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201107 -
Bambú Press -
El personaje central de la película Forrest Gump,
novela de 1985 llevada al cine en 1994, que ganó seis Oscar y
dio casi 700 millones de dólares de ganancias en todo el mundo,
nació en el “sur profundo” de Estados Unidos y tiene un cociente
intelectual de 75. No es el caso de Gustavo Moncayo, un humilde
profesor de ciencias sociales en Sandoná, un pueblito del
departamento de Nariño, al extremo sur de Colombia y cerca de la
frontera con Ecuador, conocido como “el caminante de la paz” y
“el Forrest Gump colombiano”.
Moncayo, de 53 años y padre de un joven suboficial retenido
desde el 21 de diciembre de 1996 por las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de
Colombia (FARC),
se hizo famoso mundialmente por su caminata desde Sandoná hasta
Bogotá en reclamo por la libertad de su hijo. El cabo Pablo
Emilio Moncayo, considerado el rehén más antiguo del mundo,
tenía entonces 19 años y una década después poco se sabe de él.
Con dos mudas de ropa y un recipiente con agua, el 17 de junio
de este año Moncayo salió caminando de su pueblo y arribó a la
capital el 1 de agosto. En esos 47 días atravesó siete
departamentos y recorrió 1.208 kilómetros hasta llegar a la
Plaza de Bolívar, tras un millón y medio de pasos en la
carretera Panamericana. En el trayecto juntó alrededor de dos
millones de firmas a favor del intercambio de prisioneros entre
el ejército y las
FARC. Durante la marcha la gente lo alentó a gritos, lo
acompañó durante largos tramos y se fotografió con él. Le
entregaron alimentos, bebidas, flores y cartas.
En Bogotá, Moncayo estuvo activo. Se entrevistó con el
presidente
Álvaro Uribe , a quien hizo esperar una hora porque antes
quería asistir a misa. Después, acompañado familiares de los
rehenes, se reunió con los embajadores de Holanda, Italia,
Francia y Alemania, y con representantes de la Comunidad
Europea. Luego viajó a Europa, donde visitó las principales
capitales para explicar el drama de los prisioneros y estuvo en
el Vaticano con el papa Benedicto XVI.
Ahora, el humilde profesor de secundaria –que también enseñaba a
tocar guitarra, flauta y quena a los niños de su pueblo–
caminará los más de 1.400 kilómetros que van desde Bogotá hasta
Caracas para reclamar a los guerrilleros y al gobierno
colombiano que cedan en sus condiciones para negociar un trueque
de rehenes y prisioneros.
Los rebeldes tienen en su poder a 45 soldados, policías,
políticos y tres agentes antidroga de Estados Unidos que quieren
canjear por 500 guerrilleros que están en prisión. Piden que el
gobierno desmilitarice un territorio de 800 kilómetros cuadrados
en el departamento del Valle del Cauca, al suroeste del país,
para realizar allí la negociación pero el presidente Álvaro
Uribe ha dicho que no desmilitarizará “ni un milímetro de la
patria”. En septiembre pasado, el presidente venezolano Hugo
Chávez se ofreció como mediador entre su colega colombiano y las
FARC, y afirmó que estaba dispuesto a “ir al infierno” para
lograr el intercambio humanitario.
La esposa de Moncayo, María Stella Cabrera, pofesora de
filosofía y castellano, demuestra que luego de 30 años de
matrimonio mantiene el sentido del humor. Cuenta que cuando
recién se casaron, su marido –que entonces era aprendiz de
radiotécnico– se ganaba la vida vendiendo televisores a pie,
puerta a puerta. “Por eso camina tanto”, dice.
En las paredes de Bogotá, mientras tanto, ya apareció un
graffiti: “No le crea a nadie, salga a caminar”.
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