Hasta ahora, las
declaraciones oficiales sobre el tema parecían un asunto de guerra
psicológica entre potencias rivales y podían ser puestas en duda. De
pronto, el 28 de marzo de 2006, el Banco Asiático de Desarrollo puso su
credibilidad en la balanza al dirigir a sus miembros una nota en la que
les aconseja prepararse para un posible colapso del dólar. El Banco
precisa que se trata de una posibilidad incierta pero que, de darse,
tendría graves consecuencias inmediatas [1]. El Banco
trabaja desde ya en la creación de una alternativa regional al dólar. Se
trata del ACU, un conjunto de divisas basado en el principio que dio
lugar al surgimiento del ECU europeo.
El Banco Asiático de
Desarrollo (Asian Development Bank – ADB) fue creado gracias a la
concertación de 64 Estados. A pesar de su denominación, entre sus
miembros no hay sólo Estados de Asia y del Pacífico sino también de
Oceanía, América del Norte y Europa (como Francia, Bélgica y Suiza).
Japón y Estados Unidos, con un 15% cada uno, controlan este banco, lo
cual hace aún más significativo el aviso de tormenta monetaria del ADB.
Aunque son asiáticos, los
países del Golfo no son miembros del ADB. Seis de ellos prefirieron
constituir su propio banco regional, el Consejo de Cooperación del Golfo
(Gulf Cooperation Council – GCC). Estos países trabajan con tesón para
acercar sus economías entre sí con vistas a la creación de una moneda
única, siguiendo el modelo del euro. No se trata de una tendencia de
moda sino de la respuesta a una exigencia particular. Sus reservas
petrolíferas comienzan a menguar [2] y ya no se trata
para ellos de reinvertir sus petrodólares en el desarrollo y la
modernización de sus infraestructuras petroleras, a las que solamente
tienen que garantizar el manteniendo técnico. Lo que quieren ahora es
reinvertir en otros países pero, en ese caso, la conversión de tan
grandes masas monetarias tendría consecuencias dramáticas para el dólar
y la economía estadounidense.
Cada cual está buscando, por
consiguiente, resolver el problema de forma agradable para todos.
Estados Unidos, que produce cada vez menos bienes de consumo, necesita
inversiones considerables y muy lucrativas para desarrollar sus
importaciones de productos de fabricación china. Así que los Estados del
Golfo decidieron, por un lado, dotarse de la flota de aviones de carga
más imponente del mundo y, por otra parte, comprar y desarrollar los
seis mayores puertos de Estados Unidos. Esa solución parecía conveniente
a la administración Bush, que ya trabaja con el consorcio Dubai Ports
World (de los Emiratos Árabes Unidos), cuya terminal de Jebel Ali sirve
de escala al flujo de transportes militares hacia Afganistán e Irak.
Sin embargo, los congresistas estadounidenses, que se
creen los cuentos de la administración Bush de que los musulmanes son
terroristas, se asustaron ante la cesión de sus puertos a Dubai Ports
World. Invocando el trauma de la seguridad nacional, exigieron que los
activos del consorcio sean transferidos a un grupo estadounidense que
los administraría según los intereses de los Emiratos. Por supuesto,
estos últimos rechazaron la propuesta ya que perderían la mayor parte de
la plusvalía y hasta correrían el riesgo de perderlo todo algún día.
Los agentes de las finanzas petroleras son cada
vez más reacios a confiar su dinero a fondos de inversiones.
Saben bien que las normas internacionales de contabilidad han
sido modificadas de modo que actualmente Estados y
multinacionales inscriben en sus balances riquezas que en
realidad no tienen. Las acciones que poseen no se reflejan en la
contabilidad al precio de compra sino con el precio del momento
en la bolsa de valores. Este factor, sin consecuencia alguna en
período de alza, sería sin embargo fatal en caso de crisis
bursátil. Bancos centrales y grandes empresas podrían entonces
hundirse en la ruina de la noche a la mañana.
A falta de otra
salida, los países del Golfo tratan por tanto de invertir su
dinero en Europa, lo cual los llevaría a convertir sus dólares
en euros, perjudicando así grandemente a Estados Unidos. El
gobernador del banco central de los Emiratos Árabes Unidos,
Sultán Al Suweidi, anunció el 22 de marzo de 2006 que proyecta
convertir en euros el 10% de sus reservas en dólares mientras
que su homólogo de Arabia Saudita, Saud Al Sayvari, condenaba la
decisión del Congreso estadounidense sobre la cuestión de Dubai
Ports World [3].
Tales decisiones se
producen en momentos en que los Estados petroleros, con los
cuales Washington tiene importantes diferencias, están tratando
de reorientar sus flujos de capitales para invertirlos fuera de
la zona del dólar. En ese caso se encuentra Siria, que ha ido
cambiando poco a poco sus reservas por euros durante los dos
últimos años [4]. Ese es también el caso de
Venezuela que acaba de ponerse en contacto con el banco central
del Vaticano para cambiar sus dólares principalmente por euros y
por yuanes chinos.
Lo más importante es
que Irán también podría hacerlo. En efecto, va en aumento el
rumor de que la República Islámica podría abrir próximamente una
bolsa petrolera en euros [5]. Anunciado para
marzo, el proyecto no se realizó y numerosos comentaristas lo
calificaron de desinformación. Nosotros tratamos entonces de
verificar la existencia del mismo recurriendo a las autoridades
de Teherán. Al principio, estas se negaron a confirmar o
desmentir la información. Más tarde Mohammad Asemipur, consejero
especial del ministro iraní de Petróleo, declaró que el proyecto
se llevará a cabo a pesar de un clásico retraso en su
aplicación [6]. La bolsa petrolera en euros
tendrá su sede en la isla de Kish, un islote iraní en el Golfo
Pérsico ya transformado en zona franca. TotalFinaElf (de
Francia) y Agip (Italia) ya tienen allí sus oficinas regionales.
En todo caso, esa bolsa tramitaría solamente una pequeña parte
de los contratos energéticos iraníes. Contratos de envergadura
excepcional ya han sido firmados de Estado a Estado: con China
para la venta de crudo [7], y con Indonesia
para refinar petróleo [8].
Esta bolsa tampoco tramitará inmediatamente el mercado del gas,
fuente de energía llamada sin embargo a revestir importancia
mundial para aliviar parcialmente la escasez de petróleo
«L’avenir du gaz naturel», por Arthur Lepic,
18 de marzo de 2005.]]. TotalFinaElf y Gaz de France (GDF) están
negociando la explotación de la parte iraní del mayor yacimiento
de producción de gas natural del mundo, el de South Pars [9].
Como respuesta,
Washington apuesta por el gas natural cuyo papel, como ya se
sabe, cobrará más importancia en la medida en que comience a
escasear el petróleo. La administración Bush estimuló a Qatar
–en cuyo territorio se encuentra el cuartel general del Central
Command (CentCom) y que posee la 3ra reserva mundial de gas–
para que concibiera un megaproyecto de «ciudad energética». Se
trata de una inversión de 2 600 millones de dólares tendiente a
atraer a los protagonistas a nivel mundial del mercado de la
energía hacia una bolsa del gas en dólares [10].
Microsoft ya presentó su candidatura para encargarse de la
instalación de toda la infraestructura destinada a garantizar el
trabajo de los corredores o intermediarios en las operaciones de
compraventa electrónica.
Por su parte, el
jefe de la bolsa noruega, Sven Arild Andersen, está estudiando
la posibilidad de crear en su propio país una bolsa petrolera en
euros que podría competir ventajosamente con la City de
Londres [11]. El peso de esta última parece
cada vez más desproporcionado a medida que se desmorona la
producción británica de petróleo (- 8% en 2005).
El aviso de
tempestad monetaria que lanzó el Banco Asiático de Desarrollo (ADB)
no dejará de acelerar todos estos grandes proyectos.
Independientemente del razonamiento de los agentes financieros
en cuanto a las posibilidades de reinvertir sus petrodólares,
los banqueros también están inquietos en lo tocante al valor
real del dólar en este momento.
Hay que recordar que Estados Unidos no logró financiar por mucho
tiempo su guerra contra Vietnam. Empantanado en un conflicto
interminable, decidió que sus aliados soportaran aquel peso. En
1971, EE.UU. dejó de garantizar la convertibilidad del dólar al
oro. Desde entonces, el valor del dólar estadounidense depende
únicamente de la confianza que se concede a dicha moneda. El
dólar ya no está respaldado por la economía del país que lo
emite sino por la de la zona que lo utiliza. Los banqueros
pueden verificar su adecuación mediante un índice anual, el M-3,
que establece el volumen de billetes verdes que se encuentra en
circulación.
Hoy por hoy, Estados Unidos está empantanado en Irak y se ve
incapacitado para financiar la ocupación militar de ese país. La
única posibilidad que le queda de poder pagar a sus proveedores
es imprimir más dólares. La suspensión, a finales de marzo de
2006, de la publicación del índice M-3 y de todos los subíndices
que permitirían determinarlo significa que la cantidad de
dólares en circulación se ha convertido en un secreto
inconfesable. Ya no es posible evaluar con precisión el valor de
esa moneda.
Por efecto de cascada, Estados Unidos esconde también el costo
de su presencia en Irak para poder disimular así el monto de la
estafa que está cometiendo.
Renuentes a hacerse cómplices de un proceso que tarde o temprano
desembocará en una catástrofe monetaria comparable a la de 1929,
varios altos responsables de la Reserva Fédéral (FED) ya
presentaron su renuncia [12].
En entrevista
concedida al semanario alemán Der Spiegel,
el premio Nóbel de Economía Joseph Stiglitz estima el monto
verdadero del esfuerzo de guerra estadounidense en Irak entre
uno y dos trillones de dólares en los cuatro últimos años [13],
o sea entre dos y cuatro veces más que las cifras oficiales. La
parte oculta del presupuesto de guerra representa por tanto
entre 500 000 millones y 1,5 trillones de dólares. Esa suma, de
ser incluida en las cuentas, vendría a agregarse al déficit
público estadounidense, que sobrepasa ya los 400 000 millones
anuales. Esa deuda se paga mediante la fabricación de dólares
sin valor real. En una economía de mercado, ese uso de la
imprenta de dólares debe dar lugar a una depreciación
proporcional de la moneda.
Desde hace tres
semanas, una tímida tendencia a la baja comenzó en las bolsas
del Golfo [14]. En lo adelante, cualquier
crisis política puede desencadenar un movimiento de pánico en
los mercados internacionales.
[1]
«Asia must prepare for dollar collapse», Al
Jazeera a partir de la agencia AFP, 28 de marzo de 2006.
[2]
Para más detalles sobre el «pico petrolero», ver
«El poder del petróleo en el siglo XXI», por Arthur Lepic y Jack
Naffair, Voltaire, 10 de mayo de 2004.
[3]
«UAE, Saudi considering to move reserves out of
dollar», Middle East Forex News, 22 de marzo de 2006.
[4]
«Syria switches from dollars to euros»,
Associated Press, 14 de febrero de 2006.
[5]
«L’Iran va lancer une place d’échanges pétroliers alternative... en
euros, Voltaire, 10 de febrero de 2005.
[6]
«Iranian oil exchange is ‘on hold’», por Jim
Willie, Kitco, 21 de marzo de 2006.
[7]
Ver
«Irán se alía a China frente a los Estados Unidos»,
Voltaire, 17 de noviembre de 2004 y
«La alianza India-Irán»,
Voltaire, 17 de febrero de 2005.
[8]
«Indonesia, Iran to sign multi-billion-dollar
investment deal in refinery», Xinhuanet vía
Tehran Times, 14 de marzo de 2006.
[9]
«GdF en discussions pour se joindre au projet GNL de
Pars», Les Echos, 14 de marzo de 2006.
[10]
«Qatar to build ’Energy city’», Emirates News Agency, 5 de mayo
de 2005.
[11]
«Norwegian Bourse Director wants oil bourse – priced
in Euros», por Laila Bakken y Petter Halvorsen,
NRK vía Energy Bulletin, 27 de diciembre de
2005.
[12]
«Is the federal reserve preparing for Iran?», por Robert McHugh,
26 de febrero de 2006.
[13]
"The War Is Bad for the Economy, Der Spiegel,
5 de abril de 2006.
[14]
«Black Tuesday: Mideast stock markets nosedive»,
Middle East Online, 14 de marzo de 2006.