|

Martín
Redrado |
110110 - “Les
pido muy humildemente, sin ningún tipo de aprehensión ni de
rencor, que si no supieron gobernar por lo menos nos dejen
gobernar ahora y no sigan poniendo palos en la rueda. Los que
durante dos veces en la corta historia de la democracia rifaron
las reservas del país y nos dejaron al borde de la disolución
nacional, hoy se han erigido en los defensores de las reservas”
- Presidente Cristina Fernández de
Kirchner, (refiriéndose a la U.C.R.)
Sería imperdonable que el P.J. y el
progresismo permitieran la restauración conservadora.
La oposición “Son los que trabajan para desestabilizar al
gobierno. Lo que ocurre es que no nos estamos rindiendo al
sistema. Llegamos para transformarlo” -
Frases de
Néstor Kirchner.
Introducción
Rara vez los veranos en la Argentina resultan apacibles. El
del 2010- acunado por el golpismo posmoderno que apareciera
sensiblemente el 25 de marzo de 2008- no será la excepción.
Pasadas las fiestas findeañeras, en las cuales no fue verificada
la amenaza de saqueos prohijados por fuerzas de los arrabales
del P.J, la asonada continúa por medio del armado de una crisis
en relación con el
Banco Central. Mientras la población retoza en las playas,
se prepara para desplazarse o simplemente sueño con el paraíso
atlántico se reactivo la aviesa campaña golpista cuyo objetivo
ya no es ni siquiera oculto; que la presidente Cristina
Fernández no concluya su mandato. Inclusive lo ha dicho con
todas las palabras un legislador radical, la caída antes de
tiempo de la mandataria equipararía antiguas limitaciones casi
atávicas de la U.C.R con las resultaren equivalente en el P.J.
Por si algún desprevenido no lo tiene claro, las fuerzas de la
reacción lo han blanqueado en un sinfín de oportunidades.
Digamos a modo de encuadre general un concepto que guía
decisivamente el análisis que desplegaremos: la causa
fundamental de los infortunios populares es la existencia de un
poder económico que somete a los sectores subalternos a
explotación, marginación, opresión y más flagelos. Las diversas
fuerzas políticas son funcionales o resisten semejante “imperium”.
Al matrimonio K se le achaca claramente la dificultad que halla
la derecha para licuar su iniciativa política. Es recordado
como, en diversas circunstancias históricas, los radicales y
otros retoños de la misma familla política entregaron a la
derecha ministerios decisivos frente al mínimo revés político.
Es que el “pecado” que cometió la mandataria es no someterse a
las presiones del poder económico: En efecto, aún en la derrota
electoral los K mantuvieron el rumbo consistente en intentar
construir un estado con capacidad de intervenir en la economía,
alentar la distribución del ingreso, democratizar el acceso a
los medios de difusión y continuar la larga lucha contra la
impunidad de los crímenes dictatoriales. La oposición, por el
contrario, cifra todo su crecimiento en invisibilizar al poder
real al cual sirve sin prisa, pero sin pausa. De hecho están
parapetados detrás de la muralla de los monopolios mediáticos.
Lo dicho no es una cuestión menor. En caso de que las fuerzas
opositoras llegaren al gobierno. ¿Pueden hacer algo por el
pueblo habida cuenta de su absoluta dependencia con respecto al
referido poder real?
Los hechos son por demás conocidos. Un anodino funcionario
neoliberal del Banco Central (súbitamente) se convirtió en un
resistente por obra y gracia de la tramoya opositora, en
realidad los autores del plan. Digamos que
Martín Redrado
ha sido militante de la dictadura genocida y menemista. Tal
vez el error primitivo fuera creer que pudiera servir a una
causa opuesta. De
Néstor Kirchner puede decirse cualquier cosa; pero no
que sea muy eficiente en la búsqueda de aliados. Aún
contabilizando la derrota electoral del 28 de junio, mantendría
las mayorías parlamentarias si no hubiera sufrido el drenaje de
legisladores ingresados por el Frente Para La Victoria. Lo que
está sucediendo con el Banco Central puede leerse en los diarios
y revistas de los días previos. Para un buen repaso de lo
ocurrido pueden consultarse los medios aludidos y recomendamos
ver el siguiente video:
http://www.youtube.com/watch?v=gzRvbX-gtOg
Es sabido que la derecha jamás dice cuales son sus verdaderos
propósitos.
Cuando dicen calidad institucional, en realidad debe leerse
subordinación neocolonial. Cuando dicen consenso, debe
interpretarse subordinación de los sectores populares. De modo
que trataremos en estas notas de desentrañar lo que
sustantivamente se juega en el presente conflicto y alejarnos de
lecturas formales y vacías.
Lo que está en debate y en juego
Existen dos ejes centrales para debatir, además del necesario
repudio a las maniobras golpistas, Frente a tales contenidos la
mayor parte de las fuerzas opositoras hacen gala de una
petrofacialidad que excede toda capacidad de asombro. Ellos son:
a) Deuda externa. Y
b) Autonomía del Banco Central.
La oposición de la Unión Cívica Radical (U.C.R.) y el PRO al
decreto presidencial que prescribe destinar una parte de las
reservas a un fondo de garantías para el pago de la deuda
externa mueve a risa. En efecto, el Pro no es más que una fuerza
articulada en íntima relación con la gran internacional del
poder globalizado. Para que el país abone su
deuda externa son capaces de volverla eterna y comprometer
en ello, no sólo las reservas del Banco Central, si no el
conjunto de los recursos productivos nacionales más la
virginidad de todas las argentinas y el upite de todos los
varones pertenecientes a los sectores populares. De modo que en
su oposición no los mueve otra cosa que esmerilar al gobierno. Y
la U.C.R es la fuerza que, desde el primer gobierno de la actual
etapa democrática, saboteó toda investigación seria de la deuda
externa; cuando aún era tiempo para tal necesario debate. En
efecto, durante en los primeros tiempos de la gestión del doctor
Raúl Alfonsín, el diputado y economista radical Raúl Baglini
(hoy operador y asesor del vicepresidente golpista
Cleto Cobos) abogó de modo militante por el pago de
la deuda desde su púlpito en el Congreso Nacional. Repitamos,
era en los tiempos en que, dada la cercanía con la dictadura,
aún podía discutirse la legitimidad de la pesada carga. Con
posteridad, la nueva deuda tomada y agigantada de modo criminal
y exponencial durante el Menemato y el De La Ruato (radical, no
hay que olvidarlo) volvió, tal vez, imposible la diferenciación
entre legitimidad e ilegitimidad de los compromisos externos. El
actual gobierno nacional es el primero que bajó el
endeudamiento, tomando la totalidad de la actual etapa
democrática. En números simples y también en relación al P.B.I.
No hay dudas que esta es una de las causas del odio que recibe
por parte de tantos abogados, gestores, brujos disfrazados de
economistas o simples alcahuetes al servicio de los usureros
mundiales que hacen política desde las fuerzas mencionadas. El
desendeudamiento no es una medida aislada. Es parte de un modelo
económico que busca la reindustrialización del país, la
autonomía nacional y revertir la marginación y exclusión de
vastos sectores populares. En tal contexto, un país menos
sometido a la presión de los organismos de crédito mundiales
puede desarrollar más opciones favorables el crecimiento de
opciones productivas diversificadas y para el beneficio de
nuestro pueblo. Tal vez no han quedado debidamente impresas en
la memoria popular las inspecciones coloniales protagonizadas
por los funcionarios del
Fondo Monetario Internacional (FMI) durante el
gobierno de De La Rua. En tal sentido se vislumbra que la
Argentina contemporánea se halla sometida a un clivaje
(contradicción) inocultable: aumentar la deuda externa
-volviendo al país más vulnerable con respecto a los capitales
globalizados- o disminuirla para aumentar la autonomía nacional
y poder profundizar el modelo económico industrialista.
La cantinela de la autonomía del Banco Central y el lloriqueo de
las instituciones avasalladas por el “pérfido kircherismo”
merece un breve análisis. Primero lo institucional ¿No es
mancillar las instituciones que el vicepresidente electo sea
oponente constante a la presidente que el acompañó en la
formula? Sin dudas, lo es. Pero los custodios de la virginidad
institucional nada dicen. Y es más, le piden al émulo de Judas
Iscariote que no abandone el lugar que usurpa para sacar
ventajas en hipotéticos nuevos desempates. ¿Llegará a competir
por la presidencia en el 2011 mientras es el vice de un gobierno
al que combate? La calidad institucional La U.C.R, el PRO y el
peronismo derechoso se la pasan por las asentaderas. Igual que
en el caso de la visita del funcionario de los
EEUU Arturo
Valenzuela, quién realizó una presión indefendible. La oposición
en pleno… se calló la boca de modo vergonzoso. Lo mismo cuando
Cristina fue amenazada durante un viaje. ¿La investidura
presidencial no ameritaba un pronunciamiento del conjunto de las
fuerzas políticas? La oposición nada dijo porqué fue, de hecho,
cómplice. Sus referentes políticos y votantes, sin duda,
comparten el insultante apelativo de “yegua” proferido por la
voz que oírse dejo en el helicóptero presidencial. La presencia
de connotados procesistas y golpistas en las listas legislativas
y elencos de funcionarios nos exime de argumentar más para
demostrar la íntima ligazón existente entre gran parte de los
conglomerados políticos enemigos del proyecto nacional y las
fuerzas económicas, sociales y culturales más reaccionarias
históricamente colocadas en la vereda de enfrente de la nación y
de su pueblo. Las doctora Elisa
Elisa Carrió declaró que "Se está destrozando la
institucionalidad de la
República Argentina
y convocó para que la oposición logre "evitar un conflicto de
poderes generalizado que sólo podría dañar aún más a la ya
herida Argentina". "(En el diario oligárquico La Nación, versión
digital del 9 de enero del 2010) En realidad, pedir que la
oposición salve al país de un escenario (el conflicto de
poderes) tal como fue buscado por las fuerzas de marras es como
pedirles al Bambino Veira y al padre Grassi que custodien un
jardín de infantes. Por otra parte, las instituciones
democráticas están a salvo; aún en caso de lanzar una andanada
Carrió con su coprodispersor luego de indigestarse con
porotos.
Es muy difícil diferenciar si la citada dirigente dispara por
vía oral o anal. No hablemos del Pro cuyo concepto de calidad
institucional significa transformar al ministerio de educación
porteño en agencia de espionaje. De modo que las instituciones y
su calidad le importan un bledo al aquelarre opositor. Su único
interés es desgastar hasta voltear al gobierno popular. En
ocasión de sobreseer el juez a cargo a matrimonio presidencial
en la causa por enriquecimiento ilícito, la oposición vociferó
la necesidad de hacerle juicio político. El análisis del
expediente demandó más de un mes. Cuando la jueza María José
Sarmiento le dio lugar a los dos amparos impulsados por la
jauría opositora… en menos de 6 horas nadie salió a cuestionarla
ni a amenazar con la destitución. La magistrada de marras está
emparentada con represores de la dictadura. Otra “casualidad”
que no es menor y van…
Por otra parte, la cacareada autonomía del Banco Central no es
más que una imposición neocolonial. La Carta Orgánica del
organismo fue pensada - y tal vez redactada- durante la orgía
privatista de los ’90 por un conocido esbirro de la banca
usuraria globalizada:
Domingo Felipe Cavallo, dos veces ministro de economía, una
vez presidente de la institución en crisis. Y nos limitamos a lo
reciente. No queremos desarrollar lo referente a la fundación de
la institución durante la (infame) década de los ’30.
De modo que salir a rasgarse las vestiduras por la mancillada
independencia del B.C. no es más que apostar por un país
cercenado en sus posibilidades económicas y sometido a presiones
de los poderes globalizados. Una autoridad monetaria no puede
estar por encima de los gobiernos electos democráticamente y su
aptitud técnica debe estar puesta al servicio de un modelo de
crecimiento con inclusión social. Embusteros sin remedio, como
el Senador Gerardo Morales, salieron a decir que el gobierno
desea manotear las reservas porque se queda sin caja y la
función de la oposición es defender las citadas reservas, para
proteger el nivel de vida de los trabajadores. Confundidos
pensábamos que era un homónimo del legislador de marras el que
se desempeñara como viceministro de desarrollo social durante el
tristemente recordado bienio delaruista (radical). Pero no, es
el mismo sujeto. De modo que cuando dice que no deben usarse las
reservas, debe leerse que no deben ser utilizadas para otro
cometido que la fuga del ahorro nacional en beneficio de los
modernos piratas convertidos en usureros internacionales. De ser
conectado a un detector de mentiras, Gerardo los rompería todos.
La única posibilidad de que diga la verdad es que se halle
soñando.
Otro campeón mundial del dislate es el diputado nacional de la
Coalición Cínica Fernando Iglesias. Por la cadena nacional de
medios privatizados al servicio de la infamia- únicos espacios
donde puede hablar, ya que nadie le puede refutar su supina
ignorancia- llegó a decir que la autonomía del B.C. no se
discute en ningún lugar serio del mundo. El mundo para el
chantapuffi Iglesias es la casa de Carrió porque muchos países,
Brasil por ejemplo, no tienen entre sus estatutos la citada
autonomía. Por no hablar de Corea, China o Japón. Y
Estados Unidos, madre
patria de gran parte de la oposición y país donde se acuñó la
idea que estamos glosando, metiose la tan mentada autonomía del
B.C. (llamado allí
F.E.D) en el quinto forro de las esféricas cuando la crisis
económica arreciaba. De modo que hemos demostrado cuales fueron
las verdaderas intenciones de la oposición. Veamos algunas
dificultades del proyecto nacional y porqué esta crisis es a la
vez amenaza y oportunidad.
Lo que debe debatirse y algunas
limitaciones del gobierno
El gobierno nacional viene resistiendo la doble pinza de la
crisis financiera global y el acoso de la derecha, de la cual
las fuerzas políticas no son más que un pálido instrumento. La
apuesta de los partidos mencionados por forzar una situación que
se salga de madre obedece a que- en el marco de la creciente
recuperación económica- las posibilidades del Kirchnerismo
crecen hacia el 2011. De hecho ya lo marcan diversas encuestas:
Néstor y Cristina vienen revirtiendo los bajos índices de
aceptación a que habían llegado hacia mediados del año pasado
golpeados por el despiadado fuego mediático. De modo que la
opción de la oposición no se halla muy alejada de lo que ya
decíamos hacia las elecciones del 2007: sus posibilidades de
éxito electoral necesitan imperiosamente que crezca el
infortunio popular, hasta hacerse lo más doloroso posible.
En tiempos de su máximo potencial político, entre el 2005 y el
2007, le faltó al gobierno la iniciativa para modificar el cepo
legal ofrendado por el cavallismo, la carta orgánica del Banco
Central. Un nuevo modelo productivo necesita también cambios
legales e institucionales; entre ellos una autoridad monetaria
capaz de estimular financieramente los desarrollos económicos y
la inclusión social, más que resguardar la fría estabilidad
monetaria. Hay que recordar que períodos de expansión del
bienestar popular- las tres presidencias del general
Juan Domingo Perón, la de Néstor Kirchner- fueron etapas
inflacionarias. Y cuando predominó la estabilidad del peso,
básicamente durante el menemato o el delaruato, se achicó el
mercado interno, aumentó de modo exponencial la desocupación,
creció la desintegración social y nacional, entre otras
aberraciones. De modo que lo ideal es que la economía se
desarrolle sin inflación. Pero si la opción es entre el
cementerio recesivo de la estabilidad monetaria y el crecimiento
que incluye mejoría del bienestar popular con inflación, la
opción por la segunda alternativa es clara. Que muchos
ciudadanos opten por la primera no es más que uno de los tantos
triunfos culturales del neoliberalismo. Por cierto aquí tenemos
una magnífica oportunidad para desplegar el debate ideológico
cultural. Si lo hacemos logramos dos objetivos. Aportar a que el
pueblo avance en conciencia y pegamos con cemento mucho más al
conjunto de la oposición con el núcleo selecto del capital
globalizado. Por otra parte, no se trata precisamente de un
acierto del ejecutivo la presentación de la candidatura del no
menos neoliberal que Redrado Mario Blejer, para suceder al
Golden boy menemista en el B.C. La confrontación dura contra la
derecha mediática y globalizada es más factible si los pueblos
pueden avizorar cambios sustanciales modificaciones. Echar a
Martín Redrado para poner a Blejer es como sacarse a
Hitler de encima optando por
Pinochet. Lo cual implica una mirada acerca de las
diferencias entre ambos economistas y no una opinión acerca de
los valores democráticos de Blejer.
Por otra parte, es inocultable que el gobierno tiene en su
máxima virtud, también la fuente de su debilidad. Se trata de su
indomable voluntad política, que lo conduce a no doblegarse
frente al poder real, ni aún en la derrota. Hasta ha logrado que
no se verificase lo que parecía una ley histórica en el
peronismo, donde es costumbre rodear de soledad al perdedor.
Pero la contratara lo revela la condición de elite del
Kirchnerismo, sin vasos comunicantes con gran parte de la
sociedad. En efecto, se trata de un verdadero foco pacifista que
interpela a los sectores populares como beneficiarios pasivos de
los inocultables logros conseguidos o como simples votantes;
pero nunca como sujetos activos en la transformación social y
política. Siendo de tal modo las cosas, los sectores que podrían
ser proclives al gobierno observan lo que ocurre con la crisis
del Banco Central; “como malevaje extraño que mira sin
comprender” por decirlo en palabras tangueras. Las fuerzas
sociales hostiles al proyecto nacional lo analizan con el
estrecho lente de su crispación originada en su tradicional
gorilismo. Pero carecen de posibilidades de influir en las
calles mediante cacerolazos. En efecto, en los countries las
cacerolas solo hacen ruidos al cocinar y al estar atravesando
nuestra sociedad la temporada estival la posibilidad de sumar
manadas de gorilas en protestas callejeras disminuye
sensiblemente.
La crisis desatada en el Banco Central no es un conflicto “sin
necesidad” en el cual se embarcó el gobierno, como dicen los
embusteros esbirros del grupo Clarín. El desempeño actoral de
muchos de los protagonistas, por ejemplo la jueza Sarmiento,
Redrado (que venía desde cierto tiempo saboteando la política
económica ralentando la baja de las tasas de interés, entre
otras iniciativas), Cobos, Morales, Sanz parece demostrar un
tiempo previo de planificación y ensayos, incluyendo el guión
previo aportado por el “gran diario argentino”. El sábado 9 de
enero, la magistrada semejaba una buena estudiante de arte
dramático, mientras denunciaba supuestas presiones del ejecutivo
y recitaba la justificación de su impresentable conducta para
los medios clarinezcos. Redrado se presentó el viernes como si
fuera un partisano en lucha contra la ocupación nazi y Cobos-
ataviado como es habitual con su mejor cara de yo no fui,-
distribuyó un comunicado en el cual afirmaba que se encuentra
política e ideológicamente hablando en las mismas posiciones que
lo llevaron a integrar la formula presidencial. Entonces. ¿Por
qué la traicionó y se halla tan a gusto en todo armado opositor?
¿Todos los protagonistas buscan los mismos fines en política o
unos benefician al pueblo y otros lo perjudican? Detrás de la
cháchara consensuística del vice- y del institucionalismo del
conjunto de la oposición- se encuentra la intención de esmerilar
al gobierno; en la expectativa de mínima. Y en su hipótesis de
máxima provocar el cambio de la titularidad en el ejecutivo. De
lograr este último objetivo no sólo se burlaría la voluntad
popular. También se encontrarían con un B.C. con casi medio
centenar de miles de millones de dólares en reservas para
hacerlas desaparecer en PRO de la dependencia.
Algunas conclusiones
Las reflexiones desarrolladas han sido quizás demasiado
extensas; pero no estarían completas de no subrayar los ejes
decisivos en forma de conclusiones.
1) La crisis desatada en el Banco Central sólo es comprensible
en el contexto del golpe desplegado por la derecha desde el 25
de marzo del 2008. Luego de las incontables “confesiones” del
mismo negarlo sólo puede ser parte de la complicidad con las
fuerzas reaccionarias.
2) Las autoridades monetarias deben estar subordinadas a
gobernantes democráticos y a un proyecto económico
industrializador y de inclusión social. Si se avanza en este
debate, habremos aprovechado la oportunidad.
3) La lucha política debe desarrollarse en el marco de batallas
ideológico-culturales como la influencia del neoliberalismo
implícita en la autonomía del Banco Central. Para que el
esfuerzo desplegado pudiera ser más eficiente es preciso no
cambiar sólo figuritas. También es necesario que los cambios de
funcionarios se realicen colocando figuras consustanciadas con
el proyecto nacional y popular.