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Otros textos del autor
Gregorio Selser, el hombre que juntaba papeles |
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Bambú Press - Creció
en un orfanato, fue aprendiz de relojero, estudió en escuelas nocturnas
y cursó sólo ocho meses de Sociología. Creó uno de los archivos
periodísticos más grandes de
Fue una idea fugaz. Cuando a fines de 1979 la profesora de dibujo y pintora argentina Marta Ventura vio las quince enormes cajas de cartón llegadas de Buenos Aires, que ocupaban la sala y los pasillos de su departamento de la ciudad de México, pensó durante un instante: “¿Y qué pasaría si todo esto se quema?”. Ganas no le faltaban. Si “todo esto” se quemaba, ella se evitaría la tarea que tenía por delante: revisar cientos de bolsas de plástico que había dentro de las cajas y que contenían miles de recortes periodísticos de 1945 a 1976, sin ningún orden cronológico ni clasificación temática. En las cajas también había –para su desesperación– colecciones de diarios y revistas, folletos, boletines y documentos políticos, junto con los originales de cientos de artículos para periódicos, semanarios, quincenarios y agencias internacionales de noticias redactados en las últimas tres décadas por su marido, el periodista, historiador, conferencista y profesor universitario Gregorio Selser, un simpatizante del Partido Socialista Argentino exiliado en México desde hacía tres años. “Todo estaba mezclado sin ton ni son y por unos segundos pensé que mi salvación era prender fuego esos papeles”, relata Marta Ventura. Los 300 kilos de impresos habían sido rescatados apresuradamente en Buenos Aires por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), bajo el gobierno militar que se había instalado en marzo de 1976, y enviados a México por barco. Poco antes del rescate de sus papeles, Selser había donado su biblioteca de diez mil volúmenes al gobierno mexicano, que junto con la FLACSO tuvo que negociar con el régimen militar la salida del país de los libros. Paradójicamente, los mismos que habían obligado al periodista a partir al destierro y que hacían hogueras con textos “subversivos” de historia, filosofía y política, consideraban que su colección bibliográfica constituía un “patrimonio nacional” que debía permanecer en Argentina. Un archivo y siete mil artículos Marta no quiso hacer una fogata al estilo de los generales, almirantes y brigadieres rioplatenses. Y luego de evitar esa momentánea tentación piromaníaca, ella y Gregorio trabajaron en los siguientes años desde la mañana hasta la noche durante siete días a la semana, ordenando un archivo que, además, se engrosaba cada 24 horas con la incorporación de nuevos artículos, newsletters y cables de agencias noticiosas. El resultado de esa labor fue la creación de uno de los centros de documentación más importantes de Iberoamérica. Hoy está ordenado en 150 archiveros de cartón que contienen 3.700 carpetas con recortes de prensa y 50 revisteros con publicaciones de Argentina, Cuba, América Central, Estados Unidos, Puerto Rico y algunos países europeos. Se encuentran, por ejemplo, las colecciones completas de la desaparecida revista Life en español, Soldier of Fortune, Cover Action y Le Monde Diplomatique. El archivo incluye ponencias universitarias, discursos de líderes políticos, conferencias y papers académicos. Todo fue rigurosamente clasificado por Marta Ventura. En las etiquetas de los archiveros se lee: Relación Estados Unidos-América Latina, Armamentismo, CIA, Comisión Trilateral, Deuda Externa, Empresas Transnacionales, Espionaje, Fondo Monetario Internacional, Guerra Fría, Guerra de las Galaxias, Guerra de Vietnam, Iglesia Católica, Logias Secretas, Mafia, Masonería, Mercenarios, Militarismo, Nazismo, Opus Dei, Periodismo, Sectas, Sionismo, Sociedad Interamericana de Prensa, Tráfico de Drogas... Son 55 cajas y, aparte, hay otras 95 con información de todos los países de América Latina y el Caribe. En el archivo también están los datos biográficos de todos los tiranos sudamericanos, centroamericanos y caribeños del siglo XX y de la mayoría de personajes clave de la política exterior estadounidense, desde los presidentes James Monroe, Theodore Roosevelt y Ronald Reagan hasta los secretarios de Estado Henry Kissinger, Alexander Haig y Zbigniew Brzezinski. La documentación incluye la historia del Canal de Panamá, el apropiamiento de territorios mexicanos por parte de Estados Unidos, la lucha independentista de Puerto Rico, información sobre Haití, República Dominicana y la ex Guyana Holandesa, los conflictos civiles de Guatemala y El Salvador, la revolución sandinista en Nicaragua, la actividad de los contras en Honduras y Costa Rica, las operaciones terroristas de los gusanos cubanos refugiados en Miami, la guerra de las Islas Malvinas y la venta de armas israelíes a dictaduras latinoamericanas. Además, la Fundación Latinoamericana Gregorio Selser (Flags), que dirige Marta Ventura, posee siete mil artículos de su esposo escritos entre 1956 y 1991. Alumnos de diversas universidades realizan su servicio social de seis meses colaborando con ella en la captura digital de los trabajos. Marta menciona un dato ilustrativo: en los últimos 16 años, con información del archivo y la biblioteca, 35 alumnos de las carreras de Ciencias Políticas, Sociología e Historia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) elaboraron sus tesis de licenciatura. Este dato constituye un singular reconocimiento académico a la tarea de Marta y Gregorio, un voraz autodidacta que creció en un orfanato para niños judíos en el que su única posesión fue un diccionario, trabajó como aprendiz de relojero y oficinista en una fábrica de cajas de cartón, realizó estudios secundarios en colegios nocturnos e ingresó a la Universidad en 1956, a los 34 años. Para entonces, Selser estaba casado, habían nacido dos de sus tres hijas y comenzaba a trabajar como reportero del diario La Prensa, de Buenos Aires, así que sólo pudo cursar menos del primer año de Sociología. Periodista, editor y maestro Gregorio Selser se transformó en uno de los escritores más prolíficos de su tiempo, sin equivalentes en América. Durante décadas dedicó –con la ayuda de su esposa– casi 16 horas diarias a la recolección de la más variada información histórico-política y a la redacción de artículos que publicaba en diarios, revistas y agencias de noticias, además de la preparación de numerosos libros, clases universitarias y conferencias en México, América Central, Estados Unidos y Europa. Nacido en Argentina el 2 de julio de 1922, Selser fue articulista del semanario Propósitos, las revistas Inédito, Confirmado y Cuestionario, y de los diarios El Cronista Comercial, La Opinión y Página 12. Colaboró con el semanario Marcha, de Uruguay; las revistas Análisis y Ercilla, de Chile, y Presencia, de Bolivia. Escribió para los periódicos Siete Días, Expreso y Marka, de Perú; el diario El Nacional, el semanario El Clarín y el bimensuario Nueva Sociedad, de Venezuela, y las publicaciones Diálogo Social y Tareas, de Panamá. En México, el escritor fue columnista en los diarios El Día, El Financiero y La Jornada, el periódico Le Monde Diplomatique en Español y las revistas Cuadernos del Tercer Mundo, Crítica Política y Proceso. También redactó informes especiales para las agencias de noticias Prensa Latina, de Cuba, e Inter Press Service (IPS), de Italia. Selser creó en su país la editorial Triángulo, fue prologuista del sello Parnaso, dirigió la colección “Historia Viva” de ediciones Palestra de 1958 a 1966 y fue director de la Biblioteca América de la Editorial Universitaria de Buenos Aires (EUDEBA) entre 1962 y 1966. Como editor divulgó textos claves de otros autores, como Fábula del tiburón y las sardinas (1956), del ex presidente guatemalteco Juan José Arévalo; Democracia y tiranías en el Caribe (1957), del canadiente William Krehm, corresponsal de Time; y Estirpe sangrienta: los Somoza (1957), del nicaragüense Pedro Joaquín Chamorro, director del diario La Prensa, asesinado en 1978. El periodista también editó y escribió los prólogos de Mil norteamericanos (1957) y Los amos de la prensa (1959), de George Seldes; La batalla del petróleo (1957), del general Enrique Mosconi; Nuestra colonia de Cuba (1959), de Barry E. Barnes; Nuestra América y el imperialismo (1961), del dirigente socialista Alfredo Palacios, y América Latina, mundo en revolución (1964), de Carleton Beals. |
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