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Ehud Olmert contra las cuerdas |
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030507 -
Bambú Press
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¿Con los días contados? - A la hora
de tomar decisiones extremas no hay en el mundo nadie más implacable que
los políticos israelíes, casi todos formados en el ejército. Por razones
de historia y del pasado cercano, en medio de un
Ahora una mina con espoleta de retardo ha estallado en el bunker del primer ministro Ehud Olmert, del partido Kadima, quien fue señalado como el principal responsable del fracaso de la invasión a Líbano en julio del año pasado, junto con el ministro de Defensa, Amir Peretz, y el jefe del Estado mayor del Ejército, Dan Halutz.
El informe de la comisión parlamentaria presidida por el respetado ex juez Eliyahu Winograd, de 81 años, en el que la palabra “fracaso” se repite una y otra vez en sus 320 páginas, es sólo preliminar pero no deja títere con cabeza y ha desencadenado una ola de pedidos de renuncia. La comisión de cinco miembros –en la que, además de Winograd, participaron dos juristas y dos generales de ejército– presentará el segundo informe en julio.
Entre sus conclusiones, el documento sostiene: “Ehud Olmert es responsable de haber salido a la guerra sin una planificación elaborada en forma correcta y adecuada. Es responsable de que los objetivos no se fijaron con claridad y prudencia. Fracasó como líder que debe llevar a su país a una operación militar por su iniciativa, con criterio y bajo su responsabilidad”.
La oposición israelí dijo que era un informe “demoledor”, la prensa local lo definió como un “tsunami político” y el jefe de Hezbollah en el sur de Líbano, jeque Hassan Ezzeddine, vaticinó que “Olmert no podrá permanecer (como primer ministro) en vista de las presiones de militares, de los partidos opositores y del público israelí”.
La ministra de
Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, la más popular de Kadima y la mejor
posicionada para suceder a Olmert en la jefatura del partido y
probablemente del gobierno, se sumó a las demandas. “Le dije que la
renuncia sería lo correcto”, declaró Livni al diario israelí Haaretz.
“No es un asunto personal entre el primer ministro y yo: este asunto es
más importante que nosotros dos”. Durante los 34 días que duró la guerra, los milicianos del partido islámico libanés Hezbollah resistieron con éxito el ataque del ejército israelí a pesar de la desfavorable correlación de fuerzas, le provocaron 185 bajas y lanzaron cuatro mil cohetes Katiusha sobre el norte de Israel. El informe Winograd elude mencionar un secreto con altoparlantes: la invasión fue planificada durante cuatro meses y encontró el pretexto en el “rescate” de dos soldados prisioneros en poder de los guerrilleros musulmanes. Tampoco menciona a las más de mil víctimas civiles libanesas.
Nueve meses más tarde, ni los dos soldados fueron rescatados ni Hezbollah resultó destruido, la permanencia de Ehud Olmert en el gobierno pende de un hilo de coser y las Fuerzas Armadas, sacrosanta institución de Israel, quedaron en ridículo.
Hace más de tres décadas, la primera ministra Golda Meir, nacida en Ucrania y una de las primeras jefes de gobierno del mundo, se vio obligada a renunciar al gobierno a causa del informe de una comisión investigadora de la Guerra de Yom Kippur, que en octubre de 1973 enfrentó a Israel contra Egipto y Siria. Y eso a pesar de que en aquella ocasión las tropas israelíes llegaron a cien kilómetros de El Cairo y el enfrentamiento no resultó un papelón bélico como la invasión a Líbano. |
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