040107 -
Bambú Press - Tras
232 años años de existencia y de 109 legislaturas consecutivas, el 4 de
enero asumieron los 435
representantes de 50 estados y cien
senadores
que
integran el nuevo Congreso de Estados Unidos con mayoría del
Partido Demócrata en ambas cámaras.
(Capitolio de Washington que alberga a la Cámara
de Senadores y a la de Diputados, a la derecha)
La victoria de los liberales luego de doce años de hegemonía republicana
y la asunción de la legisladora
Nancy Pelosi, de California, como la
primera mujer en más de dos siglos que presidirá la Cámara de
Representantes, no son las únicas novedades. El nuevo Congreso presenta
por primera vez en su historia una gran variedad étnica y religiosa, y
un abanico variopinto de posiciones políticas.
Los legisladores afro americanos ocuparán 42 escaños en la Cámara número
110. Keith Ellison, un abogado negro de
Minnesota, convertido al Islam a
los 19 años y crítico de la guerra en Irak, es el primer musulmán votado
para el Congreso en toda la historia de Estados Unidos. La descendiente
de japoneses Mazie Keiko Hirono, de Hawai, y Henry Johnson, un afro
americano de Georgia, son los primeros budistas elegidos como
representantes.
El único senador de origen africano es el
joven y carismático Barack Hussein Obama, de Illinois, nacido en 1961 en
Honolulu e hijo de un economista de Kenia, a quien muchos consideran
posible candidato presidencial para las elecciones de 2008.
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La “revancha” política de los demócratas estará
repartida en unas cuantas manos. Harry Reid, un mormón de Nevada,
será el nuevo presidente del Senado. Aunque coincide con los
republicanos acerca del derecho de los ciudadanos a poseer armas de
fuego, se distancia de ellos en lo que se refiere a la protección del
medio ambiente, la mejora de la educación y el acceso de la población a
los servicios de salud.
Tom Lantos, un economista de California nacido en Hungría en 1928,
sobreviviente de un campo de concentración durante la Segunda Guerra
Mundial, opositor al nazismo y el comunismo y partidario de la invasión
a Irak, presidirá el Comité de Relaciones Exteriores. Tendrá que ponerse
de acuerdo con Carl Levin, de Michigan, un oponente a la guerra en el
país árabe y partidario de una retirada gradual de las tropas
estadounidenses, quien estará al frente del Comité de las Fuerzas
Armadas.
Nacy Pelosi
designó al texano de origen mexicano Silvestre Reyes, ex comisario de la
policía fronteriza, como presidente de la Comisión de Inteligencia. El
legislador tendrá acceso a la información de todas las agencias de
espionaje de Estados Unidos, al mismo nivel que el presidente, el
vicepresidente y el presidente del Senado. Lo curioso es que Reyes no
parece ser un político muy informado. No tiene la menor idea de lo que
ocurre en Medio Oriente: en diciembre del año pasado, entrevistado por
la publicación Congressional Quarterly National Security, dijo que creía
que Al Qaeda es una organización “mayoritariamente chiíta” y reconoció
que ignoraba a cuál rama del Islam pertenecía el movimiento Hezbollah.
Barney Frank, de Massachusetts, será el
presidente del Comité de Servicios Financieros. Fue el primer miembro
del Congreso que admitió públicamente su homosexualidad en 1987 y es
partidario de revisar la política del Departamento de Defensa de
despedir a los soldados que se declaren gays.
Max Baucus, de Montana, opositor al embargo económico contra Cuba,
presidirá el Comité de Finanzas del Senado.
Hillary Clinton, que en 2000 se convirtió en la primera esposa de un ex
presidente en ocupar un puesto en el Congreso, no tiene puestos de gran
poder, pero conserva una influencia que se remonta a sus años en la Casa
Blanca. Es una posible aspirante a la candidatura demócrata para los
comicios presidenciales de 2008 y ya ha contratado a un
“asesor evangélico” para tratar de atraer a los cristianos
conservadores, que constituyen una cuarta parte del electorado
estadounidense.
¿Qué puede esperar Ibero América de la Cámara de Representantes y del
Senado de Estados Unidos en los últimos dos años que quedan del gobierno
de George W. Bush? En la modesta opinión de esta columna, nada. O más de
lo mismo. Cuatro décadas atrás, en 1963, el músico
Robert Allen Zimmerman
–más conocido como Bob Dylan– escribió: “¿Cuántas veces puede un
hombre volver la cabeza pretendiendo ver lo que no ve? / La respuesta,
mi amigo, está soplando en el viento”.