lo que estaba sucediendo – al menos deberían haberlo conocido – y nunca hicieron nada al respecto.

Otro ejemplo en relación a lo anterior: Kirchner saldó la totalidad de la deuda con el FMI específicamente y Lavagna aplaudió la medida. Mientras tanto, prevalece la miseria y se habla enfáticamente del “esfuerzo compartido”. Lo insólito es, también, que el discurso oficial despotricó contra el FMI como responsable de la crisis nacional, para finalmente pagar anticipada y dócilmente el pasivo del estado argentino; se demonizó al FMI y a pesar de ello, el gobierno saldó la deuda con el demonio que engendró.

Lavagna: “La locomotora de un tren fantasma”

Margarita Stolbizer (UCR) es quien más opone al apoyo que pretende dar su partido al ex ministro. _“Con Lavagna vuelve el Duhaldismo” declaro la actual diputada nacional. Tiene razón. _“Se busca una persona de "prestigio" Lavagna a modo de tabla de salvación, y yo no estoy más dispuesta a discutir estrategias de supervivencia en un partido que agoniza” – agregó -. Como señala Stolbizer, Lavagna trae consigo al Duhaldismo residual (es decir, el que todavía no esta decididamente con Kirchner).

Se sabe que el Duhaldismo de la provincia de Buenos Aires es quizás uno de los estratos partidocráticos más corruptos de la historia política argentina. Sin embargo, esto no parece perturbar al ex presidente Alfonsín y a buena parte de la dirigencia radical –tampoco se incomodaron en su momento con Menem o Cavallo-. Stolbizer, al menos, da cuenta de ello, alerta y propone una construcción distinta.

El futuro de la UCR debe ir en consonancia, entonces, con los planteos que realizan personas como Stolbizer. Es por ello que hoy por hoy, la secretaría general del partido radical tiene un dilema, puesto que al parecer no hay debate alguno en el seno de la UCR.

El apoyo a Lavagna ya lo decidieron unos pocos caudillos radicales y todo esta aparentemente definido. La discusión de ideas en la que se apoya Stolbizer es la única arma retórica con la que cuenta para defenderse ante el periodismo y la sociedad.

Hoy mas que nunca, el radicalismo demuestra que esta sumido en la mas profunda corruptela ética de su historia. Puesto que con Lavagna retorna el comodín que sostuvo a  Duhalde y durante más de dos años, al presidente  Kirchner.
¿Cómo se resuelve esta contradicción? ¿Afirmando –como Alfonsin– que el duhaldismo es “centro-progresista”? ¿Afirmando que Álvarez, Camaño, Díaz Bancalari, De Narváez, Sarghini son personas comprometidas con una política distinta?

Lo cierto es que la UCR, al concentrar sus aspiraciones en Lavagna y Duhalde, revela una vez más, su abierto desprecio por las instituciones republicanas y por cada uno de los ciudadanos de este país.

Por otro lado, los llamados radicales K salen airosos de la concertación buscada por la administración Kirchner, puesto que le rinden pleitesía a quienes controlan la caja presupuestaria del gobierno nacional.

Radicales con Kirchner, radicales con Lavagna. Siempre con uno y con otro, siempre bien establecidos, tanto en un barco como en otro.

De esta forma, el radicalismo –como dice la mismísima Stolbizer- agoniza; agoniza lentamente desde hace varios años. Pero cuidado: agoniza no en aras de desaparecer del imaginario social; la UCR tiene mas de 100 años de historia y eso nadie puede enterrarlo; agoniza y muere –y quizás definitivamente– como baluarte de honestidad, propuestas renovadoras y acción social responsable y de fondo.

El espejo radical es (desde hace tiempo ya) el mismo espejo por donde se refleja el justicialismo. Desde el consentimiento de las leyes privatizadoras del ministro Dromi pasando por Olivos hasta hoy, se necesita un mismo espejo para ver reflejados a dos partidos en teoría opuestos pero idénticos en los hechos. Las espurias prácticas del PJ y la UCR son, en esencia, las mismas.

_”Con Lavagna candidato se vuelve a hablar de política” –se comenta-. Si, es cierto, se vuelve a hablar de política. De la política como del arte de la mentira y la malversación; de la política como manual para inescrupulosos, diletantes, amorales y cínicos.

Esta es la concepción de la política que han sostenido “reconocidos” dirigentes radicales y justicialistas desde la vuelta de la democracia.

¿Y los ciudadanos? Bien, gracias…

 

Roberto Lavagna: ¿Representante de Monsanto en Argentina?

El Ingeniero Boy sostuvo que Monsanto es cliente de "Ecolatina", la consultora fundada por Roberto Lavagna. Lavagna, que fue ministro de economía de Néstor Kirchner, aprobó la entrada de maíz transgénico resistente al Glifosato. Según un comunicado de "Greenpeace" estas semillas fueron liberadas ilegalmente en nuestro país, a comienzo del año 2001. Lo que en su momento fue un delito, hoy es legitimado en forma retroactiva. El insoportable dualismo de Lavagna es producto de sus vínculos con el poder financiero.

 

 

 

 

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