Otros textos del autor
El ultimo “Match Point” de Woody Allen: El crimen sin castigo de Chris Wilton
Rafael Colombo
rafael@avizora.com

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías - Textos
históricos - Libros en línea


Buscar en Avizora y Atajo - by freefind

Woody Allen ganó el punto y el partido - Woody Allen Vida y obra - Educación y Mundial de Fútbol - Argentina Al día - Denuncian fraude de Repsol-YPF -- Textos sobre Ciencias Sociales y Filosofía

0906 -
“Una furtiva lágrima en sus ojos despuntó, a aquellas alegres jóvenes envidiar pareció. ¿Qué más buscando voy?. ¿Qué más buscando voy?”

(“Una furtiva lagrima”. Aria de la ópera “El elixir del amor”, de Gaetano Donizetti)

(Scarlett Johansson (Nola) y Jonathan Rhys-Meyers (Chris) en la foto de la derecha)

La pasión, el ascenso social, la suerte, el azar, la infidelidad, la ópera, Dostoievski, el crimen y la culpa, son algunos de los tópicos centrales de “Match Point”, la última obra cinematográfica de Woody Allen.

Como muchos otros personajes del mundo del arte (en especial los grandes literatos) Woody Allen siempre concibió su labor creadora inspirado en Nueva York, su ciudad natal. En “Match Point”, y luego de casi 30 años, Allen volvió a situar la totalidad de una de sus historias en Europa; en el caso de la película que nos ocupa y el país elegido es Inglaterra.

Por otra parte, Allen se excluye nuevamente como integrante del reparto, limitándose con mucha habilidad y oficio, a construir una trama fluida y dinámica. Se evidencian además, la solvencia de los cortes cinematográficos, el alto rendimiento de las actuaciones, la precisión en la selección del repertorio musical (fragmentos de óperas de Rossini, Donizetti, Verdi, Bizet), y sobre todo, el tono elegiaco, frió, sombrío y pesimista, que signa las fatídicas peripecias de los protagonistas.

A grandes rasgos “Match Point” cuenta la historia de Chris Wilton (Jonathan Rhys-Meyers), un tenista profesional retirado  que comienza a impartir clases de tenis en un exclusivo club ingles; al poco tiempo se transforma en instructor de Tom Hewett (Matthew Godde) un joven londinense de la alta burguesía británica. La afición por la opera es el vinculo inicial que lleva a Chris a mezclarse con la alta sociedad inglesa. Conoce a Chloe (Emily Mortimer) hermana de Tom. Ambos se enamoran y comienzan a salir juntos. En el ínterin, un furtivo, sensual y provocador encuentro con Nola (Scarlett Johansson) prometida de Tom, anticipa el conflicto por venir.

Poco menos de 15 minutos para presentar los personajes y plantear el eje de la historia. Esto es consecuencia de la  destreza narrativa de Woody Allen. Allen sabe que la base de la narración consiste en la simplificación formal.

Seguidamente, Chris abandona su trabajo como instructor de tenis y comienza a intervenir en la empresa familiar. Se casa con Chloe y comienza una nueva vida. El ascenso social es excesivamente rápido y por momentos, escapa a la voluntad y conciencia de los difusos objetivos maquinados por Chris.

Al mismo tiempo, los encuentro de Chris con Nola son inevitables y finalmente sucede lo que tiene que suceder: el fugaz y por supuesto furtivo, primer encuentro sexual. La escena es bellísima. Nola camina bajo la lluvia luego de un entredicho son su suegra; Chris la observa desde el interior de la casona campestre y acude inmediatamente a su encuentro. Y en un campo terminan haciendo el amor rodeados de pastos amarillos. 

No recuerdo, en la filmografía de Woody Allen, escenas de sexo tan llenas de pasión y deseo, como las filmadas en “Match Point”.

Chris está enamorado de Chloe pero desea sexualmente a Nola. Todo lo que no recibe de su mujer lo obtiene de su amante. Y al revés: todo lo que Chloe no puede obtener de su marido, Nola lo recibe de Chris sin siquiera proponérselo.

La tensión aumenta por direcciones opuestas: mientras Chris afianza su posición de poder, dinero y lujo como frutos inmediatos de sus lazos sociales y maritales, todo ese mundo permanece endeble ante las progresivas demandas de su amante. Todo lo que fríamente se construyo puede, de un momento para el otro, derrumbarse estrepitosamente.

La música en el cine de Allen siempre adquiere un papel importante. En este caso, el director dejo a un lado el jazz para privilegiar la ópera. A lo largo de la película escuchamos un versión del aria “Una furtiva lagrima” interpretada por Enrico Caruso. Esta pieza musical forma parte de la opera “El elixir del amor” (Milan, 1832) cuyo autor es Gaetano Donizetti, sobre un libreto de Felice Romani. Si bien la obra de Donizetti tiene un tono cómico, el aria de Caruso tiene una extraña mezcla de nostalgia y tragedia que profundiza los conflictos pasionales y de poder. En efecto, esta belleza de canto sirve como contrapunto ante los acontecimientos. Por un lado lograr fusionarse con el juego y el deseo mutuo de los amantes y por el otro  refuerza la metáfora con respecto al juego del tenis, el crimen y la culpa.

En relación a estos tres últimos aspectos, se tocan ciertos temas vinculados a ellos, expresados a través de las perversas acciones de Chris, sus pensamientos y la terrible y súbita decisión que toma cerca del final.

En efecto, dice Chris al principio que la idea de que ser un hombre afortunado (“lucky man”) es preferible a que ser un hombre bueno (“good man”) es una perspectiva profunda de la vida. Es esta perspectiva necesariamente aventurera y fortuita,  la que termina delineando la impunidad de su infidelidad y sobre todo, la impunidad de su crimen. La fortuna y la suerte, debidamente aprovechadas, pueden llegar a conducirnos por los caminos más inesperados pero interiormente pretendidos.

Y este es último punto de la impunidad y la suerte no resulta menor: el castigo de Chris reside, antes que en la condena de sus lazos sociales, en el prolongado e íntimo auto-desprecio por sus pecados, antes que en los perímetros de una oscura prisión, en los recónditos y misteriosos senderos de su conciencia.

Siempre existirá un instante, un pequeño momento reflejado en una  sonrisa opacada, en una furtiva lagrima, en donde Chris examinara toda una vida paralela, de la que fue parte y que nadie más que el puede conocer.

Lo punitivo para Chris, se expresa entonces, a través de una condena moral. Y eso es quizás nada pero acaso todo al mismo tiempo.

La impunidad del crimen cometido es un elemento del drama que caracteriza y diferencia el cine de Woody Allen. Esto se encuadra en una labor creadora que, entre otras cosas, apuesta a resoluciones por fuera  del convencionalismo hollywoodense.

Porque Woody Allen es una artista que construye desde el convencionalismo para luego des-pensarlo y, finalmente, re-pensarlo. Es la esencia de todo creador no conformista, que apuesta a la exploración tanto de la forma como de los contenidos.

Allen, piensa, vive y crea dentro de un contexto de frivolidad, miserias humanas, sujetos grotescos que triunfan a la par de eternos, entrañables y sinceros fracasos; proyectos de vida nunca concretados, condena e indiferencia social.

Apenas iniciada la historia, percibí claros vestigios de otra gran obra de Woody Allen (a mi criterio la mejor de su filmografía). Me refiero a “Crímenes y pecados” (1989), aquella notable, cruda y compleja reflexión sobre la clase media neoyorkina.

En ambos casos, hay racionalización de las decisiones tomadas como dice el Dr. Rosentahl en “Crímenes…”.  En ambos casos, esas decisiones tomadas nos definen como seres humanos, al decir del filosofo de “Crímenes…”. En ambos casos, si el espectador quiere ver un final feliz será mejor que vea una película de Hollywood.

Pero si en la película del oftalmólogo que encarga el asesinato de su amante, el sentimiento de culpa se desvanece ante la prosperidad económica y familiar, en la película del ex tenista pecaminoso y criminal, la culpa permanece y emerge como una eterna y solitaria agonía. Ni el nacimiento de su hijo matrimonial puede opacar los recientes actos cometidos.

La mirada de Chris a través de un amplio ventanal, se pierde en la soledad de otro día nublado londinense.


Ficha técnica de "Match Point":

Dirección y guión: Woody Allen.
País:
Reino Unido.
Año: 2005.
Duración: 123 min.
Género: Drama.
Interpretación: Jonathan Rhys Meyers (Chris Wilton), Matthew Goode (Tom Hewett), Emily Mortimer (Chloe Hewett Wilton), Scarlett Johansson (Nola Rice), Brian Cox (Alec Hewett), Penelope Wilton (Eleanor Hewett), James Nesbitt (Detective Banner), Alexander Armstrong (Sr. Townsend), John Fortune (John), Ewen Bremner (Inspector Dowd).
Producción: Letty Aronson, Gareth Wiley y Lucy Darwin.
Fotografía: Remi Adefarasin.
Montaje: Alisa Lepselter.
Diseño de producción: Jim Clay.
Vestuario: Jill Taylor.

Elecciones legislativas argentinas 2005 - El monocultivo de soja transgénica - Delitos internacionales y principio de jurisdicción universal El caso de Irak - Llamado a los jueces del mundo - Temas Que Queman
 

AVIZORA
TEL: +54 (3492) 452494 /+54 (3492) 421382 / ARGENTINA
Web master: webmaster@avizora.com - Copyright © 2001 m. Avizora.com