Cargando

Blackwater Security Consulting: “La felicidad era un revólver ardiente”
Roberto Bardini - Otros textos del autor

 

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías
Textos históricos

ENLACES RECOMENDADOS:

- China
-
Segunda Guerra
-
Afghanistan
- Terrorismo
- Temas Que Queman

 

 

200907 - (Bambú Press) - En una sorprendente actitud de autonomía, el gobierno de Irak anuló el permiso de trabajo de la empresa estadounidense de seguridad privada Blackwater Security Consulting, principal contratista del Departamento de Estado. El motivo fue un sangriento ataque en el que guardias de la firma mataron a nueve civiles desarmados y un policía e hirieron a 18 personas. El incidente ocurrió el domingo 16 de septiembre al mediodía en la concurrida plaza Nisoor, en el sector suní de Bagdad.

 

Los guardias, que custodiaban un convoy militar estadounidense de seis camionetas, escucharon explosiones, abrieron fuego contra la gente reunida en la plaza y se fugaron. Dos días después, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, telefoneó al primer ministro iraquí Nuri al Maliki para expresarle su “pesar” por las muertes y prometerle que ayudará a que se efectúe una investigación “transparente” del incidente.

 

“Este crimen ha generado odio y enojo en el gobierno y en el pueblo contra la compañía estadounidense”, dijo Maliki en una conferencia de prensa. “No vamos a permitir el asesinato de iraquíes a sangre fría”. Al menos por una vez el módico primer ministro interpretó la indignación popular.

 

Blackwater Security Consulting fue contratada por Departamento de Estado para proteger a todos sus empleados en Irak. Tras el anuncio del final de sus actividades, Estados Unidos suspendió los desplazamientos por tierra de sus funcionarios fuera de la Zona Verde, un sector de 10 kilómetros cuadrados en el centro de la capital, que alberga la mayoría de las oficinas del gobierno iraquí y la embajada estadounidense. Con muros de concreto para detener atentados suicidas y el Río Tigris como una barrera defensiva natural, se le considera el lugar más seguro de Irak aunque ha sido blanco frecuente de ataques rebeldes.

La empresa, un elocuente ejemplo de como la iniciativa privada hace negocios con el gobierno de Estados Unidos a través de contratos de “tercerización” en el área militar, fue fundada a fines de 1996 por Erik Prince, un mega millonario ex comando Seal (Sea+Air+Land= mar, aire y tierra), que pertenece a una acaudalada familia calvinista de Holland (Michigan). Su padre, Edgar Prince, era propietario de Prince Manufacturing Corp, una poderosa industria de piezas para automóviles que se hizo famosa por crear los espejos con luz en la visera para el sol que se utiliza en el interior de los vehículos. Creada en 1965, la corporación tenía 5.000 empleados repartidos en casi todos los estados de la Unión Americana y en varios países.

Considerado como quizás uno de los más ricos soldados que pasaron por el cuerpo de élite de la marina estadounidense, Erik Prince fue educado en un ambiente que combinaba la doctrina del libre mercado con el evangelio cristiano. Nacido en 1969, desde joven pertenece a la red evangélica más importante de Estados Unidos, conocida como los “guerreros de la oración”.

Esta casi desconocida organización religiosa, que tiene filiales (denominadas “campamentos”) en casi todo el mundo y apoya la política de Israel en Oriente Medio, sostiene que “el Espíritu Santo ha sembrado en el corazón de cada hijo la necesidad de convertirse en un ferviente soldado intercesor” y que “orar infunde fuerza y poder para dominar a Satanás”. Más o menos lo que Prince hace en unos cuantos países.

El joven magnate terminó la universidad en 1992, trabajó como pasante en la Casa Blanca durante el gobierno de George Bush padre y al año siguiente, a pesar de que su padre le había dejado una herencia millonaria, ingresó a los Seals. Como integrante de una de las fuerzas más duras de la armada norteamericana estuvo Haití, Medio Oriente y Bosnia.

A principios de 1996, luego de dos años de servicio, Prince solicitó la baja, reclutó a varios de sus ex compañeros y creó su propia compañía. Tenía 27 años y mil millones de dólares.

La firma posee un campo de entrenamiento de casi 2.500 hectáreas en Moyock (Carolina del Norte), 160 instructores, 30 aviones y una flota de más de 300 vehículos terrestres. Recientemente abrió una sucursal en Mount Carrol (Illinois) llamada Blackwater North, con nueve campos de tiro al blanco en una extensión de 200 hectáreas. El periodista Jeremy Scahill, del diario The Nation, afirma en su libro Blackwater. La aparición del más poderoso ejército de mercenarios del mundo, que la nómina es de 20.000 empleados, aunque la cifra puede ser algo exagerada.

La empresa se ocupó de la seguridad de Paul Bremer, ex administrador civil de Irak desde el 11 mayo hasta el 28 de junio de 2004: en ese mes y medio aportó 36 hombres y tres helicópteros mediante un contrato de 21 millones de dólares. Ese servicio VIP sacó del anonimato a Blackwater Security Consulting, que hasta entonces era una organización de mercenarios casi fuera de la ley y guardaespaldas en situaciones de riesgo.

Con 10.00 integrantes en Irak, la milicia de Prince era la más numerosa después de las tropas estadounidenses y se ubicaba encima de los contingentes militares del Reino Unido y España. Sus miembros son casi todos ex soldados con experiencia en América Latina en los años 80 y 90 y algunos estuvieron destinados en Afganistán después del atentado aéreo del 11 de Septiembre del 2001 en Nueva York.

 

Los salarios de los agentes de seguridad oscilan entre seis mil y ocho mil dólares mensuales, aunque los de nacionalidades latinoamericanas –sobre todo chilenos, colombianos y salvadoreños– ganan menos.

 

Además de Afganistán, la empresa tiene presencia militar-policial en Azerbaiyán, Jordania, Filipinas, algunos países africanos y dentro mismo de Estados Unidos. En Azerbaiyán, una “democracia autoritaria” que en 1991 se independizó de Rusia, instructores militares de Blackwater entrenaron una unidad naval al estilo Seal a un costo de 162 millones de dólares. En Jordania, 40 especialistas adiestran fuerzas antiterroristas. En Estados Unidos, tras el paso del huracán Katrina en agosto de 2005, los guardias privados vigilaron las calles de Nueva Orleáns por 243 dólares al día, mientras la empresa le cobraba 950 dólares diarios al gobierno.

 

Desde que ingresó a este mercado de trabajo no convencional, Blackwater Security Consulting sostiene que adiestró a 50.000 hombres en casi todo el mundo. Y para suerte de Erik Prince, en estos tiempos de “seguridad global” su empresa está fuera de las Convenciones de Ginebra, una serie de acuerdos firmados entre 1864 y 1949 que fijan reglas humanitarias de guerra y posguerra.

 

Para el joven millonario calvinista la felicidad es, como en la canción de Lennon y McCartney, “un revólver ardiente”. El irónico subtítulo de aquella composición del famoso Álbum Blanco de Los Beatles podría ser el lema corporativo de Blackwater: “Bang! Bang! Shoot! Shoot!”.

 


 

 

 

AVIZORA.COM
TEL: +54 (3492) 452494
Webmaster: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m.
Avizora.com