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El último “regalo” de John Negroponte: Norman A. Bailey
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060107 John Dimitri Negroponte, director de la Inteligencia Nacional norteamericana  –un súper organismo que agrupa a 16 servicios de seguridad civiles y militares, incluyendo a la CIA – será designado subsecretario de Estado, como segundo de Condoleezza Rice. Pero antes de irse ha dejado un “obsequio” para Fidel Castro y Hugo Chávez: a fines de noviembre del año pasado, designó a Norman A. Bailey como jefe de inteligencia para los asuntos de Cuba y Venezuela.

 

¿Quién es Norman A Bailey (En la foto) y a qué se dedica?

De 75 años, obeso y totalmente canoso, tiene la apariencia de un jubilado. Detrás de los lentes, su rostro bonachón podría servir para un anuncio publicitario de galletas para niños. Pero las apariencias engañan. Desde la década del 80, él es un veterano operador de inteligencia con aceitados contactos en casi toda América Latina. También es un viejo conocido en ciertos círculos políticos y económicos de Argentina.

 

Graduado en 1953 en Ciencias Políticas e Idioma Español por el Oberlin College, de Ohio, Bailey realizó dos años después una maestría en Asuntos Internacionales en la Universidad de Columbia, donde se especializó en Ibero América. Se vinculó al sector más conservador del Partido Republicano y trabajó para la Casa Blanca en tres administraciones. Fue miembro del Consejo de Seguridad Nacional en el primer gobierno de Ronald Reagan, asesor del presidente George Bush padre y especialista para asuntos latinoamericanos en la campaña electoral de George Bush hijo en 2000.

 

Autor de los libros América latina en la política mundial y El plan estratégico que ganó la guerra fría, Bailey es columnista del Washington Times, el periódico de la secta Moon. Y desde hace varios años también es miembro de la Fundación Potomac, un think tank integrante de esa compleja telaraña de poder en las sombras que incluye al Council on Foreign Relations y la Comisión Trilateral. El analista de expresión apacible también asesoró al ejército en temas de inteligencia y planificación de operaciones conjuntas con otras fuerzas.

 

UNA FACHADA DE LA CIA

 

Norman A. Bailey tiene sólidos vínculos con la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy, conocida por la sigla NED), una organización creada en noviembre de 1982, al comienzo de la agresiva “revolución conservadora” de Ronald Reagan. En el curriculum del experto figura que le ha suministrado “asesoría en temas económicos”.

 

Aunque la fundación sostiene que es un organismo bipartidista privado, cuyo fin es ayudar a los grupos pro-democráticos del continente americano, lo cierto es que recibe fondos del gobierno de Estados Unidos y participa activamente en cuestiones internas de varios países. El director ejecutivo de la NED desde 1984 es Carl Gershman, un ex trotskista que dio un giro de 180 grados y se sumó a la corriente neoconservadora.

 

Al inicio de su gestión la Fundación Nacional para la Democracia respaldó a los “contras” antisandinistas y a los cubanos anticastristas de Florida. Actualmente apoya a la oposición “escuálida” de Venezuela.

 

El 31 de marzo de 1997, The New York Times definió a la fundación como un organismo creado “para llevar a cabo públicamente lo que ha hecho subrepticiamente la CIA durante décadas”. Según el periódico, la NED gasta 30 millones de dólares anuales para sostener a partidos políticos, sindicatos, movimientos disidentes y medios noticiosos en varios países.

 

CHÁVEZ EN LA MIRA

 

En 1999, cuando Hugo Chávez apenas llevaba un año como presidente, Bailey lo definió como un “dictador civil”. Cinco años después continuaba teniéndolo entre ojo y ojo: en 2004, lo calificó como “un peligro dentro y fuera” de su país.

 

Bailey acusó al mandatario venezolano de ocho “pecados capitales”: impulsar “un eje populista-izquierdista” en América del Sur, en coordinación con Fidel Castro, Néstor Kirchner, Evo Morales y Tabaré Vázquez; encabezar la prédica contra Estados Unidos en la región;  oponerse al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA); respaldar económicamente a movimientos indígenas “de izquierda” en los países andinos; suministrar apoyo logístico a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); utilizar el petróleo para financiar a Cuba; brindar refugio “a terroristas islámicos en la isla Margarita” e interferir en conflictos bilaterales, como el caso Bolivia-Chile.

 

El presidente Hugo Chávez no se quedó atrás: en 2004 exhibió documentos que demostraban que la Fundación Nacional para la Democracia había aportado dinero a los grupos opositores que el 11 de abril de 2002 dieron un golpe de Estado y lo derrocaron durante 48 horas.

 

CONTACTOS EN ARGENTINA

 

Además de consultor económico, Norman A. Bailey es un calificado buscavida de altísimo vuelo. Gracias a sus relaciones de primer nivel en los ambientes financieros de Washington, se ha dedicado a intermediar en negocios a cambio de comisiones que le representan ganancias de seis dígitos.

 

Antes de su nombramiento como jefe de inteligencia para cuestiones de Venezuela y Cuba, Bailey fue negociador del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Nicaragua y era presidente del Consejo de Negocios Argentina-Estados Unidos.

 

Durante la breve presidencia de Fernando de la Rúa , Bailey utilizó a la sede de la embajada argentina en Washington para promover reuniones con empresarios de ambos países, gracias a la gestión del canciller Adalberto Rodríguez Giavarini, un radical cercano al Opus Dei y miembro del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).

 

En agosto de 2001, Bailey organizó la visita a Washington del entonces presidente provisional Eduardo Duhalde, interesado en un acercamiento con Estados Unidos. Y en marzo del año siguiente ambos se reunieron en la quinta de Olivos. El economista presentó un trabajo de 17 puntos con las medidas que debía tomar el gobierno para salir de la crisis. También ofreció realizar gestiones ante organismos de crédito establecidos en Washington, recomendó canjear la deuda externa por inversiones en territorios fiscales y prometió conseguir capitales privados interesados en darle usos agrícolas, industriales, inmobiliarios y turísticos a esas tierras.

Durante su visita de dos días en Buenos Aires, donde se alojó en el Hotel Plaza, Bailey no cobró sus honorarios habituales, que se estimaban en 400 o 500 dólares la hora. En este tipo de asesorías, el consultor dedica cada minuto de su tiempo a “bombardear” el Mercosur y cualquier iniciativa de integración económica al margen del ALCA, impulsada sin mucho éxito por Estados Unidos.

 

Luego de la Cuarta Cumbre de las Américas, realizada en Mar del Plata en noviembre de 2005 –en la que George W. Bush salió muy mal parado­– y del posterior viaje de Néstor Kirchner a Venezuela para tratar la construcción de un gasoducto Caracas-Buenos Aires, Bailey lanzó rayos ante la corresponsal de Clarín en Washington. “Si quieren construir el gasoducto que lo hagan [...]. Es totalmente estúpido”, dijo. “Después de su actuación en la cumbre y este viaje a Venezuela, queda claro que Kirchner no recibirá más ayuda de esta administración”.

 

Es difícil predecir qué sucederá en los dos últimos años de la administración Bush, cuál será la orientación de Washington hacia Iberoamérica y qué será de Bailey sin Negroponte. Sin embargo, es posible que su vieja carrera como desestabilizador profesional se aproxime –por edad y circunstancias– al final. Es cuestión de semanas o meses, pero ya no tendrá otra oportunidad. - Bambú Press

Nota de Atajo

Think tank
(locución inglesa que significa "catalizador de ideas") Se trata de una institución investigadora u otro tipo de organización que ofrece consejos e ideas sobre asuntos de política, comercio e intereses militares. A menudo están relacionados con laboratorios militares, empresas privadas, instituciones académicas o de otro tipo. Normalmente este término se refiere específicamente a organizaciones en las que trabajan varios teóricos e intelectuales multidisciplinares que elaboran análisis o recomendaciones políticas. El nombre proviene del inglés, por la abundancia de estas instituciones en Estados Unidos, y significa depósito de ideas.

 


 

 

 

 

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